Domingo en mi casa. Levantados. La misma hora de los fines de semana. Las aceitunas, se vende, las reglas para exportar, los pedidos. El gordito y su voz ronca: ha jugado demasiado tenis regresando de viaje. Vienen las madres y termino de ver Porco Rosso de Miyazaki. Las escenas son hermosas, el vuelo sobre el Adriático, las apuestas, el escondite de Marco Rossini, tranformado por un hechizo en Porco Rosso, buscado por los fascistas. La imagen de anoche me sigue. No ha sido nada. No ha sido nada. Dos cervezas en Acuario y yuquitas fritas. Ayer hubo bronca en serio, se pelearon dos tipos en la vereda, se mentaron la madre mientras todos los patrulleros estacionados tomaban declaraciones. En castellano. Hoy tranquilo. Ellas atareadas, locas, corriendo, mucha gente en Acuario. Tomo mi tren y una ducha. El fin de semana ha sido muy provechoso. Jéssica semidormida. 300-210-214. Ha estado frío y con mucho viento todo el fin de semana.

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