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The New York Street

Un blog lleno de historias

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Bronx

El superheroe ilegal y nacimiento de Cabronx, 23 de abril

Nace la historia del superhéroe del Bronx, con todos los detalles de la página uno y una parodia de un ejemplar de diario Machuca Daily newspaper. He empezado a trabajar en Knollwood, todo normal este viernes, tratado de caminar por Ferris pero al final gracias a un taxi he llegado a las 9. La propina de Duglemini salva el dia: 100. No he tenido donde dormir, la cama de la tía, francamente muy incómoda. Hace frío, baja la temperatura y hay amenaza permanente de lluvia. La chica que va a pedir trabajo es muy linda. Annerys queda en salir conmigo el domingo, me dice algo de sus decisiones con respecto a las Canarias.

Primer intento en el consulado, 21 de abril

Trato de renovar mi pasaporte, pero no tengo las tres fotos. Llego corriendo a Lehman para empezar el trabajo del Bronx Journal. En el camino tomo unas fotos de los carteles en Jerome, para Presencias. Voy con Yini a comprar el almuerzo en la cafetería. Yini estaba un poco tensa y se le ha derramado el llanto. Almuerzo en el despacho de Patricio, que me habla de Cadena, un poeta venezolano, de los mejores. Yo le hablo de Watanabe. El chasco ha sido lo de ir hasta Castle Hill, luego de deshacernos del borracho que buscaba donde mear en Lehman, para tomarle fotos al boxeador Joey Rios. No hay Ríos y ha sido una hora de viaje. Molesto llamo al estudiante encargado de la nota y a la directora, Marjorie Rosen. Ando medio down por Manhattan, buscando el libro de Steven Wallace en Strand (han cerrado buena parte de la tienda por reparaciones) hasta que me como un sandwich buenazo en una deli cerca de Union Square y me empieza a funcionar el cerebro. Llego tarde a casa, pongo el despertador para las 5:50 am.

Rima del viejo marinero, 19 de abril

En la clase de Carling canta su historia el viejo marinero de Coleridge, que vemos junto a las ilustraciones de Dore en el libro que se pasea de carpeta en carpeta.

Coleridge, estaba bien metido en el hachis y sin embargo a mediana edad, volvio para regalarle a Inglaterra una serie de poemas memorables. He estado todo el dia preparando mi clase sobre comics europeos y latinoamericanos. De Mafalda a Moebius. La clase me ha gustado, pero ha quedado corta y el aburrimiento de los estudiantes, a los que les suena a chino Mafalda, Asterix y Herge, me parece muy patético.

Tuve un problema con la tiza, creo que de tanto respirar la pizarra, me ha empezado un feo dolor de cabeza. Patricio me lleva a las instalaciones de teatro y comenta los progresos hechos desde que asume a su cargo ese departamento. El cuento que me ha pedido para el Bronx Journal: Presencias, parece que le gusta y le va a dar dos páginas.

Anoche le ha hecho algunas correcciones Camilo, tiene algunos extractos de varias cosas que he leido.

James Ivory e Ives Merchant. Y para terminar Giamatti; 14 de abril

Annerys dice que de todas maneras se va para Valencia. Dos pechazos. Pezones color caramelo. Me entretengo en sus puntas deliciosas mientras vemos Sideways echados sobre las sábanas celestes.

Entre James Ivory, el director y el orejudo de Merchant, con el fuerte acento de la India. Su socio por 40 siglos. Me firma el libro de sus conversaciones y se interesa por saber si fue recibida bien Howards End entre los peruanos. Le reitero que es de mis favoritas.

El viaje de Giamatti a la tierra de los vinos es espectacular, el script es brillante, ingenioso, toca donde debe, se calla donde necesita no seguir transpirando. Echa carrera abajo Giamatti, aunque te tomes el vino menos indicado en un vaso de tecnopor con una hamburguesa mal frita. Aunque le robes el dinero a tu madre, eres buen amigo Giamatti, paparulo necesario. Gordito envalentonado, corriendo para alcanzar la billetera de los anillos mientras el criminal de su amigo ronca en el auto. Amistades ventajosas, peligrosas, de todos modos, ya no se hacen amigos como Giamatti.

Annerys tiene las tetas grandes, los labios brillantes, los ojos negros intensos, calientes. El libro sobre los italianos es fabuloso pero los ensayos sobre las relaciones entre Homer y Pound lo son mejores. Una deuda total para el traductor latino de los versos-epopeyas del divino ciego, punto por punto, palabra por palabra. Y Alba que me invita a comer con ella en Hunts Point, en esta esquina hispana con el bacalao a mil por hora, rica rica. Y conozco mucha gente en el Point, nadie sabe nada de arte en el Bronx sin pasar por el Point. Baad! Girl. Alba tiene pechos grandes igualmente pero las puntas negras. El peinado afro, el culo poderoso. El panini en Esperanto estuvo delicioso, tengo varias fotos con Ivory.

Dos nuevos libros, 13 de abril

Casi no hay nada que hacer en Lehman. El mito de Perseus es muy interesante, toda la promesa a Polideic y la captura de la cabeza de la Medusa y el rescate de Andrómeda, volando sobre Pegaso, ayudado por las sandalias aladas regaladas por Hermes. Todo para volver a tener a Danae, su madre, y poder volver a la tierra de su padre para descalabrarlo lanzando el disco, con un tiro certero en le mismo lugar donde flaquea Aquiles.
Camilo ofrece una cerveza en el bar de la 35, donde llegamos luego de conocer a la interesante Alyssa, estudiante del postgrado de literatura inglesa. Dos Guiness y luego a dar vueltas por Strand, donde consigo un libro valioso sobre la literatura comparada italiana e inglesa. Y una baratija sobre la obra de Ezra Pound y los poetas que influenciaron su obra. De regreso en el depa comunico mi futura mudanza, y brindo con el libro sobre los Cantos y las relaciones entre Dante y T.S. Eliot.

En el Graduate Center he conseguido el famoso libro de Steiner sobre los ensayos de Homero. Y camino a Lehman, en el tren, he devorado el ensayo de Steiner en No Passion Spent dedicado a explicar por qué hay más traducciones de La Odisea y La Iliada en inglés, que de la Biblia. Steiner afirma que todo se debe al caracter de los británicos y a instituciones tan arraigadas como las hermanades universitarias y el club. En esos lugares La Iliada gobierna sin competencia.

Martes de Mad y de Shelton, 12 de abril

La clase de hoy ha sido sobre comparaciones. Entre el estilo brillante pero underground de Gilbert Shelton y el sutil humor y fino trazo de Will Eisner. Todo mezclado utilizando el lenguaje de los comics y con las designaciones dadas a los movimientos, encuadres y posiciones establecidas por el lenguaje del cine. El personaje: Harvey Kurtzman, muy malo para los negocios, casi como todos los grandes creadores, pero brillante para establecer las directivas en el nacimiento de la revista que modifica para siempre la historia de los comics en los Estados Unidos: MAD. Alfred E. Neuman fue su descubrimiento, aunque luego Al Feldstein y Bill Gaines se apropiaran del prestigio de una revista que ya ha levantado vuelo. Linda ha escrito su parcial sobre The Fixer de Sacco, Nagibi sobre Ghost World, Justin sobre Sin City, Danielle sobre MAD igual que Marisol, Atiya sobre dos libros de Sin City, Ozzy sobre Spawn.

3 de febrero, Harlem desde Queens,

Casi no contesto el celular, felizmente lo hice: Camilo ha entrado de emergencia en el hospital Mary Immaculate en Jamaica, Queens, con un cuadro de piedras obstruyendo la uretra. Como pocas veces, me he despertado hoy con las escenas de una pesadilla en forma de epopeya, en ella casi todas las personas que quiero estaban muertas. Creo que lloraba en la pesadilla. Pero las muertes me parece que eran cosidas a balazos, como en el filme de Sergio Leone.

Alguna vez se ha de filmar eso: Érase una vez en Lima.

Felizmente, lo de las piedras no es tan grave, lo encuentro ya tranquilo pues le han explicado en un idioma descompuesto por el acento de la India, que no se trata de nada mortal, ni siquiera serio. Coordino con el departamento de lenguaje de Lehman, con Peggy, con Carmen Esteves. Felizmente todo se puede arreglar con una llamada. Le llevo dos libros a mi amigo: Las Ficciones de Borges y Las fuerzas tras las ficciones de Burton. Y llevo varias opciones para ver en la laptop. Una de ellas es Cotton Club de Coppola. Camilo se acuerda perfectamente del gato que pasa en las escenas en que se va a asesinar al holandés. Coppola repite la estructura de El padrino, pero ni los zapateos de Hines sobre el escenario del Cotton Club ni los anuncios de Tom Waits con el altoparlante igualan al sonido incomparable de la Ópera. Nicholas Cage no sabe cuidarse solo, Richard Gere no es el que era antes, Gregory Hines de una patada desarma al enemigo, la luna sale para Vera con cabaret propio en Broadway, Dixie encuentra a la trompeta perdida y a su amor de siempre, en una Harlem demasiado desintegrada a pesar de la crisis total de Wall Street.

El hospital Maria Inmaculada abre sus puertas, yo camino hasta Parson Boulevard y devoro un bisteck con fondo musical de Santos, esos merengues adoloridos: no los quiero.

Antes de llegar a casa me llama Annerys que ha conseguido un trabajo temporal de camarera, al menos para cumplir con la semana. He seguido leyendo Bomarzo, todo el camino en el tren hasta el hospital y de vuelta para casa: Vicino ha tirado la casa por la ventana para el matrimonio con Julia Farnese.

He conversado larga distancia con Los Gatos, desde Queens. La quimo de su madre empieza el viernes, hay que prender las velas y rezar. Amo esa voz dulce desde California, tal vez mejor que los aspavientos en argentino de la Roja. Qué se yo.

No voy a ponerme a pensar en eso ahora, pero algo va tremendamente mal y no consigo descifrarlo. Por la noche he corrido hasta Lehman para terminar las tarjetas de Sociedad Latina, Alina me ha llamado para ir al Blue Note porque hay concierto de jazz gratis. Lo malo es que el mensaje lo he escuchado casi a la medianoche, cuando alistaba la cama para empezar a ver Fear and Loathing in Las Vegas, pero los ojos se me cierran.

El control remoto por favor. Apago la tele.

Primero de febrero y vivir a las carreras.


Lehman college campus
Originally uploaded by Ulises Gonzales.

Se empieza a notar el ritmo creciente de las obligaciones cuando comienza el ritmo decreciente de las diversiones. Tres filmes de Netflix y dos de la biblioteca aguardan pacientemente el receso. Y sin embargo quedan cosas pendientes: la web, el curso, el script del video sobre Asako, NY Street, Resina, el libro de poemas, el Bronx Journal…y puedo seguir enumerando.

 

El tiempo para escribir este diario es cada vez menos. Ya no tengo las madrugadas libres y la ropa sucia se amontona peligrosamente por varias semanas. Y sigue el clima congelado.
Lehman no es grato si lo vives a las carreras y sin embargo me las he arreglado para dar mi primera clase de comics. Bastante decente, con el web blog elaborado , con el filme que vimos sobre la historia del arte secuencial en los Estados Unidos. He invitado a la roja para salir a cenar : Wednesday night.

Al terminar la clase he cruzado Manhattan para encontrarme con Annerys. Queremos ver Born in Brothels. En la revista del IFC dice que comienza la historia con la temeraria novia de un videasta y su pajonera idea acerca de un documental sobre sus experiencias con los hijos de las putas, descubriendo para ellos el misterio del lente desde los tugurizados burdeles de la India. No ha llegado Annerys pero ha venido Camilo con la historia triste de Paloma. El mail era precioso pero el desenlace fue el temido. La carta de respuesta, temblorosa pero decidida, dice que Borges afirma que al menos hay un final. Pero no hay final posible si la memoria de ella persiste sobre todo. Si ella aclara que valora inmensamente todos los momentos juntos pero que el detalle es no poder entregar amor a cambio de amor. Ella tiene la carta que falta de la baraja y no puede cambiarla. Menudo cuadro el de mi amigo cabizbajo mientras devora el pollo de chinos que no ha debido de probar. Yo acelero el metro para llegar a casa con la incertidumbre y el dilema. Me he dormido satisfecho por la cena y por lo invertido en mi curso. Me ha dolido la espalda por una madera de sobra en esta cama mal armada. En fin, ya ven que comienza el ciclo y otra vez las quejas y este diario se pone muy serio y sin referencias literarias. Antes de acostarme he seguido releyendo los mitos de los griegos y las nubes de Aristófanes sobre la culpabilidad injusta de los sofistas.

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