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Film Forum, 5:30. Muda. El primer Oscar para Murnau, era la primera ceremonia y para algunos la gran obra maestra del cine. El argumento, sencillo: Campesino seducido por aburrida belleza citadina de vacaciones, esposa fiel pero traicionada. La citadina convence al hombre para que ahogue a la esposa, venda su granja y se mude a la ciudad. Tiene un macabro plan. La esposa es retratada bella y pura, llora con la criatura en las manos mientras su esposo atiende las necesidades de la muchacha del perenne cigarrillo en la boca (Pulp Fiction, poster-homenaje de Tarantino con Uma Thurman). Otro drama se desarrolla paralelo: Hemos quedado con Alejandra en una hora para la cena con Arias, en su casa, pero la hora precisa no se define, puede ser cualquier momento entre las 7 y las 11. La esposa ha sido rescatada por el viejo, el que sabe de memoria las corrientes, el que nunca claudica recibe el beso agradecido de la nona de la criatura cuya madre creian ahogada. Memorable escena de la ciudad enloquecida, de la balsa sepultada por las olas, del hombre envenenado intentando ahogar a su esposa pero el horror de lo que va a hacer se lo impide en el minuto final, ella lo perdona, entran a la iglesia, yo llamo a la roja, no hay programa para la noche, al menos nada organizado, ella muere de celos, el defiende a la dama, pero puedo verte, puede ser tarde, ninguno de los dos estamos apurados, a las 9:30, se retratan y tumban la estatua de la Venus, huyen asustados. Tengo que conseguir algo de dinero, he quedado en cero, felizmente Jeanny me debe 150, voy hasta Astoria, cuando todo estaba perdido y el hombre estaba a punto de estrangular a la chica de la ciudad, he conseguido el dinero y he partido para el Coffee Shop, casi sobre las 11, ella se ve hermosa, llevaba siempre el cabello amarrado, pero el mar ha deshecho el nudo y el cabello enrulado, natural flota libre a los lados. Tiene los ojos cerrados y nosotros, la angustia de si ha de sobrevivir, pero son los 20s, nadie muere en las mudas de los 20s.. Hablaba con su madre al yo entrar al Coffee Shop, y es bella, me gusta lo que conversamos, estamos horas, como siempre, tenemos que irnos si no queremos terminar muy cansados, reposa, la quiere, la besa, aquellos besos candorosos inocentes de los filmes mudos, ella sonrie de felicidad, corre, coge el tren A y yo regreso a casa tarde, con un ticket naranja para el shuttle en Hoyt- Schemerhon, y este nuevo sunrise, no en blanco y negro, sino rojo intenso.

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