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The New York Street

Un blog lleno de historias

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Acerca de andar perdido

Viajar

having no destination

i am never lost

Ikkyu

Viajar en avión es dejar el mundo por un rato. Tus pies en el cielo, tus ojos por encima de las nubes. Viajar largas distancias a bordo de un avión, a menos que se haya reducido a la rutina de un trabajo, a la necesidad de cumplir con compromisos pactados, suele ser un acto de vanguardia.

 

Nunca estoy perdido porque no tengo destino. Sentirse un pasajero en trance: la obsesión de quien cree en la refundación contínua, en la inestabilidad como destino. La tentación, entonces, será creer que hemos llegado, estancarnos, volvernos una planta con raíces, creer que nuestro mayor éxito será morirnos de pie.

Admiro la lucha contra la rutina, reconozco la intensidad creativa de las voces disonantes del deseo, del desorden, de la ira que algunas veces, cuando se disfruta de la calma, pareciera que han muerto sepultadas en el sótano de nuestro supuesto orden.

Me pregunto si la vida de quienes escribimos en este nuevo siglo será eso: el placer y el desorden encadenados a la silla, la dulzura de la calma, de la civilización, del silencio, del no hacer nada como una promesa que se acepta moviendo la cabeza, sin decir una palabra. ¿He luchado lo suficiente?¿Para qué? Nieve bajo los zapatos, soledades, viajes sin rumbo, el silencio como compañeros de cama.

Tal vez la edad juegue un papel. Se aprende a estimar, pero no a desear, aquello que nunca te hizo feliz.

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Lectura en McNally Jackson Bookstore: viernes 25 de abril a las 6 p.m.

Almudena Vidorreta, Alexis Iparraguirre, Alberto Valdivia, Gus Jiménez, Isabel Domínguez Seoane, entre otros.

Los bárbaros ya se puede conseguir en Amazon y también en McNally.

La nieve te hizo tan blanca

Las memorias que siempre vuelven, las de los amigos inmortales

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Quisiera haber apuntado en una libreta todos los detalles. Porque luego me encuentro con ella y me dice: «No, así no fue ¿no te acuerdas?» Y  lo que yo me acuerdo tiene que ver muy poco con lo que en realidad pasó.

Ella llegó una mañana de febrero en que nevó, como hoy. Yo era más joven, vivía en Brooklyn y poco sabía del invierno. Ella llegó al aeropuerto acompañada de una amiga que–cuando pasó lo que pasó–se dedicó a criticar sin mirarme a la cara. Yo creí que les había prometido un tour por Nueva York pero ella me dice que les había prometido el Empire State. Puede ser cierto porque cuando neva clausuran el balcón. Y nadie sube hasta allá para darle vueltas a la tiendita de recuerdos y tomarse un café.

Ella era trigueñita, del bello color de la arena mojada–como leí en una crónica cubana. Tenía…

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Memorias pre-navideñas: El 2005, hacía frío pero no tanto. Una amiga de padre católico y madre judía me invitaba a pasar la Nochebuena con su familia. Esta era mi quinta Navidad fuera del Perú.

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Port Washington, Long Island, 24 de diciembre de 2005

No hace frío. Regresando de Port Chester, de mandar dinero a Lima, de olvidarme tres veces la misma caja de vino alguien se queja detrás mío en la cola subiendo las escaleras de Fordham «I want the Fucking Snow, this is Christmas». Navidad sin nieve y todos felices. Demasiado calor diría yo así que el abrigo está de más. Almuerzo con Francisco en Chinatown, Mamadou no ha querido despertarse. El huarique que recomendó Francisco no es bueno. Te lanzan las servilletas, te sirven tarde la comida, cortan los tallarines de la lasagna. Ni más. Compro algunos detallitos en Mulberry, un cajoncito bacán para Stephanie, incienso que nunca está de más. Me iba a comprar la espada de Kill Bill. Está por todos lados. La mejor era una de acero fintero por quince dólares. El mueble de madera también está fintero. Walter…

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De joven nunca tuve problemas escogiendo dónde me gustaría pasar el verano. Mi familia tiene acceso, desde hace más de un siglo, a una playa casi privada. Las familias de los veraneantes vienen del mismo pueblo, y todos ellos están emparentados de uno u otro modo.

La playa se llama Silaca y queda a poco más de 590 kilómetros de Lima.

De Silaca guardo muchas memorias. Casi todas maravillosas. Muchas de ellas están condensadas en este cuentito llamado «Visitando la playa» que he revisado y reescrito varias veces desde el año 2005. Es un cuento escrito en un estilo muy clásico, sin más pretensiones que rendirle un homenaje a un paisaje y a la familia de mi madre, que siempre me recibió con los brazos abiertos, que me alimentó, que me cuidó y que aguantó los errores que cometía este limeñito sin conocimiento de los códigos del pueblo, que llegaba…

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The thieves are in Baghdad

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Recuerdo que el 11 de setiembre, estando en Manhattan, me asomé detrás de un grupo de gente en un hotel de la Setima Avenida, frente a un televisor donde pasaban las primeras imágenes del segundo avión que se estrelló contra las torres gemelas (aún no se habían derrumbado). En ese momento, en el cual yo asociaba el lío terrorista con mis experiencias limeñas (el atentado a la IBM en que volaron los vidrios de mi casa, Sendero tratando de incursionar de noche al pueblo de mi mamá, mis excursiones al edificio destruído de Frecuencia 2 y a las ruinas de la calle Tarata) escuché la voz de alguien que decía «Esto significa guerra».

Me sorprendió mucho porque en mi cabeza subdesarrollada terrorismo significaba preocupación, esconderse, tomar previsiones. En la cabeza de los americanos, ataque significaba revancha, venganza, contestación. El ojo por ojo.

No todos los americanos piensan lo mismo. Pero los que tenían el control-y aún lo detentan-eran Bush y sus cómplices. Digo cómplices porque lo que en algún momento se quiso justificar como un intento de expandir la democracia al Medio Oriente cada vez queda más claro (y más turbio) que no ha sido más que una tremenda excusa para maltratar a un país ya de por sí maltrecho.

Acabo de leer que se está apurando una ley para que las compañías petroleras del mundo puedan entrar a explotar el petróleo de Iraq. Entre justificaciones patriotas y lloriqueos republicanos por dinero para los soldados, los americanos están presionando para que salga una ley que proteja la inversión privada (el petróleo fue estatizado en Irak en 1972). Así que ahora empieza el reparto del botín. Antes de que los demócratas decidan que el ejército tiene que irse de Irak. Antes de que algún fundamentalista decida que nadie tiene derecho a beneficiarse con jugosos contratos sin la aprobación del pueblo de Irak.

Y los republicanos que juraban que Irak sería un mejor país sin Saddam. Allí está el ejército, los soldados a cargo de la penosa tarea de resistir mientras las compañias petroleras se instalan en Baghdad y las oficinas de Exxon, Shell, Mobil, reemplazan a los cuarteles. Asegurar las ganancias es la consigna. Porque es muy fácil quemar una bandera nortemaericana, pero quien se meta a bombardear un grifo Exxon es un terrorista, eso es un atentando contra el sagrado libre mercado.

Toda el dinero que cierta familia ha ganado negociando los combustibles debería ser confiscado para reparar los daños que se le ha hecho a la imagen de la democracia en el mundo. Criminales que dictan leyes en Irak. Farsantes. Miserables.

Para terminar una noticia de hoy en msnbc. al parecer los robos son más burdos de lo que yo pensaba. Se roba a manos llenas en Baghdad. A muy alto nivel. Que nadie se vaya de Irak sin su millón de dólares en los bolsillos. No los soldados por supuesto, sino los de arriba, esos maestros en el arte de engañar.

In one example of insufficient controls, the United States stored hundreds of millions of oil dollars in a vault in a Baghdad palace. Government auditors found that the key to the vault was kept “unsecured” — in a U.S. official’s backpack.

Iraq’s U.S. administrator, Paul Bremer, pledged last year to hire a certified public accounting firm to ensure proper controls. But the United States gave the contract not to an accounting firm but to a tiny consulting company, Northstar — which NBC News found is headquartered at a private home near San Diego.

«They violated the rules. They picked a contractor who didn’t meet their requirements,» says Paul Light, a government contracting expert and professor at New York University.

Northstar’s president says the Pentagon knew Northstar was not a certified public accounting firm and that four experienced employees went to Iraq and did a good job. However, one audit notes that a single Northstar employee maintained spreadsheets tracking billions of dollars.

Bremer would not comment. His aides say Iraq is a war zone and their top priority was getting money quickly where it was needed, even if the accounting wasn’t perfect.

But NBC News has learned that a draft government audit faults the United States for “inadequate stewardship” of up to $8.8 billion in oil money, handed over to Iraq’s ministries but never fully accounted for.

CUNY PREP, The Bronx Journal, 22 de marzo


Este es el artículo que escribí este mes para The Bronx Journal sobre CUNY PREP, la escuela para alumnos que dejaron la escuela. CUNY Prep es el primer modelo de este tipo en los EEUU, para jóvenes entre 16-18 años. La preparación termina un año después que el estudiante sale de CUNY Prep e ingresa a la universidad. Actualmente el programa tiene una escuela nocturna para mayores de 18 años. La escuela es muy estricta con la asistencia, de lunes a viernes. A cambio se le dan al estudiante muchas oportunidades de desarrollar su talento en diversos clubes, desayuno y almuerzo, asesoria psicológica y ayuda en los trámites que necesitan para pedir ayuda económica del estado. El costo de CUNY PREP, como de todas las universidades de CUNY para residentes de la ciudad de Nueva York es CERO.

La semana pasada el director de la escuela, Derreck Grifith, y algunos estudiantes estuvieron invitados en el programa de The Bronx Journal TV, que se emite en Bronx Net, Canal 67 en Cablevisión.

Además, en la sección en español publico un artículo de tres páginas sobre César Vallejo y la publicación de sus obras completas en inglés. Es un brevísimo ensayo que toca el tema del impacto que tuvo en la poesía de Vallejo -como en otros poetas de la época, Charles Darwin. Esto se se suma a la entrevista al poeta y traductor de Vallejo, Eshleman, que ya se publicó en El Comercio en diciembre.

La música de fondo de este post es cortesía de Camilo. Un disco con temas clásicos de las películas de Woody Allen. Ahora se escucha la Rhapsody en Blue de George Gershwin que me hace recordar la magnífica escena de introducción a Manhattan. Qué buen regalo.

Así son las gringas


Mira compadrito, yo no soy quien para decirtelo. No es que tenga mucha experiencia ni nada por el estilo. Pero «así son las gringas».

Y mi amigo no dijo nada más. El cuñado cerró una conversación de tres cuartos de hora, con esta frasecita sabia. ¿Pues todos lo sabemos no? ¡Hombre que vives en occidente! Tú sabes a lo que me refiero cuando digo «Así son las gringas». ¿O no?

Todo empezó porque me llamó Sharon, gringa y judía. Hasta ayer había sido la compañera de cine ideal. Sabía conversar un poquito de todo, le encantaba reirse, habia viajado guerreraza, por la selva, la sierra y la costa de Sudamerica, Europa y los Estados Unidos. Sin embargo la última noche que nos vimos, después de un par de horas de interesante conversación, dos cervezas y un Red Bull, intenté besarla. Bueno, ni siquiera lo intenté del todo. Tuve miedo al rebote. Así que simplemente hice el gesto y creí captar esa movidita de cara de: no no no, no te atrevas.
Así que no me atreví. Pero al despedirnos casi nos besamos en los labios. Y no es la primera vez que eso pasa compadre.

Hace dos años una gringa me dijo que le gustaba, que no sabía por qué razón cuando yo la besaba le gustaba taaanto, taaanto (así hablaba ella..) Dos meses después la gringa me dijo que ya no le gustaba. Que si se acostaba conmigo una vez no significaba nada. Que lo podía hacer cuantas veces quisiera. Claro. ¿Por qué no? ¿No vamos a hacerme una escena porque ahora no se me antoja darte un beso ? ¿No? Y no quiso que la vuelva a llamar. No le gustaba que intente besarla cuando ella no quería. Y al despedirse en la estación de West 4, me dió un beso en la boca y se fue sin decir adiós. Se empezó a demorar una semana en contestar los e-mails. En vano insisití, esperé y me desesperé. Fue peor. Acabó en un desastre.

Así que con Sharon no quise cometer el mismo error. Sharon es una chica que vale la pena.

Así que si después del amague de beso no llama, no hay de qué preocuparse. Dos días después tampoco llama. Tampoco al tercer día. Así que le envío un mensajito de texto para preguntarle cómo está. Dos días después, yo la llamo y, como no contesta, dejo un mensaje para pedirle que me llame. Dos días luego, le escribo un mensaje de texto más claro: «I miss you».

Bueno, ¿Qué querías? Me gustaba. ¿Debía desaparecer? Pasaron unas siete horas antes de su mensaje de réplica: «We need to talk«. Le respondo: «Of course, let´s talk, call me when you have time». Inmediatamente, Sharon me llama.

Le digo que no es un buen momento para hablar, pero …¿Qué quiere decirme? Sharon vocaliza: que de repente ha habido un mal entendido, that we are just going to be friends. OK? Con cuidado, le respondo. ¿Amigos? ¿Qué tipo de amigos? ¿Los que se llaman una vez a las quinientas..o amigos en serio? Esa diferencia, la gringa no la capta. Así que especifico: «Si quieres de verdad ser mi amiga, eso es delicado..». Le digo a Sharon: No voy a presionarte a estar conmigo si no quieres estar conmigo. Pero ten cuidado cuando dices que solo somos amigos. Entonces Sharon, como para justificarse, me cuenta que ha estado muy preocupada la semana pasada porque acaba de cortar a un amigo suyo «de mucha complejidad interior» con el que estaba saliendo porque él ha malentendido la relación. Un poco complicado su amigo, porque después de varios días saliendo juntos, se le ocurrió la pésima idea de demostrarle cierto tipo de atracción. Felizmente que yo solo quise agarrármela y nunca cometí la cursilería de decirle que me gustaba.

«Sharon…no me habías contado que estabas saliendo con alguien», le digo. Eso la saca de cuadro (un poquito) «Bueno, en verdad no salíamos en serio, es más como jugando» «¿Así que estabas jugando con él?, le pregunto. Y entre nosotros se pierde la traducción, porque el jugar que yo entiendo, contiene la acepción player, que no creo que Sharon haya captado del todo.

Así son las gringas, repite mi compadre.

Y así soy yo. Me despido de Sharon y le cuelgo, sin ningunas ganas de volverla a llamar.
-Compadre, amigas yo ya tengo bastantes.
Mi compadre me escucha atentamente. No espero más de él, ya me ha brindado su pequeña dosis de sabiduría. Frunce el ceño, me mira a los ojos y me pregunta:

-¿Y no hay más chelas bróder?

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