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The New York Street

Un blog lleno de historias

mes

abril 2005

James Ivory e Ives Merchant. Y para terminar Giamatti; 14 de abril

Annerys dice que de todas maneras se va para Valencia. Dos pechazos. Pezones color caramelo. Me entretengo en sus puntas deliciosas mientras vemos Sideways echados sobre las sábanas celestes.

Entre James Ivory, el director y el orejudo de Merchant, con el fuerte acento de la India. Su socio por 40 siglos. Me firma el libro de sus conversaciones y se interesa por saber si fue recibida bien Howards End entre los peruanos. Le reitero que es de mis favoritas.

El viaje de Giamatti a la tierra de los vinos es espectacular, el script es brillante, ingenioso, toca donde debe, se calla donde necesita no seguir transpirando. Echa carrera abajo Giamatti, aunque te tomes el vino menos indicado en un vaso de tecnopor con una hamburguesa mal frita. Aunque le robes el dinero a tu madre, eres buen amigo Giamatti, paparulo necesario. Gordito envalentonado, corriendo para alcanzar la billetera de los anillos mientras el criminal de su amigo ronca en el auto. Amistades ventajosas, peligrosas, de todos modos, ya no se hacen amigos como Giamatti.

Annerys tiene las tetas grandes, los labios brillantes, los ojos negros intensos, calientes. El libro sobre los italianos es fabuloso pero los ensayos sobre las relaciones entre Homer y Pound lo son mejores. Una deuda total para el traductor latino de los versos-epopeyas del divino ciego, punto por punto, palabra por palabra. Y Alba que me invita a comer con ella en Hunts Point, en esta esquina hispana con el bacalao a mil por hora, rica rica. Y conozco mucha gente en el Point, nadie sabe nada de arte en el Bronx sin pasar por el Point. Baad! Girl. Alba tiene pechos grandes igualmente pero las puntas negras. El peinado afro, el culo poderoso. El panini en Esperanto estuvo delicioso, tengo varias fotos con Ivory.

Dos nuevos libros, 13 de abril

Casi no hay nada que hacer en Lehman. El mito de Perseus es muy interesante, toda la promesa a Polideic y la captura de la cabeza de la Medusa y el rescate de Andrómeda, volando sobre Pegaso, ayudado por las sandalias aladas regaladas por Hermes. Todo para volver a tener a Danae, su madre, y poder volver a la tierra de su padre para descalabrarlo lanzando el disco, con un tiro certero en le mismo lugar donde flaquea Aquiles.
Camilo ofrece una cerveza en el bar de la 35, donde llegamos luego de conocer a la interesante Alyssa, estudiante del postgrado de literatura inglesa. Dos Guiness y luego a dar vueltas por Strand, donde consigo un libro valioso sobre la literatura comparada italiana e inglesa. Y una baratija sobre la obra de Ezra Pound y los poetas que influenciaron su obra. De regreso en el depa comunico mi futura mudanza, y brindo con el libro sobre los Cantos y las relaciones entre Dante y T.S. Eliot.

En el Graduate Center he conseguido el famoso libro de Steiner sobre los ensayos de Homero. Y camino a Lehman, en el tren, he devorado el ensayo de Steiner en No Passion Spent dedicado a explicar por qué hay más traducciones de La Odisea y La Iliada en inglés, que de la Biblia. Steiner afirma que todo se debe al caracter de los británicos y a instituciones tan arraigadas como las hermanades universitarias y el club. En esos lugares La Iliada gobierna sin competencia.

Martes de Mad y de Shelton, 12 de abril

La clase de hoy ha sido sobre comparaciones. Entre el estilo brillante pero underground de Gilbert Shelton y el sutil humor y fino trazo de Will Eisner. Todo mezclado utilizando el lenguaje de los comics y con las designaciones dadas a los movimientos, encuadres y posiciones establecidas por el lenguaje del cine. El personaje: Harvey Kurtzman, muy malo para los negocios, casi como todos los grandes creadores, pero brillante para establecer las directivas en el nacimiento de la revista que modifica para siempre la historia de los comics en los Estados Unidos: MAD. Alfred E. Neuman fue su descubrimiento, aunque luego Al Feldstein y Bill Gaines se apropiaran del prestigio de una revista que ya ha levantado vuelo. Linda ha escrito su parcial sobre The Fixer de Sacco, Nagibi sobre Ghost World, Justin sobre Sin City, Danielle sobre MAD igual que Marisol, Atiya sobre dos libros de Sin City, Ozzy sobre Spawn.

Luz de Invierno o los Comunicadores, abril 11

El día ha sido extremadamente lento a pesar de haberme levantado temprano. He ido a la escuela de danza del Bronx a tomar unas fotos para el Bronx Journal. Luego he avanzado con la clase del martes, preparando algunas fotocopias que quiero entregarles a los alumnos. Y he visto Luz de Invierno, parte de la trilogía de Bergman. El tema es Dios y la soledad del hombre que se cree perdido pues es incapaz de creer. Desamparado por que ha perdido la capacidad de la fe, o tal vez, como se dice en A través del cristal oscuro, porque el hombre se ha protegido alrededor de un circulo magico, esta muralla que lo cerca y evita que se introduzcan sensaciones ajenas. Y si el hijo se sorprende porque al final su padre le habla, en Luz de invierno, el padre deja de hablar, al menos no se dirije a este cura desamparado en su luteranismo, porque ha perdido la comunicacion con Dios. Y se repite el esquema del hijo, que cree que todos en el mundo andan en cajas separadas, como los que se acercan a comulgar que al parecer pertencen a una comunidad pero en la realidad siguen aislados uno del otro.
Me he preparado un pan pita fabuloso con atún, pavo y manzanitas de postre.

10 de abril: Mirando por el cristal oscuro

A través del cristal oscuro de Ingmar Bergman
A través del cristal oscuro de Ingmar Bergman

Bergman dijo haber producido una trilogía, pero antes de morir se retracta y la niega.

Esta fue la primera parte, en esta isla desierta, entre estas maderas podridas del barco donde se produce el hecho incestuso. Y la necesidad de Karin por ser amada, por que vean a Dios como ella lo ve, tal vez convertido en un insecto, enhebrando su tela entre sus patas peludas, bajando del cielo para llevarla al hospital, con esta esquizofrenia espantosa. Y el hijo, asombrado que el padre le hable, que le dirija la palabra, tal vez el mismo asombro al buscar respuestas de Dios y obtenerlas.
He devuelto el disco y Elisa me ha pedido una cerveza para escapar de la tensa espera, tomamos una negra belga entre las voces del flamenco y en esta esquina fabulosa, escondida de Broadway. Otra vez me narra los detalles, otra vez vuelvo nocturno, madrugador, sobre la senda de Atlantic Avenue y Washington, bajo el espectro del edificio de los Brother Moving.

La mano desde los cielos, 9 de abril

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La Bestia sale de su calabozo en el fondo de un centro militar, se encarga de liberarlo el perdedor que sabe abrir puertas con ganchitos, y al liberarlo, este estira su sandalia y demuestra que con el poder de su pie puede reventar un edificio. Para esto ya se han muerto muchos maestros en la ciudad del cerdo, para esto ya han salido a la luz los amantes-caseros, asustados por los destrozos que hacen los destructivos bardos de la lira con sus monstruos musicales. No han oido el rugido de la fiera, que los puede dejar en calzoncillos.

Entre tanto el perdedor, trata de ganarse la vida e ingresar a la pandilla de las hachas. Cada vez que ha sido destruido se ha rehabilitado, y al final del filme hemos de enterarnos. La mariposa monarca que sobresale al principio, sobre los titulos no es gratuita. Se abre el fardo, la metaforfosis empieza y de ese baile desquiciado de las hachas, del asesinato en serie, de la matanza de la ciudad de los cerdos, pasamos al sublime momento de la guerra desde el cielo, convertido en flama, ataca con la palma de su mano como un santo. De nada le puede servir transformarse en sapo, Ovidio no tiene preferencias en este momento, Buda le ha sonreido en las alturas y ha permitido que sus pies se posen sobre un aguila, cual signo del Olimpo y su palma ha descendido inmortal para acabar con la Bestia. Dos veces. Arrodillado, esta lo convierte en maestro, mientras los caseros entablillados miran tras las rendijas de su apartamento. Las argollas de metal no han servido, las lanzas ni la voz fenomenal han detenido a la Bestia, pero la palma poderosa, simbolizando a una raza, a una voluntad, la de la paleta de la muchacha muda, agradecida, acuclillada entre la pandilla del abuso, es fuerte.

Amor, como dos criaturas, regresan al paraiso perdido, se emparejan en el arte de la vida, en Kung Fu Hustle.

En el pueblo de Parras en 1968, 9 de abril

The Wild Bunch
Una de las escenas más famosas de la historia del cine, improvisada por los actores de Peckinpah: The Wild Bunch

 

En el pueblo de Parras, en la frontera mexicana con los Estados Unidos, Sam Peckinpah empieza a filmar La Pandilla Salvaje, con un grupo de actores de primer nivel entre los que destaca William Holden, Ernest Borgnine y el Indio Emilio Fernández.

Es luego de conversar con Don Emilio y escuchar sus reacciones ante las primeras escenas, que Peckinpah escucha la brillante secuencia de los escorpiones devorados por las hormigas de labios del actor mexicano. Algo como eso ha de ser el final de la pandilla, estos bandidos cuya única ley es la supervivencia para el robo. Que sin embargo luego matan por el honor de un amigo y mueren entre el estruendo de la primera ametralladora mexicana y las balas de los soldados de Mapache.

Otras escenas memorables –incluyendo la legendaria caminata de los 4 desde el burdel hasta la casa donde se hospeda Mapache–, son las escenas del asalto del tren, que desenganchan sin que los caza recompensas lo perciban, la fiesta en el pueblo y el agujereo de los toneles de vino para que se duchen ellos y las mujeres, la voladura del puente, el arrastre del bandido mexicano por el General Mapache, subido a su nuevo convertible rojo.

Los ojos de Holden, el viejo y acabado cuatrero que solo quiere un gran asalto para retirarse, la sonrisa de Borgnine, que parece ha de ser dejado a los buitres tras la batalla final, en la que Pyke asesina desnfrenadamente con esta horrible ametralladora de la cual los europeos pronto han de oir hablar en las trincheras de la Segunda guerra mundial. Y el que los seguía no lo ha encontrado vivo, sus recuerdos son demasiado pesados para saber a dónde ir. No regresar a los Estados Unidos donde lo espera la cárcel, sino quedarse entre estos pueblerinos que se defienden, a ellos y a sus familias, en plena revolución mexicana.

Sonata de Bergman, 8 de abril

Ingrid e Ingmar Bergman

¿La odia, la ama? Bergman lo sabe, los otros no. Tal vez el preludio de Chopin pueda decirnos algo. Tal vez Bach, que sabe tanto, mientras Leonardo toca para Helena. No le importa la hija, le importa el mundo y esta agenda apretada, que espera no esta soledad noruega donde se siente atosigada.

Bergman ha pisado fondo, los recaudadores de impuestos lo han metido preso y ha encontrado refugio en Munich. El llanto de Ingrid, la ira de Eva, el paciente Viktor, que escucha la historia del aborto desde un lado de la escena, incapaz de seguir ayudando a la esposa que ama. Erik es el que brinda alegría, pero Erick se ha ahogado en este caudal precioso, bajo estas hojas amarillas y marchitas. La sonata, sigue la estructura de Bach, fue un pedido expreso de la moribunda Bergman en Cannes. Siete siglos que no ha visto a sus hijos y la rabia contenida de Eva, explota, como Helena que no puede llorar solo mover los labios y gritar ¡Mamma!
Los libreros de al lado del río no tienen nada. Lo mejor ha sido este libro de libros raros de Loayza, el viaje del Ulises, la disputa entre Arnold por la literatura. ¡Todo por la literatura! Y el mejor ensayista latinoamericano, diciendo antes de morir: “Vargas Llosa y Gabo son unos mediocres, solo Borges ha creado algo de valor“.
Como un filme de Bergman ¿verdad? Falta la copa rota o el vaso de cicuta cayendo o los ojos del director del teatro, el padre de Alexander, que se cierran mientras Alexander huye y Fanny se queda perpleja al lado de la cama.
Dos Guiness en Smith St. una hamburguesa, una Brooklyn Lager. El mejor Ulises que se haya escrito. Pido la cuenta. Nada de Moses Finley, nada de Steiner, el libro sobre los ensayos de Homero.

Dicen que Bergman tuvo cinco esposas. Las cinco mejores que las otras que no tuvo este compadre. Un brindis por las mujeres, por el close-up de Ingrid Bergman, por la escena final de Breathless, por la cantata de Jules and Jim.

Wordsworth y Annerys, 7 de abril

Fue jodido levantarse temprano, porque la charla ha durado hasta muy tarde. No consigo dormir con facilidad, aún no. Y hace calor, un horrible calor en el cuarto, agregado a mi desgano.

La clase de Carling es sobre Wordsworth, que se queja cuanto puede de los libros, no hay que aprender de gente muerta, reescribir el lenguaje, evocar la naturaleza, percibir, sentir, disfrutar el momento. Si viene tu amigo a joderte cuando te inspiras, mándalo a la mierda. No hay nada como estar sentado mirando el infinito, sin hacer nada, sin preocuparte de nada. La nada es valiosa, pero apenas te recuerdan que no haces nada, pierde cualquier valor.

Me retiro temprano de Lehman, en parte porque no hay tiempo para nada. Siento que estorbo, Orlando termina de editar “Inside Lehman”. Llego a casa temprano y de buena gana me hubiera quedado dormido si no me llamaba Annerys. Que ya no va el viernes al ballet de Marta Graham, que prefiere que vayamos esta noche a cualquier lado, o salgamos. No tengo ganas, estoy cansado, pero acepto.

La veo muy madura, ha pasado por un tiempo bastante complicado, necesita adpatarse a este tipo de vida, nunca supo que no iba a ser tan fácil. Ahora quiere ahorrar para irse a estudiar a Europa, a Madrid o a Valencia, pero no sabe si lo va a conseguir. Comemos un sushi y le repito que le han crecido los pechos, los tiene enormes. Ella coqueta dice que eso siempre ha estado donde debe, que mientras la gravedad lo permita no se van a mover. Y tiene el culo muy grande además. Es una pena que me sienta tan bajoneado, o de repente es mejor, tal vez si estuviera con ganas diría alguna estupidez y luego resultaría que no quiere nada. Seamos amigos ¿eh? Mejor así.

Me tomo una cerveza Pilsener Urquell en el Cafe Orlin. Le invito un tiramisu. Empieza a llover a mares. Perros y gatos. Nos despedimos antes de la medianoche.

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