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The New York Street

Un blog lleno de historias

mes

marzo 2006

Jody Williams: Premio Nobel de la Paz


Hace una hora estuvo dando una conferencia en Lehman College, Jody Williams, premio Nobel de la Paz en 1997. Sencilla la gringuita, sin mucha pompa, un vestido común y corriente, muy poco maquillaje: el premio Nobel de la Paz, amiga de Desmond Tutu–le manda flores a su mamá todos los años en su cumpleaños–, Oscar Arias, Mandela y Rigoberta Menchú. Nacida en una familia pobre, de granjeros, del estado de Vermont, sólo con educación secundaria y con un hermano esquizofrénico que trató dos veces de asesinarlos, Jody Williams decidió a los 26 años que quería cambiar el mundo. Activista toda su vida, en 1992 consideró que era su obligación luchar contra la fabricación de minas anti personales. Lo hizo, en foros internacionales, durmiendo 3 o 4 horas diarias y conectando a gente de diferentes culturas y geografías que tomaban el problema muy en serio. Hoy 100 países han firmado e implementado proyectos para erradicar las minas anti personales y dejar de utilizarlas como arma de guerra. Gracias a su iniciativa, dejaremos de ver el triste espectáculo de niños muertos o con las piernas amputadas porque pisaron una mina que “alguien” dejó allí en alguna guerra peleada años atrás. Su mensaje más sencillo y más poderoso: todos podemos cambiar el mundo, si queremos hacerlo. Dedica al menos una hora del mes, en vez de ver televisión o leer una estúpida revista a hacer algo que creas que beneficie a una causa noble. Es reconfortante saber que muchos americanos piensan igual que ella-se mandó una crítica feroz contra el gobierno de Bush y su decisión de invadir ilegalmente Irak, contra la estupidez de los norteamericanos que creen que invirtiendo millones de dólares en armas y en seguridad van a evitar un nuevo 11 de setiembre. “Seguridad individual” es mejor que “seguridad nacional”. Si Estados Unidos invierte más tiempo y dinero en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos pobres de los mismos países que lo proveeen de petróleo y riqueza, se puede conseguir mucho más en materia de seguridad que enviando ejércitos a defenderlo del mundo. Son 190 naciones contra una. Son millones de individuos molestos por la manera tan cojuda como este país gobierna sus relaciones internacionales. Criticó a Bush por mentirle a la gente, a Powell por mentirle a las Naciones Unidas en las pruebas de uranio en Niger, a Rumsfeld, Cheney y Wolfowitz por ser tipos educados e inteligentes que cometen las idioteces que cometerían los menos educados e idiotas.
Esta mañana estuvimos leyendo en clase los ensayos de Matthew Arnold. Solo una frase de esa clase: La Inglaterra de fines del siglo 19 se parece demasiado a los Estados Unidos de principios del siglo 21. Políticos que creen que el dinero y el poder van a asegurarles el bienestar, donde se desprecia la inteligencia y el pensamiento crítico en beneficio del “trabajo productivo”. La máquina de trabajar y hacer dinero mientras el trabajo intelctual disminuye y las masas se vuelven cada vez más idiotas, felices porque creen que un televisor de 56 pulgadas es el progreso.

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V for Vendetta

En el poema “Dover Beach”, el poeta y ensayista británico Matthew Arnold, hace una comparación bellísima entre él, en la playa Dover de la costa inglesa, contemplando las luces de la costa francesa 18 millas hacia el sur; con el último ser humano en la historia que creyó en la existencia divina de los dioses griegos, en Zeus, Hera, Atenea.

Me imaginé una escena paralela: el último hombre que contemple una cruz con respeto, que levante los ojos al Cielo e imagine al Dios en el que creemos los cristianos. ¿En qué creemos hoy? La fe de Arnold no era la misma fe de los sacerdotes medievales a los que él visitó en los Alpes franceses -“hombres muertos en vida”, dice de ellos-.

A pesar de todos los adelantos de la vida moderna y del pensamiento crítico, Arnold ve con pena la pérdida de la fe, esa corriente que le daba sentido a la existencia. ¿Cuál es es el sentido de la fe ahora? ¿La intolerancia? Matar en nombre de Dios debería ser castigado como el peor de los pecados, sin embargo, del otro lado del espectro político la perspectiva no es muy alentadora, ¿Qué hay de esos individuos que se aprovechan del miedo de las masas para gobernar, para recortar libertades y estupidizar al pueblo con el pretexto de la seguridad y la amenaza terrorista?

De eso trata V for Vendetta, una de las primeras novelas gráficas de Alan Moore (Watchmen), llevada al cine por los hermanos Wachowski. Hay que tener mucho miedo cuando las opciones totalitarias son las que ganan mayores simpatías: Hamas en Palestina, los fundamentalistas en Irán, en Irak, la derecha radical en Europa, Chávez en Venezuela, Humala en el Perú. La gente está dispuesta a darle su voto y su conciencia a los que les ofrezcan orden. La libertad total es una religión que ya pasó de moda, como la religión de los griegos. Ahora la religión es la de la libertad controlada, la de las masas sumisas y homogéneas, donde todo puede ser sacrificado si se trata del bienestar común.

Otros gobiernos van más allá -porque pueden darse ese lujo: atemorizan a la población utilizando los medios de comunicación masivos, fabrican evidencia y mienten descaradamente acerca de sus motivaciones hasta que el Congreso-asustado también-los autoriza a organizar una guerra preventiva. Tres años después comprobamos que son unos idiotas no unos visionarios y que algunos de ellos se llenaron de dinero ¿Alguien los juzgará?¿La historia? ¿O es que ya no es malo predicar y al mismo tiempo ser un hijo de puta (con perdón de las putas)?

Concierto en Union Square/ Dias de Santiago


Cuando veo grupos de músicos como estos en el subway me arrepiento de no haber aprendido nunca a tocar un instrumento. Sonaba bellísimo a pesar del ruido de la gente y los trenes que pasaban. La funda donde recogían el dinero estaba llena de plata. Con qué gusto la gente les daba dinero.

Anoche regresando en el tren había un homeless, un moreno de como de setenta años, con trencitas rasta sentado en el piso del tren tocando un órgano y cantando rap con la voz carrasposa. El rap era ingenioso, muy gracioso, (sobre su condición de homeless y que las tripas le sonaban y que quería comerse una hamburguesa con queso del Mac Donalds, bueno no suena tan gracioso escrito acá). La gente volteaba para mirarlo y sacaba monedas cagándose de risa. Llenó su vasito de monedas bien rápido.

Hace unas semanas otro homeless entró al tren, con pinta de estar fumadazo pero feliz, y una cartulina que se doblaba en dos. Había escrito sobre la cartulina : I am homeless, I need money for food. Pero si desplegaba el doblez, se leia “or for weed“. Y doblaba y desdoblaba enseñando (rápidamente) el “money for food…or weed” , movia las cejas y sonreía igualito que Stan Laurel de El Gordo y el Flaco. Le llovía dinero (ahí tengo otra opción para pasar mi vejez en Nueva York).

Hace unas semanas dos tipos estaban repartiéndose un fajazo de billetes de a un dólar como a las once y media de la noche, regresando en el tren D. Los miré y pensaba: estos deben ser parqueadores de carros. Y me sentía identificado (una de las partes más jodidas luego de trabajar más de doce horas parqueando autos es la repartición de los cientos de billetitos en partes iguales). Hasta que llegaron a su estación y uno de los tipos agarró su bastón de ciego y salió del vagon jalado por el otro: Eran un mendigo cieguito y su ayudante. Y les aseguro que se repartían, mínimo, cien dólares de “ganancia”.

Esta tarde vi Días de Santiago en DVD. Me habían hablado mucho de la película-quise verla en el BAM de Brooklyn en diciembre pero justo ese día se les ocurrió comenzar su huelga a los trabajadores del metro- pero no imaginé que fuera TAN buena.

Como le decía a Vero en un mail: esta película me ha devuelto la fe en el cine peruano. Esta es la mejor demostración que se pueden hacer grandes películas sin demasiado presupuesto y que no siempre las actuaciones de los protagonistas tienen que ser tan misias que se nota que son actores improvisados. Lo importante señores cineastas es la historia, la trama, el argumento y las buenas ideas.

Estoy terminando de leer Walden de Thoreau (un buen escritor del renacimiento de EEUU, amigo de Emerson, que decidió irse a vivir durante dos años (1846-1847) en una cabaña construída por él mismo en los bosques de Nueva Inglaterra). Al parecer su libro-que escribió basado en su diario de esos dos años de alejamiento de la civilización- influenció a Tolstoi y a Ghandi, entre otros. Ahora, esta noche tal vez, tengo que comenzar a leer Paradise Lost de Milton. Stephen Sheppard dice que es buena, he hojeado unos capítulos y sí pues, no parece aburrida. Ahora el problema va a ser que me siente a escribir un ensayo sobre Walden antes del lunes. ¡Necesito más tiempo!
Anoche me llamó Lornald para decirme que acababa de terminar el Bewolf. Le dije que yo lo había comprado hace un mes con la intención de leerlo pero la dueña de la librería de libros usados en Amsterdam Avenue, una viejita bien simpática y bonachona, me dijo, mientras me cobraba el libro, que ella tenía una versión en CD del Bewolf, leído por Seamous Heaney. La vieja me cagó el cerebro. No voy a leer el Bewolf hasta que consiga el CD y para eso, puede pasar un poco de tiempo. Lo bueno es que esta semana se terminó la nueva edición del Bronx Journal así que supongo que estaré más desocupado durante la semana, como para leer y escribir.

>Lavandería (Primera Parte, borrador)

>La arena en Lavandería quema más que la de otros lugares. Cuando llegaron a vivir aquí con su madre, Teresa y sus tres hermanas se pasaban muchas horas tendidas al sol, sobre hojas de periódico, tostándose los senos sin que nadie las viera. Ahora es imposible. A donde mira, Teresa ve casas. Lavandería es un pueblo diferente, con mucha más gente, con más servicios. Sin embargo muchas cosas siguen igual. La arena todavía quema más y su gente camina como siempre: mirando al suelo (¿No te has dado cuenta? Le dijo a su madre, cuando le hizo ese comentario, años atrás, poco antes de casarse). Caminan como condenados, arrastrando algo.

Teresa se miró los senos en el espejo. Pálidos y caídos. Tampoco se le ocurriría echarse calata a tostarlos. Así no hubiera nadie mirándola. De las cuatro hermanas, la única que tal vez se atrevería sería la menor. ¿Dónde estaría ella, viajando por qué lugares? ¿Por qué su marido sí la llevaba? ¿Por qué a Teresa su marido no la dejaba ir con él? “Teresa, le decían sus hermanas, a ti no te gusta viajar, y el lugar a donde va tu marido es más feo que adonde va el de ella. Su marido no va a meterse en los socavones de las minas, no camina tres días jalando las mulas y arrastrando el mineral. Su marido es ingeniero. El va trazando caminos. El tuyo, el tuyo Teresa…¿Qué es el tuyo?” “Mi marido es minero” responde Teresa cuando sus hermanas la fuerzan. Pero las mujeres de Lavandería saben que ha sido también obrero y que lo que mejor sabe es emborracharse con sus maridos y pegarle a Teresa cuando se le antoja. Y a ninguna se le ocurre recomendarle que lo siga, más bien que lo disfrute “Agradécele a Dios, Perra, que tu esposo se va por unos meses y te deja en paz” . Ellas dejan claro que tampoco les molesta que dejase en paz a sus maridos. “Agapito es el que chupa más” , dicen sus maridos.“Y nuestros maridos jamás …” dice la que mira más profundamente al suelo y se queda callada, frente a Teresa, sin atreverse a completar la frase, aunque todos sabían lo que ha querido decir. “Jamás se atreverían a tocar a sus hijas”.

Teresa no entiende como puede soportar a diario sus miradas acusadoras. Son sus únicas amigas, las chicas con las que ella y sus hermanas crecieron en Lavadería. “Las Perras”, las llama ella. Y ellas también la llaman así.

Veinticinco años atrás Lavandería era un pueblo pequeño. Si querías divertirte tenías que tomar un microbús hasta Tamales. Tamales está muy cerca del mar y prospera gracias a los restaurancitos que se llenan cuando la gente de la capital regresa de la playa. Entonces había tres bares alrededor de la plaza y una discoteca. Siempre las perseguían los mismos muchachos de Tamales pero ellas, las cuatro hermanas, pocas veces les hacían caso. Se sentaban solas en una de las mesas oscuras y, muy de vez en cuando, aceptaban bailar. Generalmente conversaban un rato, tomaban algo y se se iban. Otros grupos de muchachas y muchachos venían desde Lavandería, se reconocían en la oscuridad de la discoteca, o en la calle, cuando salían a caminar con sus parejas por las callecitas de tierra cerca de la plaza o a tomar el microbús de regreso. A las Perras las recuerda con luces chillonas, rojas y verdes, sobre la cara, con el pantalón blue jean ajustado, apretadas y sudadas, bailando en ese simulacro de discoteca que se llamaba El Cuete, una casa de un solo piso en la que invariablemente los fines de semana había una cartulina blanca garabateada: “Mujeres entran gratis hasta las 9 de la noche”.

Un viernes llegaron y no había mesas libres. En el lugar donde siempre se sentaban había cuatro gringuitos. Las hermanas sonrieron. “¿Cómo te llamas?” preguntó Teresa, luego de haber bailado con el gringuito más alto, que bailaba muy bien salsa y que, como sin querer queriendo, le apretaba la mano en la cintura y bajaba sus dedos, como tocando y no tocando. “Wilhelm ¿Y tú?” dijo él. “Teresa” “Teresa ¿Sabes que eres muy bonita?” Bailaron dos o tres piezas más. Las Perras bailaban a su costado y la pellizcaban o a veces la cadereban. Sus hermanas la miraban aburridas desde la mesa: al parecer el gringuito de Teresa era el único que sabía bailar. Cuando regresó cansada, quisieron irse a la casa y llevaársela, pero Teresa no aceptó. “Yo soy la mayor”, les dijo. “Me puedo ir con alguna de las Perras”. El gringuito no la dejó de apretar ni siquiera cuando se despidió de sus hermanas. La dejaron sola y bailando. Los amigos también dijeron que se largaban. “Se van tus amigos, dijo Teresa, preocupada porque él se fuera tan pronto”. “No hay problema, ellos tienen su carro.” “¿Y tú tienes carro?” “Claro ¿Quieres verlo?” Teresa se preguntaba muchos años después cómo fue tan tonta. Tonta como para rogarle que la llevase hasta la playa.

Pero Teresa nunca había estado en la playa en los cuatro años que vivía en Lavandería, sólo sabía que existía por las fotos de las revistas y la televisión, donde había visto gente tostándose, así como ella se tostaba con sus hermanas, pero con ropas de baño fabulosas. Y en algún momento, sobre la arena, escuchando las olas, estaba ya demasiado ida como para preocuparse si Víljeim (así le llamó ella, hasta que años después, enseñándole el periódico a su hija mayor, ella le enseñó a pronunciar bien el nombre) metía su mano blanca–nunca vió una mano tan grande y tan blanca–bajo el sostén, y empezaba a besarle los senos. Cuando en algún momento, besándolo, ella se acordó que tenía que cerrar las piernas, ya la mano de Viljeim se había mojado en su vagina, que estaba preparada para todo y él abrió el cierre del pantalón y sólo le dijo una palabra en tono de orden y ella se agachó, preparada para hacer todo lo que él quisiera, para obedecerle.

La semana siguiente conoció a Agapito. Acababa de llegar a Lavandería, se peinaba con gel, se vestía siempre con camisa blanca y a todos lados llegaba gritando. Tenía tres años más que ella. Quiso ir con ellas a Tamales pero ellas le dijeron que se iban solas. Se sentaron en la misma mesa y Teresa se dio cuenta entonces, que sus hermanas ya no la miraban como antes. La miraban fijamente, como diciéndole: “Te has convertido en una de ellas, también eres una Perra”. En vano les dijo que Viljeim volvería a verla el fin de semana. ¿A quién iba a engañar? Sin embargo se pasó buena parte de la noche esperándolo. Hasta que apareció Agapito. Primero quiso sacar a bailar a Sonia “porque tú Teresa, tenías cara de ser la más aburrida” le dijo después. Pero Susana no lo dejó que se la saltara, porque ella era la segunda. Y se notaba que le gustaba Agapito. “Pero en verdad la que me gustaba eras tú” Agapito le dijo meses después a Teresa. Bailó varias piezas y después se sentó con ellas. Agapito contó un par de chistes buenos y entonces Teresa, que había estado muy seria toda la noche, se rió. Agapito la vio reir y la sacó a bailar y nunca más salió a bailar con Susana. Teresa sabe que desde entonces, la que con más rabia le llamaba “Perra” era su segunda hermana. No sirvió que no quisiera ir con ellas a la semana siguiente, ni a la siguiente. Agapito siempre preguntaba por Teresa y durante la semana iba a buscarla y salían juntos a caminar por el pueblo.

Cuando pasaron cuatro semanas, Teresa supo que estaba embarazada y supo lo que eso iba a significar. El viernes por la noche salió con su hermanas. Se sentó en la misma mesa de la esquina y cuando Agapito la invitó a bailar se fue con él hasta la esquina mas alejada y se dejó besar. Se besaron durante un rato hasta que Susana se levantó seguida por sus hermanas y se fue sin despedirse. Las Perras cuchicheaban, alguna la cadereó minetras bailaba, otra la pellizcó en el poto. Teresa sugirió que salieran de la discoteca y que se metieran por un camino oscuro, entre los alfalfales de Tamales. Mientras Agapito le besaba los pechos, echado sobre ella, Teresa dirigió su mano hasta donde sabía que iba a encontrar lo que quería. Mientras lo acariciba, le hizo jurar a Agapito que si tiraba con ella esa noche se irían a vivir juntos al día siguiente. Y Agapito juró.

>El poeta se sienta con hambre, en una mesa del Boulevard

>
To R.B.

Mírala serio, mátala con tu ceño fruncido
Ay francesa qué linda que estás, déjame decirte
Un verso, dos, tres,
Déjame besar tus sienes, oh sí sí
¿Y Ése, ése? –¿Será tu novio?
¡No les entiendo nada!
¡No lo mires, no le hagas caso!
¿De qué te hablará?
Mira este librito de Rimbaud que te he traido rubia
Léamoslo juntos.
Y esta poetita de anoche ¿Cómo es que se llamaba?
Pero si ya me le estaba acercando bonito, bonito
Y luego no sé que pasó, se me borró todo.
No puedes seguir tomando tanto camarada
Así no vas a conocer a nadie en esta ciudad
Así vas a seguir solo y con hambre
Que mala combinación para un poeta.
Ahora se me acabó el pan con mantequilla ¡Pero qué hambre¡
Lo despide al tipo, se va el tipo, bien, bien
¡A su casa, que se masturbe!
Mira esa nariz ñata, ¡Mon Dieu!
No tiene este monumento aguileño, no
¡Qué va! ¡Mírame rubia! Aquí, acá, en esta mesa
No, no te voy a sonreir
Si quieres saber más de mí
Ven siéntate conmigo
A ver mírame otra vez
Déjame que te hable de mis cóndores,
Pero como me mira con odio ese mesero: “Estos artistas”.
Pero a tí nadie te va a mirar, insulso garzon,
Ya quisieras ser poeta,
Caminar con nosotros,
Bebiendo de la misma botella
Que Pablo te haga este retratito,
¿Me veo bien en él no?
Te lo enseño si vienes, francesita.
Estoy seguro que te mueres de ganas de venir
Puedo seguir aquí esperandote un ratito más
(No tengo hambre tripas, no tengo hambre…)
Que me acomodo el entrecejo fruncido
Que me acomodo el sombrero, el saco, la corbata,
Ya quisieras que te mire a ti garzon
¡Uy! Aquí viene ella. ¡Uy, viene a mi mesa!
Dale hombre, no le sonrías hasta que se siente, tú mátala callando:
“Bonjour jolie mademoiselle, sil vu plé, aselle vú!”

>Lectores de Dante en el siglo XX

>
Tratando de agrupar a quienes que se han metido por la puerta de hierro y han escrito lo que han visto.

The 20th Century Critics of the Comedy.
By Ulises Gonzales

According to the critic George Steiner, “All serious art, music and literature is a critical act.” (Steiner, 11.) Steiner says that every artist exercises criticism when choosing a style, a subject or a story to tell. Therefore Dante, heavily influenced by the poetry of Virgil, could also be, his greatest critic.

Jorge Luis Borges, one of the best readers of Dante, declared that there were a lot of beautiful lines from Virgil in the Commedia, and that some of these lines had even been improved by Dante. Borges never pointed out which lines, but through out his life he wrote many essays about the Commedia, which are collected in the book Nueve ensayos dantescos. His passion for Dante’s masterpiece was so intense that he wrote: “the knowledge and the direct contact with the Commedia is the most infinite source of happiness that the literature could provide to the reader.” (Borges, 127.) One of Borges’ best essays about the Commedia is “The Pious Executioner” where he tries to explain the reason why Francesca and his lover are being punished after their death in the second circle of Dante’s Hell.

In “The Pious Executioner,” Borges explains four theories: The first one is that Francesca’s presence in Hell is a trick to get the reader’s attention. The second is that Dante feels compassion but, as a Christian, knows that Francesca and her lover deserve punishment. The third theory is more elaborate–Dante is dreaming and, in his dream, he is feeling compassion even if he punishes the lovers.

The fourth theory is the most beautiful and the one that Borges thinks to be the right one: we, the readers, know that the criminals deserve punishment and, at the same time, we know that Radion Raskolnikov deserves punishment. Raskolnikov is not a real person, but the readers consider him a real person. Dante, according to Borges, does the same: He writes about Francesca, depicting her sins so passionately that the readers understand that Dante has no freedom, that he can’t do anything but what that which he does. The lovers deserve punishment and compassion at the same time. “Dante refiere con tan delicada piedad la culpa de Francesca que todos la sentimos inevitable” (Borges, 60.) Marguerite Yourcenar comments this interpretation by Borges in her book of essays A Pilgrim and a Foreigner.

George Steiner argues that the process of imitatio and contaminatio –when a writer takes excerpts from other writers, some lines, a few paragraphs or whole ideas– is the best way of criticism. He states: “Criticism is energized into creative responsibility” (Steiner, 15.) Therefore, imitating Dante’s work, American poet Ezra Pound transforms himself into one of the most talented critics of the Commedia in the English language.

Stuart Y. MacDougal, in his essay “Dreaming a Renaissance, Pound’s Dantean Inheritance,” offers a few lines of a poem found in one of the earliest notebooks of the student Ezra Pound:
“Come and see the place
where hell hath lain
& I “Who art thou
master that speakest
with such authority”–
& he, “I am that one
that through the heavens
followed Beatrice–
before it was willed that
I leave forever my earthly
dwelling” (Bronstein, 64)

If Dante chooses Virgil to be his guide in the Commedia, Pound chooses Dante to be his guide in his own Commedia. The poem suggests that Pound envisaged a journey much like Dante’s, although a secular one. Instead of Hell, Purgatory and Paradise, Pound names the three stages of his poem “Hell in world, body”; “Good in world, mind”, and “Spirit, soul.” The influence of Dante in Pound’s work is immense. The imaginist style that identifies most of Pound’s poems is heavily indebted to the writer that he picked up as his guide in that early poem of youth and whom he continued to read, praise and learn from, during his whole life. The origin of one of Pound’s most praised Cantos, Canto XLV, With Usura, could be traced all the way to the Seventh circle of Dante’s Hell.

In “The Waste Land” the idea of an entire world revisited by a pilgrim going from one point to another –Tiresias going from “The Burial of the Dead” to “What the Thunder said”–also could be traced to the structure of the Commedia. T.S. Eliot, even mentions in the notes at the end of the poem, a few lines from Inferno and Purgatorio that he uses for purposes of contaminatio. His praise for Dante is shown also in the long essay that he wrote about Dante’s work where he qualifies him as: “the most universal of poets in the modern languages.” (Eliot, 206.) Eliot defines Dante’s universality as a product of his brilliant usage of allegory, which helps him to create–as only the classics did before him– some of the most powerful images of modern literature.

Taking one of the images from the Commedia , the meeting of Dante in the Sixth circle of Hell with Farinata and the father of his friend Guido Cavalcanti, Erich Auerbach writes an essay in his book Mimesis. Auerbach states:

“his style is so immensurable richer in directness, vigor, and subtlety, he knows and uses such an immeasurably greater stock of forms, he expresses the most varied phenomena and subjects with such immeasurably superior assurance and firmness, that we come to the conclusion that this man used his language to discover the world anew” (Auerbach, 182-183.)

Farinata and Cavalcante are sinners being punished together in the Sixth circle of Hell. Both are masterly depicted: Farinata keeps feeling that he has the power of a feudal knight, and speaks to Dante with the authority of one of them: “Chi fuor li maggior tui?” (Inf. 10, 42.) Farinata, who stands over the flames of his tomb, seems to live oblivious to Hell and the tone of his question demonstrates that he is acting as if he were among the living. On the other hand, Cavalcanti, on his knees, shows up briefly, just to ask some questions about his son. When he understands wrongly that his son is dead he falls down again to the flames. He is suffering more than Farinata, because he wants to. Farinata keeps asking questions of Dante as to whether Cavalcanti is an insignificant fly. Both are in Hell but Dante gives them freedom to act as if they were living with the personality that they had when living on Earth.

Auerbach realizes that Dante was the first of the medieval writers capable of understanding and reaching the gravitas proper to the antique elevated style. Dante uses examples from lifes very close in time, trying to vulgarize his work, to make it accessible to his people. That is why he names his work a comedy, as opposite to the classical tragedy. But he writes a comedy with a so high understanding of the antique elevated style, that even the vulgarities that horrified some of her readers have an elevated style that no writer reached before him. Auerbach praises him as a creator of a new language, using periodic articulations and devices of sentence structure that nobody used since the classics: “Since Antiquity nothing comparable had existed in literature.” (Auerbach, 199.)

The style of Dante, boosted by his interest to create a language that uses the tools of the Classical pagan authors but to serve God, keeps him at a considerable distance from other Medieval writers. Gilbert Highet, in his book The Classical Tradition, praises Dante’s vision to pick up among the classical authors the best ones, and to understand them better than anybody else before him:
“It is sometimes said that he prefigured the Renaissance. So far that is true, it is justified by the intensity of his admiration for the Greco-Roman world, and by his knowledge of the true classics. He understands that Cicero is greater than Boethius, that Vergil is greater than Prudentius, and that Aristotle is the greatest of the ancient thinkers (…) he knew at the distance who were the lesser lights in it, and who the greater” (Highet, 80)

Dante was a bit more than a Medieval writer because he was more than a writer: he was also a critic of the classical world who served a transition between the old and the new. As Steiner says: “ A Translator between languages, between cultures and between performative conventions.” (Steiner, 7)

___________________________________________
Aligheri, Dante. Inferno. New York: FSG, 1996
Auerbach, Erich. Mimesis. New Jersey: Princeton, 2003
Borges, Jorge Luis. Nueve ensayos dantescos. Buenos Aires: Emece, 1999
Bornstein, George. Ezra Pound among the Poets. Chicago: University of Chicago, 1985
Eliot, T.S. Selected Prose of T.S. Eliot. New York: FSG, 1975
Highet, Gilbert. The Classical Tradition. New York: Oxford, 1976
Steiner, George. Real Presences. Chicago: University of Chicago, 1989

>El Rubaiyat de Omar Khayyam

>
El nos puso en la vida, malhechos y propensos al pecado.
Exige de nosotros perfección y abstinencia de pecar,
y si no lo hacemos estamos condenados.
¿Es esto justo?

Si pecamos no es culpa de nosotros,
sino de los muchos obstáculos que nos ha puesto él en el camino.
Sé que he jurado intentar seguirlo
pero estoy casi seguro que cuando lo hice,
estaba completamente ebrio.

Si tomar está mal, entonces ¿Por qué las uvas crecen?
¿Acaso él no las ha creado?
Y si nos ofrecía primero el Paraíso,
¿Por qué puso en él a una serpiente?

No nos dice de donde venimos,
tampoco nos dice a donde vamos
Pero tenemos que ser rectos y perfectos.
¿Es eso justo?

Hasta las flores más bellas terminan siendo fertilizante,
hasta los tipos más sabios terminan siendo pasto de las vacas,
alimento de los que vienen después.
¿Por qué preocuparnos por el futuro, si tenemos vino hoy?

Antes me preocupaba por discusiones teológicas
y veladas filosóficas. Escuchaba con atención a los curas y a los sabios
Tal vez ellos supieran la verdad.
Pero lo cierto es que al final, terminaba tan ignorante como al empezar.

Me asomé a una urna de barro,
de sus labios escuché esta voz diciéndome: no te preocupes por el futuro,
pues nadie sabe lo que viene, solo sabemos que vamos a morir.
Lo único seguro es esta copa de vino ¡Así que bebe!

(Intepretación libre del Rubaiyat, en la traducción de Edward FitzGerald)

>El nudo de Tirteo

>
El sueño:
Es un ferry de color naranja como las puertas del parque. Conecta el centro de la ciudad con los suburbios donde vive la familia que amo. Si me asomo a los ventanales, veo las veredas comenzando a ser reconstruídas: en vez de cemento están tirando tablones de madera nueva engarzados. Asomado a la varanda también veo las mayólicas brillantes amarillas que componen la estructura del atracadero y de esta piscina inmensa, de agua inmóvil, donde flota mi ferry. Creo que he llegado y me levanto para partir. Estoy solo en el bote anaranjado. Al arrancar, me sacude el ferry que se desliza presto como el merlín que escapa de la liana lanzada por el viejo pescador. Se desliza hasta las puertas de fierro, donde leo inscritos estos versos que ya me esperaban desde antes que hubiera ferry, vida y tablones de madera con forma de trébol:

NUDO DE TIRTEO

Me han dicho que has muerto, Kurtz
Casi con una voz nasal me lo han escrito.
Y yo acabo de conocerte
Cuando de tus ojos cansados
Ha salido la luz iluminante
Del camino de las aventuras y el juego
¿Intelectual?

¿Sabes?
Algunas veces aburre estar sentado
Mirándote engendrar un horizonte nuevo.

Algunas veces provoca
Tirarte a descansar sobre los maderos
Podridos del desembarcadero

Donde los animales caritativos
Soban sus lomos contra las rocas del
Placentero pozo.

Pero eso era antes
Pasado de camiones reventando gente
Y cajas de licor remando sobre las olas.

Ahora las parejas ya no vienen por
Estas playas
Porque las barras rojas han parido
La sangre absoluta y la rabia.

Tirteo grita en la primera fila:
¡El pescador ciego ha caído delirando!
¡Hay que vengarlo!
Cuelga su sexo húmedo y sangrante
Kurtz, escúchame: ¡Hay que vengarlo!

Pero Kurtz, dicen que has muerto,
Con una voz nasal me lo acaban de repetir
Holocausto de visiones suicidas
Que marchan al compás de los versos de Tirteo.
Y a la cítara, al fin, el cuerno suceda.

¿Por qué peleamos?
Es la máquina papelera,
Que revienta de ofertas de provincia,

Adelanta la hora, a la hora marcada
Y levanta la cresta colorada en casa
Se pelea en casa y lejos de casa
Al carajo se pelea,
Prometida bruta.

¿Tú le crees al presidente de los Estados Unidos?

Ahora este gobierno de George W. Bush ha creado un magnífico sistema para ayudar a los pobres a salir de su miserable situación. Un alucinante programa lleno de oportunidades para su desarrollo personal y su incorporación activa a la sociedad. Una organización tan efectiva que el joven de los Estados Unidos puede por fin sentir como el gobierno se preocupa por generar oportunidades de empleo y superación para los más necesitados. Esa organización se llama: ARMY. El ejército reparte todas las semanas volantes en Lehman College, donde yo trabajo, ofreciéndole a los jóvenes del Bronx –que saben que tras cinco años de universidad nada les asegura que vayan a conseguir un empleo decente–, la oportunidad de su vida: El ejército. Son tan cretinos en su “estrategia de marketing para el reclutamiento” que en uno de esos volantes ofrecen, además de los beneficios de estudios y desarrollo profesional, que si te registras te regalan un código para que te bajes dos canciones de iTunes a tu iPod: “Sólo firma aquí abajito y el mundo es tuyo, Caracortada”.

Anoche vi el documental Why we fight. Tal vez lo más relevante fueron las imágenes de archivo en las cuales, despidiéndose de los norteamericanos que lo habían elegido presidente, Dwight D. Eisenhower prevenía a sus compatriotas de los peligros de permitir que la industria de la guerra se apoderara de las decisiones de gobierno en los Estados Unidos. El documental quiere demostrar que eso es precisamente lo que ha pasado: la industria de las armas ha tomado el control del gobierno y nadie quiere, y si quiere no puede, cambiar esta situación. Las predicciones de Eisenhower se han cumplido.

Una y otra vez se nos demuestra, no con vagas teorías conspiratorias sino con audio e imágenes de sus principales personajes (Bush, Cheney, Rumsfeld, Wolfowitz) que la guerra en la que ahora Estados Unidos está metido hasta el cuello, fue una creación, una mentira con la que se han hecho millonarios políticos y militares que trabajan en el Congreso, en el Pentágono y en todas las esferas del poder.

George W. Bush aparece diciendo: “Yo nunca dije que había lazos entre Saddam Hussein y los atentados del 11 de setiembre..”. Rumsfeld dice: “Todos saben que Irak tiene armas de destrucción masiva, nosotros los sabemos, los ingleses lo saben”. Cheney aparece declarando: “Estoy convencido que los iraquíes nos van a saludar como liberadores”.

Cuando la guerra era inevitable, recuerdo haber pensado, (muy ingenuamente), que si se van a cometer tantos sacrificos, ojalá que las “ideas” que EEUU vendía (El ejemplo democrático se va a expander por el Oriente Medio, Saddam está preparando un gran complot terrorista contra los EEUU) fueran verdad. Esperaba, ya que la guerra era inevitable, que al menos ellos tuvieran razón.

Pero NUNCA TUVIERON RAZON. SIEMPRE FUERON CONSCIENTES DE QUE ESTABAN MINTIEND. Estados Unidos tuvo en algún momento a todo el mundo detrás, compadeciéndolo por la pérdida de vidas en los atentados del 11 de septiembre. Estos politicos despreciables, utilizaron esa fuerza, ese apoyo, para cimentar la idea de Estados Unidos como un imperio todo poderoso y la maquinaria de la industria de la guerra agarró la oportunidad para volverse multimillonaria.

Eso apesta. Ningún gobierno en los Estados Unidos le ha mentido de un modo tan descarado a su población.

Y no solo eso: en su discurso por el Estado de la Unión, Bush anunció que se iban a promover todos los métodos de energía alternativa, que su prioridad de ahora en adelante iba a ser encontrar energías alternativas al petróleo. ¿Cuál fue el siguiente paso a este revolucionario mensaje?: El gobierno de George W. Bush cortó significativamente el presupuesto para investigaciones relacionadas con nuevas energías que reemplacen al petroleo.

Lo peor es que documentales como este te venden la ilusión que el conocimiento y la información son garantías de cambio, que son la prueba fehaciente que existe libertad de expresión en este país. ¿Pero qué va a cambiar? Sólo había cuatro gatos viendo el documental, cuatro gatos que ya sabemos lo que nos estaban diciendo: hay una poderosa maquinaria de producir dinero detrás de cada guerra en la que está metido este país. Hay gente vinculada a esas empresas que se hacen multimillonarias con la guerra, y mucha de esta gente está metida, como nunca antes, en los círculos que deciden las estrategias de gobierno. Y nada va a cambiar. Es deprimente.

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