Acaba de terminar. Qué conciertazo. Uno de los mejores que he visto en Nueva York. Lleno total en el Joe´s Pub del Village y respeto absoluto del público–estadounidenses en su mayoría. Fascinante la combinación de ritmos negros y andinos, la facilidad con que se le van los pies a Susana, su control de la voz, del susurro al grito en unos segundos. Fabulosa. Y el otro y el otro y los aplausos. Y las velas, y la percusión, para aplaudir de pie. Y Susana bailando y metiéndose en el corazón de todos, suavecito nomás. Las luces del Village reciben el calor del verano, el primer día en que se siente la temperatura fuerte y la lluvia juntas. Unas cervecitas en el McSorleys para acompañar el vino del Joe’s Pub. Qué bonita noche.

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