Al comenzar enero me quejaba porque estaba haciendo clima de verano. Poco después de salir a conocer la estación de tren en Riverdale, disgustado por lo grueso de los blue jeans, Miguel llamó para decir si no quería trabajar el domingo en el club de golf. El mundo estaba loco ¿Caminando en polo y extrañando un short? ¿Golf en los primeros días de enero?

Pero haciéndole caso a los que presagiaban malos tiempos, el invierno llegó. Ya cayeron varias nevadas y las temperaturas en estos dias siguen alrededor de los 18 F (-15 C ). Ya perdí un par de guantes y un gorro de lana en el metro (lo usual son dos pares por invierno), ya tuve que palear nieve y hielo para sacar mi auto y patinarlo de una a otra vereda. Anoche hacía demasiado frío dentro del departamento y las pístas amanecieron otra vez cubiertas de nieve. Así que podemos decir que el invierno y yo ya estamos parches. Ya estamos marzo. ¿Dónde está la primavera?

Pasando a otra cosa, no mencioné nada de mis lecturas de In Memorian de Tennyson. En la misma clase de Victorian Poetry and Poetics donde estuvimos leyendo a Matthew Arnold. Tennyson se demora diecisiete años para escribir lo que a Arnold le tomó unas cuantas líneas en Dover Beach. La decadencia de la fe, el advenimiento de una era que prometía calamidades y cambios impredecibles. In Memorian es un auto bombo a Tennyson y a su arte poética (¡Autobombo!, geniales los peruanismos). Bellísimo para los cánones de su tiempo, intragable para los de hoy. Hay líneas bellísmas. Es cierto. La reina Victoria llegó a decir que In Memorian era el segundo libro más importante escrito en la historia de la humanidad. Bueno ¡Qué diablos sabía de libros la reina! Y la Biblia es muchísima más interesante. Sólo el capítulo de Noé y sus relaciones con las hijas tiene cosas más interesantes que contar que Tennyson. No hablemos de los nuevos testamentos. Lo que deben haber sufrido los primeros escribanos tergiversando los testamentos para que todo coincida. Para borrar a María Magdalena. Ahora, leo en el New Yorker, James Cameron viene a decir que se encontró la tumba de Jesús. Con sus padres, su hermano, la Mariamne y su hijo Judah.

¿Y si no hubiera resucitado? Pues se cae todo el edificio católico. ¿Se cae? Estuve leyendo un libro que cuestiona la existencia de Dios y pone en duda a todos los que dicen que el mundo estaría peor si no fuera por la religión. No sabía que en algunas parroquias de EEUU se cantaba el Imagine de John Lennon censurando la parte Imagine NO RELIGION.

Lo que hay que escuchar.

Tuve un sueño en el que nadaba en alta mar en una corriente escandalosa, con mi hermano Nicolás. Al querer regresar encontraba un muro de alambre altísimo. Lo trepé y me lancé al otro lado, a seguir nadando. ¿Dónde se quedó Nicolás? Si hay algún psicoanalista por allí que me de la interpretación del sueño. La escena era fabulosa. He tenido un montón de sueños rarísimos por estos días. Algunos muy interesantes. El problema es que sólo recuerdo fragmentos.

Alejandra llama para quejarse que nadie la quiere sacar al cine. Prometo llevarla uno de estos días con Frances. Es muy raro que Alejandra llame siquiera a decir hola. Ayer escuché el podcast de Poetry magazine y había un poema interesante (pero no creo que tan bueno como lo pintaban, sobre el Report to the Academy de Kafka. Tengo que leer a John Ashbery, he escuchado su nombre bastante en las últimas semanas. Tengo que empezar a leer el libro de una nigeriana para la clase de Literatura anglófona en el mundo, tengo que terminar el ensayo sobre Neuromancer, tengo que hacer un comic para una antología del comic peruano, tengo que mandarle un ensayo para Hueso a Don Abelardo. Tengo que mandar una lista de los mejores prosistas peruanos. Tengo que hacer algo con mis libros. ¿Ponerlos en un storage, por mientras?

Toby nos mira en la mañana desde la alfombra, contrito, silencioso y con las orejas congeladas. Como decía al principio, el invierno y yo ya estamos parches. ¿Dónde carajos está la primavera?

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