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The New York Street

Un blog lleno de historias

fecha

24 enero, 2008

Sacado del diario de Mircea Eliade: 19 de marzo, 1960


Qué paradoja. Los griegos, quienes, como acabo de decir, amaban la vida, la existencia de la carne, la forma perfecta, tenían como ideal de supervivencia la supervivencia del intelecto puro (mente, nous). Los cristianos, que son ascetas y aparentemente desprecian el cuerpo, insisten en la necesidad de la resurrección de la carne y no pueden concebir el bendito paraíso sin la unión del cuerpo y el alma.

Mircea Eliade. No Souvenirs: Journal, 1957-1969. Harper and Row, New York 1977.

Invierno

Las hojas heladas
Son tus labios cerrados
Las ramas secas y tiesas
Son tus lágrimas.

La nieve dura, resbalosa, dañada
Son la distancia que tú marcas

El viento helado, agrio
Es el recuerdo
Las horas silenciosas
Son las ganas de olvidar

Invierno: aquí estas.
No te estaba esperando, pero bienvenido.

Bronx, 2005

Recuperado esta noche, de un viejo cuaderno.

La segadora de nabos (Seamus Heaney)

Para Hughie O’Donoghue

En tiempos de manos callosas
y hierro forjado,

la moledora de carne,
el pozo de agua de doble rueda,

hunde sus talones entre las bañeras
de madera y los bebederos

más ardiente que el calor de su cuerpo
en el verano, frío en el invierno

como invernal armadura,
apechado tonel protector de pecho

atento y en guardia
sobre cuatro tacos broncíneos.

“Así ve Dios la vida”,
dijo, “desde el brote hasta la segadora”

Mientras la manivela giraba
y las cabezas de los nabos eran dejadas caer y alimentar

las jugosas cuchillas interiores,
“Este es el ciclo del nabo”,

mientras arrojaba su desorden crudo y en rodajas
cubo brillante tras cubo brillante

Poema The Turnip-Snedder
del libro District and Circle (FSG, New York, 2007)por Seamus Heaney.
Traducido por U.G. el
23 de enero 2007

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