Buscar

The New York Street

Un blog lleno de historias

Autor

ulisesgonzales

Writer. Editor of the literary journal Los Bárbaros (New York) and Las Furias (París). Editor at Chatos Inhumanos Publishing House (New York). Professor at the Journalism and Media Studies Department, Lehman College, CUNY, Bronx.

Hagan sus apuestas

Todos vuelven a la tierra en que nacieron. Dice el vals.

Y yo vuelvo porque tengo que decirte que te amo. Y no fue así. Vuelvo porque me llaman las musas desde el desesperado parque de los recuerdos. Vuelvo porque el destino me había tendido una trampa. Qué se yo. Esas cosas por las que pasan los peruanos. Pura tragedia empaquetada. ¿No? Hay que tener huevos para vivir y enfrentarse a lo que venga sin estar sumergiéndose todos los días en la tontería del nacionalismo. Somos lo que somos. ¿Oíste? Carne y huesos y un alma perdida si hemos de creerle a Wilde.

Mira la nieve. Los copos te distraen de la figura importante. Tu nueva sombra. O esa negrura que proyectas sobre el suelo blanco, esas ganas de quebrar en cuatro pedazos el cascajón que te bloquea el camino. ¡Avancen, avancen! ¡Animales! ¿Quién está vendiendo los brevetes en este lado del Bronx?

Y de vez en cuando, enmedio del frío..un rostro como el de ella. Las mejillas claras, libres de pena, las sonrisas. Cómo me gustan las sonrisas del Karamanduka. Ah, la muchachada en el estadio. ¿Todos vuelven no? Hemos regresado duros y parejos, sin plata en los bolsillos pero una bancarrota más que importa. Si en la vida siempre fui feliz.

Y a cortar que nos necesitan para tareas más nobles. La ficción no puede esperar que se sienten a trabajar estos dedos de tiza.

El Regreso


Salí del Perú el 10 de julio de 2000. Regresé el 18 de diciembre de 2008. Me fui a los 27 años, regresé de 36. Tenía una tarea pendiente entonces: vivir en una ciudad diferente de Lima, aprender lo que significa vivir lejos de mi familia y mis amigos, de mi país.

Los que me conocen de antes dicen que soy un aventurero. Yo, que me conozco mejor, sé que todo partió del deseo de aprender. Y que fue una aventura calculada, sin grandes riesgos. Hubo factores inesperados y decisiones que no fue tan difícil de tomar. Fueron muchos los factores y las personas que ayudaron a que yo me quede fuera del Perú.

Escogí Nueva York. Ahora que regreso sé que escogí bien. No hubiese conocido a mi esposa, no hubiese podido trabajar y estudiar con tanta facilidad una carrera que hoy me apasiona: la literatura inglesa.

El Perú ha cambiado. Es una maravillosa experiencia ver que se está haciendo realidad, con cierta pereza, el sueño del desarrollo. El orden y la limpieza de Lima son reales, el crecimiento económico y la integración social son evidentes. Somos más marrones y más lindos los peruanos. Somos más Perú que antes. Es decir, más orgullosos de nuestras mezclas. Estamos integrados mucho más que antes y nuestro destino parece que por fin es común. De todos los peruanos, independiente de la raza y la clase social. No hay lugar en este nuevo país para el racismo y mucha gente está comprendiendo la importancia de convertirnos en una nación integrada antes de pretender ser potencia.

Otros no. Mi esperanza es que alguien ilumine a esa minoría de peruanos que aún no se han dado cuenta que el secreto del desarrollo es la disminución de las brechas de riqueza y la desaparición de las barreras sociales.

Regresé al Perú a mirar, a ver, a comparar. He comparado todo el tiempo.

He regresado a Nueva York y me he vuelto a enamorar de su color, de su cielo, de su frío y de la intensidad de su fuerza. Quiero al Perú y a su gente, pero me siento en casa entre esta gente que no habla mi idioma, entre esos edificios que no miran hacia el sur sino hacia el cielo, entre esas calles que no susurran el nombre de mi patria sino que mencionan tareas multiculturales y multinacionales.

Del Perú sólo puedo decir cosas buenas y prevenir que hay demasiadas tareas pendientes. Avisar a los que se entusiasman con los edificios grandes que aún hay rincones en el Perú donde no podrå pasar el crecimiento económico sino pasa primero la educación. Que en la misma Lima hay enormes bolsones de pobreza que amenazan con desterrar cualquier eventual progreso económico, que todos esos restaurantes de lujo, centros comerciales fabulosos y barrios enrejados están todavía rodeados de calles de miedo, de zonas pobres, de limitaciones que es necesario alcanzar y transformar.

En el Cuzco se nota mejor que en ningún otro lado el efecto distribuidor del turismo. Hay una revolución comercial de la que se benefician desde el taxista y el guía de turismo hasta el panadero de la esquina, el mesero y el vendedor de chucherías. Pero incluso a pocas horas del Cuzco hay comunidades donde la gente vive con 3 soles al día. No seamos ciegos. Eso no puede seguir así.

Esa pobreza que a veces no vemos, porque cierta belleza superficial nos venda los ojos, es la principal amenaza para el Perú posible.

The Hudson river was first Rio San Antonio


After listening to the speech by Professor Miguel Perez on The Bronx Journal TV, I looked for this information about the origin of the name of the Hudson River.

«The Hudson was known by vary names, and the Indians had various ones. To the Iroquois it was the Cohohatatia, or «place to catch shad». To the Lenapes and Mahicans it was the Muhheakunnuk or Mahicannittuck, or «great waters constantly in motion» (referring to the tides), which came to have the secondary meaning «place where the Mahicans dwell». In 1524 Verrazano called it simple the Grande Riviere or Angoleme. In 1525 Gomez dubbed it the Rio San Antonio, and it was later called the Rio de Gomez, or Guamas. In 1609 Henry Hudson called it the Manhattes, from the tribe at its mouth…»

From The Hudson River Guidebook by Arthur G. Adams

This is important topic when writing about Hispanic heritage, the first European to name the river was Verrazano.The river had an Spanish name (San Antonio) almost 100 years before Henry Hudson studied it. Prof. Perez had a debate on CNN with then Presidential Candidate Tancredo from Colorado, who promotes the English Only policies. After going nowhere in the discussion, Prof. Perez asked Tancredo: «OK, I don’t know how I am going to address you from now on..’ Mr.Tancredo from the RED State’ ? Because COLORADO sounds Spanish to me…

Tiempos, 1 de diciembre

Un sueño: Claramente, imágenes de altísima definición. Un barco?

Recuerdos: Saliendo hacia el concierto por los 400 años de Curitiba. Después de una buena dosis de cachaza y parrilla en el jardín del famoso periodista. Ojalá hubiera escrito su nombre para saber si era en realidad tan famoso como proclamabn quienes lo conocían. Él me enseñó a poner la cantidad exacta de azúcar en el límon y apretar el zumo de la manera correcta. La mejor cachaza.

Nunca había visto tanta gente junta en un concierto: Barao Vermelho, Paralamas do Successo, cuando todavía no eran tan famosos en español. Un millón de personas en el gigantesco parque con cataratas icnluidas. (1993)

Hay un bosque de piedras a las afueras de Curitiba. Y en la calle, cruzando una avenida casi pierdo la vida. Centésimas de segundo.

Los ojos de Stanley Kubrick parecían determinados a que se haga su voluntad. Un grupo numeroso de amigos, haces lo que te pido o te vas. Su esposa era la que más le sonreía después de llorar en Paths of Glory. La gloria de Espartaco, pero no se puede hacer una película con egos tan grandes en juego. Y cuando contrató a Peter Sellers pidió que le pongan cámaras y sillas en todos los ricnones para poder verlo. Su mejor público. Peter Sellers=Strangelove.

In the mood for love, 28 de noviembre

Una película antigua en el Cinematógrafo, esperando que empiece, sentados sobre las sillas incómodas de la diminuta sala, y luego conviviendo en la oscuridad con el traqueteo del proyector.

Otra noche, saltando entre sesenta granujas, matando tiempo en un intrascendente concierto de rock argentino en el patio de Los Diablos Rojos.
Bajamos por el parque, por las enredaderas hacia el barcito bohemio a mitad de las escaleras, antes de seguir hacia el puente para caminar hacia el Mirador.

–Nunca he venido por aquí

En la plaza central, sentado sobre el frío metal de la camioneta, ella apoyándose sobre mí. Las conversaciones sobre su padre nunca eran fáciles, tampoco ha sido fácil olvidar la sensación de la piel de mis manos sobre su rostro. Ni el calor de aquél abrazo informal.

Buscando estacionamiento frente a la iglesia y la señora de las boletas de la municipalidad persiguiéndonos para cobrarnos.
–¿Cerraste la puerta? Ella dice que sí. Regreso para confirmar que los pestillos están abiertos.

Avanzar entre las mesas de madera, humo, olor a cerveza, la madera vieja del piso. La música de una banda que presenta su primer video. Y la sonrisa otra vez, de ella, que no sabe–ni yo sé–por qué nos está pasando.Errores.

La chica de la barra es conocida. Se llena nuestra mesa, sirven más jarras, tenemos que salir a comprar cigarrillos sueltos. Carteles a medio arrancar de conciertos pasados de Mar de Copas.

-¿Quieres irte conmigo? Te puedes quedar a dormir y te vas a tu casa mañana.

Atrás de todos en el Sargento y la rubia que nos da la espalda es una actriz famosa. Hazle la conversación. ¡Cómo le han aparecido las arrugas a la chiquilla que se escapó alguna noche de los 80’s a vivir con su profesor.

-Adiós amor
-Adiós.

En el último asiento del colectivo y besándola frente a la Luna. Por la veredita hacia su casa. Escuchándola rasgar la guitarra y cantarme:

-Eternamente, tu mano.

Ambición

Una sábana roja y una sábana blanca. Ojeras al levantarse. El enjuage bucal. Las bragas, la blusa rosada, el lino de los pantalones ajustados. Llueve ¿Cuántas veces ha visto llover en esta ciudad? Nunca. Así que no debe estar lloviendo, debe ser un lapsus del clima,una anormalidad de aquellas que sólo suceden en Lima.

Calienta el café. Sentada en la cocina trata de recordar la noche, su respiración entrecortada, la suya, sus besos, los suyos. Hay que ver las maravillas y las pesadillas que provocan dos jarras de cerveza. Y sin embargo, se había tragado conscientemente todas sus mentiras, había sonreído con cada estafa, después de cada piropo subido de tono. Había deseado, lógico, desde que lo había visto sentado en la mesa después del concierto, había deseado acercársele y mientras hablaban había empezado a imaginar la historia de su romance. Breve, pero intenso. El mejor director de televisión que había pisado el suelo patrio, la mejor productora que había parido esta tierra. Dos seres con ambición por primera vez juntos en la cama. Tenía que ser una experiencia con la combinación más letal de dos torrentes de adrenalina.

Sus amigas habían desaparecido entre sonrisas y besos, no le habían tomado ninguna seriedad a su pedido de que se quedaran. Los dejaron solos en el centro de la noche. Las callecitas empedradas del bulevard, las gradas resbalosas y la madera enmohecida del puente. Un calor cargado de voces que les llegaba desde los puestos de picarones y el ruido del mar. Hay tres maneras de enfrentarse a los problemas, las tres son saladas: las lágrimas, el sudor y el mar. Y se vio a si misma, debajo de la lamparita de noche en la madrugada, subrayando el párrafo de Dinesen, mientras miraba el océano y se daba cuenta de que dependía de su voluntad y de su ambición, el dejar de llorar.

–Tengo que irme, dijo el galán, el estafador, el chanta, el miserable. Apenas si se había calentado. Apenas si entraba en forma, preparada para la segunda, la tercera, la cuarta ronda. Y el mejor director de televisón le editaba la faena con brusquedad. Buscó y encontró, el anillo dorado que no había tenido ni siquiera la decencia de sacarse. Que ella tampoco había querido ver a la luz de la cruz de Chorrillos que le hacía recordar un matrimonio formal y emparentado de flores, toldo árabe en jardín interminable, un verano en Europa con promesas eternas y la madera del cajón y la bóveda del mausoleo donde el cuerpo de su amado se habría descompuesto con rapidez. Han pasado tres años. Ya está el café.

Estaba lloviendo. Eso si era novedad. Nunca, nunca había visto llover en Lima. Grabación a las once. Se colgó del hombro su mejor cartera, no se olvidó el celular. De la mesita al lado de la puerta del apartamento, recogió sus mejores lentes oscuros. Tenía que abrir otra vez la puerta, salir a la calle, manejar hasta el canal. Pensó: tengo que viajar.

Caden Cotard

Cervantes, le quitas algunas letras y se convierte en Crane. Fácil. Trivias, todo está lleno de trivias.

Hago foco y veo perfectamente la llegada al valle de Acaville.

Observas a los pasajeros silenciosos del tren subterráneo. Las capuchas comienzan a pertenecer al paisaje, cada vez más. El cabello mojado y el frío. Las manos las percibes más rugosas y dañadas. El clima destroza los labios.

Tantas maneras de percibir las imágenes, distintos tamaños de pantalla. Las letras como una partida de Scrabble: S-Y-N-E-C-D-O-C-H-E. Cada quien lo pronuncia como le da la gana.

Otra vez volvemos a la angustia creativa. Esa que te agarra ni bien abres los ojos. ¿Para qué? ¿Qué necesidad tenemos de ser honestos? ¿Con nosotros mismos? ¿Trascender? La misma pregunta de Dominic Matei. Y Borges como una sombra. ¿Estamos aquí?¿Para qué? Carpe Diem.

Un juego, entendamos la vida como un juego. Entonces todo empieza a cobrar cierto sentido. Incluso si perdemos. Alguien tiene que ganar y alguien tiene que ser derrotado. Tal vez no nos hemos preocupado por leer el manual de juego. Hay algunos que se lo saben de memoria. Lo han releído no sé cuantas veces. Otros juegan por instinto. Dejan todo al azar, me cuento entre ellos. Hay quienes no quisieran jugar. También allí he figurado yo, tantas veces.

Sin embargo el no querer jugar no significa que dejes de ser otra pieza del gran juego y que en algún momento tengas que decidir moverte, hacerte a un lado o tumbar al rey.

For Dominic Matei


Tengo 36. Morir a los 72. Usar la mitad de mi vida en aplicar lo que he aprendido en la primera mitad. Rendir cuentas, buscar trascender. Evitar la reencarnación anticipada. Sí pues, he vivido antes. Mis órganos han sido despojados de energía (los originales, digo) y estos nuevos han sido recargados. Flota la energía, carga otra vez. La ciencia.No creo en la ciencia. Ha sido tantas veces rebautizada y convertida en mascota de los deseos ocultos de sus protectores. Creo en la vida total, en la alegría de la energía, en el amor.
Claro, podrá resultar un poco ridículo. Pero a esta edad, la ridiculez me importa un pito.
No sé cuantas veces he regresado a las mismas imágenes. Es una azotea y un océano cuyas olas inundan el pueblo y el sol dándole su color naranja.He visto girar la cerradura sin que nadie la gire. He soñado sin soñar. He visto sueños de otros. Tantas cosas ocurren sin que se puedan anticipar, pero ya estoy volviendo a lo mismo. Trataré de no robarle más ideas a nadie. Menos a mí mismo.
La cobardía ha guiado mis actos. Sospecho que mi vida hubiese sido más valiosa si no me hubiese faltado precisamente eso: valor.
Ahora es fácil mirar hacia la espalda, pero no quiero mirar después de este cruce de caminos. Es mi propósito empezar de nuevo y en realidad empezar todo otra vez. Repetir sin repetir. Porque…¿qué cosa es sino la vida eterna? ¿Un juego?¿Una broma?
Temo que si me arrepiento ahora no ha de volver el sueño, no ha de regresar lo que pretendo decir.
Quiero decir: estoy sujeto a cierto destino ¿cierto?
Y ese destino implica que asuma mi posición y siga viviendo. Siga viviendo de acuerdo a ciertos determinados parámetros. En este caso el libre albedrío es una ilusión. Y vivimos de la ilusión. Qué nos queda.
Tengo 36 y 36 años por delante. Muchas cosas que decirme y escribir, muchos caminos.

20 de noviembre, la calle Singapur

Era una calle con un cartelito verde: Singapur Street. En realidad eran unas escaleras que conectaban a la paralela con el parque donde María José estaba filmando. Tenía una cámara un poco pasada de moda. Me recibieron como se hace con los viejos amigos, con buenos abrazos.
Me he olvidado de hablarle esta mañana a las piedras. Me he encontrado con la página 204. He terminado unos logos de Guevara que me han tomado siglos, pero creo que han quedado bien.

Crea un blog o una web gratis con WordPress.com.

Subir ↑