Manos que jalan hacian el suelo,
Nada de qué avergonzarme,
Tal vez de no saber cómo se llama la calle
Habiéndola transitado antes.
Tal vez de no conocer a nadie
Y que a nadie le interese conocerme.
El exterior más ordenado
Esconde el caos que corre dentro
Inconscientemente llamas al peatón de negro,
Al asesino que maneja mejor el cuchillo.
Es tan facil pasar al otro lado del territorio
De los verdes campos de flor de lilo.
Asemejas:
Porcelana vieja a punto de caer,
Muebles apolillados
Decadente marco de ventana del Rímac
Pared carcomida, dientes cenizos
Aparentas:
Junio. Y corre por tus venas el temblor de enero
Aparentas:
Cada vez peor, cada segundo con menos aplomo.
Tal vez podrás resistir a las avispas asesinas,
En conveneintes plazos
Orgullo: ese extraño enemigo.
Tu mano decía:
Majestad, con tantos reinos disponibles, le sugerimos
Abandone su castillo.
Sin embargo te gusta el paisaje
Aquí se cae con más brío.
Y el bang
y el bum
y los vidrios cayendo como gritos desde el Infierno
«¿Están todos bien?»
En la salida del cine, ¿cuánto me cobras hasta?»
¿No lo sabían?
Parece que es Sendero
«La nacionalización del sistema financiero»
Eso es lo que tenía que hacer este huevón
Y en el kiosko
¿Quién te ha dicho que no sabe nada? Es ingeniero
Anoche entró Sendero
Sendero ha tomado la Embajada.
¡Vamos a matarte Julio Segura!
Y en la noche, después de la cena se sienta Julia
y nos cuenta.
No quiero eso, sácate eso. No quiero eso.
¿Cuanto me cobras por enseñarme la chucha?
Brummmm, ¿Están todos bien?
Ya nos malograste el paseo.
La risa caverníiicola
Es solo un momento chicos ¿Nunca has posado para publicidad?
¿Nunca te la han chupado?
Acá tenemos con nosotros a Bibi Gaitán
¡Bibiiii! ¡Bibiiii! El gran Wilhelm Granverguer.
Para o te disparo conchatumadre.
¿Jefe y la rifa?
Si pues señora, pero..caliente, caliente.
Estuve asi de enamorarme de ti.
Tu y yo solo podemos ser amigos.
¿Pero dime…a quién quisiste más?
¡Ya están en Chosica!
Allá por el cerro, las veredas son así de altas.
Camino a Cieneguilla
No pense que serías capaz de hacerme algo así.
A veinticinco pues mamita
Vamonos pues
Siempre llegamos tarde a todos lados
¡Muchacho!
Es una maravilla.
Y el caballo camina sin riendas
entro al pueblo de nuevo y escucho las risas
«Te voy a enseñar a silbar con los dedos»
Debajo del agua, el tacto de sus senos.
He mandado a todos al pozo
Quisiera que fuera una declaración de amor…Yolanda, Yolanda
en la hora púrpura, estacionados en San Borja
Este es el último día de colegio.
number nine, number nine, number nine.
Quisiera seguir asi, maquinándome, maquinándome
Y el tráfico. Échale un fósforo.
Es lo mejor que podías haber hecho. De todos modos te van
a despedir.
Estatización del sistema financiero. Eso es lo que tenía que hacer
este huevón.
Es ingeniero.
Por favor, que no nos metan más goles.
Eres un maricón.
Las voces del colegio,
el patio de quinto.
Humillación al ritmo del cha cha cha.
Eso es un brassiere, su brassiere, su falda
Bésame en silencio.
Soy de Ventanas. «Eres el chico más lindo»
No tienes corazón.
«Helados Glacial Helados»
Es esa arena mojada que se pega entre los dedos
en la playa,
es la arena que se mete a la boca,
es la sal.
¿Qué vas a hacer?¿Acaso se la puedes presentar a tus amigos?
Estoy como cuete. Como cuete quemado.
Vamonos al monte
a matar indios.
¡La peineta! ¿Dónde está mi peineta?
Siempre pasa, es una crisis de fe pasajera.
A todos nos pasa.
Y gritando, y gritando
Y en la soledad de tu cuarto
«¿Cómo te masturbas? ¡Mastúrbame así!»
¿Alguna vez se ha masturbado?
¿Se ha corrido la paja?
En la soledad, sus labios. no nos han visto.
Entre las frutas, toco tus labios.
en silencio, toco tus labios.
Detrás de la ropa la mirada de una tía que nos mira
¡Te dije que no!
Yo que voy a saber
¡Tú no te das cuenta de nada!
De nada, de nada.
En la calle, estrellando el balón contra la puerta
Empiezo a ver doble, las luces, no quiero pero no puedo.
Lleva la cuenta en el reloj de pulsera. Digital.
Déjame jugar
¿Cómo se llama eso?
¿De verdad irías conmigo a un hostal?
¡Bibiiii!
El calor de sus senos aún lo recuerdo. No hay nada más.
Es sólo el calor, como un flach.
Se ríe.
«Ella lo quiere joven, pero me ha dicho
Cómo se yo que él me quiere?
Me asomé por la cerradura y los vì.
Ella se la estaba chupando.
A ella le gustaba»
¿Cómo van a ser esos drogadictos mejores que usted, joven?
Su voz.
¿Alguna vez te has enamorado?
Nunca he besado a nadie antes.
Primo.
Su piel era tan suave. En la plaza de Barranco.
La piel de su rostro era tan suave.
Esas perlas aún son sus ojos.
Y su aliento era tan fuerte.
Y hubiera saltado con ella, esa noche.
Y muchas noches más
De villancicos.
Nos fuimos al mercado a caminar
y le compré un cactus pequeñito.
Me gustaba sentarme a verla dormir.
Se lo tragó con zapatos y todo.
Mi corazón.
Dormir en la calle no es buena idea.
Hace mucho frío en la estación,
el taxista sigue por la ruta al lado del terminal.
«Si hubiera sabido que no eran sus amigos yo no los llevaba…»
Ring ring. En el tren se mira mejor la soledad.
¿Has viajado solito?
Todos los que no son de izquierda son unos hijos de puta
Brincadeira peruano
Déjame que te presente a las Petunias.
Me voy a trabajar en Chimbote
Estuve a punto de decirte que sí.
Vas a tener dos hijos y una hija.
Tambiéeen vieneee.
«Atrás de este cerro está la Musa»
Acá tienes cien soles: Que tu empleada me enseñe las tetas.
Hay un hueco en el muro, carajo dejen de ver ese video, ya lo vi como quinientas veces ,estoy harto de ver videos sobre Japón, ahora que si te pones a pensar qué cosa es eso de ver primero fotos de Valparaíso y luego escuchar videos japoneses.
La clase: siento haber estado como ido, el café parece que ya no me hace nada, en eso estaba pensando esta mañana. La verdad que no planifiqué levantarme a las siete y media pero una vez que lo hice me pareció lógico bañarme y venirme a Lehman. No caminé porque tenía flojera y quería usar la Metrocard que compré en la madrugada: sí funciona.
Muchos buses amarillos en el camino, ¡qué temprano se levantan los niños para ir al colegio! Recuerdo cuando yo iba al colegio y eran las 8:05 y ni siquiera habíamos bajado a tomar desayuno. Pero tiene su gracia viajar en el bus, no caminar sino vivir como viven los demás, ir en el mismo bus que los demás, observar como se comporta la gente.
Además hay un hueco en la pared, pero no me interesa tanto tocar ese tema ahora, más bien ver lo que dice Carling. Siempre quiso decir eso: no falto a una clase desde antes que ustedes hubieran nacido. 25 años. Me imagino que su frase abarca a casi todos en la clase, excepto a mí, tal vez al gordo que se para quedando dormido. Lo veo, a diferencia de otras clases esta vez no ronca. El triángulo en la pizarra es el principio: Yates, Joyce, Woolf. Me alegro de haber comenzado a leer el Ulises, debería leer otra vez el ensayo de Loayza sobre Ulises antes de ir a verlo.
¿Cómo estará Camilo? Es una joda que no tenga teléfono. Carling dice que viene de un funeral. Me acerco al final de la clase a preguntarle pero es imposible siempre hay gente que se demora más de la cuenta hablando con él y no me da ganas de esperar. Como ese pato que estaba en la mañana esperando a la entrada del Computer Center, parecía que quería que le abran la puerta, usar el Internet. La gente estaba semi dormida y el pato tal vez estaba viviendo una pesadilla, quién sabe.
Tengo que leer el hoyo en la pared pero me imagino que será algo parecido a esto. Al menos ya escribí el poema que quería basado en el poema que leímos en clase de Yeats. No hay mejor poeta en el siglo XX. Así de categórico. Así que tengo que leer Yeats, es increíble que tenga su libro en mi casa y apenas si he hojeado un poco, igual que el Ulises, me puse la tarea de leer aunque sea unas líneas todos los días y mira donde me he quedado.
Ahora mismo debería estar escribiendo el ensayo que tengo pendiente sobre Walden, pero me imagino que es lo que Camilo dice: soy un diletante. No tengo que pensar en esa chica, sus besos son como apagados. Pero no voy a decir su nombre, aún tengo cierto deseo de privacidad, lo que supongo que está bien. Algo anda mal en mi cabeza ciertamente, algo falla. Así me he sentido las útlimas dos semanas, tal vez tres. ¿La mejor película? He visto muchas, pero la mejor: Hamlet , la de Laurence Olivier. En blanco y negro. Al menos creo que me está mejorando el sentido del humor. Qué lindos ojos los de ella. Qué lindos, dime si no es una muñeca. ¿Y la chica de la clase? Qué mirada, tenía como dos puntitos de luz en cada ojo. Hamlet, otra vez. Tengo que hablar de Hamlet. Brillante. El fantasma, la luz, la actuación de Olivier, la puesta en escena. Me quedo con el personaje de Richard III, sólo con él, pero como película Hamlet me parece mejor acabada. Ahora no tengo nada que decir. A veces me pasa, tenía tantas cosas de las cuales hablar y todo por culpa del hueco en la pared. Me imagino que acá tengo que detenerme.
Postdata: El reservorio de agua está vació desde hace casi un año. No es justo. Otras cosas que no son justas: todas las cosas que tengo pendientes por hacer. Dos cafés y todavía tengo sueño. Otra vez, nada. Hueco en la pared. Leer más Yeats, ensayo de Carlin, Walden, Poe, Pound. Vacío en el estómago. ¿Vendrá ella? ¿Qué hago? Hueco en la pared, más bien hueco en mi cabeza. Hueco en el estómago. Muchas lecciones que prefiero olvidar.
Acércate pequeño enano,
lujo de los tiempos, flecha del Cielo,
acércate pequeño monstruo,
deja de llorar.
Dame la mano al vuelo, acércate a mi carro nuevo,
escucha el sonido de los ángeles, las musas
escucha el reloj luminoso del tiempo.
Vamos a llevarte pequeño
al sitio donde no has de crecer
Vamos a llevarte lejos
donde los ángeles no mueren, donde tiemblan las madres.
Tú no estás preparado aún para llorar
por las penas que este mundo te depara.
Escucha las sirenas que te llaman, las piedras amontonadas
frente al crucifijo, el burro solitario que camina,
los pasos de tu abuelo
su pila flotando lentamente desde el balcón
Escucha las flores silbando al despegar,
las abejas yendo a procrear
siente el aroma de la comida en el fogón,
el crepitar de la leña
Prepárate para descansar de aquello
Vamos a llevarte lejos enano,
Al sitio donde no has de crecer
Al lugar donde los ángeles no mueren
A la cima de la orquesta
Al acordeón, vamos a sentarte sobre las teclas del piano.
¿Sientes las nubes flotando sobre tu cabeza?
¿Ves como se forman las estrellas al acabar el día?
Entre las montañas ves caer por primera vez la lluvia,
sobre el camino a la sierra, ves las lagunas.
Los pescadores han amarrado los caballitos,
En las redes los peces revolotean.
Las hadas vamos a acercarnos hasta ellos
Para susurrarles felices sueños
¿Ves a tu padre despertando al volante?
¿Ves a tu madre lista para el partido de tenis?
¿Ves los tamales calientes?
¿Tu primer pan con chicharrón?
Vamos a llevarte al Cielo mocoso,
A mostrarte el país donde los ángeles nunca crecen,
Negros, blancos, cholos y chinos,
Vamos a mostrarte el Paraíso.
Tu no estás preparado
Para las penas que este mundo te depara.
Deja ya de llorar.
Durante las ultimas dos semanas he estado bosquejando esta reseña sobre el libro de poemas de Jorge Wiesse . El jueves envíe el artículo a Hueso Húmero y Abelardo Oquendo aprobó su inclusión en la revista de diciembre.
Me ha costado mucho trabajo y he recibido orientación de Camilo y ayuda del propio Wiesse cuyo artículo publicado en Hueso Humero 38 más o menos delineaba los objetivos de su poemario.
Acá transcribo la reseña:
Las máscaras y los nortes del último copista
UIises Gonzales
Vigilia de los sentidos es el primer poemario de Jorge
Wiesse. Consta de dos partes. En la primera, titulada
“Personæ”, Wiesse ha juntado 26 poemas, en su mayoría
sonetos. La segunda, titulada “Nortes”, comprende
siete composiciones de distinto metro, agrupadas por
temas, que aluden a distintas zonas geográficas
(«Apuntes toscanos», «Diario romano» o «Lima»). La
primera parte es producto de la intensa relectura de
la Comedia y al mismo tiempo es un homenaje a Dante,
la segunda es un tributo al territorio de la infancia,
los amigos y la familia. Según el autor, tanto la
Comedia como un viaje de retorno al norte peruano de
su niñez fueron las causas de estos poemas. Al final
del libro se incluye una sección de «Deudas
advertidas», casi siete páginas en la que Wiesse
detalla las diversas fuentes de inspiración de sus
versos. Vigilia de los sentidos es el primer libro de
una trilogía de cien poemas –como son cien los cantos
de la Comedia– cuyo título alude a una frase
pronunciada por Odiseo al descender al Purgatorio en
una escena figurada por Dante.
Vigilia de los sentidos es una respuesta a Dante en la
línea de la teoría de la crítica responsable de George
Steiner. Según Steiner, la mejor respuesta posible a
una obra artística es otra obra artística. De la
Comedia, Wiesse ha tomado: una línea declamada por
Ulises en el Canto XXVI del Infierno: «questa tanto
picciola vigilia d’i nostri sensi», un epígrafe al
principio de «Nortes», algunas escenas (como la de
Odiseo) y un personaje (Pia dei Tolomei). Pero lo más
importante ha sido la apropiación del estilo de Dante.
Borges decía que una de las principales marcas del
estilo dantesco era la capacidad para retratar
personajes con la mínima cantidad de palabras posible.
Al interrogar a Dante, Wiesse solo pretendía conocerlo
mejor, pero al apropiarse del estilo ya todo era
posible. Es como aquella aventura imaginada por Neil
Gaiman en The Sandman, en la que un escritor compra
como esclava a Calíope. Al tener a la musa de la épica
consigo, el escritor empieza a pensar con la magnitud
de Homero.
Varias máscaras con las que se ha confrontado Wiesse a
lo largo de su vida –al menos las que más lo han
conmovido– están detalladas en la primera parte de su
libro: “Personæ”. Wiesse convoca en el título y en la
ambición a Pound. Al igual que el viejo Ezra, escoge
sus personajes dentro del universo de los clásicos y
los hace hablar. Así imagina las palabras de la
hermana de Antígona, que en los exteriores del palacio
real de Tebas proclama las penas de su trágica
cobardía en «Lamento de Ismene»:
Paz, paz y aquellas sospechas violentas
Con que el tirano en confundir insiste
Mi cobarde lucidez y mi pena
Estéril? ¡Ah cabecita! Tú sigues
Serena en la eternidad del gran gesto
Mientras yo quedo amasando en los hornos
El pan oscuro de la vida. Muertos
Ya mi afán y mi linaje le robo
Al silencio estas voces y regreso
A mi papel: a lo blanco, a lo anónimo.
Wiesse resucita la voz de Ismene como si se tratase de
uno de los personajes de Lee Masters en el cementerio
de Spoon River, aludiendo a imágenes de Sófocles, pero
robándole líneas a Vallejo («yo que me quedo amasando
en los hornos, el pan oscuro de la vida»). En otro de
estos sonetos («A Grete») Wiesse imagina el discurso
de la cucaracha que se arrastra mientras deja en el
suelo la grosera marca de su baba e intenta recrear la
voz sibilante del metamorfoseado Gregorio Samsa
invocando a su hermana:
Supuro sanies, sanguaza y saliva
Saburrosa– y un siseo sinuoso
que sale de mi sámago y es zonzo
Socolor, sucia sanguaraña cíclica.
Solo esta soflama, ya sibilina,
Te silbo: Será mi serga el solo
Serpeo con que el sanedrín silvoso
Me sancionó, y tu seca sevicia.
Wiesse utiliza los clásicos para generar cruces
intertextuales, a los que enriquece con sus
experiencias con la música, el teatro, la ópera, el
cine, el ballet, la fotografía y la pintura. En este
proceso de contaminación, el texto original se
enriquece con lecturas posteriores, a la manera de los
copistas medievales que iban agregando notas al margen
a sus nuevas copias. Ha escrito Wiesse que su mayor
goce como artista, «su epifanía lírica», la encuentra
en el momento en que los textos se contaminan (“Dante
y yo. Del fuego a las cenizas”, Hueso Húmero 38).
Agreguemos que los epígrafes funcionan en este libro
como claves del proceso de contaminatio. Son una
invitación al lector, quien conociendo los textos
utilizados para el cruce intertextual puede disfrutar
del proceso creativo. Como en el poema «Balcón de
Julieta», en el cual Pedro Salinas, Sergei Prokofiev y
los bailarines Alessandra Ferri y Wayne Eagling leen
el texto de Shakespeare y lo interpretan. En este
poema es Wiesse, imaginándose como el último copista,
quien fusiona las sensibilidades únicas del teatro, la
música y la danza y las moldea para que encajen en la
perfecta arquitectura de su soneto:
Vamos en luz buscando nuestra ruta
Por la región del aire. Confundidos,
Se sumen los neblíes; y la luna,
Perpleja, retira sus rayos fríos.
Atrás quedan la noche, las historias,
Los nombres. Sólo tú y yo, horizontes
Finales de nosotros mismos, formas
De unos sones que lucen bien sus goces.
Somos el blanco y la flecha y el arco
Y el ojo; somos la piel y los pulsos;
Somos los cuerpos que el viento calzaron
A sí; somos este aquí y su futuro…
Vendrá el silencio a reclamar su cuota:
Y se hará la música que nos nombra.
Si bien en “Nortes”, la segunda parte del libro, las
referencias a otras obras artísticas no son tan
abundantes como en “Personæ”, el esplendor y la
riqueza de la literatura se manifiestan en la idea
magnífica que los agrupa: en “Nortes” Wiesse se ha
transfigurado en el marinero griego que vuelve a casa
tras muchos años, cubierto de nostalgia, para
narrarnos sus viajes. Pero este viajero, diestro en el
uso de la lengua, carga consigo el don del estilo
dantesco. Para este juego de personajes
desenvolviéndose en tiempos y geografías distintos
resulta más que apropiado el epígrafe de Borges al
principio de “Nortes”: «…Esa Ítaca de verde
eternidad…»
En “Nortes” hay referencias peruanas e italianas. Las
italianas están agrupadas en «Roma» y en «Apuntes
toscanos», donde se perciben las escenas más
románticas (caminatas por Roma, sensaciones eróticas
al lado de las fuentes romanas o bajo la sombra de las
colosales estatuas y monumentos). Las referencias
peruanas tienen que ver con el norte del país, a
excepción de «Lima». El norte peruano es
reinterpretado y contaminado a través de los poetas
que Wiesse admira. Como «Puquio de Sausalito», que se
declama con el tono elegíaco de Whitman (“Me llaman
por él, por él te invoco”) aunque en una de sus líneas
aparezca Machado (“crepúsculos sucios”) coloreado con
los nombres autóctonos de plantas y de parajes
baldíos. Con préstamos y datos autobiográficos Wiesse
escribe estas bellísmas líneas:
Mis nortes son siempre regresos
A la tierra nunca bien habitada
En que los desiertos sueñan
Con prados verdes
Donde el rumor del agua
Resuena en el gorjeo del pájaro
Y donde los sauces, los guarangos y los algarrobos
Filtran la luz de lo definitivo.
Toro de puquios y de huacas,
Dragón de papel y melancolía,
Ángel de raídas Huamanzañas,
Te he abrazado en ese confuso paraíso:
Se han apagado los crepúsculos sucios
Y me he llenado de auroras
En El canon cccidental Harold Bloom declara que uno de los motivos para elaborar un canon es la necesidad de concentrarse en la relectura de ciertas obras literarias ante la imposibilidad de leerlas todas. El apéndice “Deudas advertidas”, donde se encuentran creadores tan distintos como Mozart, Yourcenar, Fellini, Dinesen, Vallejo o Watanabe, es también un canon propio y a la vez una invitación del autor a compartir su universo lúdico, germen de este libro de versos que por su ambición y complejidad sitúa a Wiesse en la sagrada y breve línea de los poetas trascendentes.
Carátula del poemario Vigilia de los sentidos, Lima 2005
Vigilia de los sentidos. Editorial Laberintos, Lima,
2005. 107 pp.
Auerbach’s book on one hand The keys of the kingdom on the other.
If the devil comes I’d show him the book.
The West to the front and to the side these magnificent, invisible mountains of New York
He escrito esto regresando del correo, apurado sobre cualquier papel. Auerbach es el maestro del criticismo, las llaves del reino de la crítica literaria. El oeste es interpretado de acuerdo a estos preceptos. Lo de las montañas de Nueva York, es mi homenaje personal a los poemas de Li Po.
Este es el primer poema de un libro que se llama Distractions. El segundo poema comienza:
With an inmense debt Carl farts on the staircase. Granny shows him the paper: 37,000 krones.
Alexander looks to the cloud on the horizon Show me how to do it, he says. Trying to go back. Impossible. The farts don’t show how to pay debts and Zeus won’t be offended by them.
If he exists is a piece of shit, and I’d kick his ass. That’s offensive. Burnt, as in the seventh circle. His hands. The horror in his eyes. Alexander, don’t go back. Zeus doesn’t exist, He says. Alexander agree. That’s the whole magic of the lantern.
Este poema, obviamente, ha sido inspirado por una de las mejores películas que he visto. Fanny and Alexander. Tal vez sea la obra maestra de Bergman. La escena final alude a la teoría platónica del tiempo circular: El tiempo no existe, se pueden hacer dos cosas en un mismo tiempo, dos cosas a la vez. Hemos llegado a donde debimos de estar al principio.
El decorado de la película es fabuloso. La música de Schubert al principio del filme. La textura de la nieve bajo los cascos de los caballos. La luz en la oscuridad, la linterna mágica. Los pechos de Maj, la barba de Gustav, la cólera del arzobispo, la bondad en los ojos de la madre, de Helena, el judío. El amor como una moraleja pues el tiempo no lo ha hecho quebrantar.
Y si de corazones rotos hablamos, pasemos a Donne y a la carta a la hebrea colorada.