El poeta José Watanabe, autor de El Guardián de hielo

.

He viajado hasta el continente de Mamaroneck, apedreado por el granizo diminuto, por la temperatura rozando el          cero. Mi primo abre media docena de cervezas y el sabor de la cebada ataranta el clima de mierda. Los libros de Lima han llegado mojados pero el alma de los versos del Guardián del hielo de Watanabe ha permanecido intacta. En el camino de regreso, abro las primeras paginas de Loayza, de su breve antologia y disfruto con su prosa sencilla y directa. El primero es sobre las andanzas del Inca Garcilaso, heredero de incas y de nobles peninsulares, cuatro decadas alejado de su patria, para educarse en las bibliotecas de Europa y regresar y antologar los recuerdos recontados por su madre y sus criados, para criticar el olvido antojado de los invasores, para antojarse heredero principal del quechua y elegido para multiplicar la historia y las costumbres del imperio avasallado. Loayza escribe concisamente, sus notas son exactas, no hay excesos, no hay datos que no sean bienvenidos en su discurso. Lo mismo pasa con el texto sobre El Lunarejo, el primer indio en traducir Virgilio al quechua (texto que se ha perdido) y en cobrarle la revanca a un literato europeo, respondiendo en su Apologético a Luis de Gongora, venciendo mediante su irrepochable pluma.
Del Lunarejo dicen que los nobles se levantaban con el pan para coger los mejores asientos de la iglesia, que sus sermones son lo mas precioso de aquel siglo de choques y de destierros, que sus diatribas contra la gula iban sazonadas de imagenes tan precisas, tan nitidas, tan hermosas, que invitaban a cometer los mismos pecados que su voz condenaba.
Camilo dice que a ordenes suyas se incendiaron a su muerte todos sus poemas eroticos. Y aquella tal vez sea la perdida mayor de la literatura peruana de los siglos posteriores al descubrimiento.
Loayza es lector avido de James y de los ingleses. En su estudio de abogados pronto empezaron a faltar los folios y a sobrar los libros de literatura olvidados en los cajones de los negocios. Borges es el unico escritor americano con el que se le puede comparar. Y sus meciones al Perú son estudiadas, placenteras y esplendidas.
En el graduate Center he impreso el Peruvianorum Fragmenta de Santiago del Prado, publicado en el numero 44 de Hueso Húmero. Me he cagado de la risa tomando un panini con mozarella en el Esperanto, en el East Village, calle McDougal. Estaba muy rico y la lectura muy sabrosa. Pasaba deliciosa con el smoothie de fresas.

Anuncios