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The New York Street

Un blog lleno de historias

mes

enero 2006

>Translating Mrs. Dalloway

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Este es un ensayo que escribí para el curso de graduados. Creo que explica, o al menos lo intenta, los problemas que podría tener un lector desinformado que pretenda obtener el mismo placer leyendo una traducción en vez de la versión original (algunas veces la traducción exacta es imposible pero siempre se debería consultar para elegir la más fiel). El pésimo trabajo de muchos traductores ocasiona bromas con veneno, como aquella que Borges mencionaba regularmente: en italiano al «tradutore», también se le conoce como el «traitore». El ensayo surgió como idea tras leer la edición de Mrs. Dalloway de la Everyman’s Library, intentar empezar a leer una versión española de la novela y darme cuenta que muchos de los efectos sonoros que logra Virginia Woolf son muy difíciles de reproducir a otro idioma. La escritora Sigrid Nunez compara a Mrs. Dalloway con una composición donde las palabras funcionan como notas musicales.¿Cómo trasladar esa musicalidad a un idioma diferente? al hacerlo, la obra pierde mucho de su valor. Por entonces encontré la publicación de una entrevista a Joyce donde trataba el tema de la traducción (imposible) de Finnegan’s Wake y con el audio de unas conferencias de Borges en Harvard donde mencionaba los problemas con que se enfrentan los traductores al intentar trasladar la musicalidad del verso a un idioma distinto del original, y los problemas de los lectores que no pueden acceder a la obra sino es en una traducción.

Translating “Mrs. Dalloway”

“So near and yet so far! Which is what one feels about her art”
E.M. Forster “The Early Novels of Virginia Woolf.”

“We would not be at the trouble to learn a language
if we could have all that is written in it just as well in a translation.”
James Boswell, “The Life of Samuel Johnson.”

In an interview with James Joyce by the Czech writer, Adolf Hoffmeister, Joyce talked about the difficulties translating Finnegans Wake: “ Work in Progress is not written in English or French or Czech or Irish. Anna Livia does not speak any of those languages, she speaks the speech of a river,” said Joyce. Joyce also admonished the Czech writer by saying that if anybody had to translate it, that person must be a poet with the greatest poetic freedom to choose any river of the Czech geography because Finnegans Wake had been written, specifically listening to the river Liffey in Ireland. He even added: “I do not want to be translated. I have to remain as I am only explained in your language.” Joyce’s words about his novel can be applied to the case of Virginia Woolf’s Mrs. Dalloway.

Even if it is possible to translate successfully the story of Clarissa Dalloway–her walk through London from Westminster to Regent’s Park, her thoughts, and those inside the minds of Septimus Warren Smith or Peter Walsh– into any modern language, to translate the cadence and the rhythm is an extremely difficult task. Mrs. Dalloway being a novel, could be read in English as a long poem or as a performance, remarks Sigrid Nunez: “It’s like remembering a performance of Schubert.” I would ask: how can you change any of the notes without changing the entire meaning and the intensity of a Schubert’s composition? The rhythm and beauty of the text is so important to Woolf that her use of the stream of consciousness technique, praised by many essayists, serves to create aesthetic beauty as Erich Auerbach remarks on his essay “The Brown Stocking.”: “The erlebte rede (stream of consciousness) were used in literature much earlier, but not for the same aesthetic purpose.”
I was never so angry about a translation as when, after finishing Mrs. Dalloway for the first time in English, I decided to read a Spanish version that a friend gave to me a few years ago. While I reread Mrs. Dalloway in Spanish, the music from the original text started to sound in my mind perhaps irrevocable and I could not stop making corrections to the text. Even the word “irrevocable,” which comes so natural and beautiful in the fourth paragraph of the novel, as if it were a couplet on a Shakespearean sonnet, sounded dull and affected when translated:
-Before Big Ben strikes. There out it boomed. First a warning musical, then the hour, irrevocable. (Woolf, New York 1992)
-Antes de las campanadas del Big Ben. ¡Ahora! Ahora sonaba solemne. Primero un aviso, musical, luego la hora, irrevocable. (Woolf, Madrid 1999)

The translation attempts to imitate the musicality of the word “strike” whose sound in English suggests the act of striking. Not in Spanish. The same can be said about “boomed”. The repetition of the words “¡Ahora! Ahora” imitates the cadence and rhythm that came naturally in the English version with “boomed.” These words at the end: “For there she was,” keep the reader’s fascination after finishing the story. The words are not the same when translated as: “Sí, porque allí estaba.” The translator erased the original beauty of the rhythm in English by trying to keep the literal meaning.

Thinking about the difficulties of a literal translation inevitably Borges came to my mind. He translated Woolf’s Orlando and gave a lecture on the topic “Music-World and Translation” during the 1970s in Harvard where he says: “According to a widely held superstition, all translations betray their originals.” Later on the lecture, Borges follows Matthew Arnold and defends a translation that privileges the aesthetic beauty over the literal meaning.

My bad experience with this translation of Mrs. Dalloway, made me think about the words of Dr. Samuel Johnson (the epigraph to this essay) and all the precious hours dedicated to learn the English language. Perhaps those were the same reasons why Borges did not try to translate Mrs. Dalloway consciously knowing that the only correct way to read it was in English, as with Finnegans Wake.

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Sources:
1. “La Señora Dalloway” Editorial Millenium, Madrid 1999; “Mrs. Dalloway”, Everyman’s Library, 2002.
2.“Rereading Mrs. Dalloway,” The Mrs. Dalloway Reader, Harcourt, New York, 2003, page 141.
3.“The Brown Stocking” in Mimesis, Princeton 2003, p.535.
4. «World-Music and Translation”,This Craft of Verse, Harvard University, 2000.

UGETSU de Kenji Mizoguchi, 8 de enero

El asistente de dirección de Mizoguchi, cuenta que además de ser bien conocido por sus ideas de izquierda, Mizoguchi era famoso por el tórrido romance que mantuvo durante su juventud con una prostituta. En una de sus constantes peleas ella le marcó una profunda herida en la espalda con una navaja. En un descanso de la filmación, luego de varias copas de sake, el director le mostró la cicatriz aún visible luego de varias décadas y le dijo : «No puedes filmar películas sobre mujeres sino tienes una de estas». Ugetsu es la obra maestra de Mizoguchi, quien moriría sólo tres años luego de su estreno en 1953. Obsesivo en los detalles históricos e inigualable en el arte de describir los impulsos, la sensualidad y también el sufrimiento de sus protagonistas femeninas, cuando filmó Ugetsu tenía 53 años y estaba profundamente enamorado de la protagonista, la joven Kinuyo Tanako. Mizoguchi soportaba una presión adicional: superar al advenedizo Akira Kurosawa, quien a pesar de no contar con sus 3 décadas de experiencia como director, había conseguido el aplauso internacional con Rashomon. Con Ugetsu Monogatari, Mizoguchi consiguió el león de plata de Venecia y el reconocimiento de occidente.
En Ugetsu, vivos y muertos transitan por la película como si no existiesen diferencias entre sus dos mundos. El trabajo de cámara de Miyagawa, colaborador de Furukawa y de Ozu, y el uso de tomas largas con movimiento casi permanente de la cámara, sello de Mizoguchi, proyectan en el espectador la sensación de inestabilidad que se complementa perfectamente con la historia de espíritus, fantasmas y la condición inestable de un país en guerra civil. Ambientada en el Japón pobre y rural de fines del siglo XVI Ugetsu comienza con el primer viaje de negocios exitoso del pobre campesino Genjuro, quien tras espléndidas ganacias decide dedicarse a la producción de potes, vasos y vasijas de arcilla. Pero los caminos son peligrosos, tanto por los soldados como por los bandidos y los piratas. Genjuro deja en el pueblo a su esposa e hijo y llega a la ciudad, acompañado de su hermano Tobei y su cuñada Ohama. Tobei sucumbe ante el deseo enfermizo de convertirse en samurai. Su esposa, tratando de encontrarlo, es violada por unos bandidos. Genjuro conoce a una misteriosa dama que le hará olvidar, con consecuencias trágicas, a su esposa y su hijo.
El destino final de Tobei y de Ohama, no es el que deseaba el director. Tuvo que ceder ante la presión de la compañia productora. La larga toma en la que Genjuro encuentra a su familia es inolvidable y cinematograficamente muy lograda. Otra escena memorable es el fantasmagórico viaje por el lago y las escenas en el mercado, donde se aprecia el detallismo histórico de Mizoguchi. En Ugetsu se puede ver la gran influencia del teatro Noh, sobre todo en la caracterización de la doncella de Kutsuki Manor y en la música vanguardista pero con instrumentos tradicionales japoneses, elaborada por el compositor Hayasaka.  Como dato anecdótico: el guión de Ugetsu fue escrito por un antiguo colaborador de Mizoguchi –también vigilado por la policía, sospechosa de su militancia comunista–, quien combinó dos historias provenientes de la literatura china. Mizoguchi no era muy amante de seguir al pie de la letra los guiones y durante la filmación hizo numerosas tachaduras y revisiones. No era de dar indicaciones precisas a sus actores pero usualmente conseguía que el actor, incluso un actor mediocre, entregara su mejor actuación. No supervisaba ningún detalle relacionado con la música pero delegaba esta tarea a gente talentosa, como Hayasaka, en la que confiaba a ciegas. El resultado final es Ugetsu Monogatari, filme que a veces parece estar poseído por el espíritu neorrealista de los italianos, dueños de esa sensibilidad apabullante que impulsa a los personajes, a veces los pierde y, muchas veces, también los redime.

La trágica comedia, 7 de enero

–Ojos de perro azul. Dijo ella. Y lo miró, ciertamente, como se mira a un perro.

No importaba el paisaje: una mañana inmortal al lado de los acantilados. No interesaba la música. (Adióooos amor..) Tampoco el olor a mariscos frescos. Interesaba lo que ella decía. Y lo que ella decía apestaba.

Se había tirado por varias horas el carro de su viejo y se había metido en contra del tráfico por la carretera al lado de la costa. A ella no parecía importarle mucho al comienzo (fue muy divertido, pasado el pánico) pero se lo sacó en cara apenas se sentaron a comer. ¿Tenía que repetirle que se había tirado el carro por ella? No, que se joda, pensó él.

Lo había tratado como a un perro y eso era todo lo que veía, o quería ver. Al diablo con los ojos y con el azul. Y eso que ella le había dicho cuanto le gustaban los ojos azules. Al diablo porque sus ojos no eran azules. Caramelo. Verdosos a veces, con el sol indicado. Pero nunca azules. Qué perra. Hacerle esto a él.

–¿Sabes lo que más recuerdo de este tiempo que hemos estado saliendo juntos?

¿Quería una respuesta? A ella le encantaba esa retórica. Para qué apurarla. Se había indigestado con su indiferencia en un concierto, se había odiado en una cena carísima de pésimo desenlace, la había visto tocar el piano, para enterarse que ella solo lo veía como a un amigo.

Pero sí había momentos inolvidables. Tardes en que la había visto sonreír con alguna frase inspirada, momentos de ternura en que casi, casi, creía que le iba a conceder el deseo de besarla. Y esas noches en que la cubría de pies a cabeza con una manta antes de retirarse a pie hasta el paradero, cabizbajo por su cobardía. Solo para escucharla luego relatar historias con su amado inmóvil en las que lo único que faltaba contarle era de qué manera se la habían cachado. Pero la quería. Sí. La quería. Y estaban los momentos en que ella se apareció con el vestido de colores tierra, falda vaporosa, de mirada inalcanzable y musa, para acompañarlo a la cita con el oftalmólogo.

Preciosa ¿Tu enamorada? No es mi enamorada. Y en la misa de cuerpo presente, con una cafarena blanca, ávida del Cielo. Y su tía: ¡Linda tu enamorada! No es mi enamorada. Y las frases elocuentes, los poemas inspirados. Las rosas, dejadas con mensajero para que nadie se diera cuenta de que eran suyas. Travesías nocturnas, almuerzos deliciosos en su casa, bromas cómplices, historias breves, heladitos en pareja. Tardes de cine, algunas afortunadas. Sí, hubieron muchos momentos en que ella lo hizo feliz.

Momentos imborrables. Reconociendo, claro, que se le caía la baba por ella.

–El momento que más recuerdo es cuando le dimos esa comida a ese mendigo en la carretera, regresando de este restaurante, de esta tarde de mariscos, de esta maldita tarde de tráfico en contra, de recuerdos, de sus ojos clavados en sus ojos que no son azules. Y sus pestañas larguísimas. Sí. ¿Te las quieres rizar? Y otra vez su risa regresando. Y sus puños clavados en la cama. ¿Te irías a un hotel conmigo? ¿Y adivina quién soy? Y otra vez el vestido elegante, bellísimo y vaporoso esta vez en un bar recién inaugurado. Y él, asombroso. Abrazado a otra mujer más bonita que ella, otro torpe aprendizaje.
-No sabes cuan cerquita estuve de decirte que sí, dijo ella.

Él Puede reírse. Ahora. En ese momento sólo tanía ganas de decirle vete al diablo, ojitos de perra. Perrita chihuahua.

El F**ucking Latino writer, 6 de enero

¿Quiénes están a cargo del mundo? dijo el mendigo. La portera del edificio, una hembra negra, gorda, con los labios destrozados por el frio y los dientes careados, respondió: Yo.
Esto lo exasperó. Él estaba seguro que su pregunta era trascendental, que nadie (y mucho menos ella) estaba en el derecho de burlarse.
-Lárgate de acá viejo de mierda, dijo la portera, mientras agitaba su manotas en forma de mangos podridos y espantaba al mendigo fuera del edificio.
-I am a fucking latino writer. I am a fucking latino writer. Gritó. Pero ella no lo escuchaba. Además de ignorarlo se puso los auriculares gigantes y la música se desparramaba más allá de sus alcachofadas orejas hasta los oídos necios del mendigo que seguía quejándose, diciendo que él era un fucking latino writer y que tenían que respetarlo.
La portera seguía escuchando su música. Sacó un sandwich del amplio bolsillo del abrigo, un sandwich de algo que apestaba. El mendigo no podía soportar aquello así que se dio la vuelta y salió.
Hacía frio en la calle. Todo el viento de Central Park le caía en la cara. El viento y una que otra meada con regalito de los pájaros que pasaban de gira todas las mañanas sobre los caballos del parque. La muñeca vino caminando directamente hacia él, con los rulos dorados y la sonrisa inmortal.
-You are a fucking homeless. le dijo. Y el mendigo no pudo entender o no quiso. Obvio, él quería ver la belleza y la inocencia de la niñita rubia, pero no contaba conque era hija de dos padres intelectuales. Allí venían detrás de ella, a cierta distancia, como para no asustar a la pequeña o para no asustar al homeless. Seguramente tendrían preparada para ella una brillante educación privada y ya le habían enseñado la palabra fucking, como algo normal. Estamos en Nueva York pues.
-¿Quiénes controlan el mundo? dijo el mendigo, como probando y tratando de tragarse la tristeza.
-Yo, dijo la niña, agarrándose un rulito, coquetona, como para probarle que además de ser muy lista, también había aprendido español la condenada. Homeless violenta retirada, por la veredita escondida del parque. ***

>Sale la gran GUIA DEL MUNDIAL, 4 de enero

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Recibí conformación por e-mail que la Guia del mundial Alemania 2006, entra a imprenta el jueves. Está PRECIOSA. Sale a la venta la primera o segunda quincena de febrero. Kioskos y supermercados. La foto es de la carátula y de la contra diseño de Malena. Tengo que coordinar hoy el depósito del dinero para girar el cheque a Quebecor con la plata que falta, que debe ser cancelada antes que salga de imprenta. Es increíble que imprimir algo en Perú y enviarlo a EEUU salga más barato que usar una imprenta local. También es increíble que el tipo de Acosta News, la distribuidora, no me responda las llamadas. Espero que no tengamos ninguna sorpresa fea por el lado de distribución. Queremos distribuir la Guia en todas las ciudades importantes en Estados Unidos y no hay suficiente dinero para publicidad. Vamos que tener que apuntar a todos los medios existentes de promoción gratuita.
Estuve conversando con Camilo sobre la llegada a NY de su amigo Fernando Iwasaki y preparando lo que tenemos que discutir con él. Algunos proyectos para explicárselos cuando nos encontremos. El del libro se ve de putamadre. Me he comprometido a realizar la entrevista con Iwasaki para NY Street, que de por sí ya es complicado pero estimulante. A Camilo le ha gustado el espíritu del blog. Tal vez pronto, cuelgue también uno, con sus artículos publicados a lo largo de varios años en El Comercio. Hay muchas ideas que quedaron definidas mejor después de la charla. Harta chamba por delante, pero muy interesante. Resfrío bravazo. Un par de Tylenol y charla con Yini. Pagué mi renta. Compré algunas cosas que faltaban para la casa. Me preparé de almuerzo un filete de Catfish, la carne estaba deliciosa, acompañada con arroz blanco, cebollitas y el tomate rayado sobre el pescado. Umm.

Comida coreana en Little Korea, 3 de enero


La llamada era de Nueva York pero la voz de Bosnia. Zoran, que llegaba con sus cigarrillos Davidoff hechos en Belgrado. La llamo a Alena pero está a punto de meterse al Met. En el tren voy leyendo Los Cuartetos de Eliot. Otra vez, asombrado. Son geniales: «And a time for the wind to break the loosened pane» no sé por qué me gustó tanto esa línea. Alena queda en encontrarnos más tarde. Mientras la esperamos dos Sam Adams en el barcito de la 33, heladas. La comida coreana estaba demasiado buena pero el «demasiado» también incluye la cantidad. A Zoran se le pasó la mano, claro que con sopita y esos filetes ridículos nadie cree que se va a llenar. Té caliente y cerveza helada, buena combinación. Zoran se ha comprado un depa en Belgrado, no puede explicar la energía que recibe de sus clientes y amigos en Bosnia. Nada comparable en Nueva York, a pesar de Sanja. Nos han sentado primero sin zapatos pero luego conseguimos una mesa. Como digo, demasiada comida y mucho cigarrillo. Acompaño a Alena a B&H y siento el dolor de cabeza que siempre sucede antes del resfrio. Tambien que ha estado lloviendo dos días seguidos y yo sin paraguas. La visita al Met ha sido buena pero no ha alcanzado los dibujos de Van Gogh que sacaron la semana pasada. Me habla muy bien del MOMA pero tengo que ir otra día que no sea viernes porque como es gratis está lleno de gente. Una cámara digital Kodak en B&H, por 100 cocos, no me parece mal precio. «I feel that they have stole my money» dice ella. El chicle que te dan los coreanos bien misio. En casa dos Tylenol. Un plato de arroz: Big Fish. No sé por qué me agarró el bobo. Debe ser la puta nostalgia. Si bien es triste la película. Cierto, pero no era para tanto. El gigante se parece al Paparulo Leveroni y el que hace del joven Bloom tiene pinta de tarado. Un poco jaladas de los pelos las escenas en que Bloom quiere conquistar a su novia. Creo que ya se han hecho películas siguiendo el patrón del tipo perdido que llega de casualidad a Spectre y la desilusión al encontrar esa imposible «felicidad total». La escena de la sirena y la niña que lo espera, el circo y el gigante, el auto sumergido en el lago, la aparición de todos los personajes en la escena final (Fellini) todo me parece haberlo visto antes, son como retazos de otras películas. Y sin embargo la historia me agarró el bobo, lo cual no siginifica que sea buena.

LA TRADICIÓN CLÁSICA, 2 de enero

Una joyita este libro del profesor Highet sobre las influencias de la literatura clásica, griega y romana en la literatura universal.

Además, el precio era una ganga: 3 dólares, usado claro, en una librería de la calle Saint Marks. Abarca desde la «edad oscura» del primer milenio después de Cristo hasta los poetas del siglo XX con influencias clásicas (Eliot, Pound). La introducción resume el período posterior a la caída de Roma y explica cómo llegó a establecerse el latín como el lenguaje culto en una Europa barbarizada. El utilizado en las universidades era el latín culto y no el latín vulgar difundido por la iglesia católica en sus ritos. Highet describe como se perdió el idioma griego al dividirse el Imperio romano, y la repercusión en Europa Occidental donde se desarrollaron varios idiomas a partir del latín, mientras que el griego tuvo mayor influencia en Rusia. En el perído previo al Renacimiento, empezaron a surgir las universidades europeas, como pequeñas luces, una tras otra, en una época de absoluta oscuridad intelectual. Y la labor de hormiga de intelectuales (y muchos monjes) encargados de rescatar lo que quedaba en manuscritos en bibliotecas del oriente y en monasterios europeos, traduciéndolas y copiándolos para constituir sólidas bibliotecas (como la del Vaticano) gracias a las cuales se salvaron autores como Aristóteles o Catulo (de quien solo quedaba un manuscrito). Algunos cazadores de libros eran muy bien pagados por mecenas europeos. Al mismo tiempo que se rescataban manuscritos había una fiebre por rescatar arte y esculturas sepultados. La consecuencia fue el Renacimiento, en que los más altos ideales griegos y romanos, la filosofía, el arte y la literatura, sirvieron para que el hombre europeo empezara a salir aceleradamente del salvajismo y la barbarie de la edad oscura. El primer capítulo cataloga al Beowulf como la más elaborada de las poesías épicas europeas de la Edad Oscura, sin embargo las influencias del Beowulf no son clásicas. Highet compara el Beowulf con las épicas griegas y deja claro cuan lejos estaba el hombre europeo del nivel de La Iliada y La Odisea o de La Eneida.

La portada de King Kong, 1 de enero

Recibí las 12 en el subway porque salí apurado y tarde. Trabajé casi hasta las 10, Marcelino me jaló hasta la estación de White Plains. Llegué exacto para el tren a NY de las 10.08. En el camino recibí una llamada que me descuadró un poco. Estuve medio down como media hora pero me recuperé. Además, en el tren, había recibido una llamada de Camilo que la sobrina de Paco iba a organizar la recepción del año, depa en la 64 cerca de la Avenida 10.

En el subway por los parlantes: «The crew of this train wish you a happy New Year». Les dije Feliz Año a los tres tipos que estaban sentados en el tren, después todos nos pusimos otra vez los auriculares y seguimos escuchando nuestra música. La sobrina de Paco, Sandra, vive 10 años en NY. Ha estudiado literatura inglesa en Carolina del Norte y tiene título de notario. Así que ya sabes, cuando quieras.

Había comida china y una copa de champagne esperándome. Después todos salimos de buen humor hacia la fiesta en la 26 que al final era en la calle 25. Sandra me habla sobre el círculo de lectura que quiere establecer Camilo para discutir diversos autores y obras literarias. En el camino encontramos a Victoria y le digo a Sandra que seguro que Camilo le gustaría incluir a Victoria en el círculo de lectura. (Victoria es un zambo de dos metros vestido con minifalda, parado en la puerta de una disco y que Sandra saludó cuando caminábamos desde el subway hacia la calle 25)

Bueno, llegamos. La fiesta está de putamadre, es una tienda de maniquíes gigante que los organizadores han adaptado como discoteca para la fiesta de Año Nuevo. Por allí aparece a saludar Kelvin y Jorge, que son dominicanos y los únicos que conozco. Kelvin es el ex de Rachel. Trago a discresión, hay una mesa surtida. Me sirvo un wiski Maker´s y el pata de al lado me dice : This is a good one… La verdad el wiski está riquísimo, es el mismo que probé el primero de noviembre en el concierto de Orixas, pero ahora sabe más rico, debe ser que es año nuevo. La música está de putamadre pero ni Paco ni Antonio quieren quedarse, dicen que pura salsa no es la voz. Sandra con su chullo y muy bonita dice que prefiere irse a una fiesta en Local Project, el local de los artistas subtes en Long Island City. Así que nos vamos. En el camino de salida encuentro a Greti, preciosa y algo atolondrada, con un vestido enorme. Camilo dice que es la mujer más bonita que ha visto en su vida. Yo creo que mejor estaba en la cena de Lil Frank o anteanoche que fuimos a un restaurante mexicano. Pero es preciosa, qué duda cabe. Se va para España el domingo, por 6 meses.

Enrumbamos hacia Long Island, primero el 1 hasta Times Square, luego el tren 7. Lleno de gente el Local Project, hacemos trencito, Natalia está feliz, Emiliano me saluda efusivamente y me mete sin querer el dedo al ojo. La chilena que se sube a la mesa y todos los peruanos abajo saltando y gritando, jamás pense que escucharía esa canción en una fiesta en NY: Sarita Colonia, patrooona del pobre..Hasta con pogo incluído. ¡Achórate Mojarra! Y la suiza, Patricia. Dice que amiga de Valeria. Lindos ojos azules. Nos sentamos en el sofá, le digo que me gustan sus ojos. se le nota medio perdida a la gringa. Mientras tanto la sorpresa: Helen contra la pared. ¡¡Ídolo!! Camilo ha sorprendido a todos, está en una esquina en unos agarres bravazos con una gringa ( Helen, de Illinois, dos años viviendo en NY.) Patricia intenta bailar salsa pero Sandra baila mejor.»Más peruano que esto no vas a pasar ningún año nuevo» le digo mientras bailamos. Sandra vive su noche de peruanidad, nunca ha visto a tanto peruano junto desde que salió de Lima. Nos vamos de la fiesta a las cinco y media. Llego a la casa como a las 7.30. quiero dormir hasta las 3 pero la llamada de Jeanny me despierta y ya no me puedo dormir.
Salgo tarde a comprarme carne para hacer un bisteck con arroz y mientras devoro el plato, leo la última revista Rolling Stone que le estaba comentando a Carolina la portada de King Kong. Publica una relación de los mejores CDs del 2005. Tiene en la lista algunos discos que tengo que escuchar: por ejemplo ese de Stevie Wonder (A Time to Love), que según dicen es tan bueno como los clásicos. No he escuchado casi nada de música nueva el 2005, ni siquiera me enteré del nuevo disco de los White Stripes (Go Behind Satan). Hay otro de Van Morrison y el nuevo de Bruce Springsteen. ¿Qué tal será Late Registration de Kanye West, disco del año según RS? El artículo sobre King Kong incluye entrevistas a Peter Jackson en Nueva Zelanda mientras filmaba la película, pero mejor es la portada. Carolina me decía en su mail que cuando vio King Kong no podía dejar de llorar y sus amigos tuvieron que mentirle y decirle que en King Kong 2 el gorila resucitaba y tenía crias y que toda lenteja Carolina les creyó. Aparte, en la misma revista, hay una lista de toda la gente que de uno u otro modo se opuso a la campaña de Bush en Irak . Destaca el capitán Ian Fishback, quien denunció las torturas en la prisión iraquí y envió una carta a Human Rights y al senador MacCain a pesar de las amenzas de Rumsfeld que le pedía a sus superiores que aplastasen al soldado.

Me fui a Manhattan por un rato como a las 6 de la tarde, pero todo estaba cerrado, di vueltas alrededor de la 14. Avancé algunas páginas de Lord Jim. Antes de dormir, como para terminar el primer día del año con algo interesante, me leí uno de los ensayos de Borges, el que escribe en su Prólogo de prólogos, sobre la iglesia de Swedenborg. Borges dice que hay una maldición sobre las culturas escandinavas. Inventaron las aventuras épicas con las sagas pero nadie se acuerda de ellas, descubrieron América mucho antes de Colón pero nadie se acuerda de eso, y Swedenborg ideó esta doctrina alucinante, perfectamente lúcida, que ha pasado al olvido. Yo agregaría que el mejor dramaturgo del siglo XX es Igmar Bergman y que tal vez también pase al olvido.
Swedenborg creía en un tiempo posterior a la muerte en el cual los hombres seguían practicando su capacidad de libre albedrío, algunos hombres preferían ir al infierno y otros al cielo. El cielo era un sitio donde la principal actividad era la conversación. Por eso había que prepararse intelectualmente en la Tierra, de otro modo las charlas del Cielo iban a ser demasiado aburridas. El hombre piadoso que no había vivido ninguna experiencia en la Tierra se iba a aburrir mucho en el Cielo. Y para los diablos, el cielo era un lugar fétido donde no irían a vivir ni aunque les paguen por ello. De este modo, según Swedenborg, el cultivo de la inteligencia y el desarrollo intelectual, era una manera eficaz de alcanzar el cielo (o el infierno, ambos eternos). Swedenborg creía además que todos los placeres eran más intensos allá arriba. William Blake agregaría, que el arte era otro de los medios para alcanzar la inmortalidad del espíritu.

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