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The New York Street

Un blog lleno de historias

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Historias

Ambición

Una sábana roja y una sábana blanca. Ojeras al levantarse. El enjuage bucal. Las bragas, la blusa rosada, el lino de los pantalones ajustados. Llueve ¿Cuántas veces ha visto llover en esta ciudad? Nunca. Así que no debe estar lloviendo, debe ser un lapsus del clima,una anormalidad de aquellas que sólo suceden en Lima.

Calienta el café. Sentada en la cocina trata de recordar la noche, su respiración entrecortada, la suya, sus besos, los suyos. Hay que ver las maravillas y las pesadillas que provocan dos jarras de cerveza. Y sin embargo, se había tragado conscientemente todas sus mentiras, había sonreído con cada estafa, después de cada piropo subido de tono. Había deseado, lógico, desde que lo había visto sentado en la mesa después del concierto, había deseado acercársele y mientras hablaban había empezado a imaginar la historia de su romance. Breve, pero intenso. El mejor director de televisión que había pisado el suelo patrio, la mejor productora que había parido esta tierra. Dos seres con ambición por primera vez juntos en la cama. Tenía que ser una experiencia con la combinación más letal de dos torrentes de adrenalina.

Sus amigas habían desaparecido entre sonrisas y besos, no le habían tomado ninguna seriedad a su pedido de que se quedaran. Los dejaron solos en el centro de la noche. Las callecitas empedradas del bulevard, las gradas resbalosas y la madera enmohecida del puente. Un calor cargado de voces que les llegaba desde los puestos de picarones y el ruido del mar. Hay tres maneras de enfrentarse a los problemas, las tres son saladas: las lágrimas, el sudor y el mar. Y se vio a si misma, debajo de la lamparita de noche en la madrugada, subrayando el párrafo de Dinesen, mientras miraba el océano y se daba cuenta de que dependía de su voluntad y de su ambición, el dejar de llorar.

–Tengo que irme, dijo el galán, el estafador, el chanta, el miserable. Apenas si se había calentado. Apenas si entraba en forma, preparada para la segunda, la tercera, la cuarta ronda. Y el mejor director de televisón le editaba la faena con brusquedad. Buscó y encontró, el anillo dorado que no había tenido ni siquiera la decencia de sacarse. Que ella tampoco había querido ver a la luz de la cruz de Chorrillos que le hacía recordar un matrimonio formal y emparentado de flores, toldo árabe en jardín interminable, un verano en Europa con promesas eternas y la madera del cajón y la bóveda del mausoleo donde el cuerpo de su amado se habría descompuesto con rapidez. Han pasado tres años. Ya está el café.

Estaba lloviendo. Eso si era novedad. Nunca, nunca había visto llover en Lima. Grabación a las once. Se colgó del hombro su mejor cartera, no se olvidó el celular. De la mesita al lado de la puerta del apartamento, recogió sus mejores lentes oscuros. Tenía que abrir otra vez la puerta, salir a la calle, manejar hasta el canal. Pensó: tengo que viajar.

BOrraCHERA UNO

La luz artificiaaaal–¿Cantamos todos?
Es que en el fondo de la copa, todos terminamos heridos
Mirando desde el precipicio, caidos en el barranco con los
Ojos en el cielo

¿DONDE ESTAMOS?

No es una nave espacial
Es la taza blanca ¿Ya no
Te acuerdas?
Anoche, hubo una reunión. Y de la mezcolanza
y el Glupglupglup
A los borrones y a la cuenta nueva
Y atrapado al inodoro blanco, prometo nunca más resbalar
Prometo diosito nunca másss.

(Sé sincero
Pide morirte pronto
Hacer todas tus tareas)

Es la forrrma como le mirabas las tetas
Sí señor. Aquello ha sido. No es posible, no imagino
Otro pecado
Que merezca esta noche mayor castigo.

¿Y el blanco espumante? ¿Y el hielito?
Y en el fondo de tu boca
Los angelitos
Azules.

Paramonga para mongos
Si falta ron hay Tanqueray
se acaba la naranjada: leche condensada
Y al water fui dar
De cabeza a la punta del señor baño
Dígame usted
¿Sabe cantar?

La noche cubre yaaa

A la Mona

A la vera del calavero loco supuse que arreglaría la compuerta pero la supe hecha y deshecha, la quise cobrar y perdió empuje.

No me arredra tanta leprería pues a la misma tanto que la gima y le persiguen con cuentos. Ahora mismo en el teléfono hay dos cuartos menos que en la mañana. No la culpo, tendremos que prestar mas cuidado en la temporada.

A tí a tí te hablo cuquita fresca. Vasito de agua. Sepas que escribo contigo y por ti, que lecturo en tu polito tranquilo. ¡Qué sol! Casi me había olvidado del verano

En fin, que las compuertas no tienen por qué permanecer en su sitio, hay tanta libra en este barrio que si tus ojos quieren, se puede volver a mirar desde una nueva perspectiva. Estoy a veces un poquito harto pero de nada tienes que acusar a la reina.

Entras por sangre santa, casi me he olvidado del número de trenes que tomé para llegar hasta tu puerta. Caminé cortando camino por la vereda del frente y me diste el alcance. Se llega a tu ropero por un camino secreto. Casi palidezco cuando vi como te escondías entre la ropa interior, con cuanta delicadeza contabas los dedos con los que yo te tocaba. Se tiene que lavar las manos, se tiene que lavar los dedos, se tiene que lavar la cara..De eso también estaba un poquito harto. Sin embargo no es tan injusto como perseguir por Comas a la secretaria ¿ Dije Comas? No, Los Olivos.

Baño de piel entre tus soles. Caminamos entre las piedras y nos sentamos a ver el atardecer. Hay vientos que soplan el futuro. El tuyo, se deja soplar muy bien.

Cinco labiales

I

Entra en tus brazos el deseo
El deseo posee tus brazos
Tus brazos se dejan poseer
Al poseerte cobran vida

II
Hombre y mujer
Grandes dolores de la celda
Del simulado precipicio
De la ventana incompleta

III
Quedando en el tierno tiempo
En la recta del recto tierno
En el tiempo de la mujer
En su piernura

IV

Acerca el 1 al 1
Y se caen
Abrazados y en el futuro
En una copa de vino

V
Entre las similitudes y el retorno
Amanece y los gatos tuercen pardos
Vuelve el sol, la línea de misericordia
El deseo de volver a entrar.

Yo soy el deseo

Arena y barro

La aspereza del desierto es como una goma de textura lija. No soy hombre de arena. Si bien la he visto como espectador curioso. Tal vez en el futuro he de aprender a querer a la arena y la arena ha de aprender a quererme.

Mas bien soy hombre de barro. Mantengo un antiguo aprecio por el lodo. Grata mezcla del agua y de la tierra. Entre el barro, sobre el barro, metido hasta la frente en el barro, he sido y creo poder volver a ser feliz.
El sonido del barro viene con carga de electricidad y de vida. No tiene ese mudo desprecio de la arena, que toca y se va. El barro te invita revolcarte entre sus brazos. O a pisotearlo.

La vida avanza

A espacio tiempos
La vida avanza
Sembrando letras, probando vidas
Como la virgen naturaleza
La vida avanza

Entre la niebla de la ventana
Y caminando hacia la estación
Rompiendo el hielo de su silencio
Marcando textos a los que vuelvo
(O he de volver, porque es preciso)
Entre los libros con que respiro
La vida avanza

Biografías de mayúsculas
Textos breves
Comedias-dramas
Mini reseñas
Por la vereda del comentario
Entre las vacas de la inconstancia
La vida avanza

Con Eneas en la 57

Camino a paso rápido por la calle 57. Estoy matando el tiempo en el mejor sentido posible. Salgo de mi clase de latín, y me dirijo hacia la estación del subterráneo para tomar el tren hacia Lehman. Ya me han empezado a entregar las primeras páginas que necesitan ser diagramadas para el Bronx Journal.

Según los informes de la radio esta mañana, el clima iba a ser bondadoso. Sin embargo, tengo las manos heladas.

Nunca había entrado al local de Borders en la esquina de la 57 con Park Avenue. Encontré el libro que reseñaron con tanto desprecio en el NY Times Review : My Unwritten Books de George Steiner. Se me ocurre que es posible adaptar ese camino de la envidia de los personajes hacia sus creadores. En la foto de la contraportada se le ve muy viejo al señor Steiner.

Nota, clase de mitología: ¡Qué hija de puta la Venus! Y las hermanas de Psique ¡Pirañas!

White Teeth de Zadie Smith, por recomendación de una profesora feminista de la escuela de idiomas, resultó ser el primer libro en inglés que leí ya viviendo en Nueva York. Me atrae la carátula anaranjada y abro la primera página para encontrar un epígrafe tomado de una novela de E.M. Forster que estuve leyendo en enero: Where Angels Fear to Tread. Leo las dos primeras páginas de la novela y me sorprende la facilidad para leer la misma página que en el 2001 me tomó tanto trabajo. La prosa de Smith es ingeniosa si bien después de haber leído a Rushdie, Smith ya no sorprende.

La diosa me comenta lo que yo ya sé. Hay fuerzas mucho más grandes que la voluntad. Allí no te puede dar apoyo ningún librito de auto ayuda. Pienso en la tarde de ayer, en la otra parada más placentera sobre el grass de Central Park. La vida te entrega sueños y ellos se te van escurriendo conforme caminas. Cuando abres la bolsa para ver los que te quedan a veces sólo descubres el reflejo de tus arrugas.

Martel explica cómo nació Life of Pi: Derrotado y en la India, frustrado al no haber podido darle forma a una novela histórica ambientada en Portugal, se tomaba un café. Se disponía a marcharse cuando un anciano se le aproxima y le ruega que lo escuche, que quisiera contarle una historia «capaz de hacernos creer en Dios». Presto un poco más de atención a los tacazos de las mujeres que caminan por la calle 57. En el subway, por lo general, todos usan zapatos planos o zapatillas.

Tom O’Hanlon se acerca hasta la puerta de mi oficina y me narra su epifanía de las ocho de la mañana:

 

Venía desde la casa manejando y maldiciendo todo lo que tengo que hacer hoy, y de repente se me ocurrió pensar que mi día nunca podría ser tan malo como el que le esperaba a Eliot Spitzer

Y de todo el escándalo, de los cristales rotos de la carrera política de Eliot Spitzer, como de las cenizas, resurge el próximo gobernador del estado de Nueva York: ¡Nuestro gobernador es el primer gobernador negro (el tercero en la historia de los EEUU) y es ciego (el primero en la historia de los EEUU)!

Se vienen buenos tiempos en Albany.

Y a la deliciosa prostituta inspiradora de sus infidelidades, no han dudado en crucificarla con titulares en el Daily News y el New York Post. Como si no bastase que el NY Times nos haya otorgado el enlace a su página en myspace, donde ella resume su infancia difícil, los abusos a que fue sometida. El New York Post llena su portada: Conozca a la ramera que provocó la caída de Spitzer.

Otra nota (esta vez de mi clase de latín ¡Qué bien que escribe Ovidio!):

hoc opus, haec pietas, haec prima elementa fuerunt
Caeseris ulcisci iusta per arma patrem.

 

Todo menos morir

Triscando el cielo aparecen los signos de Atenea
Tucídides nos previno de las historiadores mediocres
De la poca seriedad de las fuentes orales
De las páginas amarillas.

Hay una camada nueva de apariciones
En esta madrugada del año del renacimiento
Parece que ya no importa el dinero
Que las empresas se corrompen de ecología y de apoyo
Que convencen al vecino de que menos es más
Y los rayos del sol alumbran mejor que los adoquines
Negros de las compañías chinas.

Hablo, por supuesto,
De la nueva esencia del pensamiento filantrópico
Y de las faldas de las calles de Manhattan
Pues si es cierto que otros poetas
Nos corrompían con sus vanos efluvios de tomillo
Y sus pecados que nunca llegaban a cometerse
Ahora hay que tapar para ver mejor
Todo sale a la luz y nos ciega

Hagamos de estos signos esperanzas
Y escuchemos nuestro pedazo de la profecía, de la verdad incómoda
¡Arrastrémonos, antes que acomodarnos a la mentira
Del progreso y del mundo circular!

En cada camarada de la industria, las tinieblas
En cada corazón incorruptible de verdad asoma la esperanza
Como en esos videos
¡Tantas notas correctas en la red, tantas cabezas progresistas!

Quisiera creer que avanzamos
Que nos hemos aburrido de las mentiras
Y que peleamos todos juntos
Contra el desamparo de las guerras ignorantes
Y la miseria de los argumentos tibios pero poderosos

Corazón de Tierra, aburidos pero no vencidos
Todo Adán, menos morir.

Insula Barataria

Desde la ínsula Barataria hasta el infinito
acordonado en el camino maduro de las estrellas
apaciguado con las veinte camisas de fuerza y el
rezago de anoche con Zagreus

«El mundo es una papa en un costal» caballeros maduros
declaro esta mañana en que escribo estos huesos
y pongo mis dedos más gordos que nunca sobre
tu portafolio apolillado

Ay, como quisieras Pound haberte venido a vivir en esta
colina
Como quisieras habernos dedicado uno solo
de estos Cantares que escribo, en la tarde del 2008.

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