Cartel de la película Fall of Fujimori, presentda en el Film Forum de Manhattan
Cartel de la película Fall of Fujimori, presentada en el Film Forum de Manhattan

Necesitamos la ayuda de un cuerpo de paz.

La historia viene como sigue: este es un gran edificio, donde yo trabajo, en uno de los pisos superiores, funciona el Banco Latino, donde trabaja Pilar, la que se casa con Diego Rebagliti, el futbolista de Cristal. En el Banco Latino acaban de inaugurar una nueva ducha, con la tina tipo griega.

Subo hasta la tina griega para mear. Y el sonido del agua pasando, como si fuera un water gigantesco, es aterrador. En el piso de abajo, Ricardo Cebrecos se queja del auto nuevo de Pilar. Un carrazo. Yo le digo que pues, no la envidie tanto. Recuerdo algo del edificio, como una de las torres donde queda el Swiss Hotel en San Isidro.

Lo mejor de la fiesta de Elisa ha sido el exceso de cerveza, de trago y de comida. Y la samba de enredos, con la que hemos comenzado a poner la fiesta. Luego he tratado de mantener el clima festivo, pero sobre las tres creo que ya nadie jalaba para el baile. La chilena era la mejor animada para el baile. Y se negaba a escuchar cosas malas de la tierra de su amiga Laura. Le encantaba Machu Picchu. Recuerdo con extrema vergüenza haberle besado la espalda a la mexicana. Bueno, no era solo yo, sino los tres, con el pintor y el poeta. Y celebrando el lanzamiento de Casa Tomada, la buena ventura de Manuel Tiberio, el fin de la fiesta, abrimos los pies al punto final. Podemos seguir diciendo que todo sigue en manos del destino. Se asoma Morfeo, me tiendo sobre el mueble de la sala. Casi no queda nadie. La piel de los hombros de ella es suave, como sus trenzas, suave y caliente.

Respiro hondo, vuelvo a tenderme en el abismo, descalzo. Espero que no haga frio.

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