Buscar

The New York Street

Un blog lleno de historias

Categoría

New York City

David Byrne en Central Park, 29 de junio


Han ofrecido lluvia y se puede malograr el paseo programado para hoy con mis alumnas de fotografía al Botanical Garden. Pero no llueve sino hasta que todos estamos guarecidos en la cafeta del parque, con café caliente y sandwiches. Tal vez las mejores fotos estaban en el Ross Garden, sin embargo las rosas marchitas no han sobrevivido bien a la falta de agua…Lisa me ha seguido por el Rock Garden y hemos conseguido fotos del sapito sacando su cara del charco. Isis me ha llevado hasta Manhatan con diez minutos de retraso, pero felizmente Steve Sheppard me ha dejado en la caseta de la entrada el ticket para entrar gratis al concierto de Byrne. David Byrne es extraordinario, con la orquesta tras él, los violines imitando el sonido de un tema chino, las letras hablando de relaciones felices e infelices, de ella que solo le hace el amor a Byrne. En el estrado, Stephen parece un tipo de 15, grita más que todos, emocionado. Recuerdo que una vez me dijo que  «él era un sobreviviente». Ciertamente, hace todo lo que necesita porque sabe que la vida se puede ir en un instante. He llegado al depa de Elisa con el tiempo justo para comerme las machas finales del plato y salir caminando a celebrar el cumple de Patricia Iranzo que como buena valenciana ha pagado por todo. Le he llevado de regalo un disco doble de Talking Heads, que ojalá me preste para meterlo al iPod.Comemos en una heladeria de la calle McDougal (café Dante) yo pido un sandwich de berenjena pero ellas piden helados. El primo de Patricia, profesor del colegio de la ONU y de griego, dice que se ha propuesto leer best sellers mientras está en Manhattan y no le ha ido mal, se ha divertido. Dice que The Devil Wears Prada está bien, lo cual yo sigo sin creérmelo. Cuando se ha ido el primo hemos ido con Patricia y Elisa a un barcito donde tocaba un guitarrista boricua. Bonito ambiente pero nada especial, sigo mi camino para el Bronx, ha sido un día largo y provechoso.

Domingo de sol y un calor de la putamadre, 26 de junio

¡Qué calor horrible, qué trabajo tan feo, quiero salir de este hueco!!!cebiche en Acuario, baile de la escalera, dos meseras en línea. Primera cuota de la junta. Barbara se va triste casi llorando. Szidonia me deja dicho que se cancela lo de el lunes en Columbus Circle, tal vez no la vea hasta su regreso de Europa.

Clase de fotografía en City Island

Viaje a City Island con la clase. Fotografiamos el mar del Bronx, los yates, las gaviotas, las sombras del sol cayendo picado sobre las casas asomadas al oceano. Viajamos apretado en el carro de Isis, esta foto es desde el asiento de adelante usando el retrovisor. Un poco apretadas en el asiento trasero…El almuerzo en Freedys, muy fast food la cosa, luego un smoothie que me ha dejado repleto. He cenado unos ravioles con cangrejo en el Cafe Italiano del Village, Camilo celebra que le han dado su cheque luego de dos semanas. Corro para encontrarme con Stephen Sheppard, me ha dado fotos y videos y cartas para su web, cinemasauruscinema.com. Y el resto es silencio, al menos por ahora que lo diga Hamlet o yo me vaya a dormir. Una carta muy sincera de Szidonia, por supuesto complicada como estas mujeres. El encuentro de la madrugada ha sido sorprendente, Lucho dice que ha encontrado en Montreal a la famosa Viviana Quea, qué linda sorpresa. Ahora sí, a dormir, son casi las 2 y en 4 horas tomo mi tren para White Plains.

Tarde de martes, 21 de junio

He quedado con Szidonia para almorzar y ha venido hasta el Bronx. Le ha sorprendido la limpieza pues, seguramente, ha de haber tenido una imagen tergiversada de este condado, como la mayoria de neoyorquinos que nunca viene al Bronx y no sabe de lo que se trata. Le ha gustado Lehman, le he hecho un tour con prisa, pero completo.
Hemos ido a almorzar en La Marina y el mesero nos ha tomado una foto con un sombrero de paja tradicional y fondo musical de bachatas. El tren expreso se la ha llevado hasta sus clases de flamenco en la 72 con Broadway y yo me he quedado en Labyrinth en la 116 para ver libros. Me he comprado 5 que quiero leer: The Soccer War de Kapuscinski, Select Prose de TS Eliot, The War of the Worlds de Wells, Pedro Páramo de Rulfo y Tragedias escogidas de Sófocles. Me he puesto a leer el libro del polaco en el tren, he llegado a casa y he hojeado a Eliot.
En la clase de hoy todas han estado trabajando trabajos atrasados y poniendo al dia sus blogs.

Penumbra y Rosso, 9 de mayo

Sábado, 6:30 am. Otra vez parados en el borde de la pista, saludando a los socios, los invitados. A hurtadillas dos sánguches de huevo con tocino. Rutina. Gaseosas. Comida. Tres fiestitas en ambos salones. El billete doblado, extra, los cien cocos de la semana. Por la noche dos Coronas. Tres. Yayo y su banda en Mamaroneck. El dolor de cabeza se ha ido, previo chilcano en el Acuario. La boca de ella es caliente, chica. Otra vez, en penumbras, mientras corre el agua. Soda Stéreo en concierto, la voz de Beto el de La Ley, Sexo de Los Prisioneros, el showman se sube y mira a la multitud. Botan un borracho que causa problemas. La gordita. El teléfono y la mandada a la putamadre. Solo me he inclinado y ella ha abierto la boca. He sentido sus labios. Otra vez.

La silueta sobre Burnside Avenue, 8 de Mayo


Se llama El Superheroe Ilegal, vuela sobre Nueva York, sobre el Bronx y sobre una muchedumbre desesperada, frustrada por los constantes retrasos de los trenes. Lo espera en la plataforma para obtener ayuda. Mientras tanto, el que escribe se agacha, recoje las llaves, parquea los autos. Trata de concentrarse. Corre. Las piernas flaquean luego de las cinco de la tarde. Son demasiados, salen demasiado a prisa. Caigo como un saco a dormir.

24 de abril, cerveza del Cusco en bar del Village

A. y su forma de besar. Descubro que ha dejado de ser virgen a los 24. Antes era demasiado el miedo a que su madre, que era partera, la descubra. Ella es muy religiosa, cuando muere su padre no se le ocurre siquiera pensar en otro porque sabe que ha de encontrarse en el cielo con él.
Le explico el mito de la cerveza y su trascendencia en mi tesis, la estratagema de Chile, el «va para ti». La mejor cerveza solo la ambotellan en el Cuzco…
El falafel y el pastel de espinaca, como los cuadros del Arzach de Moebius y los cuadros de Quino, mirando el mar y el río desde lo alto. En Strand me compro un libro de la PEN con varios ensayos interesantes vinculados a escritores famosos y el libro de selecciones de Chesterton, que es una buena compra…
La sorpresa es la llamada de Pía desde Huntsville donde vive al ritmo de las amenazas de tornado. Pero se va para Austin, puede ser que la cosa este mejor en Texas, en la tierra de la estrella solitaria.
Hace un poquito de frío, pero al menos no ha llovido…

Triplete de domingo, 24 de abril

claudiacardinale
Claudia Cardinale

 

Qué bello nombre que tiene Claudia Cardinale. Le cedo con gusto la estación y el pueblo y el agua, pero no a las criaturas que tiemblan porque el asesino Fonda-Frank, quiere hacerle un trabajo mal hecho a Morton, el tipo de los ferrocarriles, que Lafayette aniquila pero muere por ello al borde del escape. «Vete, ¡No quiero que me mires morir, Armónica!» Henry Fonda adivina el momento cuando le hunden en la boca el aparato y expira con la ultima nota, rcordando los intensos ojos verdes de ese chiquillo que puso a los pies de su hermano ahorcado. Claudia Cardinale, llega para desnudarla, pero el único que la ama es el pelirrojo de Irlanda, aunque Frank descubre su secreto y sólo él la consigue poseer, su regalo antes de morir? Charles Bronson en su mejor papel y esa nota falsa de la armónica, llamando a los lobos, disparando al rifle que asoma por el cartel que asoma sobre la avenida de este pueblo armado en Cinecitta, o en estas tierras de los indios apaches, donde Leone en 1968 jugaba a los vaqueros, con tan buena suerte que consigue escribir una epopeya (¡La cinturita de la Cardinale!)

Ali: Angst, que come el alma. Es una historia de amor, con sus acortonados personajes llenos de hipocresía, no va a funcionar pero qué importa, baile la canción del gitano abuela de Marruecos y abrácelo a su extranjero que ha venido a trabajar sin entenderse demasiado bien, pues solo necesita el cous-cous para ser feliz. Eso y ella, la abuela, que lo mira desnudo en la ducha y le halaga la belleza y la fuerza y sirve de envidia con las colegas de la limpieza. Ali es como un robot en busca de la felicidad, sufre de estrés, eso sí, pues da mucho estrés ser el negro en esta sociedad de blancos, claro que Ali no es negro, pero lo suficiente oscuro para que no le vendan la margarina Libelle, y lo odien los hijos de la viuda Kurowski, y las vecinas. Felizmente el mundo cambia aceleradamente Kurowski, y el casero, los policias, de pelo largo, entienden el drama, no les interesa tanto el color, ellos se han de mezclar con gusto, igual.
Al final Yimou, que no menciona a Rashomon y sin embargo copia descaradamente, o al menos inventa, sin embargo se le perdona porque la forma de realizar la historia es preciosa, detallista, enorme en todos sus papeles, Jet Li, y las actrices chinas y la escena en el lago como espejo y la pelea mental con el sonido de las cuerdas para demostrar al final que China se sigue llamando: Our Land, gracias a este emperador que consigue unificar los siete reinos, desde Quin. Y la lluvia de flechas en la escuela de caligrafia, y la pelea entre las hojas secas.

He caminado hasta la estación de White Plains (¿50 mins?) tengo el libro de Terry Eagleton Teoría literaria. Me he empapado llegando a Brooklyn. Agradezco que la amenaza de lluvia haya permitido un sábado ligero sin muchos carros.

Primer intento en el consulado, 21 de abril

Trato de renovar mi pasaporte, pero no tengo las tres fotos. Llego corriendo a Lehman para empezar el trabajo del Bronx Journal. En el camino tomo unas fotos de los carteles en Jerome, para Presencias. Voy con Yini a comprar el almuerzo en la cafetería. Yini estaba un poco tensa y se le ha derramado el llanto. Almuerzo en el despacho de Patricio, que me habla de Cadena, un poeta venezolano, de los mejores. Yo le hablo de Watanabe. El chasco ha sido lo de ir hasta Castle Hill, luego de deshacernos del borracho que buscaba donde mear en Lehman, para tomarle fotos al boxeador Joey Rios. No hay Ríos y ha sido una hora de viaje. Molesto llamo al estudiante encargado de la nota y a la directora, Marjorie Rosen. Ando medio down por Manhattan, buscando el libro de Steven Wallace en Strand (han cerrado buena parte de la tienda por reparaciones) hasta que me como un sandwich buenazo en una deli cerca de Union Square y me empieza a funcionar el cerebro. Llego tarde a casa, pongo el despertador para las 5:50 am.

Crea un blog o una web gratis con WordPress.com.

Subir ↑