Dos finales para “Grandes esperanzas”: el feliz (que Dickens eligió ), el triste, que desechó siguiendo el consejo de su amigo Bulwer.

Al parecer Dickens le tenía “tanta fe” a Bulwer que su versión “triste” nunca la destruyó. Algunos críticos afirman que en cierta correspondencia Dickens deja entender que quizá hubiera preferido el otro final. Por otro lado, para el crítico inglés F.R. Leavis, resulta incomprensible que alguien en su sano juicio pueda concederle alguna importancia a esa teoría. Edgar Rosenberg, autor de la edición crítica de la Norton, lamenta que Dickens haya dejado dos finales y una discusión que jamás se dará por zanjada (pero dedica todo un largo capítulo de esta edición a la polémica).

Lo más importante de la novela son algunos de los personajes que crea Dickens. Aquí vale mencionar lo que el crítico norteamericano Edmund Wilson señala en su ensayo ” The Two Scrooges”: Charles Dickens es el único escritor que ha conseguido aportar a la historia de la literatura inglesa tantos personajes inolvidables como Shakespeare. (Pero Wilson privilegia la cantidad antes que de calidad: ningún personaje de Dickens es tan complejo como Iago, Portia, Edmund o la parejita Macbeth.)

Personajes memorables de “Great Expectations”: el escrupuloso abogado Jagger, el fiel amigo Herbert, la bellísima e insensible Estella, el abnegado empleado Wemmick, el grato prisionero Abel, la amargada Miss Havisham, el aborrecible Pumbleshock, el crudo y envidioso Orick y el descorazonado y siempre expectante Pip. Todos se mueven alrededor de un universo que el escritor construye minuciosamente para que de alguna manera (un poco jalada de los pelos en algunos casos) todos se junten en el desenlace.

Algunas veces, es verdad, las coincidencias nos hacen pensar en lamentables ejemplos de telenovelas mexicanas.En los manuscritos de Dickens hay un detalle que relata el autor y que creo es muy importante: la unica relacion que florece es la que proviene de la generosidad de Pip. Y esa es la que lo salva cuando parece haberlo perdido todo.

Algunos de los mejores pasajes de la novela: la primera escena, en la primera página, es maravillosa: Pip, en el cementerio, observa la tumba de su padre, la tumba de su madre y la tumba de todos sus hermanos. En ese momento se percata de la existencia de las cosas que lo rodean, reconoce la existencia del mundo. Este motivo regresa casi al final cuando otro personaje que creció en el mismo entorno de pobreza, recuerda como siendo niño en algún momento se dio cuenta de las pocas opciones que le otorgaba la vida. Otras escenas inolvidables: El matrimonio de Wemmick, sus almuerzos en el castillo y en general las escenas donde este aparece con Jaggers son finisimas bromas de Dickens, la visita de Pip a la prisión Newgate es memorable al igual que el juicio final donde se decide la fortuna de su amigo; los encuentros entre Pip y Miss Havisham son en general muy bien logrados, en especial el ultimo; su primera pelea con Herbert en el patio y sus acercamientos a Estella, sus encuentros con Biddy y las explicaciones simples pero genrosas de Joe, la descripción de la familia de Herbert Pocket a la llegada de Pip es contada con lujo de detalles, cargadas con el fino sarcasmo de Dickens para retratar a los arquetipicos representantes de las clases sociales de la Inglaterra victoriana.

Para entender la novlea también hay que considerar su fuerte carácter autobiográfico. Dickens tuvo que trabajar en una fábrica de calzado siendo niño, al ir su padre a la cárcel por deudas. Si bien fue solo por algunos meses, la perspectiva de convertirse en un hombre sin ninguna esperanza en la vida lo marcó profundamente. Y aún más el saber que su madre, cuando ya su padre tenía el dinero para liberarlo de la fábrica, insistió, felizmente sin exito, en que el pequeño Charles siguiese trabajando.

Rob Carling mencionaba al comenzar a leer el libro que existen dos grandes motivos en las novelas victorianas, dos ejes sobre los cuales se construyen casi todas las grandes historias en esa época (y también antes y después): el amor y el dinero. Pip no tiene dinero al comienzo de la novela pero gracias a una jugada del destino lo consigue. Tiene amor para dar pero este amor no es correspondido. Sus grandes esperanzas dependen de que ambos ejes se unan. El final que Dickens escogió propone esta opción.

No imagino que alguien que haya compartido las aventuras y desventuras de Pip desde la pagina uno, pueda desear un final desgraciado para el personaje principal. Este es un final, si bien algo forzado, bastante decente: Dickens le quita a Pip el dinero obtenido de su inesperado benefactor y le otorga el dinero que ha conseguido gracias al duro trabajo y a una noble decisión; y si bien no le entrega al gran amor de su vida en bandeja, en la escena final Dickens le brinda al lector, un tanto en el aire es verdad, esa gran esperanza.

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