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The New York Street

Un blog lleno de historias

>Hijos

>

Eran tres hijos
y a los tres heredaría
un imperio ensangrentado.

Dos han salido lisonjeros
El menor: un atrevido.

Mira los ojos, mira los ojos, mira los ojos
El sonido fulminante de una escopeta
Mira como pasa el ciclón, las flechas

Ese cielo limpio, claro.
Una mano de amor
Un susurro de padre a hijo.

Nada vive en la tragedia
muere el guerrero, mueren los hijos
muere el boceto de William por órdenes
de Kurosawa.

Amar a Ingmar

Tres hermanas tres
las lágrimas rojizas
descienden por la pálida piel
de Anna.
Ojos grandes como sus senos, inmensos
maternos, robustos,
llenos de dicha.

Agnes a punto de morir
los tres juntos otra vez
en la casa de madre
el columpio
de niña osabas espiar.

¿Por qué me besas?
¿Por qué tus labios corren rápido hacia mi boca?
¿No sabes cuánto te odio?
¡Cuánto destesto tu estúpida felicidad¡
Tu sonrisa sin complejos, post-histórica.

El hombre le teme a la muerte
y somos tres hijas temiendo la suya
a las dos nos ha dejado la casa, el poder sobre Anna
a la más débil le ha quitado todo
¿Qué te hizo Agnes, Ingmar?

Corte a rojo. Nostalgia. Lear. Poder.

Hamlet segun Auden y la muerte de un vendedor

En el libro acerca de sus conferencias en Nueva York sobre Shakespeare, Auden hace precisiones sobre el valor de Shakespeare en Hamlet como medio de experimentación con el verso y con la prosa. Según Auden: Shakespeare, aburrido porque las comedias ya las escribe demasiado bien y fácil, intenta experimentar con el personaje trágico. No es una obra bien lograda ni un personaje que le satisfaga completamente cuando es representado. Y tal vez, explica el poeta, a eso se deba que se haya tomado tanto tiempo para escribirla.
Lo que sí queda claro es que el período comprendido entre 1601 y 1608 es el que cambia para siempre la historia de la literatura, pues fue en ese breve lapso que Shakespeare escribe Macbeth, Othello, Hamlet y King Lear.
Es interesante que esta mañana en tro otexto haya llegado al mismo punto del aburrimiento como tema. Se trata del ensayo de Montalbetti sobre las pinturas de Jorge Cabieses en que enumera las características del hombre post-histórico, es decir del nacido luego del final de la historia. La más importante es el aburrimiento, y de ese aburrimiento ante todo nace un vacío que es representado mejor que nada por la sonrisa tonta que el hombre pone sea frente a Cristo o ante la publicidad de Mc Donalds o ante el prospecto de una vida mejor. La sonrisa tonta es el elemento que usa Montalbetti para cerrar su ensayo. Camilo decía que este ensayo le había fascinado. Montalbetti escribe usando mucha información y contexto y estableciendo ideas claras que se concatenan párrafo a párrafo. Es una escritura creativa, bien escrita y bien sustentada.

La clase de hoy fue sobre La muerte del vendedor y una discusión más o menos extensa y no muy entretenida sobre los valores relacionados en EEUU con el éxito. El éxito y el dinero. Si van juntos o no. La crisis de la familia, si la esposa tiene que ser solo esposa o no. Y el personaje principal Willy Loman, que es un perdedor porque decide serlo, porque no cambia con los tiempos y porque tiene demasiado orgullo metido como para aceptar sugerencias y ofertas de trabajo de personas a las que considera inferiores a él.

Apenas Hamlet

Esta mañana he terminado de leer Hamlet, Príncipe de Dinamarca. Es una de las tragedias más alabadas de Shakespeare sin embargo al terminarla queda uno con la sensación si se trata de una tragedia o sino es más bien una burla de lo que es una tragedia. Todas las muertes una tras otra: Polonius, Ophelia y al final en una seguidilla Gertrude, King Claudius, Laertes y Hamlet. Todos ellos empujados por la maldición del fantasma todos ellos muertos por casualidades, por equivocaciones, por torpezas.
No sé si es el espíritu con el que he leído Hamlet, pero no ha resonado en mí con la misma fuerza que Shylock cuando clamaba por sus 3000 ducados. Hay líneas brillantes, ciertamente el diálogo implica que relea una y otra vez todo Hamlet para entender toda la resonancia y todo el alcance de sus palabras. Pero como obra trágica, está resuelta-me parece- de un modo o burlesco. Esto es tragedia, que todos mueran, pues vamos a matarlos a todos. el personaje que brilla en toda la obra el único cuyo intelecto es incluso capaz de haber creado todo este drama para exaltarse a sí mismo es Hamlet. Hamlet, obra de Hamlet, y no olvidemos también que puede ser el fantasma del hijo del dramaturgo, al que el nombra en su honor, y la imaginación de Shakespeare que viaja a encontrarse con su hijo, poniéndole toda la sabiduría intelectual adquirida en un marco trágico donde Hamlet brille. Por otro lado no veo ninguna escena absolutamente memorable a no ser por los diálogos. Ninguna que tuerza la historia radicalmente como lo hace Portia en El mercader de Venecia o Ricardo III cuando decide la suerte de sus sobrinos.
Ayer estuve leyendo Miller, la «Muerte de un vendedor » que le da vueltas a los temas del Gran Gatsby, el sueño americano, la felicidad a través del dinero, la unión familiar. Me hizo recordar demasiado a la desintegrada familia de The Corrections, tal vez por el padre en problemas, y la madre que trata de juntarlos a todos para que se despidan de su padre en gran forma. Pero Frazen me parece superior. El papel de las mujeres en la literatura de Estados Unidos otra vez no queda muy bien parado. Creo que solo Henry James ha conseguido personajes femeninos en la literatura de Estados Unidos que se eleven por encima de la mediocridad.
Ayer las conversaciones con Adelle fueron muy instructivas acerca de esto y las convenciones y el complejo edípico presente en Hamlet. No está, no lo veo explícito. Por otro lado Edipo nunca amó a su madre conscientemente, pues nunca supo que ella lo era sino cuando le fue revelado y entonces empieza la tragedia, tras la revelación del cruce de destinos de Edipo y su mujer-madre. En Hamlet no sucede nada parecido.
Adelle es genial. Aún no puedo olvidarme de la sonrisa de Gretty y sin embargo estoy pensando en Adelle. ¿Y Rachel? Ambas estaban preciosas. Lindísimas. ¿Y Stephanie? Una cerveza en el Galaxy y otras dos en Cider. Vuelven mis deseos vegetarianos, hemos quedado una vez a la semana. Por otro lado qué fascinante el viaje desde Brasil cruzando el Amazonas hasta Caracas. Qué inteligente, amante de los viajes. ¡Judía! Ambas bueno.
Y la mujercita iba por la vereda camino al Oyster Bar. Con su chalequito cerrado, los ojos brillantes y mirando a sus pies. Y va a estudiar periodismo dice, aunque su especialidad sea antropología. Stephanie es psicóloga pero estudia trabajo social.

Las máscaras y los nortes del último copista -Vigilia de los Sentidos de J. Wiesse

Durante las ultimas dos semanas he estado bosquejando esta reseña sobre el libro de poemas de Jorge Wiesse . El jueves envíe el artículo a Hueso Húmero y Abelardo Oquendo aprobó su inclusión en la revista de diciembre.
Me ha costado mucho trabajo y he recibido orientación de Camilo y ayuda del propio Wiesse cuyo artículo publicado en Hueso Humero 38 más o menos delineaba los objetivos de su poemario.
Acá transcribo la reseña:

Las máscaras y los nortes del último copista
UIises Gonzales

Vigilia de los sentidos es el primer poemario de Jorge
Wiesse. Consta de dos partes. En la primera, titulada
“Personæ”, Wiesse ha juntado 26 poemas, en su mayoría
sonetos. La segunda, titulada “Nortes”, comprende
siete composiciones de distinto metro, agrupadas por
temas, que aluden a distintas zonas geográficas
(«Apuntes toscanos», «Diario romano» o «Lima»). La
primera parte es producto de la intensa relectura de
la Comedia y al mismo tiempo es un homenaje a Dante,
la segunda es un tributo al territorio de la infancia,
los amigos y la familia. Según el autor, tanto la
Comedia como un viaje de retorno al norte peruano de
su niñez fueron las causas de estos poemas. Al final
del libro se incluye una sección de «Deudas
advertidas», casi siete páginas en la que Wiesse
detalla las diversas fuentes de inspiración de sus
versos. Vigilia de los sentidos es el primer libro de
una trilogía de cien poemas –como son cien los cantos
de la Comedia– cuyo título alude a una frase
pronunciada por Odiseo al descender al Purgatorio en
una escena figurada por Dante.

Vigilia de los sentidos es una respuesta a Dante en la
línea de la teoría de la crítica responsable de George
Steiner. Según Steiner, la mejor respuesta posible a
una obra artística es otra obra artística. De la
Comedia, Wiesse ha tomado: una línea declamada por
Ulises en el Canto XXVI del Infierno: «questa tanto
picciola vigilia d’i nostri sensi», un epígrafe al
principio de «Nortes», algunas escenas (como la de
Odiseo) y un personaje (Pia dei Tolomei). Pero lo más
importante ha sido la apropiación del estilo de Dante.
Borges decía que una de las principales marcas del
estilo dantesco era la capacidad para retratar
personajes con la mínima cantidad de palabras posible.
Al interrogar a Dante, Wiesse solo pretendía conocerlo
mejor, pero al apropiarse del estilo ya todo era
posible. Es como aquella aventura imaginada por Neil
Gaiman en The Sandman, en la que un escritor compra
como esclava a Calíope. Al tener a la musa de la épica
consigo, el escritor empieza a pensar con la magnitud
de Homero.

Varias máscaras con las que se ha confrontado Wiesse a
lo largo de su vida –al menos las que más lo han
conmovido– están detalladas en la primera parte de su
libro: “Personæ”. Wiesse convoca en el título y en la
ambición a Pound. Al igual que el viejo Ezra, escoge
sus personajes dentro del universo de los clásicos y
los hace hablar. Así imagina las palabras de la
hermana de Antígona, que en los exteriores del palacio
real de Tebas proclama las penas de su trágica
cobardía en «Lamento de Ismene»:

Paz, paz y aquellas sospechas violentas
Con que el tirano en confundir insiste
Mi cobarde lucidez y mi pena
Estéril? ¡Ah cabecita! Tú sigues

Serena en la eternidad del gran gesto
Mientras yo quedo amasando en los hornos
El pan oscuro de la vida. Muertos

Ya mi afán y mi linaje le robo
Al silencio estas voces y regreso
A mi papel: a lo blanco, a lo anónimo.

Wiesse resucita la voz de Ismene como si se tratase de
uno de los personajes de Lee Masters en el cementerio
de Spoon River, aludiendo a imágenes de Sófocles, pero
robándole líneas a Vallejo («yo que me quedo amasando
en los hornos, el pan oscuro de la vida»). En otro de
estos sonetos («A Grete») Wiesse imagina el discurso
de la cucaracha que se arrastra mientras deja en el
suelo la grosera marca de su baba e intenta recrear la
voz sibilante del metamorfoseado Gregorio Samsa
invocando a su hermana:

Supuro sanies, sanguaza y saliva
Saburrosa– y un siseo sinuoso
que sale de mi sámago y es zonzo
Socolor, sucia sanguaraña cíclica.

Solo esta soflama, ya sibilina,
Te silbo: Será mi serga el solo
Serpeo con que el sanedrín silvoso
Me sancionó, y tu seca sevicia.

Wiesse utiliza los clásicos para generar cruces
intertextuales, a los que enriquece con sus
experiencias con la música, el teatro, la ópera, el
cine, el ballet, la fotografía y la pintura. En este
proceso de contaminación, el texto original se
enriquece con lecturas posteriores, a la manera de los
copistas medievales que iban agregando notas al margen
a sus nuevas copias. Ha escrito Wiesse que su mayor
goce como artista, «su epifanía lírica», la encuentra
en el momento en que los textos se contaminan (“Dante
y yo. Del fuego a las cenizas”, Hueso Húmero 38).
Agreguemos que los epígrafes funcionan en este libro
como claves del proceso de contaminatio. Son una
invitación al lector, quien conociendo los textos
utilizados para el cruce intertextual puede disfrutar
del proceso creativo. Como en el poema «Balcón de
Julieta», en el cual Pedro Salinas, Sergei Prokofiev y
los bailarines Alessandra Ferri y Wayne Eagling leen
el texto de Shakespeare y lo interpretan. En este
poema es Wiesse, imaginándose como el último copista,
quien fusiona las sensibilidades únicas del teatro, la
música y la danza y las moldea para que encajen en la
perfecta arquitectura de su soneto:

Vamos en luz buscando nuestra ruta
Por la región del aire. Confundidos,
Se sumen los neblíes; y la luna,
Perpleja, retira sus rayos fríos.
Atrás quedan la noche, las historias,
Los nombres. Sólo tú y yo, horizontes
Finales de nosotros mismos, formas
De unos sones que lucen bien sus goces.
Somos el blanco y la flecha y el arco
Y el ojo; somos la piel y los pulsos;
Somos los cuerpos que el viento calzaron
A sí; somos este aquí y su futuro…

Vendrá el silencio a reclamar su cuota:
Y se hará la música que nos nombra.

Si bien en “Nortes”, la segunda parte del libro, las
referencias a otras obras artísticas no son tan
abundantes como en “Personæ”, el esplendor y la
riqueza de la literatura se manifiestan en la idea
magnífica que los agrupa: en “Nortes” Wiesse se ha
transfigurado en el marinero griego que vuelve a casa
tras muchos años, cubierto de nostalgia, para
narrarnos sus viajes. Pero este viajero, diestro en el
uso de la lengua, carga consigo el don del estilo
dantesco. Para este juego de personajes
desenvolviéndose en tiempos y geografías distintos
resulta más que apropiado el epígrafe de Borges al
principio de “Nortes”: «…Esa Ítaca de verde
eternidad…»

En “Nortes” hay referencias peruanas e italianas. Las
italianas están agrupadas en «Roma» y en «Apuntes
toscanos», donde se perciben las escenas más
románticas (caminatas por Roma, sensaciones eróticas
al lado de las fuentes romanas o bajo la sombra de las
colosales estatuas y monumentos). Las referencias
peruanas tienen que ver con el norte del país, a
excepción de «Lima». El norte peruano es
reinterpretado y contaminado a través de los poetas
que Wiesse admira. Como «Puquio de Sausalito», que se
declama con el tono elegíaco de Whitman (“Me llaman
por él, por él te invoco”) aunque en una de sus líneas
aparezca Machado (“crepúsculos sucios”) coloreado con
los nombres autóctonos de plantas y de parajes
baldíos. Con préstamos y datos autobiográficos Wiesse
escribe estas bellísmas líneas:

Mis nortes son siempre regresos
A la tierra nunca bien habitada
En que los desiertos sueñan
Con prados verdes
Donde el rumor del agua
Resuena en el gorjeo del pájaro

Y donde los sauces, los guarangos y los algarrobos
Filtran la luz de lo definitivo.

Toro de puquios y de huacas,
Dragón de papel y melancolía,
Ángel de raídas Huamanzañas,
Te he abrazado en ese confuso paraíso:
Se han apagado los crepúsculos sucios
Y me he llenado de auroras

En El canon cccidental Harold Bloom declara que uno de los motivos para elaborar un canon es la necesidad de concentrarse en la relectura de ciertas obras literarias ante la imposibilidad de leerlas todas. El apéndice “Deudas advertidas”, donde se encuentran creadores tan distintos como Mozart, Yourcenar, Fellini, Dinesen, Vallejo o Watanabe, es también un canon propio y a la vez una invitación del autor a compartir su universo lúdico, germen de este libro de versos que por su ambición y complejidad sitúa a Wiesse en la sagrada y breve línea de los poetas trascendentes.

Carátula del poemario Vigilia de los sentidos, Lima 2005


Vigilia de los sentidos. Editorial Laberintos, Lima,
2005. 107 pp.

Carboncito 8


Renso Gonzales escribe en el editorial del Carboncito 8 que uno de los comics que más lo ha hecho cagarse de risa es El hombre Araña en Resinápolis. Carboncito 8 me llegó el jueves y leer eso me ha emocionado. Además en el comic del perro Lito, con una fiesta donde participan diversos personajes del cómic nacional, fue extraño ver también al Hombre Pus detrás del sofá y luego robándose un jonca de chelas. Extraño al Hombre Pus.
El comic publicado en este número lo hice hace como tres meses. Es una mezcla de influencias de cine, el filme El Perfecto Humano de Von Triers, Corto Maltés y The Sandman. Pus es un inmigrante ilegal más cruzando la frontera por el desierto, y sobrevive a la noche y la persecusión de los agentes de frontera para encontrarse con una mesa de ajedrez donde se juegan una partida Corto Maltés y la Muerte (el personaje de Gaiman, una mujer)
Además me llegó la última edición del Crash Boom Zap. Creo que hay que hacer algo juntando todos los ingredientes. No sé exactamente qué todavía. Pero algo hay que hacer. Me he cagado de risa con la versión del perro Lito y la chola Jacinta. Todavía se puede hacer buen comic subterráneo en el Perú.

>Y entonces las campanas, irrevocables..

>
No desvanezcas Virginia,
las flores encarnadas que buscabas
las trae Dromio para la cena

Se ha de celebrar clausurando Villa
la bondad animosa de la pareja feliz
Y la música de fondo: «el plomo, el plomo!»

Cenaremos con los astutos pies enfundados
y la cabeza en tierras lejanas
Mientras Marlowe con las manos engrasadas
devora el pellejito.

Marcharemos silenciosos
hacia la fábula
de la cena amarilla.

Se puede venir enseguida
a tirar la puerta bajo el puente de Aviación
al fin y al cabo solo era Susana
de noche con su guitarra.

Apaella,
sufrir la pampa y la puna
nada temes si nada debes
mas si debes una libra de tu carne
deberias de temer

Los pezones cristalinos, la boca en corolario
y el timido panzazo del pesebre
oxidado, extenuado como una pajita enorme
en el ojo ajeno

No amarte es peligroso
es buscar con los pies atados
es caer descerebrado
apanarse uno mismo
en procesión de octubre

Líbranos señor
de todos los males
apapuchanos esta noche
¡Danos libertad! ¡Danos poder!
Ya tú sabes.

Heat and Dust en la India

Antes de ir a dormir. En la India, había una vez. Greta Sccachi bella, como la inglesa inocente, aventurera, del amor tortuoso, del amor prohibido por un rey tramposo y maquinador. El hijo no llega a nacer y la sociedad inglesa sigue sin enterarse, mientras la desprecian por ser como es, como si fuera otra vez Pasaje a la India, solo que entonces todos estaban del lado de ella hasta el final. Ella no se ha muerto y, en la mujer que regresa en los 80 a buscarla, la historia vuelve a recrearse. Merchant-Ivory. La anciana escritora dice que la escenografía de su novela ha sido cambiada, que el palacio del principe hindú debió haber sido decadente. Pero Ivory no pudo resistir la tentación de hacerlo lo mas suntuoso posible, de hacerlos brindar en el banquete con finísimas copas de cristal.

>La Ultima sonrisa de Shylock

>

Deberle promesas a Judea,
viviendo en los canales de Venecia,

En la sangre bulle el ansia de venganza
la que ahuyenta la fortuna de las lanchas,

Aguardas la sentencia,
sabiendo que has de ser premiado.

Te has vengado con nosotros
en el Bronx, cuatro siglos after.

Mr. Dunbar imita la voz de Shylock, y divide el mundo de Venecia en tras mundos diferentes: el de los cuentos de hadas de Belmont, el de los jovenes ricos, mercaderes venecianos, el del dinero y el comercio, el del judio Shylock.
Portia, heroina, una de las pocas mujeres en Shakespeare que se eleva por encima de todos los heroes, memorable.
Y las menciones frecuentes a la cena, a la identidad perdida y a esa tristeza indescifrable de Antonio. Tristeza por Bassanio? A quien ama por enciam de todas sus riquezas? Tristeza premonitoria?
No te olvides que el tema judio era popular entre las masas inglesas. Shakespeare escribia para el pueblo, su objetivo era la usura como Shylock, el se beneficiaba con la risa y el llanto de la platea, con los aplausos de las ultimas filas.
No te olvides que dice: Solo somos actores cumpliendo con nuestro papel en este escenario.
Si Shakespeare viviera en el siglo XX hubiera sido el creador de Big Brother o un perfeccionista productor del Jerry Springer show.

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