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The New York Street

Un blog lleno de historias

mes

enero 2005

7 de enero: primer viernes de 2005.

Martín Adán tuvo que haber estado poseído cuando escribió la primera hoja de su Casa de Cartón.

Al leerla me vino a la cabeza esta frase: «Nunca he vivido en el Perú, pero puedo imaginármelo…» Tal vez sea el inicio de la historia de un desarraigado o de un fantasioso, tal vez del reconstructor de un mundo, de una realidad desaparecida.

Hay en el texto adjetivos preciosos como el que utiliza para el amarillo brillante: jaldo. Y las notas al libro son imprescindibles. Sin ellas se va perdido. El texto fluye suave, la prosa-verso, sigue siendo cautivante a pesar de las 8 décadas que nos separan de ese Barranco que retrata Adán.

Por la tarde he almorzado la sopa de habas que prepararon para Bofana, y he devorado todas las frutas deshidratadas de la media negra. Un exceso, tanto como la película con la que termina esta noche, este viernes de enero: Julieta de los Espíritus. Fellini crea como Adán. Fantasea como el inquilino de Larco Herrera. Si bien para Fellini la fantasía no puede ser nada menos que desbordante, incontrolable.

 

Releo un texto interesante de Jorge Enrique Adoum sobre los Premios Nobel. Cada dos lustros, desde 1945, en que lo recibiera Mistral, un latino ha obtenido la medalla de manos de los suecos. Con la salvedad de los 50s.

¿Y el primero de este siglo? Se lo merece Vargas Llosa ─largamante─por encima de cualquier otro escritor en este subcontinente. Estoy leyendo The Letters to a Young Novelist y certifico que se cumple al menos la idea de un sueco de la Academia, que Adoum describe diciendo: «El volumen cuenta. Vargas Llosa ha escrito de todo y sobre todo lo que tiene que ver con las letras». Dice Adoum que a Borges no se lo dieron por ser europeizado.

Debieron contarlo a Bolaño también. No he encontrado el 2066 a menos de 25 dólares pero quisiera leerlo. Casi todos los que han escrito sobre libros lo consideran el mejor lanzamiento del 2004. Una hojeada no estaría mal.

6 de enero: Following you..in Technicolor

Hoy, en esta ciudad, ha ocurrido un milagro. La bruja de la mala fortuna ha sobrevolado Nueva York. Una bruja italiana. No puedo decir si veneciana o siciliana. Pero ha dejado su carga de medias de nylon negras, cargadas de fruta, letras y bocados deshidratados. Tengo entendido que se llama Bofana y que cada 6 de enero visita las casas de los niños italianos para desearles mala suerte o buena fortuna, dependiendo de su comportamiento en los 12 meses precedentes. Fue una cena inesperada, en casa de Rachel, porque mi plan era quedarme un tiempo mas en Barnes and Noble, pasando las hojas de los libros a los que le habia echado mano: Historia de la Eternidad de Borges, Poeta en Nueva York de Lorca, Hamlet de Sheakspeare, The Odyssey de Homero y un libro sobre filmes de culto. Despatarrado sobre un estante del local de la 14 deje casi 2 horas en la lectura del ensayo borgiano sobre los traductores de «Las Mil Noches y una noche»(Arabian Nights). Desde la primera de Galland, pobre, aunque enriquecedora en el sentido de proveer las historias de Aladino y otras noches memorables; hasta la del doctor Mardrus que dotaba de orientalidad desmedida a los sosos textos en árabe. Borges habla de los cuatro traductores alemanes y desprecia su carencia literaria. Reconoce la falsedad de Mardrus pero resalta su ingenio y su verbo, sobre su fidelidad al texto y pone su traduccion como la mejor realizada, segunda a la de Sir Richard Burton. Lei solo algunos versos de Lorca, recuerdo particularmente uno que habla sobre el asesinato de los animales y sobre los aceites que se vierten en el Hudson, la soledad de Columbia University y las figuras gordas caminando sin personalidad por las calles de Manhattan.
La cena en casa de Rachel fue deliciosa. El cocinero fue el sicialiano Gianpaolo, encargado de la comida y de la bebida: un vino siciliano de mesa: Nero D’Avola, rojo, delicioso.
Cargado de regalos, libros,t res filmes japoneses y El Libro de Manuel de Cortázar; era pasada la medianoche cuando regreso a casa. Iba a dormir. Pero el disco envuelto en el sobre rojo me tentaba demasiado. Vi la peli: L.A. Confidential, de Hanson Curtis, basado en un libro de Leroy. Y he ahi la famosa conversacion entre el capi Dudley y el detective Bud White, cuando Dudley le pregunta a White si lo esta siguiendo y Russell Crowes le espeta: en Tecnicolor…
Un filme representando la era, pero sin llamar demasiado la vista sobre el tiempo. Lo trascendental son los personajes: Fabuloso Kevin Spacey como Frank Vincennes, el detective que acosa a las celebridades. Fabulosa Kim Basinger en su vestido de capa y guantes negros. Fabuloso De Vito en su papel del Sinchi de LA. (¿Qué porcentaje de De Vito tomaria Lombardi para el papel de Aristóteles Picho?).
Tal vez otra piedrita en el zapato para los que anotan que Estados Unidos se edifica sobre las bases de la democracia , la libertad y las leyes. Esos hombres torcidos, esas mafias que cargadas de dinero e influencias planificaron y construyeron las grandes obras, las carreteras, los barrios, los monumentos de cada ciudad importante; forman parte, de igual manera, de la historia de los Estados Unidos.

Érase una vez en New York, 5 de enero


Deborah baila
Originally uploaded by Ulises Gonzales.

Recuerdo a fines del 2004, la primera vez que viajaba en el tren 4 escuchando el disco de las Partitas de Bach. Recuerdo con la misma intensidad, este 5 de enero, leyendo las partes finales de Luz de Agosto. No lo termino aún, pero la experiencia de leerlo y acercarme al final es fabulosa. Es todo tan lejos de la realidad. Es decir: Faulkner, Mottstown, Jefferson, Christmas, Hightower y Lena Grove. El mundo ha cambiado demasiado en todo este tiempo. Y mientras Faulkner lidia en el campo con el tema de la veda de alcohol en los EEUU, mientras el negro-blanco Christmas se llena de dinero traficando whiskey; Noodles, Max, Cockeye y Patsy, a algunas horas de viaje, en un barrio judío de Nueva Yok, ensayan otro sistema para hacerse millonarios: Once Upon a Time in America, la versión completa, la de 3 horas y 40 minutos, la que Sergio Leone aprobara.
Me fascinan las historias de gangsters, y esta es fabulosa.
Creo que Scorsese y Coppola consiguen un mejor efecto final con Goodfellas y con The Godfather. Pero resulta el doble de complicado para un italiano contar la historia de una pandilla que no pertenezca a la mafia siciliana. Hay otros temas que manejar. Leone hace una película de mafia sin mafia, sin spagettis, sin verde y rojo, sin tarantelas. La mejor escena creo que es el asesinato del más chiquito del grupo, con el sicario de Bugsy recibiendo las cuchilladas de Noodles. La escena de la bailarina, Deborah, parece robada de un filme de Fellini. El asesinato del mafioso de los diamantes, tiene cierto corte de El Padrino. Y Noodles en el fumadero de opio intenta explicarlo todo.

Cuando Noodles regresa a ver a Max, suena el teléfono. Esta vez no es el insoportable sonido de la primera escena, sino la llamada de Jessica desde San José. Creo que le he dicho lo que tenía que decirle. Me siento bien de haberlo hecho. Y repito todo: con ella es como una corriente apacible de agua. Como una orquesta sin ninguna nota disonante.

4 de enero, WITHNAIL AND I


Withnail and I
Originally uploaded by Ulises Gonzales.

Con todo respeto, parafraseando a los mejores críticos de Nueva York, puedo decir: Whitnail and I es, de lejos, el mejor filme del 2005. Claro, el 2005 empezó hace solo 4 días, pero en ese detalle está toda la gracia.

El 4 de enero ha terminado de una manera feliz: Regreso del restaurante Máncora, con un pisco sour encima y varias cervezas despachadas previamente en un pub de la calle Bergen, en Carroll Gardens, con Erick y Miki. La cuenta bordeaba los 90 dólares, con la propina. Pero estuvo bastante bueno. No me he movido de casa más que para dejar un sobre del Graduate Center en la oficina de correos de la 34 con la 8va, directo a Lima.

He despertado tarde, preparado para ver una peli supuestamente buena, recomendada por Paul Willis en la cena del 25 de diciembre: Whitnail and I es un filme clásico. Las conversaciones son impresionantes, las escenas inolvidables. Una tras otra, cada cual mejor que la anterior. «We’ve gone on holiday by mistake», » I felt unusual», «I demand to have some booze!», «I want the finest wines available to humanity»,» Officer..I only had a few ales». Todas frases inmortales. El director, Bruce Robinson, escribe la historia pensando en adolescencia: un departamento tugurizado de Camdem Town en Londres, en 1969. Meses antes del final de una década prodigiosa.

Robinson escribe la historia con sus memorias. Y crea los personajes basados en sujetos que frecuentaban su departamento en Camdem. Danny, «el dealer», es uno de los mejores personajes del cine cómico británico. Su Camberwell Carrot, tiene que ocupar un lugar de privilegio entre la parafernalia de un período desvanecido. Paul McGann como Marwood y Richard Grant como Whitnail igualmente, consiguen con este filme su lugar de honor en el British Cinema. Ahora recuerdo las escenas en la casa de campo, el enfrentamiento con el toro, la persecución del hombre del tractor, donde Whitnail declara que se encuentran de vacaciones «por error». La escena en el dormitorio cuando Marwood debe decir que es homosexual para escapar del libidinoso Monty, el desconcierto frente a la pila de platos sucios en la cocina, la llegada de Danny y su suave filosofia marihuanera con el porro gigantesco.

Y para terminar la jornada: los mails de Sarah. Toda su belleza, su idioma, su lengua clara, en dos cartitas preciosas. Debo agregar que Jessica ha escrito igualmente para disculparse. En Lima el Gordito esta ya internado y parece que bien. Al menos bajo cuidados intensivos, estable y animado. ¡Qué susto al final del 2004! Parece que éste año viene mejor.  Me voy a ir a dormir pensando en la Roja, En su sonrisa. en sus labios. Ella sostiene que sigue loca. Acá tal vez vale la pena parafrasear a Mendieta, el fiel amigo de Inodoro Pereyra: «Criaturita de Dios».

El descubrimiento de Gilgamesh, 3 de enero

Acuérdense de comprar una botella de Chardonnay. Langedoc, de Francia. Prender unas velas, ciertamente, poner el incienso a quemar. Lavar las sábanas con el suavizante y el aroma de campo. Hubiera sido ideal si hiciesemos el amor, pero ahí estaba la prima diciendo que le asustaba un beso a la fuerza en la oscuridad. Hubiera sido perfecto.

Lo que sí fue perfecto fue la cena en Frank Lil, la del East Village. La pizza Margerita, el vino, la berenjena con el aceite de oliva. Umm. Un poco de lluvia para ponerle el tono italiano.

El dia habia sido bastante tedioso, salvo la visita a la lavandería, apoyado por esas lecturas del reciente GRANTA. Quién diría que era distinto la pedofilia de la pederastia. Al menos eso opinaba el editor de la revista. Muy interesante el artículo sobre el periodista del New Yorker recolectando restos de edificios en el Bajo Manhattan. Por lo demas salva la noche el vino y la almohada fraganciosa. El incienso, el cigarrillo con la ventana abierta y las gotas de lluvia. La musica de Mozart que escucho ahora que escribo…muy intensa. Otro descubirimiento fue Tchaikovsky, a quien voy a asociar en el futuro con mis lecturas del poema de Gilgamesh. Y toda la historia del arca sucedida al menos 2200 antes de Cristo. Como se juntan las tradiciones judias con las historias orales sumerias? Como Erch (o Urk) es el centro donde sale este rey buscando la inmortalidad. Como nace su amistad con el gigante salvaje. Como muere su amigo. Como los dioses confabularon en su muerte. Y como Gilgamesh, teniendo en sus manos la planta de la vida eterna, deja que la serpiente se la sustraiga, para hundirlo pars siempre por la eternidad, en la desdicha.

La conversa estuvo deliciosa. Quisiera saber quién la llama a las 4 a.m. Quién osa.

2 de enero

The Man Who Wasn’t There , de los hermanos Coen, es uno de los mejores ejemplos de como el blanco y negro resulta imprescindible para contar ciertas historias en el cine. Billy Bob Thorton no podria fumar, murmurar, ni cortar el pelo como lo hace en este filme, si lo hiciera en colores. Es 1949, y Doris es infiel a su marido, Ed, quien encuentra en la infidelidad un modo de conseguir dinero para invertir en el invento del siglo XX: el lavado al seco. Pero el gordo Dave es demasiado perspicaz. Sin embargo no pensaba que el final seria sobre la silla y la descarga final. Triste. Ha sido complicado levantarse hoy antes de las 8 am. Pasar a buscar a Camilo e ir al aeropuerto. Todo un asunto el de las maletas al JFK y felizmente es mejor llegar con tiempo. De regreso he venido leyendo Los Escorpiones en el Desierto de Hugo Pratt. una historia de Corto pero sin Corto. Y las ganas de encontrar un mapa que me describa el paisaje africano en medio de la Segunda Guerra, el movimiento de las tropas italianas en Eritrea, los desplazamientos de los ingleses. el polaco y Stella el italiano, y el beduino amigo de Corto. En busca de un tesoro que al final será devuelto a los propietarios originales: los beduinos. El trazo maravilloso de Pratt. Por la tarde, después del bocadillo de cine negro de los Coen, el paseo por Chinatown. Miki ha venido con Gordon y con Catherine. Ella es un peligro al volante. Me ha dejado en la puerta del restaurante donde se casa Tuan, sobre East Broadway. La imagen imborrable es Tuan y la esposa con los collares de oro. Una tonelada en el cuello y en los dedos. Kumi, la novia de Mamadou, cree, igual que yo, que la novia estaba embarazada. Ajustaba la barriga, como tratando de esconderla. Eso lo hemos discutido en The Apartment, el club de la 9na con 13 St. , donde hemos aterrizado despues del matrimonio y la cena, luego de los platos y platos de mariscos, pescado, langosta, langostinos, la cerveza Heineken y los sorbos de la botellita de Remy Matin que reposan sobre el estante. Queda un poco más arriba de la mitad en ambas. Las dos botellitas han viajado escondidas en los bolsillos del sobretodo. Espero que Francisco mande las fotos. Para no dormir en el tren he venido jugando Bejewled en el asiento del A. Hice casi 3000 puntos, no tan mal. Antes de dormir he vuelto a leer el mail que me ha mandado Sarah por la tarde. Ya le he contestado pero no hay respuesta. Nicolás me aconseja que siga insisitiendo. Yo me aconsejo lo mismo. Que sea lo que ella quiere, que no tengo motivo para preocuparme tanto, que culpe a una familia demasiado efusiva, de esas que ven amigas queridas y ya preparan el matrimonio. No puede ser tan tranca. Voy a dormir. Esta carta larga prosigue al final del 3 de enero. Voy a dormir.

Primer dia del 2005

Desperezándome entre las almohadas de una casa desconocida en Roosevelt Island. Sintiendo el peso y la angustia de la escasez de aire. El sol entra por las rendijas de las persianas blancas y me devuelve a la vida. Siento los pasos de Carmen en la sala, sus cachetes rosados se acercan y me dicen si he dormido bien. Claro que he dormido bien, pero tengo el sabor del vino, las uvas y la comida tailandesa en la garganta. Me emociona el recuerdo de los fuegos artificiales sobre el muelle de Manhattan. El sonido de las bocinas a la medianoche, todos juntos, como un coro bendito y los gritos de felciidad sobre Brooklyn Heights.

El día sigue lento, Carmen me ha despertado cuando escuchaba las partitas de Bach en el iPod, ha grabado los discos de Camilo y hemos salido los tres usando el teleférico hasta Manhattan. En la 53 me he devorado un cebiche que me ha llenado de recuerdos. El mozo estaba no muy atento, ha botado la jarra de chicha. Pero terminanos y seguimos camino hasta la 14 en la C y hasta Strand. He conseguido un libro autorizado sobre la vida de Richard Burton e Isabel. Y una baratija escrita por el aventurero, publicada en 1902. Por la bicoca de nueve cocos. He regresado a Brooklyn entusiasmado por la promesa de la lectura. Luego he regresado a Carroll Gardens para traerme los discos completos de Camilo. Todo Bethoven, Mozart, Bach…y los escritos aparecidos en los diversos diarios de Lima. Me imagino el placer de leerlos. Enero tiene que ser un buien mes. Tiene que serlo. Y este 2005 igual. Lo creo firmemente. Para cerrar , el broche de oro ha sido la lectura de un cuento maravilloso de Gabo, la imagen del buque fantasma y su ultimo viaje reventando contra la orilla del pueblo asombrado. Es dificil que se borre de mi memoria. Es tan fuerte la pintura. Perenne retrato escrito inmediatamente después de la famosa peripecia de la familia de los Aureliano y los José Arcadio.

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