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The New York Street

Un blog lleno de historias

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La vida papaya en Indoor Voices podcast

Hace una semans, Mercedes Diez, Directora de Communications and College Relations en Lehman College, me entrevistó a propósito del Hispanic Heritage Month. Conversamos acerca de las experiencias y el trabajo detrás de las crónicas de mi libro La vida papaya en Nuevsa York. Espero que les guste escucharlo. Aquí el enlace.

Entrevista a propósito de la FILNYC 2022

Esta semana (últimos días de mayo 2022) la periodista mexicana Irma Gallo me entrevistó desde la organización de la Feria Internacional del Libro de Nueva York, a propósito de mi trabajo como profesor, editor y escritor. Hablé un poco de Los Bárbaros, de las ediciones de Chatos Inhumanos, de mi trabajo en Lehman College, de mi novela País de hartos y de mis textos publicados en la antología Excritorxs Salvajes. 37 Hispanic Writers in the US (antologado por Hernán Vera y publicados en 2019 por Hypermedia).

Entrevista en Hablemos Escritoras

Adriana Pacheco, del extraordinario proyecto Habemos Escritoras (curadores literarias), conversó conmigo acerca del presente y el futuro de Los Bárbaros, sobre la comunydad de escritores en Nueva York, y algunas cosas más.

Los invito a visitar el enlace y darse una vuelta por las más de 100 entrevistas en que Pacheco –desde la ciudad de Austin en Texas– ha entrevistado no solo a autoras sino también a editorxs, traductorxs, directorxs, estableciendo un puente entre proyectos que se han establecido en diferentes puntos dentro y fuera de los Estados Unidos.

Espero que les guste la entrevista y que disfruten el podcast.

Entrevista Entrelíneas (Enero 2021)

El podcast literario Entrelíneas colgó esta entrevista que me hizo la editora Claudia Giribaldi en diciembre 2020.

En 30 minutos, conversamos sobre mi llegada a los Estados Unidos, mis primeros trabajos eventuales –con un Social Security bamba– los inicios en el periodismo y la Maestría en Literatura Inglesa. Y traté de explicarle cómo así un dibujante de comics en Lima se transformó en editor de Los Bárbaros y en fundador de los Chatos Inhumanos en Nueva York.

Claudia también me forzó a leerles el prólogo de Los Bárbaros 8, sobre «Escoger» y Hunter S. Thompson. (mentira, lo hice con gusto)

Muchas gracias Claudia y Entrelíneas.

Conversación nocturna con Vera

A comienzos de octubre de este 2020, tuve una Conversación nocturna con Hernán Vera Álvarez. En ella, Vera se refirió con mucho cariño a mi novela País de hartos.

Fue un placer conversar sobre la novela, sobre autores peruanos que quiero (y que no quiero), sobre literatura escrita en Nueva York, sobre las taras latinoamericanas —argentinas y peruanas—, sobre la experiencia del que deja todo y cambia de vida en los Estados Unidos, sobre Los Bárbaros y el trabajo de Chatos Inhumanos.

Una agradable noche literaria -desde las 11 pm hasta casi la 1 de la mañana- que ha quedado registrada en este podcast de Suburbano Ediciones. Gracias también Pedro Medina León por haber hecho crecer este espacio para la literatura en castellano escrita en los Estados Unidos.

Gente de pantalla

Y de pronto la gente de pantalla se aparece en tu vida/ Presionados por quién sabe qué pedazo de tiempo/ Alguna esfera azul/ Una campanada enmedio de la noche/ Así como aquella doña que soñaba con croquetas del cuerpo de un torero/ Se aparecen y te dan la mano y sonríen y se vuelven tan simpáticos como en la vida irreal/ La gente de pantalla proyecta una nueva imagen y esa imagen se toca con la tuya. Y bum.

 

 

Tenía gripe y obsesiones

Sospecho que tenía gripe

y ganas de joder.

Claro que yo era muy joven

y sufría después del pan con mantequilla

hasta las 6 en que entraba a buscarla,

me desparramaba en su sofá

y la admiraba.

Sólo/solo la admiraba.

Tres veces le dije que la amaba

otras muchas, en silencio, la amé.

Ella me despistó

con su temprana edad, con su

cinismo,

con su vocación

a lo Flaubert.

Y alguna vez lloré, pero después

escribí una novela.

Me tomé una botella contando la historia.

Ella tenía gripe

y esta noche, me la ha pasado.

Soplo en la noche de Madrid,

le mando un beso,

volado.

NY, diciembre de 2016

A woman walks with an umbrella along the Brooklyn Promenade during snow fall in New York

Era Lima, 1992, y yo era mucho más tonto. Me levanté de la cama una madrugada con un único nombre entre los labios. Sabía dónde vivía ella, sabía que nos separaban 57 cuadras de distancia. Aferrado al volante del auto de mi padre, llegué hasta la esquina de su casa, la vi salir, puse el carro al lado de la vereda y saludé. Dije que la llevaba.

Yo venía de recorrer a solas buena parte del mundo y supuse que el futuro era más sencillo de lo que parecía. Fue un desastre. Ella bajó diciéndome que jamás pasaría nada entre nosotros. El futuro era una ilusión.

El alcohol y la vida te curan las heridas y traen algo que se parece mucho al olvido. A mí, los seres humanos con los que me puse a conversar durante aquellas noches de borrosa tristeza, me convencieron de que era indispensable transformar al amor en otra cosa. “¿Quién no ha pasado por momentos así?”, me dijo alguno. “Lo mío fue mucho peor”, me dijo el otro. En esquinas oscuras de bares, en borracheras a media luz de cantinas de playa, entre los cuerpos pegajosos de salsódromos hacinados, escuchando boleros de putas, y en ciertos libros que describen las desgracias amorosas, me enteré de familias y de fortunas que se derrumbaron por historias mucho más interesantes que la mía.

Cuando pisé Nueva York ya era un sobreviviente. No me consideraba un experto pero al cabo de ciertas noches me sorprendí a mí mismo como un animal nuevo. Algunas veces, pensé haber perdido el alma. Si acaso las buscan, encontrarán a las víctimas: aquella que quiso que perdiera la vida metiéndome en su cama, aquella que se fue mientras salía el sol, cansada de intentar arrancarme una promesa desesperada, un juramento; la que me llamaba desde larga distancia para repetirme una historia en la que yo ya no creía, la que esperaba que dejara todo como estaba y basado en la promesa de su amor me largara a buscarla.

No solemos prestarle demasiada atención a las historias de hadas que nos leyeron cuando éramos frágiles. Las que nos explicaron cómo sucedía la vida, con terrible intensidad monocromática: la vida es tan sencilla. Esas fantasías se nos graban de niño. Luego, la escasez del tiempo─esas tantas horas estudiando, buscando trabajo, manejando hacia el trabajo, trabajando para no perder el trabajo─nos condena a no reconsiderar nada de lo que aprendimos antes de que las axilas nos apestaran a hombre grande.

En esta ciudad me sobraba el tiempo. Lo reconsideré todo. El amor más que nada.

Es verdad que cuando uno cree saberlo todo, sucede aquello que nos hace ver que no sabemos nada. Es cierto que nunca terminamos de conocernos. Hoy estamos seguros de que palpitamos. Mañana, temeremos habernos convertido en hombres de yeso.

Me levanto de la cama, entro a la cocina y me preparo un café. Escribo un poema que jamás publicaré. Observo la ventana: la nieve sobre el bosque. Presiento el frío. Pienso en todos los proyectos. De repente desde otra habitación me llegan unas voces: intentan decir algo. Aún no sé si en castellano o en inglés. Son unos niños que, tal vez, me reclaman.

En ese momento me entra de nuevo la duda. ¿También les contaré los cuentos de hadas? ¿O  les diré que el amor es otra cosa, que la vida se desbanda (que es una tómbola), que la felicidad no es una fórmula y que a veces hay que perderle el miedo a convertirnos en tontos para siempre (solo sé que nada sé)?

Es Nueva York, diciembre de 2016.

 

Sangre mala

Avatar de ulisesgonzalesThe New York Street


I was there, on the subway, on the train, over the bridge. Just shivering as the other ones. They waited at the platform or looked through the window to the man dying. Over the tallest building a signal of hope: A yellow star pretending to be black. This guy of the blue gaze, just before the seizures, was admiring the weather while the train was running over the Manhattan bridge, pretending to be blind: “Yo hablo español, solo que no lo he desarrollado mucho.”

What kind of accusation against him? How to spread the idea without the help of his eyes? ¿Cómo interpretar la historia sin la permamente acusación de su historia? ¡No temeremos a las mariposas incrustadas en el pergamino de Agamenón! ¡No desperdiciaremos el tiempo mal ganado en las pesadillas de otros! “Is that not the truth Omar?”, he asked, just before his agony. We were too busy…

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