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The New York Street

Un blog lleno de historias

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Poesía

Todo el colegio

La puerta de fierro se ha ensanchado

Para que entren todos.

“Educación para los anacoretas del mundo”

Reza el letrero que escribió el Padre

Lanssiers con tinta negra.

Pero nadie entra.

Las narices de los niños

Se han quedado pegadas a la luna

Que separa a todo el mundo del colegio.

Hay silencio

Un silencio pegajoso

Que retumba en las orejas en atención.

Mi oreja,

Se ha roto al oír el estrepitoso sonido del silencio

Y entre la tumba de concreto

He gritado.

La profesora de los ojos negros

Se ha espantado

Sus lentes cayeron hechos trizas

Sobre los últimos capítulos

De mi extraordinaria pesadilla.

Tras el vidrio que separa a los niños del colegio

Se comenzó a separar el mundo.

Una inmensa grieta

Se suspende sobre el aire

Una gota de lluvia se esconde

En el abismo

Por ahí se sumerge el examen

La profesora, su pupitre, el colegio,

Yo.

¡Sobre las últimas palabras

del Apocalipsis estalla mi voz!

Revienta y el estruendo de otras olas

La poseen.

Se ha acabado el colegio: ¡Misericordia!

Allí abajo en la gruta que se ha hecho,

Me espera un cuervo,

Un lapicero, un profesor,

Un gallinazo, un perro,

Una hoja del examen de admisión.

Lima, 19 de noviembre 1989

*Este poema fue escrito poco antes del último día de clases al terminar la secundaria. Lo he encontrado este verano, entre otros papeles bastante viejos.

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Amanecer

Ellas circulan por mis sueños,

Como sirenas

Mojando sus dedos.

¿Debo seguirlas?

“Paciencia” dicen,

Endulzándome con

Sus besos líquidos.

“Tus pasos requieren

Cauces de ríos

Desesperados

Y páginas-biombo que protegan tu cuerpo

Del temor.”

Terminé de soñar que soñé que era yo

Que soñaba con ellas

Cuidando mi cuerpo.

Y desperté con mis brazos extendidos.

 

Horas

Cielo raso, cielo raso, literatura.

Purga que levanta el ánimo, literatura

Veneno en carne de cañón, literatura.

De las calles, ruido y voces que siembran y cosechan.

Miradas enfermas, odios: literatura.

 

 

Y esa señora que mira el bus pasar, anteojos caídos, los brazos resignados

Que mira las nubes componerse, rebelarse, sentir miedo y caer…esa señora pudo ser mi madre

Esa madre pudo ser mi fuerza, mi guía.

Voces entonando preguntas

Cautas, inesperadas, opciones que tejen.

Lentos finales que avanzan: una vida.

Tantas cosas que nos han pasado en una vida

Muchas vidas como la de aquella señora

Esperando el momento de empezar a trabajar.

 

 

Estas comas literarias, estas divagaciones de

Tanto caminar y tanto caminar y tanto caminar

¿Y si no tuviera tiempo sería yo el mismo hombre?

¿Y si no tuviera opciones sería yo el mismo hombre?

¿Y si no leyera

Estaría el mundo fabricado

De literatura?

Adiós Dublín*

A los amigos todos en licencioso beso
Los despido
Somos los mismos hombres

Los liceo

Adelantemos esta despedida:
Con exilio y suspicacia
Con la terca persistencia
Con nuestros dedos de furia
Masturbaremos a la letra
Y auscultaremos al infierno

 

He de sembrar semillas
Con mi miembro
Con tu cabello atado a la cintura.
Alumbraré el cuartito, asomadito al catre
La manivela de porcelana vieja
El caño descascarado
La biografía mitológica
Tus mejores líneas, Joyce.

Asumiré tu genio
Tus letras, tus reservas.

 

*Escrito después de leer A Portrait of the Artist as a Young Man

Los buenos finales

No se pueden comprar los buenos finales

Tampoco los finales imposibles

Llegan con los duendes en los sueños

O los trae la paciencia con los años.

 

 

Los buenos finales llegan solos, aparecen

Saben que nadie

Los estaba esperando.

 

 

 

 

Sobre la primera

Son las cuarenta bocas las que llaman mi atención

La boca que temblaba junto a la mía

La boca que juraba amor

Entre las rocas.

 

 

Son los pechos de ella los que tiemblan en el recuerdo

Atrapados en el tiempo y entre mis dedos antiguos

Y su cabello entrenado para caer lentamente,

Y sus ojos preparados para jurar.

 

 

Son las pisadas en la madrugada, pegados al recinto colorado,

Cuando mirábamos juntos el universo

Y despintábamos las cenizas de nuestra pobreza

(¡A quién le importaba entonces la pobreza!)

 

 

Son las toneladas de cariño batidas entre manos frágiles y

Besos, camino a su cuello

Son las súplicas a la noche, que no concedía más que

El silencio y el despertar a solas.

 

Son las miradas llenas de fracaso, los lagrimones impotentes

Con los que me castigaba

La furia del universo de los desentrenados,

De quienes no saben caer.

 

 

Esas mujeres siempre vuelven, en noches de frío

Todas ellas son las cuarenta bocas, que lejos de aquí, siguen su camino

Mis noches llevan sus marcas y algunos de mis días

Aún tienen el destino trastornado por aquellos labios

A los que nunca pude besar.

La pirca

Y de niños trepábamos la cerca de los establos

Y ella me dijo con calma:

“Cierra la puerta”

Mientras cubría los pechos con sus brazos.

 

Pero frente al mar, rodeados de libertad, éramos los nunca jamás.

Interpretábamos el océano

Ese curioso laberinto.

 

“¿Y qué somos nosotros? ¿Primos?”

Es una pila de imágenes desconectadas

como la ruma de piedras de las casas

Desbaratadas.

Y sería tan bello todo con agua

Pero no hay agua

“El imbécil ignorante ha quemado el monte”

 

Sígueme. Te voy a enseñar a vencer el miedo

Nunca tuve miedo del mar.

Cubierto de barro me sumergí en el puquial.

“¡Te ahogarás!”

Corriendo hacia el sur a interpretar los acertijos.

Tampoco tengo miedo del agua

“¡Te ahogarás!”

Nunca pensé más que hoy en la muerte

Mis sueños han prefijado la noche.

 

Y yo creo en mis sueños.

 

En otra ciudad, mucho más lejos, avanzan los autos

“Toda la Javier Prado Molicentro Musa”

“Cinco minutos, cinco minutos”

“Ahora dale. Pisa, piiiiisa”

La Combi acelera

Y yo maravillado.

Mal resolvedor de acertijos

Atento y presto, con mi diccionario.

 

Vuelvo a mirarme en el reflejo del agua

Entre las olas del Pozo

Delicadeza de sus líneas, de sus ojos

Delicadeza de sus manos

Ofreciéndose.

 

¿No somos primos?

Pozo de los hombres (Ja)

Y es que las estirpes condenadas a cien años

De soledad

“¡Nunca tendrán, nunca tendrán!”

…jamás.

Reglas

Oye la lenta agonía del destripador
préstale atención al dulce solaz de las muchachas
que soban sus recuerdos contra los libros.
No dejes de volar en cuerdas principales
en aguacates con condimento en limosinas hechas de dinero
ajeno.

No revises el pasado que duele a lunes
ni entretengas fábulas de animales vikingos
No hagas trampa en los negocios con los esquimales
y duerme bien, sin tregua.

Escapa una vez al día,
y levanta las plantas de los pies, huele la tierra
de los comercios amargos. No desenvaines la espada
si no sabes lo que vas a cortar.

Deja correr el agua con que lavas el arúgula
y a principios del mes saca a pasear al inocente
al hijo de todos los hijos
Piérdete en el pasillo del delito ajeno
Busca un hobbie
habla francés.

Abril 20

Con dos pies en el barro y la mano levantada
con la capa caída pero la aceituna entre los labios
Con la espuma en la boca pero de cerveza
Con mis amigos, mis compadres, mi gente

A las cuatro aguaitando el alma
a las cinco caminando en vilo
a las seis recitando mi vida
mi destino en los cuatro caminos

No se puede saber qué viene, sino cómo
le quitamos la dicha a la aventura
No podemos volver lo andado
Valga el camino, doblar, pisar.

Treinta veces de frente
Pies cansados
Alma buscando el alma
Cuatro canciones pidiendo permiso para entrar
Las voces escondiendose de ellos
de nosotros

Y entre vasos llenos y espíritus dichosos
la algarabía
Entre las simples palabras la sabiduría
en sus canciones la vida
He tirado todos sus discos al río
he levantado un monumento sobre mi cama
me ha despertado mi duda ajena
mi sombra buscando sombras
mi lado oscuro cada vez menos claro.

Escuché sus pasos entre la gente
y supe que marchaba por otros rumbos
Escuché sus palabras y volví a entender
lo que trae el viento

Nada sabes que gira
sino estás bien apuntado sobre tu sitio
Nada sabes que mira
si no los ves

Apura tanta embriaguez y cansancio
descanso viene llegando de años en años
y tus recuerdos seguirán siendo los mios

Una pernoctada en Lima
dos en caballos de ultramares
Lava tus manos y tu boca
La sangre que te mancha los dientes

Periodismo de roja insignia
labor de titanes, de extremos de escorpiones en busca de
pichoncitos indefensos

Tus manos saben a lento andar y a paso firme
a los besos de Dios
a tanto fusil.

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