Nueva York con Metrocard se recorre en dos patadas. Desde la Q33 en Queens pasando por el V y el G hasta cambiar al C. No tuve que visitar Manhattan, solo regresar por el mismo camino hasta el JetPeru de la Roosevelt para los cocos que quedaban por mandar para los olivos de Yauca. Vuelta a casa, vuelta al escenario. Las mismas calles, felizmente no el clima helado que pronosticaban en Florida. Conversando con Jessica, con Annerys, Alina, con Lima: el gordito regresa esta noche del norte y sigue bien. Me he dormido temprano porque la verdad estoy un poco trapo.

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