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The New York Street

Un blog lleno de historias

fecha

27 marzo, 2005

Fanny och Alexander. 26 de marzo

 

fannyandalexander

Auerbach’s book on one hand
The keys of the kingdom on the other.

If the devil comes
I’d show him the book.

The West to the front
and to the side
these magnificent, invisible
mountains of New York

He escrito esto regresando del correo, apurado sobre cualquier papel. Auerbach es el maestro del criticismo, las llaves del reino de la crítica literaria. El oeste es interpretado de acuerdo a estos preceptos. Lo de las montañas de Nueva York, es mi homenaje personal a los poemas de Li Po.

Este es el primer poema de un libro que se llama Distractions. El segundo poema comienza:

With an inmense debt
Carl farts on the staircase.
Granny shows him the paper:
37,000 krones.

Alexander looks to the cloud on the horizon
Show me how to do it, he says.
Trying to go back. Impossible. The farts
don’t show how to pay debts
and Zeus won’t be offended by them.

If he exists is a piece of shit,
and I’d kick his ass. That’s offensive.
Burnt, as in the seventh circle. His hands.
The horror in his eyes.
Alexander, don’t go back.
Zeus doesn’t exist,
He says. Alexander agree.
That’s the whole magic of the lantern.

Este poema, obviamente, ha sido inspirado por una de las mejores películas que he visto. Fanny and Alexander. Tal vez sea la obra maestra de Bergman. La escena final alude a la teoría platónica del tiempo circular: El tiempo no existe, se pueden hacer dos cosas en un mismo tiempo, dos cosas a la vez. Hemos llegado a donde debimos de estar al principio.

El decorado de la película es fabuloso. La música de Schubert al principio del filme. La textura de la nieve bajo los cascos de los caballos. La luz en la oscuridad, la linterna mágica. Los pechos de Maj, la barba de Gustav, la cólera del arzobispo, la bondad en los ojos de la madre, de Helena, el judío. El amor como una moraleja pues el tiempo no lo ha hecho quebrantar.

Y si de corazones rotos hablamos, pasemos a Donne y a la carta a la hebrea colorada.

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Williamsburg de fiesta. 25 de marzo

Cartel de la película Fall of Fujimori, presentda en el Film Forum de Manhattan
Cartel de la película Fall of Fujimori, presentada en el Film Forum de Manhattan

Necesitamos la ayuda de un cuerpo de paz.

La historia viene como sigue: este es un gran edificio, donde yo trabajo, en uno de los pisos superiores, funciona el Banco Latino, donde trabaja Pilar, la que se casa con Diego Rebagliti, el futbolista de Cristal. En el Banco Latino acaban de inaugurar una nueva ducha, con la tina tipo griega.

Subo hasta la tina griega para mear. Y el sonido del agua pasando, como si fuera un water gigantesco, es aterrador. En el piso de abajo, Ricardo Cebrecos se queja del auto nuevo de Pilar. Un carrazo. Yo le digo que pues, no la envidie tanto. Recuerdo algo del edificio, como una de las torres donde queda el Swiss Hotel en San Isidro.

Lo mejor de la fiesta de Elisa ha sido el exceso de cerveza, de trago y de comida. Y la samba de enredos, con la que hemos comenzado a poner la fiesta. Luego he tratado de mantener el clima festivo, pero sobre las tres creo que ya nadie jalaba para el baile. La chilena era la mejor animada para el baile. Y se negaba a escuchar cosas malas de la tierra de su amiga Laura. Le encantaba Machu Picchu. Recuerdo con extrema vergüenza haberle besado la espalda a la mexicana. Bueno, no era solo yo, sino los tres, con el pintor y el poeta. Y celebrando el lanzamiento de Casa Tomada, la buena ventura de Manuel Tiberio, el fin de la fiesta, abrimos los pies al punto final. Podemos seguir diciendo que todo sigue en manos del destino. Se asoma Morfeo, me tiendo sobre el mueble de la sala. Casi no queda nadie. La piel de los hombros de ella es suave, como sus trenzas, suave y caliente.

Respiro hondo, vuelvo a tenderme en el abismo, descalzo. Espero que no haga frio.

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