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The New York Street

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Políticas

Come to Peru, Land of the Incas

¿Quién soy yo para opinar de política? Un mero observador. Un don nadie. Un sujeto sin herramientas suficientes para analizar unas candidaturas de las cuales apenas si conoce la superficie. Personajes de los que apenas si conoce el boceto de una caricatura. ¿Cuánto dinero ha gastado Castañeda en su campaña? ¿Toledo?¿PPK? ¿Humala dijo tal o cual cosa y ahora se contradice?¿Su hermano lo denunció? ¿Keiko nunca fue al Congreso cuando la eligieron, la rodean una banda de incapaces?

Por ahí aparece César Hildebrandt para decirnos lo que piensa de la candidatura de PPK y lo tildan de amargado, de higadito, de ventarrón de metro y medio. ¿El Perú ha avanzado o ha retrocedido? ¿Ser presidente es una aventura, un reto o un compromiso? Para no contradecirme–algo  que he tenido que hacer en mi adolescencia para entender los vaivenes de la política peruana–y manifestar mi opinión, que a pocos le interesa, a mí más que a nadie; repetiré que ser presidente es un trabajo. Así que abajo las banderolas y que se apaguen los himnos y los coritos. Un presidente no es un equipo de fútbol, es un empleado que tiene la obligación desde el primer dia de desanudarse la corbata y ensuciarse las manos tratando de conseguir lo que ha prometido que hará durante su campaña, aquello por lo cual  los electores-empleadores han votado por él. Por eso preocupa la imagen de un Humala dos caras, la pesadillesca situación de un candidato Fujimori al revés, que es votado para hacer algo pero hace todo lo opuesto.  Asusta. ¿En qué baso mi crítica de Humala? En comentarios de otros, en lo poco que he visto de él en presentaciones en televisión, donde su discurso presenta ciertos matices de crítica contra la opinión de moda de que un Perú más abierto al intercambio comercial con el mundo es un país mejor.

Humala, por otro lado, es el único de los principales candidatos, que cuestiona un problema que los peruanos que no creemos en el capitalismo sin control tememos: que la bonanza económica está enriqueciendo a pequeños grupos económicos hasta el punto que la sociedad peruana resultante será una donde las brechas entre ricos y pobres sean imposibles de cerrar.

Por ese discurso de igualdad social de Chávez han votado millones de personas no solo en Venezuela sino también en Ecuador, Bolivia, Argentina, Venezuela y Brasil (el gran Lula que todos felicitan ahora, recordemos que era el lider del partido obrero, el dirigente del Partido Comunista de Brasil). Así que tampoco hay que quemar las fábricas y renovar el pasaporte antes de tiempo. ¿Pero Humala no es Lula sino Chávez? He ahí el terror a eso que hablaba: Fujimori al revés. Fujimori dijo que iba a proteger nuestros salarios y que los precios no iban a subir. Y entonces aplicó las teorías del libre mercado, creyéndose capaz de resolver los problemas del país uno por uno, a pulso, con ayuda de sus colaboradores más cercanos, escuchando las líneas de Montesinos que sabía de donde cojeaba cada empresario y político corrupto en el Perú de principios de los 90s. Y ahora estamos aquí: 2011, un país que crece económicamente, un lugar seguro para las inversiones, una posibilidad increíble–si comparamos este país con el Perú que nos dejó Moráles Bermudez, Belaúnde o la mazamorra de problemas que dejara Alan García en 1990–de reducir los niveles de pobreza e incrementar el nivel de vida de los peruanos en los próximos 100 años. Y otra vez la tentación del péndulo. No, por Humala no. Basta de péndulos.

Tampoco Keiko, porque si bien no sé casi nada de su propuesta–a pesar de venir ambos del mismo colegio Recoleta, de haberla visto en un par de ocasiones en el apogeo del poder con su padre y de haberla tratado como una estudiante más, agobiada de examenes en su minúsculo departamento en Nueva York–Keiko representa nada más que los votos de millones de peruanos que creyeron que Fujimori era el mesías y que no comprenden como este señor al que le adjudican tantos logros y tantos avances, puede estar en prisión mientras que Alan García, el fabulador y el incapaz gobernante de los años 80s dirige al país y se lleva todo el crédito. Estos votantes fujimoristas tampoco entienden cómo algunos de esos empresarios y políticos incapaces y corruptos que se hicieron ricos con la dictadura de Morales y Velazco; con el primer gobierno de Beláunde (porque la gente se hacía rica con Belaúnde y con García tanto como con Fujimori, la diferencia es que nadie les hizo un video) no están en la cárcel.  Y los presidentes ordenaban masacres, como la ordenó Alan García contra los prisioneros de la cárcel de El Frontón y les daba la bendición a comandos de aniquilamiento como el Rodrigo Franco (y les preparaba un túnel de escape a los del MRTA). Pero Fujimori está en la cárcel y García no. Pero no se puede votar por Keiko solo por eso. No vamos a votar por ella solo para que salga su padre de la cárcel–a quien alguien lo engañó, haciéndole creer que regresar de Japón era una buena idea–ni por las injusticias del pasado. Vamos a votar por alguien que sea capaz de mirar al futuro con las posibilidades que se le presentan al país, que sea capaz de escuchar las críticas y de enmendar los errores y hacer la mejor faena posible con un mínimo de desaciertos.

Y Castañeda. Pobre Castañeda. ¿Quién le mintió que llenando Lima con cartelitos con su nombre se aseguraba el poder y la fama para siempre? Castañeda no es Andrade, gordito carismático, enamorado de los parques y de los jardines. Tampoco es Barrantes, chato florero, instruído, con talento para hablarle a las masas. Ni siquiera el colorado Belmont, simpático libro de superación personal andante. Castañeda es un oscuro burócrata con cierto talento para manipular los números. ¿Ese asesor que contrató en Venezuela, no estará trabajando por lo bajo para Humala?

Toledo y PPK. Esas son las mejores opciones que tenemos en el Perú de hoy. Porque ambos prometen utilizar con provecho las favorables condiciones económicas en las que se encuentra el país y distribuir la riqueza entre todos para que las contradicciones no se agranden. Porque prometen–y tenemos cierta garantía, en base a su obra y sus políticas pasadas–de que mirarán para adelante. Pero ambos tendrían que escuchar a las voces furiosas como las de Humala o las de Hildebrandt. No deberían cerrar las orejotas a las críticas del modelo económico. Ambos tienen que prestar atención a las quejas de los fujimoristas que reclaman que después de Fujimori muchas cosas básicas como la seguridad, la salud y los servicios públicos en los pueblos del Perú no funcionan con la misma eficacia y prontitud que en aquellos tiempos.

Hay que escuchar a los que dicen que este modelo liberal está abandonando al pueblo para prestarle más oído a los ricos. Hay que hacer una revolución para los pobres desde arriba, ahora que aún hay tiempo porque de otro modo estos pobres un dia se van a hartar y van a escoger soluciones radicales como las de Chávez. Hay que llenar el país de pequeños empresarios. Sí ¿Pero y qué pasa con los que no quieren ser pequeños empresarios sino simplemente quieren un país justo con un poco de riqueza para todos? ¿Qué pasa con los que solo quieren educación de primer nivel para todos los peruanos? ¿Qué pasa con los que solo quieren alcaldes y funcionarios eficaces y honestos? ¿Qué pasa con los que quieren empresarios que inviertan en el Perú pero sin mano de obra barata?

Ese rollo de que de la pobreza solo se sale volviéndonos todos empresarios no sirve. PPK o Toledo. Esas son mis opciones.  Ojalá que si cualquiera de ustedes dos es elegido presidente, sepa contener la avalancha, poner las primeras piedras de un país justo, entender las contradicciones de un país que no solo quiere riqueza sino también oportunidades y justicia para todos. Un trabajador eficaz, un empleado eficiente, que escuche consejos, acepte las críticas y cumpla con lo que ha dicho. Eso es a todo lo que debería aspirar el Perú en estas elecciones.

Vargas Llosa: Veinte años después de la pica pica

«Es preciso que todos lo comprendan de una vez: mientras más duros y terribles sean los escritos de un autor contra su país, más intensa será la pasión que lo una a él. Porque en el dominio de la literatura, la violencia es una prueba de amor.»

Mario Vargas Llosa, La literatura es fuego

La semana pasada terminé de leer El sueño del celta. Anoche vi en YouTube un tremendo documental sobre la vida de Mario Vargas Llosa. Ambas experiencias me llevaron a recordar los momentos de mi vida en los cuales su obra me entretuvo, o por lo menos aligeró la pesadez del camino.

El año 1990 fue clave para entender el presente peruano. Allí, en dos podios, a pocos pasos uno del otro, Mario Vargas Llosa y Alberto Fujimori eran los protagonistas principales del debate previo a la segunda vuelta electoral. Vargas Llosa les puso como ejemplo a los peruanos a naciones como Suiza, cuya riqueza no consistía en la cantidad de territorios sino en la capacidad productiva de sus nacionales. Habló de libre empresa y de iniciativa privada. Fujimori, por su parte, fustigó a Vargas Llosa por querer asesinar a los peruanos con un sinceramiento de precios. Lo acusó también– y en ese momento la ficción superó a la realidad– de haber probado drogas en su juventud. El estilo combativo de Fujimori y sus promesas de un cambio progresivo y no traumático, con apoyo del Japón; prevaleció ante los peruanos, quienes desconfiábamos de las imágenes fantásticas que ofrecía Vargas Llosa, de un Perú semejante al Paraíso prometido, sin violencia, con crecimiento y prosperidad basada en la inversión privada.

Aún no tenía edad para votar. Sin embargo, mis convicciones estaban del lado de ese escritor, ya famoso, que había decidido rodearse de los intelectuales y economistas para promover un cambio basado en la iniciativa privada y la libertad de empresa. Mario Vargas Llosa fue apabullado en las urnas. Más del 60% del país, decidió que lo que necesitábamos era un cambio progresivo y le dio la espalda a la plataforma del Frente Democrático, liderada por Vargas Llosa, pero conformada también por dos de los partidos tradicionales que representaban a las más agria oligarquía peruana. Si bien la elección la recibí entonces con la tristeza de un cataclismo que impediría el progreso del país, bastó con que se conociera el veredicto de las urnas para que una sarta de animales maquillados como motores renovadores en el Frente Democrático, se sacara las máscaras y mostrara sus colmillos.

Yo había adquirido, casi de niño, a la salida de un supermercado, una versión en papel barato y tapa sencilla de La ciudad y los perros. Ese libro fue una tremenda revelación: una historia podía estar llena de malas palabras y ser a la vez un novelón; sin embargo, entre los juegos pueriles de mi adolescencia, me había alejado casi completamente de Vargas Llosa (La guerra del fin del mundo, que leí de un tirón en el pueblo de mis abuelos, me dejó el regusto de una obra maestra a la que el autor no se tomó el trabajo de resumir).

En los meses previos a las elecciones de 1990, quise leerlo. Quitándole tiempo a las horas del programa de Estudios Generales, leí La casa verde, Conversación en La Catedral, La Tía Julia y el Escribidor, El hablador, Historia de Mayta, Lituma en los Andes y ¿Quién mató a Palomino Molero?, en préstamos de tres días de la biblioteca de la universidad. Fueron lecturas veloces, inmaduras, de obras que merecían tiempo, lápiz y papel.

No lo volvería a leer sino hasta finales del año 2000, cuando llegó a mis manos El pez en el agua libro al que perseguí mientras hacía mis pininos como mochilero europeo: primero en un ejemplar prestado en Lima, después en La Coruña; en una sala de lectura en Porto; en San Sebastián y, como compañero de tardes desoladas de viajero pobre, en una pequeña librería pública cerca de Picadilly Circus en Londres. Lo terminé meses después, ya habiendo aceptado mi condición de inmigrante, en los fabulosos salones de la New York Public Library en Manhattan. Este libro es un ensayo fascinante sobre un hombre comprometido en cuerpo y alma con el destino de su país.

En Nueva York lo conocí cuando recibía un premio PEN el año 2001, entre otros varios escritores. Departió algunas palabras conmigo, y pareció interesarse en mis primeras experiencias viviendo en Nueva York, a las que comparó con sus años de escritor novato en París. En una conferencia en el recién inaugurado local del Instituto Cervantes, respondió con amabilidad a mis preguntas sobre Faulkner. El año 2009 asistí al homenaje que le brindaron en Guadalajara, México y pude por fin ver la muestra itinerante sobre su vida en una magnífica casona colonial en el centro de la ciudad.

He terminado de leer El sueño del Celta, con la misma felicidad con la que terminé antes La fiesta del Chivo, Las travesuras de la niña mala y El paraíso en la otra esquina. Sin embargo, estos años, mi experiencia más valiosa con sus libros han sido sus ensayos literarios. La verdad de la mentiras es una fuente de información tremenda para el buen lector de literatura inglesa. Allí Vargas Llosa ha reunido sus ensayos sobre autores como Joseph Conrad, James Joyce, Virginia Woolf, Francis Fitzgerald, William Faulkner, Ernest Hemingway, John Steinbeck, Graham Greene y Saul Bellow. Este libro es el compañero imprescindible de muchas de mis lecturas .

La vergüenza

La vergüenza ¿Qué cosa era la vergüenza? pensaba Coliflor Rojas, rojo de ella, frente a la tribuna, con los chimpunes asustados, las manos flojas de cólera a la cintura y el que resentía cualquier intento de pararse otra vez, de limpiar su nombre, de arremeter con su cabeza y su corazón en frentazo directo contra todas las alternativas que le brindaba la vida y le negaba esta serpiente desnutrida parada en dos patas rezando por piedad.

El Regreso


Salí del Perú el 10 de julio de 2000. Regresé el 18 de diciembre de 2008. Me fui a los 27 años, regresé de 36. Tenía una tarea pendiente entonces: vivir en una ciudad diferente de Lima, aprender lo que significa vivir lejos de mi familia y mis amigos, de mi país.

Los que me conocen de antes dicen que soy un aventurero. Yo, que me conozco mejor, sé que todo partió del deseo de aprender. Y que fue una aventura calculada, sin grandes riesgos. Hubo factores inesperados y decisiones que no fue tan difícil de tomar. Fueron muchos los factores y las personas que ayudaron a que yo me quede fuera del Perú.

Escogí Nueva York. Ahora que regreso sé que escogí bien. No hubiese conocido a mi esposa, no hubiese podido trabajar y estudiar con tanta facilidad una carrera que hoy me apasiona: la literatura inglesa.

El Perú ha cambiado. Es una maravillosa experiencia ver que se está haciendo realidad, con cierta pereza, el sueño del desarrollo. El orden y la limpieza de Lima son reales, el crecimiento económico y la integración social son evidentes. Somos más marrones y más lindos los peruanos. Somos más Perú que antes. Es decir, más orgullosos de nuestras mezclas. Estamos integrados mucho más que antes y nuestro destino parece que por fin es común. De todos los peruanos, independiente de la raza y la clase social. No hay lugar en este nuevo país para el racismo y mucha gente está comprendiendo la importancia de convertirnos en una nación integrada antes de pretender ser potencia.

Otros no. Mi esperanza es que alguien ilumine a esa minoría de peruanos que aún no se han dado cuenta que el secreto del desarrollo es la disminución de las brechas de riqueza y la desaparición de las barreras sociales.

Regresé al Perú a mirar, a ver, a comparar. He comparado todo el tiempo.

He regresado a Nueva York y me he vuelto a enamorar de su color, de su cielo, de su frío y de la intensidad de su fuerza. Quiero al Perú y a su gente, pero me siento en casa entre esta gente que no habla mi idioma, entre esos edificios que no miran hacia el sur sino hacia el cielo, entre esas calles que no susurran el nombre de mi patria sino que mencionan tareas multiculturales y multinacionales.

Del Perú sólo puedo decir cosas buenas y prevenir que hay demasiadas tareas pendientes. Avisar a los que se entusiasman con los edificios grandes que aún hay rincones en el Perú donde no podrå pasar el crecimiento económico sino pasa primero la educación. Que en la misma Lima hay enormes bolsones de pobreza que amenazan con desterrar cualquier eventual progreso económico, que todos esos restaurantes de lujo, centros comerciales fabulosos y barrios enrejados están todavía rodeados de calles de miedo, de zonas pobres, de limitaciones que es necesario alcanzar y transformar.

En el Cuzco se nota mejor que en ningún otro lado el efecto distribuidor del turismo. Hay una revolución comercial de la que se benefician desde el taxista y el guía de turismo hasta el panadero de la esquina, el mesero y el vendedor de chucherías. Pero incluso a pocas horas del Cuzco hay comunidades donde la gente vive con 3 soles al día. No seamos ciegos. Eso no puede seguir así.

Esa pobreza que a veces no vemos, porque cierta belleza superficial nos venda los ojos, es la principal amenaza para el Perú posible.

El arte de CHERMAN


Es posible que la Lima que quiere Cherman es la misma que yo conocí cuando se me ocurrió llamarla Resinápolis. Es la Lima cochina de Orrego, de Barrantes, de Belmont, la ciudad que parecía condenada a desaparecer entre toneladas de basura, el humo de los microbuses antiguos y el caos del comercio ambulatorio.

El recuerdo más vivo que tengo de esa ciudad, a la cual llegaba cada mañana con mi familia, para dejar a mi padre en las oficinas del banco en la esquina de Camaná con Emancipación, era la cantidad de deshechos que se acumulaba de un día para otro en la berma central de la Circunvalación. Las casitas grises del cerro San Cristóbal se perdían entre el humo de la chatarra quemada y la neblina.

De ese caos salió la cultura que ahora vive en los conos. De ese desorden de vereditas ganadas por los ambulantes, paredes malolientes y cubiertas de smog, se ha producido esta cultura peruana popular que cada vez se ve con mayor claridad en la pintura, en el cine y en la literatura. Del dinero del comercio ambulatorio ha salido la riqueza que ahora florece en el cinturón de barrios que rodean a la antigua Lima y que permite a la ciudad de bronce (y semi bronce) mirar sin envidia a la Lima blanca y vieja que antes la menospreciaba. Ahora sí podemos decir que el Perú está representado en las pollerías del Jirón de la Unión.

Si bien nos gustaba odiarla, creo que reconociamos que en esa Lima desastrosa estaba también el elemento que nos diferenciaba de otras ciudades latinoamericanas, el germen de una cultura en gestación. En esa pesadilla a la que parecia una mala broma haber llamado alguna vez «la tres veces coronada villa» estaba formandose una identidad distinta en la cual se integraba lo criollo y lo cholo con todos sus matices.

Para colmo de las contradicciones, lo criollo empezó a asociarse con lo tradicional, mientras lo cholo se asociaba con lo moderno. Gracias a la piratería y a la informalidad, en esos cubículos hacinados de los campos feriales de Polvos Azules, las Malvinas y Polvos Rosados y en cientos de otros puestitos de las veredas de la capital, era donde Lima se encontraba con lo que sucedía en el mundo.

Creo, que esa es la Lima de la que Cherman ha sacado su arte, la que le ha dado vida. La rica mezcla que se ha producido de esas contradicciones es lo que vemos en esos retratos en los cuales se combina el humor con la crítica social. Es el arte de un Perú que ya no es el de antes, sino mucho más sabroso, más chicha y más cautivante.

BOrraCHERA UNO

La luz artificiaaaal–¿Cantamos todos?
Es que en el fondo de la copa, todos terminamos heridos
Mirando desde el precipicio, caidos en el barranco con los
Ojos en el cielo

¿DONDE ESTAMOS?

No es una nave espacial
Es la taza blanca ¿Ya no
Te acuerdas?
Anoche, hubo una reunión. Y de la mezcolanza
y el Glupglupglup
A los borrones y a la cuenta nueva
Y atrapado al inodoro blanco, prometo nunca más resbalar
Prometo diosito nunca másss.

(Sé sincero
Pide morirte pronto
Hacer todas tus tareas)

Es la forrrma como le mirabas las tetas
Sí señor. Aquello ha sido. No es posible, no imagino
Otro pecado
Que merezca esta noche mayor castigo.

¿Y el blanco espumante? ¿Y el hielito?
Y en el fondo de tu boca
Los angelitos
Azules.

Paramonga para mongos
Si falta ron hay Tanqueray
se acaba la naranjada: leche condensada
Y al water fui dar
De cabeza a la punta del señor baño
Dígame usted
¿Sabe cantar?

La noche cubre yaaa

A la Mona

A la vera del calavero loco supuse que arreglaría la compuerta pero la supe hecha y deshecha, la quise cobrar y perdió empuje.

No me arredra tanta leprería pues a la misma tanto que la gima y le persiguen con cuentos. Ahora mismo en el teléfono hay dos cuartos menos que en la mañana. No la culpo, tendremos que prestar mas cuidado en la temporada.

A tí a tí te hablo cuquita fresca. Vasito de agua. Sepas que escribo contigo y por ti, que lecturo en tu polito tranquilo. ¡Qué sol! Casi me había olvidado del verano

En fin, que las compuertas no tienen por qué permanecer en su sitio, hay tanta libra en este barrio que si tus ojos quieren, se puede volver a mirar desde una nueva perspectiva. Estoy a veces un poquito harto pero de nada tienes que acusar a la reina.

Entras por sangre santa, casi me he olvidado del número de trenes que tomé para llegar hasta tu puerta. Caminé cortando camino por la vereda del frente y me diste el alcance. Se llega a tu ropero por un camino secreto. Casi palidezco cuando vi como te escondías entre la ropa interior, con cuanta delicadeza contabas los dedos con los que yo te tocaba. Se tiene que lavar las manos, se tiene que lavar los dedos, se tiene que lavar la cara..De eso también estaba un poquito harto. Sin embargo no es tan injusto como perseguir por Comas a la secretaria ¿ Dije Comas? No, Los Olivos.

Baño de piel entre tus soles. Caminamos entre las piedras y nos sentamos a ver el atardecer. Hay vientos que soplan el futuro. El tuyo, se deja soplar muy bien.

Arena y barro

La aspereza del desierto es como una goma de textura lija. No soy hombre de arena. Si bien la he visto como espectador curioso. Tal vez en el futuro he de aprender a querer a la arena y la arena ha de aprender a quererme.

Mas bien soy hombre de barro. Mantengo un antiguo aprecio por el lodo. Grata mezcla del agua y de la tierra. Entre el barro, sobre el barro, metido hasta la frente en el barro, he sido y creo poder volver a ser feliz.
El sonido del barro viene con carga de electricidad y de vida. No tiene ese mudo desprecio de la arena, que toca y se va. El barro te invita revolcarte entre sus brazos. O a pisotearlo.

Todo depende del cristal

Una y otra posición respecto al juicio a Fujimori. Textos copiados y pegados de las opiniones dejadas por los lectores en la sección Encuestas de http://www.elcomercioperu.com a la pregunta: ¿Cree usted que Fujimori es inocente o culpable?:

1
!CULPABLE!!. Del mismo modo Asesinó la INDUSTRIA NACIONAL. Asesinó la voluntad de cientos de miles de mujeres que fueron esterilizadas, sin consulta alguna. Asesinó la Cultura de las mentes de LOS JóVENES, les introdujo la tecnocumbia y los diarios chicha, con pornografía.(asesinato cultural). Robó videos a vista y paciencia de todo el Perú, como buen farsante, simuló una persecución a Montesinos y luego huyó como un cobarde…
Robó en forma sitemática el tesoro nacional, y prueba de ello es la gran vida que llevan los hijos. Sinceramente!!, como Peruana, solicito Justicia, por amor al País!!

2
TOTALMENTE INOCENTE. GRACIAS PRESIDENTE FUJIMORI POR TODO LO QUE HIZO POR EL PERU. ES USTED EL MEJOR PRESIDENTE QUE ESTE PAIS A VISTO HASTA EL MOMENTO. LAMENTABLEMENTE, COMO ES TAN COMUN EN LATINOAMERICA, DESPUES DE SU GESTION TUVO QUE VENIR UN CRETINO COMO EL FINADO PANIAGUA (QUE REALMENTE ESPERO QUE ESTE EN EL INFIERNO AHORA MISMO) CON TODA LA CAMADA DE COMUNISTAS QUE LO ACOMPAÑARON A DESHACER TODO LO QUE UD. LOGRO CON TANTO ESFUERZO Y OTRO CRETINO COMO EL BORRACHITO TOLEDO (QUE QUIZAS NO ESTE EN EL INFIERNO TODAVIA PERO ESTA CASADO CON LA KARP QUE ES UNA MATERIALIZACION DEL MISMO DIABLO)A SEGUIR DESHACIENDO LO QUE UD. HIZO. PERO UD. SIGA AHI, EN EL PERU HABEMOS MUCHOS QUE APRECIAMOS LO QUE USTED HIZO POR LA PATRIA. VIVA EL PRESIDENTE FUJIMORI!! ABAJO LOS COMUNISTAS Y CAVIARES DEL PERU!

3
Culpable pues, hermano. O te chupas el dedo.

4
EL SEÑOR PRESIDENTE ALBERTO FUJIMORI . FUE EL MEJOR PRESIDENTE ESTE MENSAJE ES PARA TODOS LOS IDIOTAS IGNORANTES QUE SOLO SE DEJAN LLEVAR POR COMENTARIO..
AÑOS ATRAS DONDE HUBO MUCHOSS TERRORISMO Y POR EL NORTE LA GUERRA CON ECUADOR Y POR EL SUR LA GUERRA CON CHILE ESO TIENE RAZON EL PERU ESTABA HECHO UNA MIERDA.
GRACIAS A QUIEN ? POR EL PRESIDENTE ACTUAL

AHORA LOS FAMILIARES QUE SON DE BARRIOS ALTO . RECLAMAN DERECHO HUMANOS … OIGA USTED NO SEA IGNORANTE ANDA USTED EN LA TARDE O NOCHE SEÑOR POR AHI .. AHI TE MATAN TE ROBAN ESA GENTE SON DE MAL VIVIR Y VIENEN A DECIR DERECHO HUMANOS EL TERRORISMO SE ESCONDIA POR ESA ZONA SEÑORES ENTIENDAN BIEN….

LA CANTUTA DONDE UNAS AULAS SE HABLABA DE PERTENECER AL SENDERO LUMINOSO QUE QUERIA USTED QUE PASE MAS TRAGEDIA? PARA MI ESTA BIEN QUE SE HALLA MATADO A ESA GENTE .. AHORA CON ESTO NO DIGO QUE EL PRESIDENTE ESTE EN TODO ESTO .. SI USTED TIENE UN HIJO MANDALE AL EJERCITO AHI NO SE CREE EN NADIES EN UNA CITACIÓN ASI SE MATA DE FRENTE ….. POR MATAR A TERRUCOS TE QUIEREN LLEVAR PRESO..

5
Que le suelten a los leones como en la epoca de los romanos a este japones vividor de la plata del pueblo peruano! No que iba a entregar su vida por el pueblo japones?! Que facil nos olvidamos de las cosas. Chino cochino a la cana de por vida, q lo metan a la misma celda que canebo para que le rompan el wantan.
Paolo Guerrero Presidente!!

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