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The New York Street

Un blog lleno de historias

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New York City

Las mentiras piadosas


Manhattan está bañado en neblina. Lo cubre una lluvia que cae a trompicones. El temporal se alarga indefinidamente. No vemos el sol desde el sábado.

En la autopista, un patrullero bloquea la pista y asistimos al espectáculo de un carro triste, cubierto hasta la mitad en un charco de agua. Algunos estacionan su auto a un costado, las llantas clavadas en el fango. Trato de esquivar las patrullas, los bomberos. Nos desvían hacia la autopista. Todo se ve con una luz distinta bajo el charco de esta lluvia.

Anoche se detuvo por un momento. Caminábamos hacia la espalda del edificio agarrados de la mano. Todavía me pregunto qué es lo que me hace reír tanto. No es su risa, no es su mirada. Le digo que por momentos creo estar metido en un sueño. Tanto manejar para volver a quedarnos estancados en el tiempo. Varias tazas de café. La rutina de la pantalla en blanco, la falta de azúcar. Manejando a las siete de la mañana por la autopista a Westchester, enmedio de la lluvia, nos damos cuenta de que el planeta se ha paralizado.

Tienen un aire de pueblito los restaurantes de los suburbios. Hay tanta gente sonriente. Hemos cambiado los tamales peruanos por un par de omelets. Los chicharrones por un par de tostadas. Hace un mes y medio se salió el río y los sótanos de los edificios de las calles de los suburbios quedaron debajo del agua. Por la avenida Mamaroneck, entre los autos estacionados, circulaban los botes rescatando pasajeros. He quedado satisfecho con el jugo de naranja.

El sábado era un breve episodio de primavera. No importaba si el viernes todos reclamaban ¿Qué ha pasado con el invierno? ¿Por qué se ha quedado tanto tiempo? Yo recuerdo que el verano duró hasta mediados de enero, así que no me quejo tanto. Tal vez es mejor recibir la primavera por episodios, en avances. Al final el frío siempre se termina yendo y nos quedamos con los aires acondicionados y el sudor.

En mi primer episodio de primavera estuve leyendo los Versos Satánicos. El famoso episodio del capítulo 2, -que alguien en clase dijo que podíamos pasar por alto-, resulta siendo muy interesante. Es la historia ficcionada del nacimiento del Islam, la guerra entre las tribus que no querían a Mahoma y su religión de un solo Dios. Baal es una especie de rapero, un talentoso Eminem contratado por el jefe del pujante oasis para que dedique sus mejores versos a atacar al mensajero de Alá y a sus cuatro tristes seguidores. He abierto el tomo 3 de la Historia de las Religiones de Mircea Eliade y leo la breve biografía de Muhammed. Coincide con la ficción. Eliade recalca la importancia de Mahoma: es el único creador de alguna de las cuatro religiones modernas de importancia del cual se conserva una biografía casi completa. Su estudio permite estudiar cómo se crea una fe, cómo se establece una religión y cómo esta se esparce por el mundo.

Me imagino que es como el marxismo. Nace de un hombre y una idea poderosa que resuelve un problema de actualidad. El problema con las religiones es que es más difícil de probar si funciona o no funciona. No es como derribar un muro y probar con las estadísticas de cuanto te demorabas antes en instalar una línea telefónica o en hacer la cola para el papel higiénico. A las religiones sólo hay que tenerles mucha fe.

De todos modos la prosa de Salman Rushdie es funcional, la historia es hasta cierto punto ágil y queda la buena impresión de estar siempre aprendiendo algo nuevo. Si bien sea cómo funciona el aparato de las estrellas Bollywoodenses y las relaciones patriarcales en Bombay. Pero lo de Mahoma ha sido suficiente. Me alegra saber que estoy llegando a la página 175, donde tengo que leer hasta mañana martes antes de la clase. No había leído nada mientras avanzaba con la lectura de Middlemarch y con mi propuesta de investigación sobre Amalia Elguera.

A medianoche, tratando de escribir, me acordé otra vez de las risas y de los ojos y volví a la cama para darle un beso. Después me fue más fácil regresar a la computadora, a resumir mi propuesta de investigación. Se refrescó la memoria sobre algunos puntos que había leído entre sus papeles, diarios, capítulos mecanografiados y conferencias manuscritas. Leo entre mis apuntes que Elguera dedica una charla y muchas páginas a estudiar a George Eliot páginas a las cuales claro, ahora me gustaría volver.

Elguera tiene una tragedia sobre los momentos posteriores al duelo entre París y Menelao. El rey y Héctor instan al príncipe a devolver a Helena y este se niega con la misma frialdad con la que algunos ladrones se niegan a devolver el billete que se te ha caído del bolsillo momentos antes. No le importa haberse salvado de morir gracias a la providencia. No le importa que si no entrega a la mujer por la que toda una escuadra de griegos fue mandada a la muerte, la ciudad sea devorada por las llamas. Tampoco le interesa el amor de Helena, sólo su engreimiento justifica su fechoría.

Hay otro ensayo sobre Dante, donde Elguera descalifica a Marx por haber citado mal a Dante en El Capital. No sabía que Marx era fan de la Comedia. Sospecho que tal vez hubiera podido conversar de libros con Borges, entre mordida y mordida, citando al poeta y Borges mirándolo entre la neblina de sus legañas sospechando que si bien el gordo había leído a Dante, lo cierto es que lo había leído muy mal.

Un nuevo invierno, 8 de marzo


Al comenzar enero me quejaba porque estaba haciendo clima de verano. Poco después de salir a conocer la estación de tren en Riverdale, disgustado por lo grueso de los blue jeans, Miguel llamó para decir si no quería trabajar el domingo en el club de golf. El mundo estaba loco ¿Caminando en polo y extrañando un short? ¿Golf en los primeros días de enero?

Pero haciéndole caso a los que presagiaban malos tiempos, el invierno llegó. Ya cayeron varias nevadas y las temperaturas en estos dias siguen alrededor de los 18 F (-15 C ). Ya perdí un par de guantes y un gorro de lana en el metro (lo usual son dos pares por invierno), ya tuve que palear nieve y hielo para sacar mi auto y patinarlo de una a otra vereda. Anoche hacía demasiado frío dentro del departamento y las pístas amanecieron otra vez cubiertas de nieve. Así que podemos decir que el invierno y yo ya estamos parches. Ya estamos marzo. ¿Dónde está la primavera?

Pasando a otra cosa, no mencioné nada de mis lecturas de In Memorian de Tennyson. En la misma clase de Victorian Poetry and Poetics donde estuvimos leyendo a Matthew Arnold. Tennyson se demora diecisiete años para escribir lo que a Arnold le tomó unas cuantas líneas en Dover Beach. La decadencia de la fe, el advenimiento de una era que prometía calamidades y cambios impredecibles. In Memorian es un auto bombo a Tennyson y a su arte poética (¡Autobombo!, geniales los peruanismos). Bellísimo para los cánones de su tiempo, intragable para los de hoy. Hay líneas bellísmas. Es cierto. La reina Victoria llegó a decir que In Memorian era el segundo libro más importante escrito en la historia de la humanidad. Bueno ¡Qué diablos sabía de libros la reina! Y la Biblia es muchísima más interesante. Sólo el capítulo de Noé y sus relaciones con las hijas tiene cosas más interesantes que contar que Tennyson. No hablemos de los nuevos testamentos. Lo que deben haber sufrido los primeros escribanos tergiversando los testamentos para que todo coincida. Para borrar a María Magdalena. Ahora, leo en el New Yorker, James Cameron viene a decir que se encontró la tumba de Jesús. Con sus padres, su hermano, la Mariamne y su hijo Judah.

¿Y si no hubiera resucitado? Pues se cae todo el edificio católico. ¿Se cae? Estuve leyendo un libro que cuestiona la existencia de Dios y pone en duda a todos los que dicen que el mundo estaría peor si no fuera por la religión. No sabía que en algunas parroquias de EEUU se cantaba el Imagine de John Lennon censurando la parte Imagine NO RELIGION.

Lo que hay que escuchar.

Tuve un sueño en el que nadaba en alta mar en una corriente escandalosa, con mi hermano Nicolás. Al querer regresar encontraba un muro de alambre altísimo. Lo trepé y me lancé al otro lado, a seguir nadando. ¿Dónde se quedó Nicolás? Si hay algún psicoanalista por allí que me de la interpretación del sueño. La escena era fabulosa. He tenido un montón de sueños rarísimos por estos días. Algunos muy interesantes. El problema es que sólo recuerdo fragmentos.

Alejandra llama para quejarse que nadie la quiere sacar al cine. Prometo llevarla uno de estos días con Frances. Es muy raro que Alejandra llame siquiera a decir hola. Ayer escuché el podcast de Poetry magazine y había un poema interesante (pero no creo que tan bueno como lo pintaban, sobre el Report to the Academy de Kafka. Tengo que leer a John Ashbery, he escuchado su nombre bastante en las últimas semanas. Tengo que empezar a leer el libro de una nigeriana para la clase de Literatura anglófona en el mundo, tengo que terminar el ensayo sobre Neuromancer, tengo que hacer un comic para una antología del comic peruano, tengo que mandarle un ensayo para Hueso a Don Abelardo. Tengo que mandar una lista de los mejores prosistas peruanos. Tengo que hacer algo con mis libros. ¿Ponerlos en un storage, por mientras?

Toby nos mira en la mañana desde la alfombra, contrito, silencioso y con las orejas congeladas. Como decía al principio, el invierno y yo ya estamos parches. ¿Dónde carajos está la primavera?

The God of Small Things

 

This is my review for the class English and the Anglophone World.
The book is The God of Small Things by the Indian writer Arundhati Roy.

 

The clue to Arundhati Roy’s story is in this passage taken from the khatakali episode. As a kathakali dance, Roy mixes real life and mythology to create great story:

The Great Stories are the one that you heard and want to hear again. The ones that you can enter anywhere and inhabit comfortably. They don’t deceive you with thrills and trick endings. They don’t surprise you with the unforeseen. They are as familiar as the house you live in. Or the smell of your lover’s skin. You know how they end, yet though you listen as though you don’t…In the Great stories you know who lives, who dies, who finds love, who doesn’t. And yet you want to know again (Roy, 218)

The novel is a Heart of Darkness where you have to enter with your heart on your hand. The plot of The God of Small Things develops in circles around a single event, a single day. The novel is made of small things, significant things. All of them together build the whole drama.

There is a villain who loves, Baby Kochama who still writes I love you in her diary, many years after the death of Father Mulligan. And there are lovers who are villains: all the other characters. From the ambassador Estha «Elvis» to the Ambassador Rahel, from Velutha to Ammu or the laconic Sophie Mol. Everybody loves and everybody kills in their own way. And even some of the most pathetic stories of love in this book are full of sadness and crime at the same time.

Is it a tragedy? Is it a love story? Both of them. A tragic love story. A Romeo and Juliet with Indian flavor, with a river and magnificent secondary characters. It is difficult not to get surprised by some of the turns of the plot. I was amazed by the narrative of Margareth Kochamma and Chacko’s first encounter. And through the whole episode after the death of Velutha and Sophie Mol, as a good optimist, I was looking for the pony too.

There is play with destiny. The unavoidable destiny where all the characters are conducted by their own choice. As Rahel and Estha noticed, they choose to save Ammu, comdemning Velutha. Velutha choose to condemn himself, loving Ammu.

The drama of Rahel develops through the whole book. They are the more developed characters, the most intriguing. However, the big tragedy is Ammu’s one. The episode at the end, the full description of Ammu and Velutha’s first sexual contact, after the recitation of the whole tragedy, serves to reaffirm the triumph of love over death, if not in real life, at least in the mythical world.

Las mejores peliculas del 2006


La gran sorpresa de la semana pasada fue abrir el Village Voice y ver que entre las películas seleccionadas por los críticos como las mejores del 2006 estaba el filme rumano, la Muerte de Mr. Lazarescu, una pelicula oscura, brillante, que vi hace meses en una sala de cine arte en Manhattan. El Sr. Lazarescu es un pobre alcohólico amante de los gatos que vive solo, en un pequeño apartamento sucio y que se cae a pedazos, en un complejo habitacional para gente de escasos recursos en Bucarest. La película detalla su odisea desde que empieza a sentirse enfermo –horribles dolores en el vientre– hasta que la ambulancia viene a recogerlo y empieza su viaje al infierno por hospitales públicos de la ciudad donde nadie quiere hacerse cargo del destino de Lazarescu. Es una tragi comedia, donde lo más notable es la decadencia de los ambientes y del personaje principal, que va deteriorándose al mismo tiempo que el director enseña el deterioro de la sociedad que permite que Lazarescu realice este atroz periplo por los lugares que deberían proveerle la cura que necesita urgentemente.
Otro filme en la lista del Village Voice, con el cual estoy de acuerdo, es United 93, que es una excelente combinación de técnicas narrativas de ficción con el estilo de un documental.
A propósito de este número del Village Voice, realicé mi propia lista de los mejores filmes del 2006, que necesariamente incluyen muchos de los filmes que me llegan a casa en DVD gracias la magia y al buen servicio de Netflix. Una pequeña lista de los 15 mejores filmes que vi el año que pasó, y que recomiendo a quien quiera que le guste el buen cine:

1. Les Enfants du Paradise. TIENEN que ver esta película.
2. Double Indemnity, tal vez el mejor filme de cine negro, dirigida por Billy Wilder
3. O Brother, Where Art Thou?, 2000 Brillante épica, dirigida por los hermanos Cohen
4. I Vitelloni, 1956. Una de las mejores películas de Fellini. Excelentes diálogos y escenas imborrables.
5. 12 Angry Men, Uno de los mejores ejemplos de como filmar una gran película en una sola locación.
6. The Third Man, 1949. La actuación de Orson Welles es breve pero intensa.
7. United 93, 2006
8. The City of Lost Children, 1995 . Que gran ejemplo combinando magia y ciencia ficción
9. Delicatessen. La estética de la película es fabulosa. Te quedas pegado en los detalles.
10. Howl’s Moving Castle. Tal vez no es el mejor pero un muy buen ejmplo del cine de Miyazaki
11. Floating Weeds. Bellísimo filme de Ozu
12. Grand Illusion. Pertenece a la breve y sagrada línea de los filmes imprescindibles
13. The Apartment. Tal vez la mejor comedia romántica de la historia del cine. Dirige Billy Wilder
14. The Man Who Would Be King. Fabulosa adaptación de un cuento de Ruyard Kipling. Sean Connery magistral.
15. Ugetsu. el filme japonés que fue pionero en el realismo mágico en el cine. Extraodinario Mizoguchi.

Pardo’s Chicken New York. Semestre finito

A la Roca, Rossana Diaz le hicieron una reseña en la sección Luces de El Comercio del fin de semana. Su libro de cuentos Los Olvidados (no los de Buñuel sino los míos) se ha vendido como pan caliente en la feria del libro de Madrid. Y hasta ya le han puesto nombre a su estilo:neo bryceano.
El pollo del Pardo’s Chicken de Nueva York está buenazo. El chaufa también. Los anticuchos para chuparse el índice y el pulgar. Además queda a la vuelta del Lima`s Taste y del Chumley’s. Se puede uno decidir por el mejor cebichito de NY o el mejor pollo en la esquina de Cristopher St., antes de meterse a cualquiera de los huecos. Y el barcito Chumley’s es el lugar caleta y acogedor de siempre.
Esta mañana me pusieron una papeleta de estacionamiento. Anteayer pagué el que me clavaron hace dos meses en la casa de Alejandra. Todo por quedarme dormido una horita más. El que diga que es fácil tener auto en NY no sabe de lo que está hablando. O no le importa levantarse todas las mañanas a mover el carro ( y con suerte agarrar un espacio de vereda vacía no muy lejos) antes de las 8:30.
La venta de los chullos Parodi en la feria de Knollwod fue un éxito. Pero salieron más veloces las bufandas de Camargo. Juan se llevó cinco bufandas, la tía McHale se gastó cien dólares en chales y chullos.
La fiesta de Rachel fue tremenda bomba. Anotar: nunca mezclar vodka, ron , Cointreau y cerveza de San Francisco en una sola noche. Ls bocaditos estaban deliciosos y la música duró hasta las 5 y media de la mañana.
Acabo de recibir mi ensayo final calificado del curso de poesía: A. Y con esta nota de la profesora Patricia Cockram: Beautiful¡ I think you should submit this for an award. See the guidelines in February.
El trabajo se llama: William Carlos Williams under the influence. Borrowing from The Cantos to write the greatest American Epic.
Apenas le haga algunas correcciones que me ha indicado Cockram, publico el ensayo en el blog.
Básicamente, he encontrado varias referencias en el poema Paterson de WCW que son «tomadas» de Pound. Hay un montón de ritmo y música «prestadas» de T.S. Eliot. Pero eso es suficiente para otro ensayo. No estaría mal, si es que Williams no se hubiera pasado 40 años de su vida escribiendo Paterson y las últimas dos décadas criticando a Pound y a Eliot (dijo que The Waste Land era la mayor catástrofe de las letras de Estados Unidos. ¡Y lo copia descaradamente!)
Del curso de poesía lo más sorprendente–además de los poetas de siempre: Pound, Eliot, Yeats–, fue la lectura de ciertos poemas de WCW y de Mariane Moore. Creo que dedicamos muy poco tiempo a Wallace Stevens. Además era la última clase y había vino y bocaditos sobre la mesa…
¿Qué más? Cambié toda la ropa de cama. Por 87 dólares, cubrecama, sábanas, cobertor de 4 almohadas, protector de colchón. Arreglé mi cuerto, lavé toda la ropa de invierno.
El clima está loco. Hoy estaba caminando entre mi depa y la lavandería..en polito. ¡A mitad de diciembre!
Tengo aún que terminar el libro Count Zero y Mona Lisa Overdrive de William Gibson. Del curso de Joseph, lo mejor fue Neuromancer a ver si acabo esta semana el ensayo sobre la trilogía de The Sprawl Eso también va a estar interesante. El martes dejé mi ensayo sobre Du Bois (Ese lo voy a dejar acá en el blog) ¿Quién diría al comienzo de semestre que iba a terminar escribiendo un ensayo sobre The Birth of a Nation?
Alejandra me llamó para avisar que se va mañana a Lima. Francis llamó para saludarme (para variar, no escuché la llamada, pero dejó un mensaje…). ¿Conoceré pronto a Toby? (su conejo).
Tampoco he escrito nada sobre 12 Angry Man ¡Qué peliculón! Palimpsestos no me gustó tanto. Kumi dice que no entiende por qué a los americanos les gusta tanto Battle Royale. Hay algo cheesy en la película. Cierto. Pero me gustan este tipo de historias cuando son llevadas al cine. Y Kitano levanta toda la historia.
Bueno, es hora de largarme de esta oficina. Dejo el ensayo sobre Du Bois, The Crisis and Birth of a Nation. Nunca antes supe que la película era una apología al Ku Klux Klan. Creo que el ensayo está bastante bien fundamentado, con fuentes de Booker T. Washington, The Crisis (la principal revista de opinión de los afroamericanos een las primeras tres décadas del siglo XX) y W.E.B. Du Bois (líder afroamericano considerado en la última edición de la revista The Atlantic Monthly entre los 50 personajes más influyentes de la historia de EEUU.
Hoy tomé un desayunito buenazo en la esquina de Jerome y Bedford Park. El almuerzo-cena fueron champignones con arroz. Pensaba escribir un cuento, pero la cabeaa no me da para más. Bueno, eso es TO. El semestre está finito. La universidad está casi vacia. Tengo una A en el curso de Cockram. Eso ya lo dije. Me voy a jatear. El ensayo:

The fight of The Crisis against The Birth of a Nation.

The bringing of the African to America planted the first seed of disunion.
D.W. Griffith. The Birth of a Nation

What a woman! She had made war inevitable, fought it to the bitter end; and in the despair of a Negro reign of terror, still the prophetess and high priestess of a people, serene, undismayed and defiant, she had fitted the uniform of a Grand Dragon on her last son, and sewed in.
Thomas Dixon Jr. The Clansman

The release of The Birth of a Nation in the spring of 1915 marks one of the worst moments in the struggle of African Americans to get equal rights. The movie, loaded with historical inaccuracies about the role of black people during the Civil War and the Reconstruction period, presents the Ku Klux Klan as the heroic saviors of the South. From the editorial desk of The Crisis, W.E.B. Du Bois played a major role in fighting the movie, and its consequences.
When the news of the release of The Birth of A Nation first reached Du Bois (On January 12th according to The Crisis), he was put in one of the major dilemmas of his life. The editor of The Crisis aknowledged the disastrous blow that the movie could mean to the cause of African Americans, but fighting freedom of speech opposed his ideals. As Du Bois writes in these lines from Dusk of Dawn:
In combating this film our Association was placed in a miserable dilemma. We had to ask liberals to oppose freedom of art and expression, and it was senseless for them to reply: “Use this art in your own defense.” The cost of picture making and the scarcity of appropriate artisitic talent made any such inmediate answer beyond question (240.)

However the expenses and the lack of talented artists, Du Bois and the NAACP caressed the idea of making a movie to oppose D.W Griffith on his own terms. A few months after the release of Birth of a Nation, they found the person and the idea on Miss Elaine Sterne. The Crisis, in its october issue, announced that “a new scenario dealing with slavery, the Civil War and the period of reconstruction, will shortly be produced. “Lincoln’s Dream” is by Miss Elaine Sterne, one of the leading writers of moving picture plays in this country”. However, as Du Bois writes in Dusk of Dawn, it was a very expensive project and the NAACP never could get enough money to start the production. Even if Miss Sterne tried to keep alive the interest (she also approached Washington and his Tuskegee benefactors), after a while it flickered and Lincoln’s Dreams was never filmed.

Du Bois was also worried about the free publicity that the fight could give to Griffith’s movie. As he also notes in Dusk of Dawn, “We did what we could to stop its showing and thereby probably succeeded in advertising it even beyond its admittedly notable merits” (p.240.) Du Bois was not alone in this grievance. In the South, Booker T. Washington, who had a long history of confrontation with Thomas Dixon, the writer of Clansman who is also credited in giving the name to the movie based on his book, was having the same kind of problems trying to figure out the way to confront the movie, as cited here in this letter to his friend Charles E. Mason on April 12, published by Louis Harlan in his book Booker T. Washington 1901-1915:

My fear is that any direct opposition will result in further advertisement of the play. Opposition is a thing which I think owners want. Some years ago when the same people put another play of the same nature they actually paid colored people to oppose it for the sake of the advertisement. (432-433.)

Booker T. Washington, who on 1915 united his efforts with the NAACP to fight Birth of a Nation, was very reluctant at the beginning. He knew Dixon very well, maybe better than Du Bois. The author of The Clansman is widely credited as the one who got President Wilson’s approval of Birth of a Nation (Griffith, Wilson and Dixon know each other from their time as students at John Hopkins University). Dixon, worried about the progress of blacks and the role of Tuskegee, in 1906 offered a donation to the school if, after a public debate, Washington could prove that Tuskegee was not an instrument towards race amalgamation. As Dixon was the mastermind of the white supremacist propaganda behind Birth of a Nation, it is appropriate to quote here the entire letter sent to Washington on January 23, 1906 collected in the volume VIII of The Booker T. Washington Papers:

I invite you to debate with me in the largest Hall available in New York the question of “The Future of the Negro in America.”
The entire proceeds may go to your school and I will agree not to refer to my play “The Clansman.” The issue of Social Equality and Race Amalgamation which I asked you to meet last night in your address at Carnegie Hall is one which American people will demand that you face squarely sooner or later. Sincerely
Thomas Dixon Jr. (Volume VIII, 508-509.)

Washington always refused to answer any of Dixon letters, sure that any kind of response would just serve to advertise Dixon’s cause. Then, it is more than understable why he refused –at least at the beginning– to start any kind of fight against Birth of a Nation, as Louis Harlan notes in Booker T. Washington 1901-1915:
When Washington first heard of the film, he associated it in his mind with Dixon rather than Griffith, and predicted to his friend Anderson that “it is Tom Dixon’s plan over again…He apparently wants to work the colored people into fever heat and reap the reward of the advertising. (432)
Although the perils of publicizing the movie, Du Bois and the reluctant Washington, at the end had no other choice than to fight. The main concern of the NAACP leaders, the editor of The Crisis, and The Wizard of Tuskegee was not the inaccuracy of the film but the consequences of this movie being showed in a country that was already anxious and divided over the problems of disenfranchisement of blacks, Jim Crow laws and the tendency in the South to rewrite the history of the Reconstruction period in a way favorable to the ideas of white supremacists.
The African-American leaders were correct about the terrible consequences of the Birth of a Nation. “Without doubt the increase of lynching in1915 and later was directly encouraged by this film” (240,) writes Du Bois in Dusk of Dawn. The increase is noted in the monthly reports in the pages of The Crisis, as in this statistics from September 1915: “A report from Tuskegee gives the number of lynchings for six months of 1915 as thirty-four. This is an increase of thirteen for the same period of 1914.” (220.)
After all, the controversy over Birth of a Nation, and the national uprising lead by the NAACP gave a lot of free publicity to the movie. However, there was also an notorious increase of the readership of The Crisis and this battle defined the role of the NAACP as a leader of the African-Americas. David l. Lewis notes this in Biography of a Race: “ The paradox was that The Birth of a Nation and the NAACP helped make each other.” (507.)
Even if the task of defeating the movie looked very difficult at that times, the editor of The Crisis, seemed to have been always sure of the importance of fighting against this new and powerful enemy (movies started to be shown massively in the United States in 1903.) There is probably no better way to describe this titanic task than the words used by Du Bois to describe his anxieties at this time, in Dusk of Dawn:

The same year occurred another, and in the end, much more insidious and hurtful attack: the new technique of the moving picture had come to America and the world…But this method of popular entertainment suddenly became great when David Griffith made the film: Birth of a Nation. He set the pace for a new art and method: the thundering horses, the masked riders, the suspense of plot and the defend of innocent womanhood; all this was thrilling even if melodramatic and overdrawn. This would have been a great step in the development of a motion picture art, if it had not happened that the director deliberately used as the vehicle of his picture one of the least defensible attacks upon the Negro race…There was fed to the youth of the Nation and to the unthinking masses as well as to the world a story which twisted the emancipation and enfranchisement of the slave in a great effort toward universal democracy, into an orgy of theft and degradation and wide rape of white women. (239, 240)

The NAACP started to confront the movie on January 1915. The reports in The Crisis, started in the issues of May and June, where the magazine published a 2-parts article with the title “Fighting Race Calumny” which describes the steps followed by the association to stop the showing of the movie or at least to mutilate the parts that it considered most offensive to the race:

February 12-26: We are advised by our Los Angeles Branch that “The Birth of a Nation, “ a picture play founded on Dixon’s “Clansman” is running in that city and that the branch has been unable to suppress the play because it has the approval of the National Board of Censorship, located in New York. We go to the office of the Board of Censorship and request: The names of the committee who approved the picture (…) the possibility of arranging for an advance performance when the film could be reviewed by the entire Board (…) They say that since the picture has been passed by the Board, no advance performance can be arranged in New York and nothing can be done about it (May 1915, 40)

The article, that ran in three pages in the May issue, continues in the June edition of The Crisis. It mainly notes that The Birth of a Nation is running in the most important cities of the United States but that the center of the fight is Boston where there where protests, and arrests of African Americans trying to get tickets. The June issue also reproduces details of an incident that involves the president of the NAACP, Moorfield Storey, and D.W. Griffith. The description of the incident results useful because it attacks the claimed historical approach of the movie. At the same time, the incident mirrors a scene in The Birth of a Nation where the little colonel refused to shake the hand of Lynch, the vicious mulatto leader who wants to force a marriage to a white woman:
When the hearing was over a little bout occurred between Moorfield Storey and Griffith. It seems in the Boston papers that Griffith had promised Mr. Storey $10,000 for any Charity he would name if he could find a single incident in the play that was not historic. Mr. Storey asked Mr. Griffith if it was historic that a colored lieutenant governor had locked a white girl into a room in the Capitol and demanded a forced marriage in South Carolina? Mr. Griffith only answered, “Come and see the play” and held out his hand to Mr. Storey. Mr. Storey drew back and said, ‘No Sir,’ refusing to shae hands with him.” (June 1915, 87)
The article also gives details of how the fight over racial prejudices, and the protests of the NAACP forced president Wilson to publicly deny any kind of endorsement of the movie. The secretary to the President of the United States wrote a letter where he notes: “the President was completely unaware of the character of the play (…) at no time expressed his approbation of it.” (May 1915, 88.)
Wilson, Southern politician and historian, who was not appearing in public because of the recent death of his wife, invited Griffith to a private screening of the movie (this was the first motion picture ever screened at the White House.) Griffith had used Wilson’s book as one of the main historical sources for his movie, and he was interested in knowing the president’s opinion of it. Michael Rogin writes in his article The Sword Became a Flashing Vision: D. W. Griffith’s The Birth of a Nation that Dixon: “used Wilson’s endorsement to promote the film for months, before political pressures finally forced the president to separate himself from the movie” (151). Rogin narrates that the movie swept Wilson off his feet and he said: “ ‘It is like writing history with lightning, (…) and my only regret is that it is all so terribly true.’” (151.)
The Crisis, also published on page 88 of its June edition, a picture of the protest in the Boston Common (where its readers can see a packed meeting,) and transcribes some of the speeches, as the one by Mr. Cobleigh who “declared that Dixon had told him that the object of the film was the ultimate deportation of 10,000,000 Negroes from the United States.” ( June 1915, 88)
As The Crisis was at that moment one of the main voices of the African American people, and as the NAACP had assumed the leadership in the fight against Birth of a Nation, it is certain that the article in The Crisis was important in gaining the favor of the public opinion. The Crisis and also the publication of pamphlets and leaflets as “Fighting a Vicious Film” whose importance is described in these lines written by Du Bois in Pamphlets and Leaflets:

The Secretary compiled and published a pamphlet entitled «Fighting a Vicious Film,» which has been widely circulat ed.With this also has been sent out a pamphlet containing addresses by (…) These pamphlets were sent to the various branches of the N.A.A.C.P., to two hundred and sixty-seven high schools in Massachusetts and to city officials and various state officers. Altogether 4,500 copies were distributed.» (177)

The fight of the NAACP and The Crisis continued during the year 1915 and restarted at the end of 1930 when the version of The Birth of a Nation with a soundtrack was re-realeased on December 18 in New York City theaters. The whole episode of The Birth of a Nation, even if it is usually described as a defeat – because it popularized the KKK and served as a very effective instrument for white supremacist s to tell their own version of the Civil War and the Reconstruction period – can’t deny some of the major victories of the NAACP for blocking the exhibition of the film and mutilating the most offensive parts of it. As Lewis notes, the Association succeded in preventing its showing in Pasadena, California, and Wilmington, Delaware.(507.)
This battle continued 15 years later when the NAACP had to fight against the new release of the movie with a soundtrack. In its edition of October 1931 under the title “Is the N.A.A.C.P Lying Down On Its Job?” , The Crisis publishes:

The showing of the film «The Birth of a Nation,» has been pre vented in Detroit, Michigan; Montclair, New Jersey;Omaha, Nebraska; St. Paul, Minn., and Portland, Oregon.(343)

The extreme importance of this battle against The Birth of a Nation from the desk of The Crisis, could be summarized in this lines written by Du Bois and published in the October 1915 issue of The Crisis:

While the N. A. A. C. P. has failed to kill “The Birth of a Nation” it has at least succeeded in wounding it. As it is given in some of our cities the latter half has been so cut, so many por tions of scenes had been eliminated, that it is a mere succession of pictures, sometimes ridiculous in their inability to tell a coherent story. We trust that such an artistic producer as Mr. Griffith may never again make the mistake of choosing an iniq uitous story as a medium for his genius, or as a quick method of accumulating a fortune. (296)

Bibliography

Dixon Jr., Thomas. The Clansman. An Historical Romance of the Ku Klux Klan. New York: Doubleday, Page & Company. 1905

Du Bois, W.E. B. Dusk of Dawn. Millwood, NY: Kraus-Thomson, 1975.

Du Bois, W.E. B. Pamphlets and Leaflets. White Plains, NY: Kraus-Thomson, 1988.

Harlan, Louis R. Booker T. Washington. The Wizard of Tuskegeee, 1901-1915. New York: Oxford University Press. 1983

Harlan, Louis R, and Raymond W. Smock. The Booker T. Washington Papers. Urbana: University of Illinois Press. 1979

Lewis, David Lewering. W.E.B. Du Bois: Biography of a Race (1868-1919). New York: Henry Holt, 1994.

Rogin, Michael. The Sword Became a Flashing Vision: D. W. Griffith’s The Birth of a Nation. On Representations, No. 9, Special Issue: American Culture Between the Civil War and World War I. Berkeley: University of California Press, Winter 1985.

The Crisis. (Vol. 7, 8, 9, 10, 37, 38, 39). New York: Arno Press,1969.

Madama Butterfly, Metropolitan Opera


La nueva puesta en escena de Madama Butterfly en el Met de Lincoln Center es fabulosa. El primer acto es demasiado largo (lei en el programa que a Puccini le hicieron la misma critica) pero el segundo acto es magnifico, lleno de eventos. El final es espectacular. A la mitad de la primera parte del segundo acto, escuché mocos a mi costado. Moqueos a mi otro costado, en el asiento de adelante, atrás mío. Parecía que la mitad del teatro estaba llorando. Hacia el final, poco antes que Butterfly se haga hara-kiri, el llanto era general. De reojo vi que Enrica sacaba su cajita de Kleenex (para exagerados, los peruanos). Pero me sorprendí a mi mismo, mirando con la boca abierta la ultima escena en la cual Butterfly se mata y entran los demonios (bueno, personajes disfrazados de negro) y empiezan a estirar interminables lonjas de terciopelo rojo que cubren todo el escenario, mientras en segundo plano, como si se tratase del borde de una colina, con el cielo anaranjado del atardecer, el capitan Pinkerton grita «¡Butterfly!» y al verla a la japonesita en el suelo ensangrentada, se desmaya. ¡Un dramón de aquellos! Excelente actuación de la soprano chilena Cristina Gallardo-Domâs, que hizo el papel de Cio-Cio San (Butterfly). Y la dirección de Minghella (El paciente inglés) quien aportó la brillante idea de usar marionetas a la usanza japonesa (operarios a ambos lados del muñeco, en lugar de cables).

¡Adiós!…a la española


Mochileando por Europa aprendí muchas cosas, pero una de las más sorprendentes fue la lección que recibí de mi amiga, compañera de viajes y casi hermana, la escritora Rossana «Roca» Díaz. Ella me enseñó que «las españolas están todas locas». A todas les falta una tuerca, algún tornillo, se les ha reventado un fusible o les cayó un balde de agua en los transistores. Difícil de creer, porque las españolas son SIMPATIQUISIMAS. Un amor de lindas, casi casi latinas en todo. Pero si las conoces mejor, si las tratas, si sales con ellas, poco a poco te das cuenta, aprendes, que lo que me enseñó Roquita, tiene bastante de verdad. Después de la llegada de la gallega Doda, como un ventarrón, una noche genial de conversa y paseo por Manhattan y despedida con promesa incumplida de listín cinematográfico, correspondencia y regreso a Nueva York. Después de la llegada en viaje relámpago de Patrizia, valenciana rastawoman y surferita, mochilera, pintora y fotógrafa, que llegó cargada de besos gordos en la maleta y se fue en silencio, estresada y sin siquiera decir adiós. Y conforme escribo esto me voy acordando de otras historias. Historias de españolas simpatiquísimas (Bueno, TODAS son simpatiquísimas. Que tire la primera piedra el que conozca a una española que no lo sea) pero siempre haciéndose un mundo de complicaciones, de una manera definitivamente NO LATINA. Y no vale que siempre te repitan que cuando las españolas se entregan , se entregan con todo, porque aquello solo sirve para aclarar un pequeño porcentaje de las 50 dudas que te deja una española. ¿Serán interesantes porque son más complicadas? ¿Serían más interesantes si no lo fueran? Tal vez ni siquiera hay que preocuparse por tratar de entenderlas, se debe disfrutar de los buenos momentos, de sus hermosas sonrisas, de sus rollos . Escucho ahora una canción de Sabina y entiendo mucho mejor de donde salen las historias de su letras. Las españolas son adorables, aunque estén todas locas.

Recuento antes de dormir


No puedo dormir. Cuantas veces me ha pasado eso y no me he puesto a escribir en el blog. ¿Mal síntoma?. Recuento: esta semana el concierto en el Lincoln Center fue fabuloso. Hoy empece a leer ¿Sueñan los androides con ovejas electricas? para el curso de The Literature and the Machine con Joseph. Me han fascinado los cuatro primeros capítulos, seguro que lo acabo para la clase del lunes.

El otro libro pendiente es Up from Slavery de Booker T. Washington. Me da flojera hasta abrirlo. Pero The Marrow of Tradition tambien me daba flojera abrirlo y no pude soltarlo hasta llegar a la última página. ¡Qué telenovela! Con intento de linchamiento y hasta Ku Kux Klan. He propuesto al profe un tema sobre los trenes y la segregacion pero no lo he seguido desarrollando. Quise escribir tambien algo más para mi disertación de Gentleman Brown y Lord Jim pero no he podido avanzar más de donde ya estaba.

El miércoles en la tarde comí con Patrizzia en el Cocoroco. Dos veces en Brooklyn en una misma semana. Todo un record. Me quedé con ganas de ir a Prospect Park pero nos cogió la lluvia y según el dicho español: Llueve, a casita ( o algo así, según la valenciana).

Mamadou quiere quedar para encontrarnos el martes. Ups, Stephen también. Me había olvidado. Sheppard quiere que le presente a la gente de Yini. A la reunión de Mamadou tal vez vaya Tuan y Francisco. Tengo que preparar una disertación (una sintesis en realidad, para una propuesta para un congreso en Austin). Le voy a pedir a Camilo asesoría, aunque tengo las ideas un poco más claras. Hoy pasé más de dos horas editando otra vez mi versión de Enterrando los muertos. Mi presentación en clase: The friendship of Ezra Pound and T.S. Eliot resultó mejor de lo que esperaba. Me aplaudieron dos veces y yo me sorprendí a mi mismo hablando muy fluidamente sobre ambos, sobre la edición de temas propios e impropios en La tierra baldía, sobre el mito, como método para darle coherencia al poema, sobre las divergencias entre ambos poetas pero su amistad a prueba de balas. Leí unos pedazos de la primera carta de Pound donde menciona a Eliot y el fragmento de Heart of Darkness que Eliot puso originalmente. Le conté a la clase lo divertido que resultó leer el panfleto escrito por Eliot (anónimamante), elogiando la figura de Ezra Pound (en 1917). El texto fue reproducido en el libro de ensayos de Eliot publicado después de su muerte.

Eligieron al Premio Nobel. Es un turco, del que no he leido nada. Encontré el disco de Cristi y le hice su carta. En Knollwood vi Arsenic and Old Lace La peli que me recomendó Doda, con Cary Grant. Me gustó ,pero no es el tipo de humor que prefiero.

Me quedo con las comedias de Billy Wilder. Ah, esta semana empecé otra vez a jugar tennis. Bueno, mas bien fue una práctica muuy ligera con Paola -que primera vez que agarra una raqueta-. Salió esta semana la edicion del Bronx Journal con la foto de Paola con asma en primera plana (la carátula que sale en este post es la penúltima). Estoy empezando a ir casi diario al gimnasio de Lehman. Dejé las clases de japonés porque me quitaban demasiado tiempo (Camilo tenía razón). La parte positiva es que al menos me familiaricé con los caracteres japoneses, los hiragana y los katakana…
El chifa de Flor de Mayo estuvo buenazo, también el tallarín saltado del lunes con Alejandra. Me escribe para decirme que gracias por la solidaridad. (¿Cuál solidaridad? Para eso están los amigos ¿No?)El viaje en auto hasta IKEA de NJ fue todo un periplo, no pensaba que la caja iba a entrar en el asiento. Nunca manejen con un sofá dentro del auto. Ale es una buena anfitriona: Los camarones con tallarines de esa noche estuvieron buenazos, igual la música de Sui Generis. Sigue siendo jodido manejar en Manhattan.

Nicolás cumplió 33 años. Parece que ya se puso de acuerdo para terminar el lienzo que le ofreció a Miki. Me llegó la nueva suscripción de Granta. Me contestó el e-mail el presidente del club Rinconada. Bastantes cosas para solo una semana.

El mejor concierto del mundo

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Claro, tienen que haber divergencias. Inevitables cuando se trata de hablar de gustos musicales. Pero miren esta mezcla: Bernard Haitink es considerado el mejor director de orquesta del mundo. La London Symphony Orchestra, se cuenta como la mejor (o al menos una de las 3 mejores) orquestas sinfónicas del mundo. El London Symphony Chorus es considerado uno de los mejores coros sinfónicos del mundo. Y la pieza a ser interpretada esta noche es una joya, sino una de las más hermosas sinfonías de uno de los mejores músicos de la historia del mundo: La novena sinfonía de Beethoven. Todos juntos en el Lincoln Center de Nueva York. Agreguémosle a eso que era un sitio preferencial, con precio de estudiante. Agradezco desde aquí a Angélica que por sus múltiples ocupaciones en el doctorado de la John Hopkins no pudo venir a Nueva York. Su ticket fue bien aprovechado.
El concierto fue magnífico. La sala repleta, y rabiosos aplausos para los 100 integrantes del coro, los casi 90 músicos y el director que regresó tres veces al estrado para agradecerle al público.
El maltés me cuenta la historia de la sinfonía, mientras esperamos que Becky, la rubia pianista adolescente londinense que hemos encontrado en la recepción de los abrigos, encuentre a su madre, una de las integrantes del coro de Londres, y le pregunte si Haitink nos puede autografiar el programa: Estaba tan sordo Beethoven el día que dirigió la presentación inaugural de la Novena Sinfonía, que una de las violinistas tuvo que indicarle que se volteara para recibir la ovación del público. Hace muchos años que Beethoven quería introducir la voz humana en una de sus sinfonías, la letra de la oda de Schiller a la Alegría (originalmente era una oda a la libertad, pero fue censurada..)
En la noche, desde los circuitos electrónicos, la escucho otra vez: sonidos, voces e imagenes (nuevas, recién adquiridas). Toda la intensidad, en mi oscuridad que precede al sueño. Escúchenla otra vez. Es fabulosa.

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