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The New York Street

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Cine

Dos amigos llamados JULES AND JIM. 9 de enero

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Lo intuyes cuando joven. Luego te olvidas y comienzas a pensar no en lo que crees sino en lo que funciona, en lo que se acomoda a un estándar social. De joven la idea de enamorarte de dos o tres mujeres a la vez parece posible, real. Sobre todo cuando te decepcionas la primera vez, cuando el amor idealizado deja lugar a la practicidad del sexo: Me gusta ella y ella…y ella. Pero tengo que elegir. De eso te dicen que se trata la vida antes del matrimonio. Debes elegir alguien con quien te quieras quedar para siempre. Como en el programa del Tio Johny: Una y solo una de todas las cosas que estan allí.

Catherine ha conocido a muchos hombres y es capaz de amar a varios en distintos grados y de diferentes maneras. A Jim lo ama como hombre,  a Jules como amigo, a Ernest como amante ocasional. Cuando se aburre de Jules y de Jim puede recurrir a Ernest. Más aún cuando se cansa de sus juegos machistas y quiere demostrarles que ella no está esperando a que la amen.

Catherine es todo lo que ellos deben amar. Si no quieren amarla a ella, sin amar a nada más, ella no puede entregarse toda tampoco. Si Jules es capaz de proferir sandeces tales como las de la superioridad del hombre en el matrimonio y ante Dios ¿Acaso no puede ella saltar al Sena si se le antoja? Si Jim no es capaz de abandonar a Gilbert y empacar para Alemania de una buena vez: ¿Tiene ella que esperar con los brazos cruzados a que Jim decida?

Catherine─Moreau, bellísima, con esos labios de Rosa─sabe que lo que siente causará problemas y que en la Francia de 1962, una mujer en el cine no puede amar así, sin desenlace fatal. Catherine necesita ser una alma atormentada. Tiene que enloquecer, tomar el arma.

Esta historia pudieron tramarla los griegos. Al final de la película aparecen las dos caras de Jano: Janus Films. Los dioses no distribuyen filmes sino tragedias. Este es un filme exquisito.

Se quedará para siempre en tu memoria la voz del narrador, y la voz de Morau cantando Le Tourbelleine con la guitarra de Bassik. Catherine es como la abuela del personaje de Amelie.

Sin color ni efectos especiales, con diálogos profundos, es como si Truffaut en esta película se hubiera puesto a contarnos un cuento: Érase una vez en Paris, una mujer enamorada de dos amigos, Jules and Jim…

 

Érase una vez en New York, 5 de enero


Deborah baila
Originally uploaded by Ulises Gonzales.

Recuerdo a fines del 2004, la primera vez que viajaba en el tren 4 escuchando el disco de las Partitas de Bach. Recuerdo con la misma intensidad, este 5 de enero, leyendo las partes finales de Luz de Agosto. No lo termino aún, pero la experiencia de leerlo y acercarme al final es fabulosa. Es todo tan lejos de la realidad. Es decir: Faulkner, Mottstown, Jefferson, Christmas, Hightower y Lena Grove. El mundo ha cambiado demasiado en todo este tiempo. Y mientras Faulkner lidia en el campo con el tema de la veda de alcohol en los EEUU, mientras el negro-blanco Christmas se llena de dinero traficando whiskey; Noodles, Max, Cockeye y Patsy, a algunas horas de viaje, en un barrio judío de Nueva Yok, ensayan otro sistema para hacerse millonarios: Once Upon a Time in America, la versión completa, la de 3 horas y 40 minutos, la que Sergio Leone aprobara.
Me fascinan las historias de gangsters, y esta es fabulosa.
Creo que Scorsese y Coppola consiguen un mejor efecto final con Goodfellas y con The Godfather. Pero resulta el doble de complicado para un italiano contar la historia de una pandilla que no pertenezca a la mafia siciliana. Hay otros temas que manejar. Leone hace una película de mafia sin mafia, sin spagettis, sin verde y rojo, sin tarantelas. La mejor escena creo que es el asesinato del más chiquito del grupo, con el sicario de Bugsy recibiendo las cuchilladas de Noodles. La escena de la bailarina, Deborah, parece robada de un filme de Fellini. El asesinato del mafioso de los diamantes, tiene cierto corte de El Padrino. Y Noodles en el fumadero de opio intenta explicarlo todo.

Cuando Noodles regresa a ver a Max, suena el teléfono. Esta vez no es el insoportable sonido de la primera escena, sino la llamada de Jessica desde San José. Creo que le he dicho lo que tenía que decirle. Me siento bien de haberlo hecho. Y repito todo: con ella es como una corriente apacible de agua. Como una orquesta sin ninguna nota disonante.

4 de enero, WITHNAIL AND I


Withnail and I
Originally uploaded by Ulises Gonzales.

Con todo respeto, parafraseando a los mejores críticos de Nueva York, puedo decir: Whitnail and I es, de lejos, el mejor filme del 2005. Claro, el 2005 empezó hace solo 4 días, pero en ese detalle está toda la gracia.

El 4 de enero ha terminado de una manera feliz: Regreso del restaurante Máncora, con un pisco sour encima y varias cervezas despachadas previamente en un pub de la calle Bergen, en Carroll Gardens, con Erick y Miki. La cuenta bordeaba los 90 dólares, con la propina. Pero estuvo bastante bueno. No me he movido de casa más que para dejar un sobre del Graduate Center en la oficina de correos de la 34 con la 8va, directo a Lima.

He despertado tarde, preparado para ver una peli supuestamente buena, recomendada por Paul Willis en la cena del 25 de diciembre: Whitnail and I es un filme clásico. Las conversaciones son impresionantes, las escenas inolvidables. Una tras otra, cada cual mejor que la anterior. «We’ve gone on holiday by mistake», » I felt unusual», «I demand to have some booze!», «I want the finest wines available to humanity»,» Officer..I only had a few ales». Todas frases inmortales. El director, Bruce Robinson, escribe la historia pensando en adolescencia: un departamento tugurizado de Camdem Town en Londres, en 1969. Meses antes del final de una década prodigiosa.

Robinson escribe la historia con sus memorias. Y crea los personajes basados en sujetos que frecuentaban su departamento en Camdem. Danny, «el dealer», es uno de los mejores personajes del cine cómico británico. Su Camberwell Carrot, tiene que ocupar un lugar de privilegio entre la parafernalia de un período desvanecido. Paul McGann como Marwood y Richard Grant como Whitnail igualmente, consiguen con este filme su lugar de honor en el British Cinema. Ahora recuerdo las escenas en la casa de campo, el enfrentamiento con el toro, la persecución del hombre del tractor, donde Whitnail declara que se encuentran de vacaciones «por error». La escena en el dormitorio cuando Marwood debe decir que es homosexual para escapar del libidinoso Monty, el desconcierto frente a la pila de platos sucios en la cocina, la llegada de Danny y su suave filosofia marihuanera con el porro gigantesco.

Y para terminar la jornada: los mails de Sarah. Toda su belleza, su idioma, su lengua clara, en dos cartitas preciosas. Debo agregar que Jessica ha escrito igualmente para disculparse. En Lima el Gordito esta ya internado y parece que bien. Al menos bajo cuidados intensivos, estable y animado. ¡Qué susto al final del 2004! Parece que éste año viene mejor.  Me voy a ir a dormir pensando en la Roja, En su sonrisa. en sus labios. Ella sostiene que sigue loca. Acá tal vez vale la pena parafrasear a Mendieta, el fiel amigo de Inodoro Pereyra: «Criaturita de Dios».

2 de enero

The Man Who Wasn’t There , de los hermanos Coen, es uno de los mejores ejemplos de como el blanco y negro resulta imprescindible para contar ciertas historias en el cine. Billy Bob Thorton no podria fumar, murmurar, ni cortar el pelo como lo hace en este filme, si lo hiciera en colores. Es 1949, y Doris es infiel a su marido, Ed, quien encuentra en la infidelidad un modo de conseguir dinero para invertir en el invento del siglo XX: el lavado al seco. Pero el gordo Dave es demasiado perspicaz. Sin embargo no pensaba que el final seria sobre la silla y la descarga final. Triste. Ha sido complicado levantarse hoy antes de las 8 am. Pasar a buscar a Camilo e ir al aeropuerto. Todo un asunto el de las maletas al JFK y felizmente es mejor llegar con tiempo. De regreso he venido leyendo Los Escorpiones en el Desierto de Hugo Pratt. una historia de Corto pero sin Corto. Y las ganas de encontrar un mapa que me describa el paisaje africano en medio de la Segunda Guerra, el movimiento de las tropas italianas en Eritrea, los desplazamientos de los ingleses. el polaco y Stella el italiano, y el beduino amigo de Corto. En busca de un tesoro que al final será devuelto a los propietarios originales: los beduinos. El trazo maravilloso de Pratt. Por la tarde, después del bocadillo de cine negro de los Coen, el paseo por Chinatown. Miki ha venido con Gordon y con Catherine. Ella es un peligro al volante. Me ha dejado en la puerta del restaurante donde se casa Tuan, sobre East Broadway. La imagen imborrable es Tuan y la esposa con los collares de oro. Una tonelada en el cuello y en los dedos. Kumi, la novia de Mamadou, cree, igual que yo, que la novia estaba embarazada. Ajustaba la barriga, como tratando de esconderla. Eso lo hemos discutido en The Apartment, el club de la 9na con 13 St. , donde hemos aterrizado despues del matrimonio y la cena, luego de los platos y platos de mariscos, pescado, langosta, langostinos, la cerveza Heineken y los sorbos de la botellita de Remy Matin que reposan sobre el estante. Queda un poco más arriba de la mitad en ambas. Las dos botellitas han viajado escondidas en los bolsillos del sobretodo. Espero que Francisco mande las fotos. Para no dormir en el tren he venido jugando Bejewled en el asiento del A. Hice casi 3000 puntos, no tan mal. Antes de dormir he vuelto a leer el mail que me ha mandado Sarah por la tarde. Ya le he contestado pero no hay respuesta. Nicolás me aconseja que siga insisitiendo. Yo me aconsejo lo mismo. Que sea lo que ella quiere, que no tengo motivo para preocuparme tanto, que culpe a una familia demasiado efusiva, de esas que ven amigas queridas y ya preparan el matrimonio. No puede ser tan tranca. Voy a dormir. Esta carta larga prosigue al final del 3 de enero. Voy a dormir.

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