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The New York Street

Un blog lleno de historias

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Nueva York

El hueco en el muro

Hay un hueco en el muro, carajo dejen de ver ese video, ya lo vi como quinientas veces ,estoy harto de ver videos sobre Japón, ahora que si te pones a pensar qué cosa es eso de ver primero fotos de Valparaíso y luego escuchar videos japoneses.

 

La clase: siento haber estado como ido, el café parece que ya no me hace nada, en eso estaba pensando esta mañana. La verdad que no planifiqué levantarme a las siete y media pero una vez que lo hice me pareció lógico bañarme y venirme a Lehman. No caminé porque tenía flojera y quería usar la Metrocard que compré en la madrugada: sí funciona.

 

Muchos buses amarillos en el camino, ¡qué temprano se levantan los niños para ir al colegio! Recuerdo cuando yo iba al colegio y eran las 8:05 y ni siquiera habíamos bajado a tomar desayuno. Pero tiene su gracia viajar en el bus, no caminar sino vivir como viven los demás, ir en el mismo bus que los demás, observar como se comporta la gente.

 

Además hay un hueco en la pared, pero no me interesa tanto tocar ese tema ahora, más bien ver lo que dice Carling. Siempre quiso decir eso: no falto a una clase desde antes que ustedes hubieran nacido. 25 años. Me imagino que su frase abarca a casi todos en la clase, excepto a mí, tal vez al gordo que se para quedando dormido. Lo veo, a diferencia de otras clases esta vez no ronca. El triángulo en la pizarra es el principio: Yates, Joyce, Woolf. Me alegro de haber comenzado a leer el Ulises, debería leer otra vez el ensayo de Loayza sobre Ulises antes de ir a verlo.

 

¿Cómo estará Camilo? Es una joda que no tenga teléfono. Carling dice que viene de un funeral. Me acerco al final de la clase a preguntarle pero es imposible siempre hay gente que se demora más de la cuenta hablando con él y no me da ganas de esperar. Como ese pato que estaba en la mañana esperando a la entrada del Computer Center, parecía que quería que le abran la puerta, usar el Internet. La gente estaba semi dormida y el pato tal vez estaba viviendo una pesadilla, quién sabe.

 

Tengo que leer el hoyo en la pared pero me imagino que será algo parecido a esto. Al menos ya escribí el poema que quería basado en el poema que leímos en clase de Yeats. No hay mejor poeta en el siglo XX. Así de categórico. Así que tengo que leer Yeats, es increíble que tenga su libro en mi casa y apenas si he hojeado un poco, igual que el Ulises, me puse la tarea de leer aunque sea unas líneas todos los días y mira donde me he quedado.

 

Ahora mismo debería estar escribiendo el ensayo que tengo pendiente sobre Walden, pero me imagino que es lo que Camilo dice: soy un diletante. No tengo que pensar en esa chica, sus besos son como apagados. Pero no voy a decir su nombre, aún tengo cierto deseo de privacidad, lo que supongo que está bien. Algo anda mal en mi cabeza ciertamente, algo falla. Así me he sentido las útlimas dos semanas, tal vez tres. ¿La mejor película? He visto muchas, pero la mejor: Hamlet , la de Laurence Olivier. En blanco y negro. Al menos creo que me está mejorando el sentido del humor. Qué lindos ojos los de ella. Qué lindos, dime si no es una muñeca. ¿Y la chica de la clase? Qué mirada, tenía como dos puntitos de luz en cada ojo. Hamlet, otra vez. Tengo que hablar de Hamlet. Brillante. El fantasma, la luz, la actuación de Olivier, la puesta en escena. Me quedo con el personaje de Richard III, sólo con él, pero como película Hamlet me parece mejor acabada. Ahora no tengo nada que decir. A veces me pasa, tenía tantas cosas de las cuales hablar y todo por culpa del hueco en la pared. Me imagino que acá tengo que detenerme.

Postdata: El reservorio de agua está vació desde hace casi un año. No es justo. Otras cosas que no son justas: todas las cosas que tengo pendientes por hacer. Dos cafés y todavía tengo sueño. Otra vez, nada. Hueco en la pared. Leer más Yeats, ensayo de Carlin, Walden, Poe, Pound. Vacío en el estómago. ¿Vendrá ella? ¿Qué hago? Hueco en la pared, más bien hueco en mi cabeza. Hueco en el estómago. Muchas lecciones que prefiero olvidar.

Importancia de la biblioteca pública

En el Perú si quieres un libro nuevo sólo te queda ir a una librería. En el Bronx solo tienes que ir a una biblioteca pública. Lo mismo si quieres un DVD, un video, un libro de cuentos para tu hijo, una guía turística o un curso de idiomas. Además tienes 120 computadoras para usar Internet y lo mejor de todo, puedes ir 6 días de la semana en el horario de 10 a 8 de la noche y los domingos de 1 a 5 de la tarde. Cuán importantes son las bibliotecas públicas para la educación y la enseñanza. Aquí pueden formarse tanto los estudiantes como los profesores. Se imparten además cursos gratuitos de computación, se dictan charlas de vocación profesional y se da orientación a los desempleados. ¿Y cuánto le cuesta, cuánto le vale? Cero. Como los codiciados números de Crash Boom Zap. Nada. ¿Ahora se entiende el concepto de país civilizado? Y los libros no te los prestan por tres días como recuerdo hacían en la biblioteca PRIVADA de la Universidad de Lima (A la que TIENES QUE estar matriculado y al dia en tus pagos porque sino no te prestan nada). Te los dan por un mes. A menos que estén muy solicitados, entonces es por una semana. Los DVDs te los prestan por una semana y los puedes renovar hasta un mes si nadie los ha reservado. ¿Y cuál es el límite de libros que uno puede llevarse a casa? Cien. (Algunas libreras te dicen sonriendo que no hay límites) ¿No es una maravilla?
La semana pasada se inauguró la nueva biblioteca pública central del Bronx. Tiene cinco pisos y un sistema de préstamo totalmente digitalizado. Ascensores y baños en cada piso y un auditorio para conferencias. El Bronx es el condado más pobre de los cinco que conforman la ciudad de Nueva York (Queens, Manhattan, Staten Island, Bronx y Brooklyn). Es pobre principalmente porque es el más joven. La mayor parte de sus habitantes son inmigrantes en primera o segunda generación. Es gente que ha llegado, en su gran mayoría, de República Dominicana, de Puerto Rico, de Africa y de las islas caribeñas. Pero es gente que está trabajando duro y que está progresando económicamente. En el Bronx también se vive un «Renaissance» como se le suele llamar aquí al «renacimiento» de los vecindarios. Hay muchos BIDs (Business Improvement Districts) que son organizaciones pequeñas, formadas y gestionadas por la ciudad, cuyo fin es reorganizar y crear un ambiente propicio para el desarrollo de negocios de una zona determinada. Generalemente son tres o cuatro manzanas y una o dos avenidas principales las que conforman un BID. El BID se encarga de mejorar el servicio de limpieza de la zona, pintar las fachadas, eliminar grafittis; y también de invitar a compañias y cadenas de tiendas, bancos, etc, para que abran sucursales de sus negocios en esta zona. Son como núcleos de desarrollo. De esos hay muchos en el Bronx. Además el Bronx es. por tradición, un condado de universidades. Aquí no solo está la famosa universidad privada Fordham University, una de las mejores de NY para estudiar derecho; sino también Lehman College, uno de las más prestigiosas del sistema público de CUNY; y las universidades comunitarias Hostos y Bronx Community College. Los «Community Colleges» sólo pueden dar títulos llamados «Asociados» que es un escalón menos que el título de Bachiller que te otorga una universidad. De Hostos y Bronx Community College muchos residentes se trasladan luego a Lehman o las otras universidades del sistema CUNY si quieren obtener su título de bachilleres.
Y cada una de estas universidades tiene bibliotecas con las mismas facilidades que una biblioteca pública. ¿No es genial?¿Puede jactarse de esto siquiera el distrito más próspero de Lima?
Cuando viajaba mochileando por Europa pude comprender cuán importante era el rol de una biblioteca para la vida de las personas en un país civilizado. En España viví varias semanas prestándome DVDs y videos de las bibliotecas. Como no tenía mucho dinero, revisaba allí todos los periódicos del día, recibía y enviaba mails y leía todo lo que podía. Los españoles tienen una gigantesca base de comics europeos. En una biblioteca de Galicia leí por primera vez «La Balada del Mar Salado» de Hugo Pratt y muchas de las mejores historias de Miguelanxo Prado. En Portugal, donde mi dinero era aún más escaso, me pasé horas estudiando de primera mano la historia de Porto y de Lisboa en las bibliotecas públicas. Además tenían una gran variedad de poesía portuguesa y latinoamericana. En Londres lo mismo. Recuerdo la sucursal donde yo iba, cerca de Picadilly, tenía una importante colección de libros sobre cine. Y la biblioteca principal de Londres tenía una exposición sobre la historia del grabado. Recuerdo particularmente los impresionantes trabajos originales de Doré.
Aquí en Nueva York, como en Perú, mucha gente no tiene dinero para comprarse libros. Son caros si es que tu prioridad es comer y mantener a una familia. Las bibliotecas son el lugar ideal para alimentar la mente sin tener que gastar nada. Pero pobres y ricos gozan de este servicio. En los barrios más ricos de Manhattan, las distintas sucursales también están llenas de gente, con otros gustos y otras perspectivas, pero la oferta es la misma. Los libros, DVDs y CDs que encuentras en las sucursales del alto Manhattan, también están disponibles en la nueva biblioteca pública del Bronx. Eso es DEMOCRACIA. Es es EDUCACION PARA TODOS. Por eso me parece patético cuando escucho a los políticos peruanos hablar de mejorar la educación. Construyan bibliotecas, gratuitas. donde no haya ni siquiera comisiones de padres de familia corruptas que se interpongan entre el niño y la lectura. Donde los libros estén a la mano del que no tenga nada. Sólo así se puede democratizar el conocimiento en un país.

El Quijote del Bronx


La idea era reunir a un grupo de personas para leer y conversar sobre la obra más importante de Cervantes. Hace algunos días revisaba unos ensayos en los que el autor especulaba acerca de que los españoles hayan endiosado a Cervantes olvidándose de Quevedo. La imagen de España hubiera sido muy diferente si en lugar del manco los españoles hubieran escogido al desfachatado Quevedo. Borges argumenta que el problema con Quevedo es que no llegó a crear ningún personaje inolvidable. Es cierto que son deliciosos y perdurables algunos de los personajes de La Vida del Buscón, pero ninguno de ellos alcanza la desgarbada talla del caballero Alonso Quijana.

 

Camilo es el encargado de la charla magistral y yo soy nombrado el empresario encargado de la logística. Fijada la hora a las 7 de la noche en el Graduate Center de la Quinta Avenida y con cuatro deserciones de último minuto, mi labor como empresario se puede clasificar como de moderado fracaso. Solo somos cuatro (incluído Camilo) pero la clase prueba lo que tenía que probar: Camilo tiene que hacer más seguido este tipo de reuniones, tiene talento como maestro y, se puede juntar a un grupo de personas con cierto interés por la literatura si la clase es didáctica. Un grupo de feministas que se reunen en una sala contigua nos regala un poco de vino rumano, Yini trae unos bocaditos y queso. Rachel trae su atención y sus historias sobre el viaje que acaba de realizar a Lanzarote, una de las islas del archipiélago de las Canarias. Las fotos y los videos están muy buenos. Hay una puesta de sol espectacular y unas imágenes fabulosas de este paisaje volcánico declarado patrimonio mundial de la humanidad. Un artista llamado Manrique ha dedicado su vida a cubrir la isla con monumentos que preserven la belleza de la isla de la acción depredadora del turismo. Y lo ha conseguido. Me quedo con el video de Rachel y Pilar bailado vallenato al amanecer, en un paisaje desértico donde se puede ver el mar al fondo y escuchar el sonido del viento furioso soplando al lado de la música. Me hace recordar los amaneceres en Silaca, cuando desembarcaba del Ormeño a las 6 de la mañana para bajar por el enrevesado caminito de tierra colorada hasta el pueblo de la playa. El olor de esas mañanas nunca lo olvido. Camilo dice que la charla le ha refrescado recuerdos de su experiencia con el grupo de lectura de la Comedia en Lima. Una lectura dirigida todas las semanas, durante dos años, es un lujo que no se repite muy seguido.

 

Sandra escribe un mail diciendo que se le hizo tarde, a Héctor y su amiga se les hizo tarde y estaban un poco lejos. Stephanie recordó una reunión que ya tenía programada. Paola parece que no leyó el correo. De la lectura me quedo con la biografía del Quijote, que en algunos aspectos me hace recordar al triste peregrinaje del Buscón. La ironía de Cervantes está cada dos líneas pero es obvio que se debe leer una edición anotada sino muchos de los chistes se pierden. La chica de los lentes de Saint Marks le dice a Camilo que le gustaría aprender español. A mí me enseña el CD con la lectura de TS Eliot de La tierra baldía (También están Miércoles de ceniza, La canción de amor de J. Alfred Prufrock, Sweeney Among the Nightingales y Journey of the Magi). Pero estoy quebrado, mis últimos centavos se han ido en la impresión de la Guía, que al parecer ya está pasando aduana para embarcarse a EEUU. Por eso solo la rodaja de pizza con su Snapple de Green Tea. Y antes de dormir unas cuantas páginas de Lord Jim, que estoy leyendo muuy lentamente. Rachel me regaló un marcador de libros de Ghana. Antes de apagar la luz lo he dejado en la página 89.

El F**ucking Latino writer, 6 de enero

¿Quiénes están a cargo del mundo? dijo el mendigo. La portera del edificio, una hembra negra, gorda, con los labios destrozados por el frio y los dientes careados, respondió: Yo.
Esto lo exasperó. Él estaba seguro que su pregunta era trascendental, que nadie (y mucho menos ella) estaba en el derecho de burlarse.
-Lárgate de acá viejo de mierda, dijo la portera, mientras agitaba su manotas en forma de mangos podridos y espantaba al mendigo fuera del edificio.
-I am a fucking latino writer. I am a fucking latino writer. Gritó. Pero ella no lo escuchaba. Además de ignorarlo se puso los auriculares gigantes y la música se desparramaba más allá de sus alcachofadas orejas hasta los oídos necios del mendigo que seguía quejándose, diciendo que él era un fucking latino writer y que tenían que respetarlo.
La portera seguía escuchando su música. Sacó un sandwich del amplio bolsillo del abrigo, un sandwich de algo que apestaba. El mendigo no podía soportar aquello así que se dio la vuelta y salió.
Hacía frio en la calle. Todo el viento de Central Park le caía en la cara. El viento y una que otra meada con regalito de los pájaros que pasaban de gira todas las mañanas sobre los caballos del parque. La muñeca vino caminando directamente hacia él, con los rulos dorados y la sonrisa inmortal.
-You are a fucking homeless. le dijo. Y el mendigo no pudo entender o no quiso. Obvio, él quería ver la belleza y la inocencia de la niñita rubia, pero no contaba conque era hija de dos padres intelectuales. Allí venían detrás de ella, a cierta distancia, como para no asustar a la pequeña o para no asustar al homeless. Seguramente tendrían preparada para ella una brillante educación privada y ya le habían enseñado la palabra fucking, como algo normal. Estamos en Nueva York pues.
-¿Quiénes controlan el mundo? dijo el mendigo, como probando y tratando de tragarse la tristeza.
-Yo, dijo la niña, agarrándose un rulito, coquetona, como para probarle que además de ser muy lista, también había aprendido español la condenada. Homeless violenta retirada, por la veredita escondida del parque. ***

Nochebuena con eggnog

Port Washington, Long Island, 24 de diciembre de 2005

No hace frío. Regresando de Port Chester, de mandar dinero a Lima, de olvidarme tres veces la misma caja de vino alguien se queja detrás mío en la cola subiendo las escaleras de Fordham «I want the Fucking Snow, this is Christmas». Navidad sin nieve y todos felices. Demasiado calor diría yo así que el abrigo está de más. Almuerzo con Francisco en Chinatown, Mamadou no ha querido despertarse. El huarique que recomendó Francisco no es bueno. Te lanzan las servilletas, te sirven tarde la comida, cortan los tallarines de la lasagna. Ni más. Compro algunos detallitos en Mulberry, un cajoncito bacán para Stephanie, incienso que nunca está de más. Me iba a comprar la espada de Kill Bill. Está por todos lados. La mejor era una de acero fintero por quince dólares. El mueble de madera también está fintero. Walter se une para contarnos sus historias en el restaurante de Chelsea, al parecer está harto pero no le disgusta. Todas las bromas que se les ocurran se las hice. No se rió, el único que se ríe es Francisco, que a veces también dice cosas que no me caben en la cabeza, que no entiendo o prefiero no entender. Se parece al primer ministro de Japón. El D desde el SOHO hasta el Bronx y luego otra vez a Penn Station con el panetón, el vino tinto y los tickets ida y vuelta a Port Washington. Camilo me ayuda a comprar el papel de regalo. El viaje a Port Washington dura un poco más de media hora. Es la última parada de la línea y el ticket vale 6 dólares. Nos recoje Stephanie en el AUDI. Es un bonito barrio, una casita bonita como las de Mamaroneck. La familia también es linda, unida. Se respira diferente en casas de este tipo. Sí es una pena que Antonio no haya podido venir, le hubiera gustado. A todos les gustó el panetón. Katie llegó tarde y se sacó los zapatos y en el camino a la estación nos contó sus viajes en auto por los Estados Unidos y sus dos veranos trabajando en un rancho en Wyoming. Después estudió historia en Yale y ahora leyes en la UVA. En las fotos Stephanie sale con sus trencitas de campesina. Nos regaló dos postales preciosas dibujadas por sus niños de Otuzco. Camilo me regaló un libro de viajes del maestro Basho, una combinación perfecta de haiku y narrativa por el poeta más importante de la literatura clásica japonesa. A Stephanie le regaló Eleanor, las viñetas de la niña muerta pero simpática que también le fascina a Katy la de las piernas bonitas de San Marcos. El auto de ella estaba lleno de zapatos y el mapa con el que viajábamos con Miki por el noroeste en Agosto. Ella hizo el mismo viaje pero por el sur. El tren de regreso iba vacío a NY. Como a las cuatro de la mañana ordenando mi cuarto y mi ropa que está todo tirado, hecho un asco. En algún libro (el de Basho) he escrito algo que tengo que colgar en este blog. Le falta vida a las celebraciones americanas. Son buenos intentos pero le falta energía y voluntad de querer con alma. Son como los abrazos que se abraza fuerte pero no se siente la electricidad. Sentí más energía en los quince minutos telefónicos desde Lima. Al tío Pancho no le gusta la idea de Ollanta Humala ganándole a Alan. Bueno, a mí tampoco.

Triplete de domingo, 24 de abril

claudiacardinale
Claudia Cardinale

 

Qué bello nombre que tiene Claudia Cardinale. Le cedo con gusto la estación y el pueblo y el agua, pero no a las criaturas que tiemblan porque el asesino Fonda-Frank, quiere hacerle un trabajo mal hecho a Morton, el tipo de los ferrocarriles, que Lafayette aniquila pero muere por ello al borde del escape. «Vete, ¡No quiero que me mires morir, Armónica!» Henry Fonda adivina el momento cuando le hunden en la boca el aparato y expira con la ultima nota, rcordando los intensos ojos verdes de ese chiquillo que puso a los pies de su hermano ahorcado. Claudia Cardinale, llega para desnudarla, pero el único que la ama es el pelirrojo de Irlanda, aunque Frank descubre su secreto y sólo él la consigue poseer, su regalo antes de morir? Charles Bronson en su mejor papel y esa nota falsa de la armónica, llamando a los lobos, disparando al rifle que asoma por el cartel que asoma sobre la avenida de este pueblo armado en Cinecitta, o en estas tierras de los indios apaches, donde Leone en 1968 jugaba a los vaqueros, con tan buena suerte que consigue escribir una epopeya (¡La cinturita de la Cardinale!)

Ali: Angst, que come el alma. Es una historia de amor, con sus acortonados personajes llenos de hipocresía, no va a funcionar pero qué importa, baile la canción del gitano abuela de Marruecos y abrácelo a su extranjero que ha venido a trabajar sin entenderse demasiado bien, pues solo necesita el cous-cous para ser feliz. Eso y ella, la abuela, que lo mira desnudo en la ducha y le halaga la belleza y la fuerza y sirve de envidia con las colegas de la limpieza. Ali es como un robot en busca de la felicidad, sufre de estrés, eso sí, pues da mucho estrés ser el negro en esta sociedad de blancos, claro que Ali no es negro, pero lo suficiente oscuro para que no le vendan la margarina Libelle, y lo odien los hijos de la viuda Kurowski, y las vecinas. Felizmente el mundo cambia aceleradamente Kurowski, y el casero, los policias, de pelo largo, entienden el drama, no les interesa tanto el color, ellos se han de mezclar con gusto, igual.
Al final Yimou, que no menciona a Rashomon y sin embargo copia descaradamente, o al menos inventa, sin embargo se le perdona porque la forma de realizar la historia es preciosa, detallista, enorme en todos sus papeles, Jet Li, y las actrices chinas y la escena en el lago como espejo y la pelea mental con el sonido de las cuerdas para demostrar al final que China se sigue llamando: Our Land, gracias a este emperador que consigue unificar los siete reinos, desde Quin. Y la lluvia de flechas en la escuela de caligrafia, y la pelea entre las hojas secas.

He caminado hasta la estación de White Plains (¿50 mins?) tengo el libro de Terry Eagleton Teoría literaria. Me he empapado llegando a Brooklyn. Agradezco que la amenaza de lluvia haya permitido un sábado ligero sin muchos carros.

Primer intento en el consulado, 21 de abril

Trato de renovar mi pasaporte, pero no tengo las tres fotos. Llego corriendo a Lehman para empezar el trabajo del Bronx Journal. En el camino tomo unas fotos de los carteles en Jerome, para Presencias. Voy con Yini a comprar el almuerzo en la cafetería. Yini estaba un poco tensa y se le ha derramado el llanto. Almuerzo en el despacho de Patricio, que me habla de Cadena, un poeta venezolano, de los mejores. Yo le hablo de Watanabe. El chasco ha sido lo de ir hasta Castle Hill, luego de deshacernos del borracho que buscaba donde mear en Lehman, para tomarle fotos al boxeador Joey Rios. No hay Ríos y ha sido una hora de viaje. Molesto llamo al estudiante encargado de la nota y a la directora, Marjorie Rosen. Ando medio down por Manhattan, buscando el libro de Steven Wallace en Strand (han cerrado buena parte de la tienda por reparaciones) hasta que me como un sandwich buenazo en una deli cerca de Union Square y me empieza a funcionar el cerebro. Llego tarde a casa, pongo el despertador para las 5:50 am.

Miércoles 20 de abril, Fornificar y otras perlas del castellano.

Clase con Marie. El mito de Jason y los Argonautas. Me he perdido entre tanto nombre griego, supongo que normal si reviso luego. Hemos quedado a las 7:30 en el Graduate Center. Ella maneja, conmigo y Antonio, hasta Manhattan.

Empiezo a diagramar el Bronx Journal. En realidad a cambiar el formato de las fotos. El color. En mi despacho he estado leyendo el Crumb Handbook que me compré el lunes en Barnes and Noble. Notable, se me han ocurrido algunas ideas acerca de Crumb. Al menos el estilo, empiezo a darle vueltas a la idea.

Llegamos al Medio Rey, el pubcito en la 23rd y la 10 Ave. pero lleno, con algun evento. Terminamos tomando una cerveza y comiendo un sandwich en Chelsea Piers. Marie quiere invitarnos a celebrar la Pascua griega en su casa sobre el Hudson. Parece no tan mala idea. Converso con Antonio sobre ciertos problemas y me dice que son normales, Camilo siente sana envidia por el éxito del «pajarraco» en http://www.match.com.

Dice que le han ligado varias tipas. Marie nos habla de sus cincuenta relaciones y de la pareja que fornifica abajo de su apartamento y que mueve hasta los cimientos del edificio. Tras el aperitivo se impone una cena de verdad, en el italiano donde trabaja la mesera, ex novia de Julio. Pero no es su turno, y le toca al indio con tragos de más, que bota el agua y sonríe demasiado. El fettucini a lo Alfredo estaba genial. A media cena me manda un mensaje Elisa para ir a su casa. Voy y le devuelvo Winter Light, que es del chileno. Es tarde pero nos tomamos unas cervezas en el barcito de la esquina de Broadway y cerramos la barra con Kerry, bar tender lesbiana de Michigan. Llego como a las 3 a mi depa. No me voy a levantar temprano.

Rima del viejo marinero, 19 de abril

En la clase de Carling canta su historia el viejo marinero de Coleridge, que vemos junto a las ilustraciones de Dore en el libro que se pasea de carpeta en carpeta.

Coleridge, estaba bien metido en el hachis y sin embargo a mediana edad, volvio para regalarle a Inglaterra una serie de poemas memorables. He estado todo el dia preparando mi clase sobre comics europeos y latinoamericanos. De Mafalda a Moebius. La clase me ha gustado, pero ha quedado corta y el aburrimiento de los estudiantes, a los que les suena a chino Mafalda, Asterix y Herge, me parece muy patético.

Tuve un problema con la tiza, creo que de tanto respirar la pizarra, me ha empezado un feo dolor de cabeza. Patricio me lleva a las instalaciones de teatro y comenta los progresos hechos desde que asume a su cargo ese departamento. El cuento que me ha pedido para el Bronx Journal: Presencias, parece que le gusta y le va a dar dos páginas.

Anoche le ha hecho algunas correcciones Camilo, tiene algunos extractos de varias cosas que he leido.

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