Marley (2012) documental del mismo director de The Last King of Scotland.
Marley (2012) documental del mismo director de The Last King of Scotland.

Vivimos rodeados de mitos y medias verdades. Nuestras creencias están fundamentadas sobre muchas cosas que “creemos” que son de determinada manera. A veces, basta con que le dediquemos un poco de tiempo a informarnos mejor para que nuestras medias verdades colapsen.

Una de aquellos falsos mitos en los que yo creía –semiconstruído cuando era estudiante de la secundaria– tenía que ver con la muerte de Bob Marley. Yo creía que Marley no había querido operarse del cáncer por un tema religioso; que la muerte le había llegado como consecuencia de algún tabú que le impedía luchar contra su enfermedad, por su desconfianza de hombre espiritual ante la ciencia.

A Bob Marley me lo presentó un compañero a la salida del colegio. Yo estaba sentado en una banca y él vino a mostrarme un casete con la foto en la portada de un hombre negro sonriente, de pelo rasta, bajo el título: Legend. Dijo que era un grupo de canciones extraordinarias. Me grabó una copia en su doble casetera y la tarde siguiente escuché reggae por primera vez. Yo no sabía nada del rastafarismo ni del papel de la marihuana en ese estilo de vida. Tampoco sabía mucho inglés; sin embargo, las melodías eran cautivantes y las letras hablaban de amor universal en un idioma que parecía ser honesto.

Sospecho que alguien me contó el mito acerca de Marley y su cáncer; y yo lo tomé como cierto. En esa media verdad yo creía, hasta ayer que vi el último documental del director escocés Kevin Macdonald: Marley.

Bob Marley no sólo recibió tratamientos de quimioterapia en hospitales de Estados Unidos–para enfrentar una enfermedad que fue detectada demasiado tarde; también hizo un viaje desesperado a una clínica en Alemania, donde un famoso médico intentó sanarlo. Y si Marley no se había tratado a tiempo de un melanoma que le apareció dos años antes en el dedo gordo del pie, no fue por un tema religioso, sino porque la pérdida o mutilación del dedo le hubiera impedido jugar al fútbol y bailar: dos de las actividades que el rey del reggae tanto quería.

Hasta ver el documental, yo tampoco sabía que el padre de Marley era un inglés blanco, que al parecer se hacía pasar como enviado de su majestad. Menos aún, que Marley había vivido un intenso y publicitado romance con la Miss Jamaica/ Miss Mundo 1976, la jamaiquina-canadiense Cindy Breakspeare. Tampoco que ella era la madre de uno de los tantos hijos de Marley: Damian, nacido en 1978.

El documental es un reportaje bastante completo a la historia de la independencia de Jamaica; a los orígenes de Bob Marley and The Wailers; a su iniciación en la música espiritual, apoyada en el rastafarismo, una religión que creía que el Rey de Etiopía era el hijo de Dios: el prometido que llegaría después de Jesucristo. La historia viene bien acompañada con fotos, grabaciones de audio y videos de aquellos años en que Bob Marley era un ídolo juvenil, pero aún no el símbolo más famoso de su país.

Hay entrevistas a sus amantes, amigos, políticos y músicos que lo conocieron; detalles sobre un intento de asesinato, y sobre sus primeros años de emigrante en Delawere en los Estados Unidos, ayudando a su madre.

Gran mérito de Mcdonald: Al terminar este documental, queda bastante claro que la historia real de Bob Marley es mucho más interesante que su mito.

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