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The New York Street

Un blog lleno de historias

Autor

ulisesgonzales

Writer. Editor of the literary journal Los Bárbaros (New York) and Las Furias (París). Editor at Chatos Inhumanos Publishing House (New York). Professor at the Journalism and Media Studies Department, Lehman College, CUNY, Bronx.

El descubrimiento de Gilgamesh, 3 de enero

Acuérdense de comprar una botella de Chardonnay. Langedoc, de Francia. Prender unas velas, ciertamente, poner el incienso a quemar. Lavar las sábanas con el suavizante y el aroma de campo. Hubiera sido ideal si hiciesemos el amor, pero ahí estaba la prima diciendo que le asustaba un beso a la fuerza en la oscuridad. Hubiera sido perfecto.

Lo que sí fue perfecto fue la cena en Frank Lil, la del East Village. La pizza Margerita, el vino, la berenjena con el aceite de oliva. Umm. Un poco de lluvia para ponerle el tono italiano.

El dia habia sido bastante tedioso, salvo la visita a la lavandería, apoyado por esas lecturas del reciente GRANTA. Quién diría que era distinto la pedofilia de la pederastia. Al menos eso opinaba el editor de la revista. Muy interesante el artículo sobre el periodista del New Yorker recolectando restos de edificios en el Bajo Manhattan. Por lo demas salva la noche el vino y la almohada fraganciosa. El incienso, el cigarrillo con la ventana abierta y las gotas de lluvia. La musica de Mozart que escucho ahora que escribo…muy intensa. Otro descubirimiento fue Tchaikovsky, a quien voy a asociar en el futuro con mis lecturas del poema de Gilgamesh. Y toda la historia del arca sucedida al menos 2200 antes de Cristo. Como se juntan las tradiciones judias con las historias orales sumerias? Como Erch (o Urk) es el centro donde sale este rey buscando la inmortalidad. Como nace su amistad con el gigante salvaje. Como muere su amigo. Como los dioses confabularon en su muerte. Y como Gilgamesh, teniendo en sus manos la planta de la vida eterna, deja que la serpiente se la sustraiga, para hundirlo pars siempre por la eternidad, en la desdicha.

La conversa estuvo deliciosa. Quisiera saber quién la llama a las 4 a.m. Quién osa.

2 de enero

The Man Who Wasn’t There , de los hermanos Coen, es uno de los mejores ejemplos de como el blanco y negro resulta imprescindible para contar ciertas historias en el cine. Billy Bob Thorton no podria fumar, murmurar, ni cortar el pelo como lo hace en este filme, si lo hiciera en colores. Es 1949, y Doris es infiel a su marido, Ed, quien encuentra en la infidelidad un modo de conseguir dinero para invertir en el invento del siglo XX: el lavado al seco. Pero el gordo Dave es demasiado perspicaz. Sin embargo no pensaba que el final seria sobre la silla y la descarga final. Triste. Ha sido complicado levantarse hoy antes de las 8 am. Pasar a buscar a Camilo e ir al aeropuerto. Todo un asunto el de las maletas al JFK y felizmente es mejor llegar con tiempo. De regreso he venido leyendo Los Escorpiones en el Desierto de Hugo Pratt. una historia de Corto pero sin Corto. Y las ganas de encontrar un mapa que me describa el paisaje africano en medio de la Segunda Guerra, el movimiento de las tropas italianas en Eritrea, los desplazamientos de los ingleses. el polaco y Stella el italiano, y el beduino amigo de Corto. En busca de un tesoro que al final será devuelto a los propietarios originales: los beduinos. El trazo maravilloso de Pratt. Por la tarde, después del bocadillo de cine negro de los Coen, el paseo por Chinatown. Miki ha venido con Gordon y con Catherine. Ella es un peligro al volante. Me ha dejado en la puerta del restaurante donde se casa Tuan, sobre East Broadway. La imagen imborrable es Tuan y la esposa con los collares de oro. Una tonelada en el cuello y en los dedos. Kumi, la novia de Mamadou, cree, igual que yo, que la novia estaba embarazada. Ajustaba la barriga, como tratando de esconderla. Eso lo hemos discutido en The Apartment, el club de la 9na con 13 St. , donde hemos aterrizado despues del matrimonio y la cena, luego de los platos y platos de mariscos, pescado, langosta, langostinos, la cerveza Heineken y los sorbos de la botellita de Remy Matin que reposan sobre el estante. Queda un poco más arriba de la mitad en ambas. Las dos botellitas han viajado escondidas en los bolsillos del sobretodo. Espero que Francisco mande las fotos. Para no dormir en el tren he venido jugando Bejewled en el asiento del A. Hice casi 3000 puntos, no tan mal. Antes de dormir he vuelto a leer el mail que me ha mandado Sarah por la tarde. Ya le he contestado pero no hay respuesta. Nicolás me aconseja que siga insisitiendo. Yo me aconsejo lo mismo. Que sea lo que ella quiere, que no tengo motivo para preocuparme tanto, que culpe a una familia demasiado efusiva, de esas que ven amigas queridas y ya preparan el matrimonio. No puede ser tan tranca. Voy a dormir. Esta carta larga prosigue al final del 3 de enero. Voy a dormir.

Primer dia del 2005

Desperezándome entre las almohadas de una casa desconocida en Roosevelt Island. Sintiendo el peso y la angustia de la escasez de aire. El sol entra por las rendijas de las persianas blancas y me devuelve a la vida. Siento los pasos de Carmen en la sala, sus cachetes rosados se acercan y me dicen si he dormido bien. Claro que he dormido bien, pero tengo el sabor del vino, las uvas y la comida tailandesa en la garganta. Me emociona el recuerdo de los fuegos artificiales sobre el muelle de Manhattan. El sonido de las bocinas a la medianoche, todos juntos, como un coro bendito y los gritos de felciidad sobre Brooklyn Heights.

El día sigue lento, Carmen me ha despertado cuando escuchaba las partitas de Bach en el iPod, ha grabado los discos de Camilo y hemos salido los tres usando el teleférico hasta Manhattan. En la 53 me he devorado un cebiche que me ha llenado de recuerdos. El mozo estaba no muy atento, ha botado la jarra de chicha. Pero terminanos y seguimos camino hasta la 14 en la C y hasta Strand. He conseguido un libro autorizado sobre la vida de Richard Burton e Isabel. Y una baratija escrita por el aventurero, publicada en 1902. Por la bicoca de nueve cocos. He regresado a Brooklyn entusiasmado por la promesa de la lectura. Luego he regresado a Carroll Gardens para traerme los discos completos de Camilo. Todo Bethoven, Mozart, Bach…y los escritos aparecidos en los diversos diarios de Lima. Me imagino el placer de leerlos. Enero tiene que ser un buien mes. Tiene que serlo. Y este 2005 igual. Lo creo firmemente. Para cerrar , el broche de oro ha sido la lectura de un cuento maravilloso de Gabo, la imagen del buque fantasma y su ultimo viaje reventando contra la orilla del pueblo asombrado. Es dificil que se borre de mi memoria. Es tan fuerte la pintura. Perenne retrato escrito inmediatamente después de la famosa peripecia de la familia de los Aureliano y los José Arcadio.

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