El barco Maid of the Mist parte de la base de la torre de observación y navega cerca de dos grandes cataratas del Niagara. Pasa a cierta distancia de una de ellas y muuy cerca de la más grande. Por eso resulta indispensable llevar el poncho plástico azul, si uno no quiere mojarse.

La noche anterior llegamos justo antes de los fuegos artificiales, cinco minutos después de las 10 de la noche, se ven bien las cataratas de noche pero no se aprecia igual que de día, cuando se puede ver en toda su dimensión la caída del agua.Las cataratas de Iguazú son más espectaculares. Sí. Pero estas también son impresionantes.
Hay otras cosas que visitar, una caminata hasta la base de una de las cataratas, pero como no tenemos mucho tiempo y queremos llegar pronto, nos contentamos con el viaje en el barco. La ciudad Niagra Falls, parece ser una ciudad en decadencia. Se ven edificios y hoteles que parecen haber tenido su época de esplendor en los 50s o 60s. Lo que más me impresionó a mí fue ver la gran cantidad de visitantes de la India. Por todos lados ves turistas de rasgos hindús. Miki dice al bajar con ellos al elevador hacia el barco, que el olor de ellos no es muy agradable. Acá mi compadre necesita una buena lavada de ala , reclama Miki.
Ya ha pasado el susto del puente con el Canadá, el auto sale disparado en contra y sobre la puerta automática. Incluso nos tomamos una foto en la entrada al cruce peatonal. La hindú que administra el hostal tiene pinta de estafadora. El desayuno en el Little Italy estuvo rico, la mesera se parece a una de las tías de Knollwood. Hay conexión pobre en Internet pero Lissette me manda unas fotos artísticas muy bien tomadas. Desde Lima Carolina llama y le confirmo que ya compré en Internet la Tanita que necesitaba para sus pacientes de nutrición. Desde Lima también, Enrica me confirma que compró las entradas para la ópera. Somos temporada de ópera en Nueva York. Ahora falta que Steve confirme las entradas para Shakespeare in the Park, pero no ha llamado y YA ES TARDE.. Tal vez mañana lunes. Cristi también llama para invitarnos a su restaurante en la 38. Y en la tele, después del pollito Castañeda habla sobre sus planes para un segundo período. Hablan del tren eléctrico. Qué malos recuerdos de aquel tren fantasma…

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