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The New York Street

Un blog lleno de historias

mes

marzo 2005

>Cebiche en Jackson Heights, 12 de marzo

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Alex
Originally uploaded by Ulises Gonzales.

La fortaleza escondida, filme dirigido por Kurosawa wn 1958, tiene la fama de ser, aparte de una de las obras mejor realizadas del director, una de las influencias que George Lucas reconoce para la saga de La guerra de las galaxias. La historia principal, la de la princesa y el guerrereo de una casta casi desaparecida, huyendo hacia un territorio desconocido, es contada por dos paisanos, tontos, avaros y simples. Lucas, que al ver el filme estaba escribiendo los primeros guiones para Star Wars, concibe entonces el punto de vista del narrador, desde R2R2 y C3PO, los robots.

Luego de la peli, in cebiche como Dios manda en el Club Los Tigrillos con Steve sheppard, productor de CBS. Luego un postre mirando los pantalones ajustados sin ropa interior de las meseras colombianas. Dos cervezas Cristal. Le han gustado los logos para su web. Me voy a poner a trabajarla.

Por la noche, tras llegar dos horas retrasado (por culpa de ellas y del bus, pues han vuelto tarde de la muestra de Basquiat en el Museo de Brooklyn) he visto en casa de Elisa y Patricia, (solo la valenciana ha sobrevivido mientras todos se quedaban dormidos): La Naranja Mecanica, la obra maestra de Kubrick. Alex es el cabecilla de esta banda de ultra-violentos que no escatiman golpes. Todo concuerda, al final, todo se ha regido por las universales leyes de los asquerosos hombrecitos del poder, el terno y la corbata. Pon tu firma y danos tu apoyo, vende tu alma chico Alex, de nada ha de servirte si lloras, igual el tigre de la vanidad abre la puerta y levanta el cuerpo y se lo lleva hasta el comedor para sacrificarlo. Me he tomado casi todas las Stella.
Mams maulla y no deja que duerma nadie en el departamento de Williamsburg.

>Viernes 11 de marzo

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La fortaleza escondida
Originally uploaded by Ulises Gonzales.

La roja se ha ido a San Francisco, me dice que me va a traer el sol. Pero en California ha estado lloviendo. Me levanto tarde y voy a Lehman a intentar avanzar con los logos para la web de Stephen Sheppard. Le he dado un giro al original y ha salido algo interesante. Han cerrado la biblioteca cuando pensaba meterme a estudiar un rato. La biblioteca cierra a las cinco los viernes. Y hace mucho frio. Creo que no me he abrigado lo necesario. Camilo sugiere para comer algo, y coincidimos en el Graduate Center, esta vez quiero comer sushi pues desde el lunes que estoy editando Inside Lehman estoy con la idea de un plato de sushi. Pero el Sushi Garden, donde suelo ir, revienta de gente. Caminamos buscando un lugar y encontramos otro restaurante de comida japonesa, sobre Cooper Square, al lado de Saint Marks Place. Mi arroz frito ni fu ni fa, pero el plato sopero de Camilo con puerco y harto noodle, se ve muy bueno. Antes de regresar a casa me he tomado un milkshake de fresa que m ha dejado la barriga en no muy buen estado. Regreso a casa, antes de dormir pongo La Fortaleza Escondida.

Con Alejandra en casa de Beka, 10 de marzo

Cuando hablamos del siglo XVIII en la literatura inglesa, nos referimos al siglo del doctor Samuel Johnson. Erudito, poeta, ensayista y animado conversador, Johnson escribió, entre otras cosas, una obra fundamental: el primer diccionario de la lengua inglesa.

Esta tarea monumental para el idioma–que en Francia puso a trabajar a toda la intelectualidad durante casi medio siglo–le tomó a Johnson aproximadamente 36 meses. Al pedírsele explicaciones sobre su rapidez, comparando el tiempo que le demoró a Francia tener listo su diccionario, el Dr. Johnson no pudo dejar de mencionar “la mayor calidad de los ingleses”.

En el diccionario, son famosas sus alusiones a la naturaleza, a las redes (network) y al grano, donde el erudito denota sus inclinaciones como moralista y como observador. También su maestría cuando se trata de ser hiriente: “el maiz en Inglaterra se le da a los caballos, en Escocia ha de alimentar a las gentes”. Johnson también dice que: ” Naturaleza no es el paisaje que nos rodea, sino un estado ejemplar, una virtud a la cual se llega por medio del estudio y la paciencia”. Otra de sus obras principales es Vidas de los poetas, donde hace una sesuda comparación entre las obras de Dryden y de Pope. El Dr. Johnson publica dentro de los lineamientos de Addison–aunque sin ceder a su idea original, ni aligerar sus contenidos (así The Rambler es mucho menos divertido y ligero que lo publicado en The Spectator por Addison y Steele).
En el tren sigo leyendo los cantos a troyanos y aqueos. Los teucros cuentan con la voluntad de Zeus, aunque los danaos tengan la preferencia de Hera, de Atenea y del hermano del Cronida, el poderoso Poseidón. A Odiseo lo han cercado los domadores de caballos, pero llegan pronto a rescatarlo de la muerte. Al Tideida lo hieren y Héctor ha traspasado los fosos, a pie, abandonando los caballos. Ha desestimado la presencia de un ave agorera pero al parecer Zeus le protege, porque ha conseguido romper los cerrojos de la puerta de la muralla erigida ppor los griegos, (afrenta al Dios de los mares, que luego éste se ha de encargar de derrumbar.) Y ha avanzado con sus tropas, dispuesto a prenderle fuego a las naves de los aqueos. Mientras tanto Patrocolo ha sido enviado por el Peleida a averiguar la identidad de uno de los heridos, y Patroclo, en su camino de regreso, ha debido escuchar el recuento de las calamidades que se suceden sobre los sitiadores de Troya.
Beka nos ha recibido con un excelente vino tinto, y ha escuchado entusiasmada mi historia–desde la visa de estudiante, hasta mis estudios. Luego ha hecho miles de preguntas sobre el viaje entre Quito y La Paz y el clima en Lima y en Iquitos, curiosidades que Alejandra y yo hemos tratado de satisfacer. Dejamos su departamento en el Upper East Side y nos vamos a un restaurante chino sobre la avenida Lexigton, donde el arroz lo preparan como se prepara en Lima.

>Unas chelas en Peculier, 9 de marzo

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Peculier Pub
Originally uploaded by Ulises Gonzales.

Adivina a donde estoy yendo chola? Al Peculier. Se va al Peculier Alejandro! De lo otro mejor no hablar, he estado como una zombie hasta hace un rato. No puedo pensar en otra cosa que en la manera cobarde como a una la traicionan. No estaba preparada para nada. A pesar que te lo dije, chola. Como si todos los signos estuvieran al frente.

Pero uno quisiera que las cosas fueran distintas, claro. No nos cuesta nada pensar que somos lo que el otro ha estado buscando toda la vida, que en otro lugar no ha de encontrar nada mejor. Esa es al verdad. Camino con frio. El lunes hizo tiempo de primavera pero luego de la inesperada tormenta del martes las temperaturas han bajado otra vez por debajo de cero. Llevo en el amplio bolsillo de mi sobretodo La Iliada y un libro empastado sobre las obras del Doctor Johnson. Cerveza lituana? Irlandesa? Checa?

Paco se pide un whisky, y fumando un cigarrillo Montana en la puerta de Peculier, nos cuenta que quiere regresar a quedarse, que tal vez la gente de Cadena Sur le de una mano. Ya se han puesto las pilas con otros trabajadores que se van para la central en Miami. Pero en Miami no pasa nada, y eso. Las cervezas duraron hasta la 1. Yo soy el que pide permiso porque quiero estar temprano en la clase, ya me he perdido la del martes sobre The Rambler, Rasselas y The Vanity of Human Wishes. He vagado durante horas por la tarde. No me he podido concentrar en nada. Hemos quedado en encontrarnos los 3 para un almuerzo perucho el domingo con pelis por la tardecita.

>Abre la tienda al poeta Rodolfo Hinostroza, 8 de marzo

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Abre la tienda e invitale a pasar, fuma compartiendo su optimismo del 68, y escucha resignado el pesimismo del 98. Participa de la traidora que ha entregado sus pechos al indio poeta, para negarle la miel de sus muslos al sagrado soldado. Haz el amor sobre el papel y no la guerra, que los sacrificios de tus hijos sean un mal negocio para los perros de la guerra y que el sonido del agua cayendo por los territorios de Eliot, alcancen tus venas e inflamen todos tus sentidos.
Lector aventajado de Elliot y de Pound, el poeta Rodolfo Hinostroza, mejor conocido en nuestra patria por sus mini segmentos radiales de cocina internacional y por su verbo florido, con acento a parroquiano viejo del Juanito, pertenece a lo mejor que ha producido la literatura en verso peruana, durante el siglo veinte. Ha bebido de los griegos y de los latinos, como quien bebe sin medir si ha de embriagarse, y ha escrito tal vez remediando a los deseos de su alma contranatura, soportando una herida abierta de lobo vacilante; estos versos en que elogia el porvenir del poeta no comprometido, y en los que alaba las piernas cerradas de una griega sabia.

Las figuras, sea lo que le deba a Ez o al cantante de las tierras mustias y abandonadas, se eleva sobre el plano universo, asciende hasta las estrellas que el poeta tan bien prodiga en sus cartas astrales de cholos ilustres, y llena todo lo que estuvo olvidado.

Se pueden ver unicornios en las paredes de un hotel europeo y cabalgar codo a codo con el aqueo y el teucro enredados en lances infinitos. Se puede amar a Holanda con el mismo amor con el que se recita a Saint John Perse y se come los higos estremecidos de dulce, en la cosecha de marzo.

>Vuelve el lunes, 7 de marzo

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Books
Originally uploaded by Ulises Gonzales.

La serenata de mi almohada rebosante, las cataratas de hienas henchidas de lujuria, las comarcas niponas remecidas por las flechas rebotantes e inflamadas de las tropas del Emperador. Cuando cayeron sobre las islas, reinaba el caos entre los corceles enemigos, entre las velas que albergaba el pasmado ponto del Asia mayor. No sirvieron Mishima, que perece inclinado de un solo golpe limpio, ni las tropas desolladas de Murakami, ni las velas encendidas por Kenzaburo. Tampoco la vejez confiscada a la nostalgia por Ozu, ni la risa salvadora de Mifune. Nada abandona para siempre el cielo protector de los portales de Tokio. Ni siquiera a los humanos perseguidos por las tropas de cables, que han de volver como las olas que se fueron por un tiempo para reclamar revancha, y estallar luego como revientan las espumas de las que nace la de la mano desgarrada por Diomedes, el Teseida, en una playa de la costa de Arequipa.
Sobre las 2:30 apago la pantalla. El recuento de mis viajes, mis glorias de provincia, los laberintos de la madurez estilizada. Caigo rendido y no pienso levantarme para la clase de bienvenida.

6 de marzo: Breves episodios de la vida de Ulises

 

Robert Carling me ha pedido una bio, es decir un resumen de mi vida, con el cual puede hacerme la carta para el programaa del master.
La he acabado el lunes, pero dado que la he empezado hoy, y que considero impotante que figure en mi diario, la voy a adjuntar. La foto es de Yauca, me hubiera gustado colocar una de Jaqui o de Anqui, pero lamentablemente no las tengo scaneadas y esto es lo mejor que pude encontrar en la web. Aqui va el texto completo de la carta:

Robert:

Im not completely sure if this is really what you wanted when you told me about giving you more details of my life. I hope it is enough. Also I’m sending you a copy of my resume.
Thanks a lot,

Ulises

I was born in 1972, in Lima, Peru. My parents, come from families from the south of the country, he, Jorge, is an engineer and she, Tula, is a psychologist. My dad’s father, Bernardino, was born in Cuzco, a very poor childhood, never finished high school but got a job as a teenager in a textile factory and became an expert, later installing whole textile factories in other peruvian cities, Santiago de Chile, and Montevideo, Uruguay.

My grandmother, Consuelo, was the seventh daughter of a small store’s owner in Paita, a town on the north coast. Next to Paita was Talara, center of the petroleum exploration at that time.

“A kiss for me”, was the first English sentence she heard in his life, from a young American employee. She told me that laughing. One of her sisters married an American engineer, they left Paita and started a family in Fairbanks, Alaska.

My mom’s parents were born in a nice quiet nice town in the southern department of Arequipa, at the lap of an arid mountain, and less than one hour driving from the sea.

They paid for the education of their 4 daughters and 2 sons, with the management of a thin but fertile piece of land they inherited. Anqui was the name of the place, –next to a river that became dry during the winter but carried a lot of water every summer, coming from the top of the Andean mountains, –. There, my grandfather grew fruits –pomegranates, pears, figs, custard apples–; cotton, grapes and, mainly: olive trees.

Most of the old families in town, owned olive trees, planted first by the first Spaniards many centuries ago. Town people nicknamed olives “the black gold”, and sometimes these trees were the source of small fortunes.

My grandfather also got to own almost hundred cows, and liked to milk them at dawn when his grandsons were visiting the farm during school vacations.

I can close my eyes now and recall, still fresh on my mind, the images of those far away days and the tender smell of the earth and the trees during those mornings. And can see him, always serious, handing me a big white ceramic mug, full of hot, foamy milk…

Bernardino met Consuelo while she was visiting some relatives in Lima and he was in a business trip. They established there, married soon after and had two sons: Jorge, my father, and Ricardo, a teacher who in his mid 30’s decided to be a priest and was ordained by the Pope, John Paul II during his visit in 1982.

My father, who lived with his family for 10 years in Santiago de Chile,–were Bernardino was sent to build a textile factory–, studied Civil Engineering when he came back to Peru, and, soon after finishing college, married my mother, who he dated during 8 years.

They had 2 sons and one younger daughter. I was born in November 1972, my brother Nicholas, 11 months later; and my sister, Carolina, in 1977. The three of us attended the same school, a middle class private catholic school, at 10-minute-driving distance from our house.

At my 10th birthday, a very close friend of mine, gave me a gift that changed my life: The book was A 15-year-old Captain by Jules Verne. I was instantly obsessed by the idea of writing my own book. Those days I decided that I wanted to be a writer. The gift for my 11th birthday was an old Underwood typing machine. Using that, I wrote a lot of small stories, more or less in the style of Jules Verne, and I helped my father typing his works for the bank, a State-owned one, where he worked for almost 15 years.

(At the beginning of the 90’s, my father was fired from the bank where he worked without any right to an economical compensation or insurance. After a decade of disastrous populism in the country, started 10 years of savage liberalism were most of the State-owned enterprises were sold or shut down.)

Was in 1987, that I read during a night, with awe A Hundred Years of Solitude , and started to write some stories copying his style, by that time I also was fascinated by the reading of The Time of the Hero by Mario Vargas Llosa, and A World for Julius by Alfredo Bryce. I started to enjoy reading all the novels I could get from these writers. Also, I read a book that was one of my greatest inspiration as a teenager: The Steppenwolf by Herman Hesse.

Other ideas than writing were taking my time. I love drawing as much as writing stories. I started to publish a fanzine that lasted my three last years in high school. I filled the pages with caricatures of teachers and stories I made up about them during incredible events.

(In one of those, the most celebrated by my mates, our school had been taken by the Tupac Amaru guerrilla, kind of popular at that time. In the story some of the teachers were taken hostages and forced to work doing humiliating tasks to support the revolution at the school. I almost was expelled from high school because of that, and other stories that some teachers considered offensive.)

Finishing high school I wanted to be a writer but my father didn’t like the idea, And I wasn’t sure either if I could make a living with it. He wanted me to become a lawyer, the closet career he imagined to Literature, and one with I could have made decent money. I tried to convince myself that I could became a lawyer, but after listening an introductory class to Law school I decided that didn’t like the idea of becoming a lawyer, at all.

So, I proposed my parents to study Mass Communications, thinking that I could combine my writing with my drawing skills and become a creative director for an advertising company , (becoming a journalist or writing scripts for movies was a better idea but I couldn’t tell that to my father at that time)

My other big passion, that wake up stronger as I finished to read The Steppenwolf, was: traveling.

My parents never had enough money to travel abroad (we were 5!) and that was, by that time, one of my personal biggest frustrations.

In 1992 my father, because of my good grades gave me some money to visit my best friend who was living in Washington. His idea was that visiting the United States during the summer I could improve my English. I convinced him that a trip through South America, by bus from Peru to Argentina was a much better idea. (I loved secretly the idea of going to Rio de Janeiro, but he didn’t.)

I was 19 year old, when I started my first big trip by bus, I went to Chile, Argentina and, counting with the secret approval from my mother, to Brazil. Traveling by myself during 2 months, I visited Buenos Aires, Santiago, Mendoza, Rio de Janeiro, Sao Paulo, Porto Alegre, the island of Florianopolis and the Iguazu Falls. Coming back to Peru I applied for a small job within the college, and save enough money during the year to make my second big trip by bus to Brazil, this time, crossing the Titicaca lake, and through Bolivia.

I met one of my closest friends during that trip, and traveled with her, sat together on the stairs by the open door of our old train’s wagon, from Santa Cruz through the unforgettable oriental jungle of Bolivia and the National Reserve of Pantanal in Brazil, on the way to Sao Paulo. During that trip I stayed few days in Curitiba, one of the nicest cities of Brazil, and tried to cross through Paraguay, but there was a problem between my government and the Paraguayan government and I couldn’t go to Asuncion because of my Peruvian passport. I had to come back to Peru through Buenos Aires, Santiago and crossing for the third time the inhospitable Atacama desert.

In 1995, my third travel was to the south of Chile, with only $500 I traveled for one month, crossed Chile from the north, all the way to Chiloe Island, next to the Antartic border. I came back to Santiago just in time for the famous first South-American tour of the Rolling Stones, and after that, hitchhiked with my best friend Rossana, during 18 days, all the way to Buenos Aires, and way back to Lima. By that time, I started publishing with the help of some friends a comic fanzine: Resina.

In 1996, after watching a video clip of Mano Negra tour in South America, I decided to travel to a big rock concert in Bogota, Colombia. $120 allowed me to survive for 3 weeks, living with friends that I met at the concert. Just arriving to Lima, an old friend invited me to Cuzco, and I visited with her, for the third time in my life, the city of Cuzco the stony capital of the Inca’s empire.

Few weeks after that, I defended my thesis in front of a jury in my college, and got, approved by unanimity, my professional Title as a “Licenciado en Communicaciones.” In October I won the special National Prize of cartooning, during the celebration for the 100 years of comic’s birthday , among 600 participants in my category. The same month, I published the third number of my fanzine and got some publicity, was interviewed by some papers and magazines, and at the end of the year RESINA was considered by some critics as the 5th best alternative magazine of 1996.

The University were I studied Communications offered me to teach an elective course of comics, it was the first time in Peru that a curricula included a course on comics, and I was the youngest teacher of the faculty. Some of the biggest cartoonists of the country came to my class as guests.

I was working with a graphic designer friend as her assistant. I learned with her help how to use some basic computer graphic designing programs, as Photoshop, Illustrator and Quark Xpress.

Soon after I started to teach at the university, the general editor of the cable magazine were I quitted, offered me to come back as an editor. I accepted.

I fall in love with a girl from Lima who was living in Cuzco and travelled twice to Cuzco during that year. In March 1998, the owner of a pre-press company who knew me from the times I started to work for the cable magazine company, offered me a job as creative director of an editorial company he wanted to create. I accepted.

At the end of 1998, my heart was completely broken but I was working for the college and two companies. I was the director of a magazine, the company were I was the creative director was editing the biggest shopping center in Lima. A big deal that in my boss`s mind would allow us to make tons of money.

And then, at the end of 1998, the Asian crisis hit Peru.

As an invisible tsunami, every one of my employers started to get financial problems. A big cable company from Spain brought my cable magazine to bankruptcy; my university raised the student’s fees, lot of people quitted that semester, and I lost my teaching position. Then, the big shopping center we made the magazine for, decided that wasn’t making enough money to pay us.

Before deciding to leave the country I took a one month vacation, with the 4-wheel drive car I just had bought, driving all the way North to Quito, Ecuador, and Esmeralda beach, in the border with Colombia. Was a very nice trip, but just coming back to work, I thought that every piece of that company and the brilliant job I had been offered, was falling down to pieces too.

I had a good relationship with my boss, and I suggested the idea of going to Europe for few months, only to visit some friend and see my changes to start something new over there. I also mentioned, I remember, my idea of visiting New York, probably the only place within the United States, that my imagination was longing for.

He was pleased, and with sincerity, told me that if the economy continued going down, sooner or later he would have to ask me to resign. He was very supportive, as he was disappointed with the calamitous state of the nation’s economy. He had many projects he wished me to get me involved with, but he understood that the economical and political crisis of that time, didn’t give any hope of a better future during the next year. And he encouraged me to leave.

I went to Europe with all my savings, hitchhiked and travelled driving a truck from Portugal to Nuremberg in Germany, and when I arrived back to a friend’s house in Spain, I could get a job as a journalist for a local paper. But I couldn’t stay legally in Spain for more than one month, then with the money I made there, I travelled to London, another city that always fascinated me becaused of my readings.

After three weeks in London, I decided to came back to Peru. Didn’t have any money, but getting a job legally was as difficult there as in my country. And I never was far away from my family for that long time. During those days I wrote a lot of poetry, some of those poems, written with despair and loneliness, are going to be published soon.

In New York, some old and almost forgotten relatives waited for me at the airport’s gates. My mother had called to prevent them of my visit.

Back in Peru, the president had fled the country and resigned by fax from his comfortable apartment in Tokyo. Nobody knew were the Peruvian economy was going. My relatives, living for more than a decade around the town of Mamaroneck, in Westchester County, were the ones who convinced me to stay here.

They gave me a temporary home and helped me to get a job. Suddenly, a few months later, I started to like the idea of living here. I loved the city of New York. I was fascinated by its diversity and the cultural activity of this city. And I decided to study English.

I wanted to understand the news, to listen to other people talking in the subway, to go to concerts and understand the lyrics, to read books in English. To master this language.

I studied a year and a half in a not-too-expensive English school in Manhattan. After a year I felt confident and started to take some courses at NYU, related to journalism. And after meeting with the chair of the Journalism program in Lehman I decided to go for a second degree in Journalism, validating some of the courses I already had taken in Lima.

Last year I graduated with a 4.0 GPA, I was offered to teach something of what I learned back in Peru working as a graphic designer. And this semester, I proposed to teach the same course I taught back in Peru at the university: History of Comics.

Always wanted to study literature, since I started my studies in New York, always wanted to do it in English, but at the beginning didn’t fell very confident. Now, I think I can do it. I’m reading more than ever, writing more than ever and longing already to start my Master in the Fall. I still want to be a writer.

>Si la Irazo no llama, vayamos al Apocalipsis, 5 de marzo

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El banco de Williamsburg es la mejor referencia para quien viva en Brooklyn. Puedo decidir cuan lejos, cuan al norte, cuan al sur estoy. Si almuerzo en Smith St. , a donde caminar para coger el 65 de vuelta a casa (sobre Atlantic), si regreso de Williamsburg, la vereda para tomar el 48 que me deja en Dean. Viniendo de las carreteras principales, para indicarle al taxista donde tiene que comenzar a preocuparse o, si se pasa demasiado, para decirle que se ha perdido.
Siendo Brooklyn una ciudad plana, desde Manhattan el Williamsburg Bank destaca. Saliendo de la boca del metro, me ha servido cantidad de veces. Cerca del banco asoma el BAM, principal centro cultural de Brooklyn. Natalia trabaja a medio tiempo en el BAM, donde los festivales de cine alternativo del Village Voice o los internacionales de danza se llevan a cabo.
La tarde en Fulton mirando la ropa dar vueltas, la lavadora, la secadora, la botella de suavizante, el chorro preciso para que huela pero no apeste. La lavadora grande, la normal, caliente, no tan caliente, casi sin calor para que a las prendas no se les vaya el color. Una bolsita de semillas de girasol, con pasas, con trocitos de pretzels, con nueces, algunas veces. Empiezo un resumen ajustado de mi vida, para Bob Carling, que ha prometido escribir una carta recomendando mi ingreso al Master de Literatura. Vuelvo a mencionar los detalles de los amaneceres en Anqui, los viajes en yegua desde Jaqui, los olivos de Yauca. Martha dice que en Florencia los pedazos de pan te los sirven con aceite de oliva casi verde, en Suba hay que esperar hasta la 1 para poder entrar, por ahora solo sirven cena. Caminamos toda la Avenida C. Patrizzia, ¿Onde os has metido? Y su amiga que se va temprano, Martha, me ha mostrado su foto orgullosa junto a Woody Allen, lo cogieron saliendo del Carlyle con su trompeta, pero si te quedas en la barra no tienes que pagar los 80 que cuesta verlo en vivo. Se le ve al envejecido Woody, como una estatua en el video, un robot que coge la trompeta, aunque lo haga bien. New York , New York. Mejor se la pasa uno en Bellavista, pero que dices, en Chile todos son fomes, y los taxistas, escandalizados si llevan cinco personas, rezagos de la dictadura, pero este pueblucho, no hay nada, vamos, abre la cerveza en el fondo del Barraza, bailamos salsa, la Modelo en la lata, todos muy apretados, pero es que tengo que encontrar ese bar decadente con los wiskis a cinco pesos. Por la A tal vez? El Sub Tonic estaba cerrado, arriba tocaban jazz, sonaba bien, pero en Alphabet City los bares no parecen decir nada especial, entramos en el Apocalypse, y aparte de todos los punks, nos sentamos en el estrado y una bandera de los Estados Unidos dentro de un balde blanco con agua. Empieza la performance: los dos tipos vestidos de blanco empiezan a lavarla. Elisa sobre el hombre del que filma, le dice: Burn It¡ y el tipo voltea, con una sonrisa..Me cago en la leche de Patrizzia!! ya estamos entrando en el metro, el J, Elisa me dice que me puedo quedar en su casa, Irazo llama desde el restaurante vietnamita en Chinatown, acaba de ver los cinco mensajes perdidos, y Martha que se parece a Ainoa, aunque seria, tal vez por aquello de trabajar en tantas ferias anualmente, pero los mismos ojos, aunque no la sonrisa de guarra. No-tiernito el tipo-Wash It, Wash it…because it is Dirty… Y solo a Elisa se le ocurre decirle que la quemen, pero es que en Chile a cada rato queman banderas de Estados Unidos, y nos acabamos la cerveza polaca, escuchando a Piazzola, y se acaba toda la cerveza, el pescado con quinua estuvo delicioso, la quinua es peruana que te quede claro, como el pisco, cachay? el pescado toma vino con nosotros, y si supieras de donde viene, rico rico, jugoso, fresco, hay que sobrevivir, cachay? y la cerveza y las botellas de vino en mexicano, antes de venirme, en el supermercado, y si ha vivido en la frontera como es que el polaco no entiende que le digan que se lo chingan. A la que se chinga es a la oriental que viene todos los viernes puntualmente. Y la roja sin tiempo, apenas para cenar con su padres y para recoger una ropa en Williamsburg, como treinta minutos para que se seque, y desde Williamsburg se puede ver el Williamsburg Bank, escribo sobre mi viaje a Brasil.., los dos viajes y esta es Rossana, que le han dado el premio de honor de la PCUP y que publican su cuento de Los Olvidados en todas las lenguas europeas para la Comunidad. Y bueno que ya era hora, tanto tiempo escribiendo. Leo a Quevedo mientras almuerzo el chifita en Smith, los mendrugos que le pasan a Pablos, las tripas transparentes de la vida de quien odiaba con certeza y apasionadamente a Gongora, miope y cojo, se las arregla para poner su nombre en la picaresca y por todo lo alto de la literatura del 17. Claro que me interesan los griegos, pero quiero leer a los que destruyen las estructuras, cachay?

¡Escuchen a los murgueros! 4 de marzo

 


Francisco de Quevedo
Originally uploaded by Ulises Gonzales.

Son los murgueros de la calle Norfolk, en downtown, los que no puede imitar nadie, con las bailarinas de ula ula y las trompetas, bombos, trombones, no los puede callar ni siquiera esta samba de enredo que acaba de aparecer en mi ipod madrugador, a las 3, recordando a media luz el edifico ruinoso del Tonic, que he descubierto en la web, pidiendo 100 mil cocos de colaboraciones porque sino va a tener que cerrar. Es que todo sube en la ciudad, los impuestos, la renta… y por eso llegamos a SUBA en la calle Ludlow, club latino, y no se puede pensar, lo siento, escuchando las panderetas de las Escolas de Samba…en la tarde, estuve camino a la biblioteca de Brooklyn, vine leyendo al Buscon de Quevedo y pensando que la rojita, la rojita me ha pedido disculpas por estar demasiado ocupada, bueno yo no, sigo sigo, lo que digo, a dormir con ritmo de Brasil, a pensar en la murga, el restaurancito venezolano otra vez con Mamadou y Kumi, y Walter que asegura, que el tipo este de la camiseta negra se ha levantado a una boricua en el lavabo del Suba, y el ruido de fondo, el vallenato el merengue la ciguapa, Quevedo me mira asombrado desde la esquina del blog y seguro que se pregunta lo que hace en este lugar, pues han sido unos minutos solamente-la primera pagina-, lo necesario para saber por que es considerado una de las figuras importantes de la literatura, tal vez solo por debajo de Cervantes. La Rojita llama para pedir disculpas y que tiene la cabeza hecha un amasijo de tareas que necesita terminar, y por otro lado, la cachapa tan buena, los 450 cocos que me han salvado, Franisco no lleva documentos, salimos en carro de The Apartment, hay lista d invitados, igual en el Son Cubaano, Camilo me explica la importancia de los arboles en esta liturgia, en este sacramento trascendental, ritual divino entre la comunidad y Natura. Arbol como el eje en torno al cual gira el mundo como una rueda eterna, sigue el frio penetrante, sigue el invierno en New York City…

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