Gregor Van Rezzori

Leí en “Memorias de un antisemita” que, según Van Rezzori, la vida puede ser como un plato de sopa, que hay que tomarse así esté llena de pelos. A veces es así. Pero otras uno encuentra una carnecita que no esperaba, o como me pasó hoy, un wantan pequeño y olvidado con el que ya no contaba y que te entrega una satisfacción adicional. La vida puede ser comparada con una sopa pero –como todas ellas–siempre está llena de sorpresas inesperadas.

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