
Que lo cuelguen de una cometa y que luego corten el hilo
Celia Cruz
Llegaron los archivos de Epstein cerca de mi casa. Leo que los Clinton saldrán hoy de Chappaqua para ver a un juez. ¿Qué van a decir? Dos semanas atrás escuchaba la entrevista de Terry Gross a Mónica Lewinski y no me queda duda de que Bill es un caso lamentable. El juez, tal vez, le preguntará si ya miró la foto del Príncipe Andrew de rodillas sobre esa chiquilla echada en la alfombra. No sé si Bill querrá decirle que él tomó la foto.
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Chomsky también estuvo en el avión de Epstein pero ya salió su esposa a decir que ambos estuvieron y que el viejo filósofo fue engañado. Que nunca hizo nada incorrecto. Hay otros nombres que tiene más sentido encontrarlos en los archivos de Epstein. Por ejemplo, el miércoles pasado les dije a mis estudiantes que varias de las películas de Woody Allen eran muy buenas. Agregué que su vida era un desastre, que era otro sujeto lamentable, por si no lo sabían. Sospecho que cuando yo digo su nombre, para estos jóvenes es como cuando de niño mi papá mencionaba a la Tongolele o a Pérez Prado.
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Hablando de directores viejos y de Woody Allen, me acordé que alguna vez Armando Robles Godoy dijo en la televisión que todas las monjas eran unas pajeras. Sospecho que los peruanos nos escandalizábamos pero que no pasaba nada. Esa noche, Robles habló con Jaime Bayly sobre los iglúes en el Polo Norte. Describió al detalle cómo los construían los esquimales y qué se veía desde adentro. Y cuando Bayly le preguntó si había estado ahí dijo que no: que lo había leído. Ese señor sí que tenía buen sentido del humor. Lo mismo pasó con el tío Johnny, hermano del padre de mi esposa. Era la fiesta después de un bautizo y el tío Johnny describió con pelos y señales cómo se veía la costa desde el barco cuando uno llegaba a Sudáfrica. Con algunas copas de vino, le pregunté cuándo había ido y me dijo, perplejo, que lo había visto en un documental.
Claro que hablar del tío Johnny me hizo pensar en Johnny Salim. Yo soy de esa generación: la que se paraba con su vaso lleno de leche frente a la tele para tomarla con él. No sé de qué se murió ese tío Johnny del canal cuatro, pero el tío de mi esposa se murió de cáncer, en Long Island. Armando Robles murió atropellado en una calle de Miraflores.
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Ayer mi amigo Tony me preguntó si había visto el discurso del State of the Union. Le dije que lo apagué a la mitad. Que intenté pero me pareció una pérdida de tiempo (Por eso lo del epígrafe y la canción de Celia Cruz). Apenas la escuché, pensé en Trump. Sabe arruinar hasta los momentos más emotivos. Como cuando al anunciar la medalla del Congreso para un general de 100 años, le dice: «Yo había pensado en dármela, pero me han dicho que no se vería bien». Una de las cosas que más le faltan a este presidente es el sentido del humor. Supongo que nadie se lo ha dicho.
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Escuchaba a Celia esta mañana porque ayer una señora de Croton se prendió del micrófono y empezó a cantar Quimbara. Era un Open Mic en una cafetería-librería, con mucha gente de pueblos cercanos. A los pocos minutos yo empecé a bailar. Y eso que me dijeron que no sé bailar. Había un gringo de más de 70 años que tampoco tenía ritmo pero se movía con gracia. Y una adolescente que cantó Zombie de Cranberries y se le olvidó la letra. Tenía una bonita voz.
8 abril, 2026 at 10:33 pm
♫ Las siete ya van a dar, y el niño va a merendar. Las siete ya van a dar, y es cuento de no acabar… ♫
El tio Johnny era el favorito. Recuerdo cuando tuvo a un niño gordito como participante para un juego, y como estaba bien papeadito el tio Jonny le preguntó qué había comido ese día. El niño respondió que comió carne.
¡¿Carne?! Dijo el tío Johnny como perplejo, «tú debes ser hijo de militar», agregó. No estoy seguro pero me parece que ése fue su último día en la televisión hasta mucho tiempo después que regresó cuando ya no habían militar…e…s, digo, moros en la costa. En esos días el costo de vida estaba por las nubes y sólo los muy pudientes podían comprar carne, entre ellos, los milicos.
♫ … porque el niño es un llorón, que siempre sale con esta canción… ♫
Un hombre va al banco a hacer una transacción de cuenta, y en se momento entran los ladrones, asaltan la agencia y se las mandan a picar. Se toman notas de los acontecimientos y empieza el proceso de investigación. Entre los involucardos está el hombre que fue a la banco para hacer sus cuentas. Su nombre aparace que él estuvo allí, pero eso no significa que participó en el robo.
As´es que miro yo el caso Epstein. Habrán muchos nombres, pero no todos ellos están automáticamente involucrados en los supuestos delitos que ocurrían es esas fiestas. Algunos habrán ido para pasar un buen rato de música y relaciones de diversos tipos no relacionados con sexo. Por ello prefiero esperar a que se identifique con claridad quién fue quién.
Además, toda persona que haya sido víctima de abuso debe de pasar el detector de mentira. Esto es indispensable por la severiad del caso. Es de considerar que en todas esas épocas, muchas muchachas menores de edad conseguían carnét de identidad falsa para aparentar ser mayores de edad. Esta es una realidad que no puede pasar desapercibida.
♫ ¡Ay mamá la leche está fría, yo así no la quiero tomar…♫
Los imperios no se han formado gracias al trabajo arduo de sus habitantes sino por medio de invasión,opresión, robo, matanzas. Sus origenes no han cambiando en absoluto a través de los siglos. La gente de los pueblos invadidos o subordinados comprendieron que la vida era mucho mejor dentro de las fronteras del imperio. Incluso el bíblico Jacob lo hizo así, con su familia fue a vivir a Egipto. El líder de un imperio va a dedicar su mandato a continuar y expandir sus dominios.
Esto es lo que la historia de las civilizaciones muestra y siempre va a ser así. Morirá un imperio pero aparecerá otro.
El presidente de los Estados Unidos sólo hace su trabajo como líder de una nación demasiado poderosa. El líder de esta nación no puede ser un santo y mucho menos un buena gente. Esta es una nación demasiado poderosa para ser liderada por un hombre de carácter débil. Si fuera así, otras naciones se le vendrían encima. Me guste o no me guste, esté o no esté de acuerdo con las decisiones tomadas por este nuevo líder, de algo se puede estar seguro, que aparte de beneficiarse él y un pequeño grupo de personas, siempre buscará que esta nación siga siendo poderosa. Es decir, quizás el pueblo sufra una que otra inflación, y hasta menos libertad, pero el resto de naciones son las que la pasarán muy mal.
Suena injusto, y hasta contradice los ideales que hicieron que surga esta gran nación. pero cuando uno estudia bien el asunto, no queda otra que reconocer que no hay otra, que tiene que ser así. Por eso, cuando veo que los cambios afectan mis bolsillos, ¡qué voy a hacer! Así es el sistema, y simplemente sólo queda modificar la frase de la zorra con las uvas en la fábula de Esopo, y en lugar de decir que no están maduras, es continuar avanzando hacia adelante diciendo entre dientes, «ya pues qué importa».