Tokyo Monogatari
La historia simple y conmovedora de Tokyo Story (Tokyo Monogatari), dirigida por Ozu.

Mathew quiere escribir con fuego en las hojas marchitas, y luego ir a descansar en una playa mexicana, en Puerto Escondido; Erich, cree que los atentados del 11 de setiembre fueron una ataque contra la arrogancia y que los Estados Unidos perdieron su oportunidad de arrepentirse y empezar de nuevo, su casaca tibetana se la trajo de Thompson Street; Erick quiere en un lustro terminar con el mayor museo infantil del mundo, ya lo es posiblemente de los Estados Unidos; Lori quiere ser psicoanalista, pero antes debe dejar de mirar a Alejandra de pies a cabeza; Monty, como el amanerado de la pelicula Whitnail and I, era el manager de los Ramones, Erick es su primo lejano, los dos son judíos, pero Monty lo dejaba ir al backstage, sin embargo no tiene libros para regalar y Alejandra casi se queda con el ejemplar autografiado de Erick. De todos modos hay que ver End of the Century, el documental, el 26 de abril en el 13. El beso en la boca, llama la Roja, Rachel quiere hablar, ella sigue a la defensiva, vamos a vernos el domingo. Es demasiado floja para venir a Greenpoint desde el Upper West Side.

 

Rachel me hace comer del plato preparado por Lori, le falta sal, Rachel dice que crudo. No lo termino. Los enrolladitos japoneses son ricos, el vodka con jugo de naranja, Rachel se ha servido demasiado, Rachel persigue a Mathew, ella y sus gustos ríe Alejandra, Erick promete algo para bailar, pero neuro, la neuro no es sencilla de complacer, y el aliancista no le da bola, se asusta cuando se le acerca a pedirle droga, Rachel toma demasiado, quiero emborracharme, Alejandra conversa sobre el fuego, se puede escribir con fuego, manejarlo como una criatura viviente, usarlo, pero hay que estar preparado para entender los devaneos, para utilizar los momentos en que una llama se escapa del todo, para no quemar el papel sin querer, para quemarlo bien queriendo. Alejandra en la esquina condena a las hebreas, sobre este banco de madera, al lado de esta lámpara-injerto, de troncos vivos-, de lianas, al lado de esta comida del “Whole in the Wall”, yo te odio, la que me pide CC para todo, la fea, la horrible, la intelectual reprimida, la que todo le molesta de mí, la que jode pero reconoce que manejo mejor mi tema, y yo les hablo, las miro a la cara, a su nariz horrible y siento que se les puede odiar para siempre, no chato, no la roja no, ella es linda, pero las puedo reconocer a 10 cuadras, su perfil, su modo de hacer las cosas, pedantemente, quieren ser los mejores pero les falta algo, claro, eso no lo tiene Kullan, tampoco el de Amsterdam, el que la vió de luto a Francesca Ucelli, esa vez que se estrella la avioneta en la selva y se cae el Himalaya y del bus cae la chica de El Comercio al precipicio, y la intolerancia, y el musulmán que asesina al cineasta en las calles de Amsterdam. Las torres eran no uno sino dos grandes penes de prepotencia, y Rachel se sirve un trago de Baccardi y pasa del baile porque estos gringos, pues, no tienen gusto, no saben bailar, como en las fiestas de Woody Allen, totalmente, elite intelectual, tienen sus cosas, pero los latinos, y Alejandra, tienes que ver, a veces estos son racistas, pero los latinos, vamos, casi la una y Rachel se tambalea por la acera, el taxi de uno que vive al lado de nosotros, boliviaano, 5+1 de propina, en tiempos de crisis todo cuenta, donde nos traes, es peligroso? no se escucha nada, pero si son latinos, así sean chilenos, no pueden estar durmiendo… suena la alarma que abre la puerta, subimos los cuatro pisos, que tacazos Rachel, Alejandra, que tacos, pero la gente baila frente a la pantalla de cine, Pedro en una esquina intenta organizar esta fiesta, soy un huevón, y no he aprendido nada, tengo una hija y yo a la Elisa la quiero cachay pero no como ella me quiere, pero para eso han pasado muchas cosas y la silla de ruedas fue casi al final y el beso, casi un roce de labios, estoy borracha Ulises, estoy borracha, y por eso no me gustan los latinos, has visto? inmediatamente estiran la mano y ven-pa-ca mamita, ves lo que te dije, tienes razón, en Cuba no, eres un machista, machista, pero es verdad, eso es lo que pasa, tienes que saber comportarte de acuerdo a los que ves, y en Cuba he bailado con el negro pegando el culo y nadie se imagina nada. Sí sí, así es en La Habana, a tu amiga sácala de la carátula o de dónde sea, es una acomplejada, espero que escriba, el pelo es todo lo que tengo de rasta, de reggae nada, y esta musica, la hemos armado la fiesta y luego ponen esta cagada, pero consigo poner El Alcatraz, cambio de iPod, Matador, Zoom, Quiero Tener tu Presencia, Semilla Negra, la de La Liga, sus brazos me aprietan, sigue mis manos, deja, tu mueve los pies, bailamos, salsa, pegados, me lleva, no respiro, es pesado, la neura, que me ha cambiado, me pide Elisa, trae una Modelo rubia, como las de San Francisco, en el hotel, le he robado un beso a la cholita dormida, esta vez no he hecho nada, son solo dos labios pegados y el cineasta argentino que le den por el culo, me tienen que hablar de cine y que se va a Egipto a hacer un documental y yo conozco a todos los directores de HBO y que se jodan los latinos, eso somos, por eso estoy feliz de haber venido a Nueva York, por eso no me quiero regresar, no me imagino a Kullan llorando, no puede decir no, la coca es rica, pero nunca puede decir que no si le pones una bolsa al frente, siempre con su bola de hierba y su porro, hasta aquí llegaron las cosas, pero me ha ayudado mucho, me ha dado seguridad, el es muy desprendido, me dice algo gracioso al despertar, me hace reir, la roja estudia Trilce de Vallejo, solo ha leído los Heraldos Negros. ¿Dónde estas? He tenido una cena con Paloma, era lo que iba a pasar, pero ¡Recita el “Canto de nuestras damas lobas”!

 

¿Y La Roja? Sí, la Roja ha llamado luego de un momento de debilidad en el mail, tienes que ser paciente me dijo mi madre mientras compraba tres trozos de bisteck, lomo saltado, ¡Can Can tiene novia!, ordeno todo para que usen el Internet, esta tarde fue Tokyo Monogatari, con Chishu Ryu y Chieko Higashiyama, dos ancianos que llegan a la ciudad a visitar a sus hijos, decepcionados, han cambiado las criaturas, no les costaba nada esforzarse un poco, los han hecho sentir una carga, los han enviado a un centro de veraneo, se han sentido viejos y un estorbo, nadie los quiere tener, y la hija es la peor de todas, la diferencia con Noriko, Setsuko Hara, es gigante. Ella no tiene a nadie, gracias, muchas gracias, yo se que esto lo necesitas mucho, que podrias usarlo para ti, por eso vale mucho, te debo mucho, Noriko se queda varios dias, Ryu descubre la soledad con los tatami shots de Katzujiro Ozu, nunca pensaba que estaría entre los 10 mejores filmes del siglo, en 1953 ni siquiera fue el mejor de 1953 para los criticos, pero hoy, es tan real, tan cotidiano lo que cuenta, tan triste, alguien le dijo a Alejandra, que te pasó hija, eso fue ayer, no tengo arrugas en la frente? ¡Qué vas a tener! Caminamos, hace frío, Rachel se va en el primer taxi, llama cuando estamos terminando la sopa de grasa y pollo. Nunca ha comido en un sitio como este en Nueva York. Yo tampoco, pero luego de Los Agachados cualquier cosa. Es cierto. A Dean St. A Park Slope, cuando llegas, llamas, te encuentro en la esquina de la Quinta con Dean, tal vez un Mancora, nos vemos, no te olvides de la pelicula muda, cierras la puerta Ulises, mi nombre tampoco lo pueden pronunciar, ni el mio, ni el mio, y yo soy Alexandra, dice. Escribo dos lineas hacia California, no puedes ayudar a tus padres cuando esten en la tumba, 6 lucas, con propina, dos sopas, vino, Beck, Modelo, Brooklyn Lager, cinco a.m.

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