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The New York Street

Un blog lleno de historias

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Cine

Estado de miedo

Es común llegar al Film Forum de Nueva York y encontrar una larga cola para entrar. Este es uno de los pocos cines en NY que lleva a cabo ciclos de cine de autor y documentales. Sin embargo, no es común que en una semana se estrenen dos documentales con temas peruanos (State of Fear y The Fall of Fujimori). Tampoco es común que uno encuentre una larga cola para entrar y otra larga cola para comprar entradas, además ya agotadas. Esto es lo que pasó el viernes en la noche con State of Fear de la directora Pamela Yates. Es un documental sobre la historia de la lucha contra el terrorismo en el Perú. A los neoyorquinos les interesa el paralelo entre la guerra contra el terror de Fujimori y la guerra contra el terror de Bush. Los jueces sin rostro, las torturas, la intromisión en la vida privada y el acceso a información confidencial; son temas de discusión en el parlamento de Washington. A quienes siguen ciegamente a Bush no les importa perder ciertas libertades si se trata de luchar contra ese «enemigo oculto». Pero algunos temen que se utilice el «estado de miedo» para restringir derechos ganados tras muchos años de lucha. El caso de Fujimori, con las tremendas diferencias entre ambas sociedades, es una prueba de lo peligroso que resulta entregarle el control total al estado, desmantelando a las instituciones encargadas de fiscalizarlo. Regresé el sábado, con menos cola. Verlo fue una experiencia muy útil. Garabateé algunas ideas y reflexiones al regresar a casa. Son estas:

A un documental sobre los años del terrorismo en el Perú se le debe pedir, sobre todo, que diga la verdad. Pero cada pueblo maneja distintas verdades y los problemas empiezan cuando las diversas facciones involucradas en la historia intentan asegurar que sea su verdad la que prevalezca. El comisionado Carlos Iván Degregori, se puede percibir que escogiendo con pinzas sus palabras, describe su verdad. Posiblemente sea la verdad a la que han llegado muchos de los que promovieron las investigaciones de la Comisión de la Verdad: Sendero Luminoso organizó un movimiento subversivo de características mesiánicas que fue impuesto en ciertas comunidades campesinas de Ayacucho y que creció en las zonas rurales a través del convencimiento pero también a través del miedo. La respuesta del estado peruano fue pésimamente planificada. El accionar de los militares, que ni siquiera hablaban quechua, empeoró la situación de los pobladores. Se mató a muchos inocentes. Esto retardó una victoria militar, inevitable por el estilo tiránico de Sendero y por la mejor preparación de las fuerzas armadas. Debido a las deserciones de los cuadros de Sendero, desengañados y aterrorizados, Abimael Guzmán precipitó su estrategia de terror en la capital. En Lima era más fácil que los cuadros senderistas trabajaran sin ser descubiertos. Algunos inocentes entraron a prisión debido a la indiscriminada respuesta del ejército y al salir terminaron como senderistas ya que las prisiones de Lima se habían transformado en centros de adoctrinamiento.

Fue el trabajo de inteligencia, organizado desde la policía, el que permitió capturar a Abimael. Al capturarlo su movimiento mesiánico se desmoronó rápidamente. Alberto Fujimori, hasta ese momento un convencido que la victoria contra el terrorismo pasaba por una solución militar, capitalizó la derrota de Sendero para conseguir un segundo mandato, pero luego, ya estando Sendero derrotado, siguió utilizando el factor del miedo para obtener un tercer mandato inconstitucional.

Una de las comisionadas, Beatriz Alva Hart, representa –en este documental- a la clase social a la que yo pertenezco en el Perú. Ella nació y vivió en una clase media alta. Ella vivió durante los años de Belaúnde y de Alan García ajena a las masacres cometidas por Sendero y las Fuerzas Armadas en la sierra peruana. Ella pertenece a una clase social, que a lo largo de la historia del Perú, ha considerado a los indios peruanos como ignorantes y brutos y que con cierto cinismo ha aprovechado esta situación para poder tener, entre otras cosas, servidumbre barata. El fenómeno es más notorio en Lima, donde está concentrada la mayor parte de la riqueza nacional, pero es un proceso lamentable, que se reproduce en otras ciudades importantes, en capitales de provincias, de distrito y en los pueblos, donde los descendientes de las familias más antiguas autentificaban su superioridad y su derecho a ser dueños de la mayor parte de las tierras de la comunidad mediante la discriminación racial.

El tema racial es uno de los problemas que el Perú debe resolver si realmente pretende construir una socidad fuerte y justa. El Perú son varios países, geográficamente ya dividido, pero la diferencia abismal en el nivel educativo de una y otra clase social hace inevitable que se abra una brecha entre la clase social alta, media y las clases sociales más bajas. Los indios siempre estuvieron, y siguen aún, en esas clases sociales más bajas.

Me parece aborrecible que algunos simpatizantes de los subversivos, pretendan facilitar la libertad de los líderes de Sendero condenados y sentenciados a cadena perpetua. Pero al mismo tiempo entiendo la premura por establecer una Comisión de este tipo en un país donde el fenómeno terrorista puede repetirse en cualquier momento.

Es muy importante saber lo que pasó y cómo pasó para que no vuelva a suceder. Y, si se repitiera, para que los peruanos evitemos cometer los mismos errores. Si la derrota de Sendero demoró tanto tiempo, no fue por el fortalecimiento del aparato senderista sino por la falta de inteligencia y por la respuesta desorganizada de los distintos gobiernos encargados de la lucha anti subversiva. De 1993 al año 2000, apenas derrotado Sendero, se debió empezar a reconstruir el sistema democrático y no a desmantelarlo para perpetuar a un caudillo.

Por último, los siete minutos finales del documental, son los vladivideos en los que se muestra a los directores de Canal 5, 4, 9 y CMN, recibiendo millones de dólares de Montesinos. Para que no nos olvidemos los peruanos que lo que vimos y escuchamos en la televisión entre 1990 y el 2000 fue lo que Montesinos quiso que veamos. Para que no nos olvidemos que en una democracia es importante contar con herramientas para controlar a los que tienen el poder en las manos. Para que no nos olvidemos que cuando todo el poder está en manos de una sola persona siempre hay otras que tienen abusos que denunciar y que no pueden ser escuchadas.

UGETSU de Kenji Mizoguchi, 8 de enero

El asistente de dirección de Mizoguchi, cuenta que además de ser bien conocido por sus ideas de izquierda, Mizoguchi era famoso por el tórrido romance que mantuvo durante su juventud con una prostituta. En una de sus constantes peleas ella le marcó una profunda herida en la espalda con una navaja. En un descanso de la filmación, luego de varias copas de sake, el director le mostró la cicatriz aún visible luego de varias décadas y le dijo : «No puedes filmar películas sobre mujeres sino tienes una de estas». Ugetsu es la obra maestra de Mizoguchi, quien moriría sólo tres años luego de su estreno en 1953. Obsesivo en los detalles históricos e inigualable en el arte de describir los impulsos, la sensualidad y también el sufrimiento de sus protagonistas femeninas, cuando filmó Ugetsu tenía 53 años y estaba profundamente enamorado de la protagonista, la joven Kinuyo Tanako. Mizoguchi soportaba una presión adicional: superar al advenedizo Akira Kurosawa, quien a pesar de no contar con sus 3 décadas de experiencia como director, había conseguido el aplauso internacional con Rashomon. Con Ugetsu Monogatari, Mizoguchi consiguió el león de plata de Venecia y el reconocimiento de occidente.
En Ugetsu, vivos y muertos transitan por la película como si no existiesen diferencias entre sus dos mundos. El trabajo de cámara de Miyagawa, colaborador de Furukawa y de Ozu, y el uso de tomas largas con movimiento casi permanente de la cámara, sello de Mizoguchi, proyectan en el espectador la sensación de inestabilidad que se complementa perfectamente con la historia de espíritus, fantasmas y la condición inestable de un país en guerra civil. Ambientada en el Japón pobre y rural de fines del siglo XVI Ugetsu comienza con el primer viaje de negocios exitoso del pobre campesino Genjuro, quien tras espléndidas ganacias decide dedicarse a la producción de potes, vasos y vasijas de arcilla. Pero los caminos son peligrosos, tanto por los soldados como por los bandidos y los piratas. Genjuro deja en el pueblo a su esposa e hijo y llega a la ciudad, acompañado de su hermano Tobei y su cuñada Ohama. Tobei sucumbe ante el deseo enfermizo de convertirse en samurai. Su esposa, tratando de encontrarlo, es violada por unos bandidos. Genjuro conoce a una misteriosa dama que le hará olvidar, con consecuencias trágicas, a su esposa y su hijo.
El destino final de Tobei y de Ohama, no es el que deseaba el director. Tuvo que ceder ante la presión de la compañia productora. La larga toma en la que Genjuro encuentra a su familia es inolvidable y cinematograficamente muy lograda. Otra escena memorable es el fantasmagórico viaje por el lago y las escenas en el mercado, donde se aprecia el detallismo histórico de Mizoguchi. En Ugetsu se puede ver la gran influencia del teatro Noh, sobre todo en la caracterización de la doncella de Kutsuki Manor y en la música vanguardista pero con instrumentos tradicionales japoneses, elaborada por el compositor Hayasaka.  Como dato anecdótico: el guión de Ugetsu fue escrito por un antiguo colaborador de Mizoguchi –también vigilado por la policía, sospechosa de su militancia comunista–, quien combinó dos historias provenientes de la literatura china. Mizoguchi no era muy amante de seguir al pie de la letra los guiones y durante la filmación hizo numerosas tachaduras y revisiones. No era de dar indicaciones precisas a sus actores pero usualmente conseguía que el actor, incluso un actor mediocre, entregara su mejor actuación. No supervisaba ningún detalle relacionado con la música pero delegaba esta tarea a gente talentosa, como Hayasaka, en la que confiaba a ciegas. El resultado final es Ugetsu Monogatari, filme que a veces parece estar poseído por el espíritu neorrealista de los italianos, dueños de esa sensibilidad apabullante que impulsa a los personajes, a veces los pierde y, muchas veces, también los redime.

El western de acuerdo a Leone, 23 de diciembre


Pensaba avanzar con el ensayo para la clase de Westrem pero puse esta película y no pude hacer otra cosa que verla durante tres horas. En el universo masculino de Sergio Leone, todo se divide en Lo bueno, lo malo y lo feo. Es una de las películas más honestas y menos pretenciosas filmadas en el contexto de la Guerra Civil. Como siempre hay oro de por medio y varios vaqueros interesados en apoderarse de él. El mejor actor es el malo. El feo el más gracioso. Eastwood cumple bien su papel de bueno, si de eso se trata lo de buscar malhechores con precio de recompensa y salvarlos en el último minuto, con un disparo certero de la escopeta hacia la soga en el cuello del condenado. Luego la repartición a medias. Así es el negocio. Bill Carson sabe donde está enterrado el oro y el dinero. La maestría del gringo Blondie es sacarle el nombre de la tumba antes que Carson muera. Así el feo sabe sobre el cementerio y Blondie el nombre de la tumba. El malo querrá saber las dos cosas y eso le costará la vida. En el intermedio hay asesinatos, robos y perversas vueltas del destino, como la caminata de Blondie con los labios resecos por el desierto, seguido por el feo. Las pistolas que aparecen bajo la espuma, traen a la memoria los ojos de Claudia Cardinale en Érase una vez en el Oeste, otra de las grandes de Leone.

Heat and Dust en la India

Antes de ir a dormir. En la India, había una vez. Greta Sccachi bella, como la inglesa inocente, aventurera, del amor tortuoso, del amor prohibido por un rey tramposo y maquinador. El hijo no llega a nacer y la sociedad inglesa sigue sin enterarse, mientras la desprecian por ser como es, como si fuera otra vez Pasaje a la India, solo que entonces todos estaban del lado de ella hasta el final. Ella no se ha muerto y, en la mujer que regresa en los 80 a buscarla, la historia vuelve a recrearse. Merchant-Ivory. La anciana escritora dice que la escenografía de su novela ha sido cambiada, que el palacio del principe hindú debió haber sido decadente. Pero Ivory no pudo resistir la tentación de hacerlo lo mas suntuoso posible, de hacerlos brindar en el banquete con finísimas copas de cristal.

Últimas tardes de julio


He llegado a Knollwood boleteado, con resaca, dolor de cabeza, media hora de sueño y encima un dolor brutal en el tobillo izquierdo. He cojeado a lo largo del viernes y ni con hielo ni venda se me ha pasado hasta el domingo. Me he pasado el domingo viendo películas tirado en la cama. Asi que puedo decir que ha sido un fin de semana provechoso. La taquilla fue asi: Primer (la peli ganadora de Sundance), High Fidelity y Memento. Casi esta demás decir que la que más me ha gustado y divertido (en momentos bajos como este uno necesita una buena sonrisa) ha sido la pelicula de John Cusack y Jack Black. Premier es muy interesante por la propuesta y porque es una peli de bajo presupuesto que genera intriga, suspenso y drama. Los actores tienen carisma, pero el tonito Dogma creo que le da demasiada frialdad al tema (¡Sí, es una máquina del tiempo!). El hecho de que sean dos yuppies de Texas también, pues creo que Texas no me genera ninguna impresion positiva, sobre todo luego de ver Enron: The Smartest Kids on the Room. Peor con el sujeto que sigue de presidente.
Memento es muy buena, el final te atrapa del todo, pero tambien le falta un algo de feelling. Recuerdo a Russell Crowe, que hacia de tonto útil para el jefe de policia de LA Confidential. En este caso no me dice nada Guy Pierce. Es un tema de actor más que del argumento. Sostengo que me quedo con High Fidelity. La comedia romántica es uno de los géneros mejor explotados por el cine norteamericano de fin del siglo XXI. Bajo por la noche a la bodega, a comerme un sandwich de pavo con queso suizo. Y se acabó el domingo.

Es la noche de las vírgenes suicidas. 30 de marzo

 

virgenes suicidas

No se me puede culpar de desear a Lux. Quién no lo haría.

Claro que los que me conocen, saben que nunca la dejaría dormida en el campo, nunca me iría vagando y desconcertado en la madrugada. Es que no se puede vivir con la culpa tan grande de una muerte como aquella.

William Blake despide inocencia en sus Cantos, luego suda experiencia. Pero no sabe nada usted caballero Bloom. He terminado casi como un golpe La Odisea, y he parido este «Autor de dos poemas», que no he escrito, pero que ha de salir sobre los restos de las cinco hijas de la calle de Michigan. Con las letras de los títulos que parecen sacadas del American Splendor, como un comic, las cinco hijas de los Lambois, de Woods y Turner. Su cruz, como la cruz del padre de Alexander -si supiera Cristo todos los pecados que cometen sus Pedros favoritos-, si supiera que no una sino quinientos veces lo traicionan y que esos hijos, testigos de la Iglesia represora han aprendido a hacer cine, han aprendido a vengarse de las manos salvajes que los castigaban injustamente en el colegio y en la casa.

«No me dejes de mirar, espera a mis hermanas». Descuelga a la menor de ese poste, rescata a Lux del gas del auto, con el tanque lleno para llegar hasta California, recuerda cómo hace el amor por las madrugadas, como una gata sobre el tejado de la casa vigilada. Deja una clave en morse para que la lean los vecinos a la medianoche.

Ten piedad de los asistentes a la sala, no sea que Hermes jale tu pata y te lleve hasta el Hades como a los pretendientes, o que llegue Odiseo cubierto de andrajos y traspase tu cuello con sus flechas.

Que el porquerizo ayude a morir a los que han inflamado de rabia al ingenioso Laertiada, que salgan como en el reino de los anillos, los tres de la misma casta: abuelo Laertes , nieto Telémaco y padre Odiseo, a defender la voluntad de Zeus.

No me maten al rey, que se lo lleven los negros bajeles y su cuerpo lo tiren al fuego y que honren con un túmulo su memoria. Las cinco hijas respiran mejor, sosegadas. Y la princesa de los feacios, la hija del rey que ordenara a los marinos que conduzcan al Laertiada es la que escribe La Odisea, pues el anciano de los harapos, la ha educado ya en el arte de las coplas heróicas.

Fanny och Alexander. 26 de marzo

 

fannyandalexander

Auerbach’s book on one hand
The keys of the kingdom on the other.

If the devil comes
I’d show him the book.

The West to the front
and to the side
these magnificent, invisible
mountains of New York

He escrito esto regresando del correo, apurado sobre cualquier papel. Auerbach es el maestro del criticismo, las llaves del reino de la crítica literaria. El oeste es interpretado de acuerdo a estos preceptos. Lo de las montañas de Nueva York, es mi homenaje personal a los poemas de Li Po.

Este es el primer poema de un libro que se llama Distractions. El segundo poema comienza:

With an inmense debt
Carl farts on the staircase.
Granny shows him the paper:
37,000 krones.

Alexander looks to the cloud on the horizon
Show me how to do it, he says.
Trying to go back. Impossible. The farts
don’t show how to pay debts
and Zeus won’t be offended by them.

If he exists is a piece of shit,
and I’d kick his ass. That’s offensive.
Burnt, as in the seventh circle. His hands.
The horror in his eyes.
Alexander, don’t go back.
Zeus doesn’t exist,
He says. Alexander agree.
That’s the whole magic of the lantern.

Este poema, obviamente, ha sido inspirado por una de las mejores películas que he visto. Fanny and Alexander. Tal vez sea la obra maestra de Bergman. La escena final alude a la teoría platónica del tiempo circular: El tiempo no existe, se pueden hacer dos cosas en un mismo tiempo, dos cosas a la vez. Hemos llegado a donde debimos de estar al principio.

El decorado de la película es fabuloso. La música de Schubert al principio del filme. La textura de la nieve bajo los cascos de los caballos. La luz en la oscuridad, la linterna mágica. Los pechos de Maj, la barba de Gustav, la cólera del arzobispo, la bondad en los ojos de la madre, de Helena, el judío. El amor como una moraleja pues el tiempo no lo ha hecho quebrantar.

Y si de corazones rotos hablamos, pasemos a Donne y a la carta a la hebrea colorada.

Muy temprano, con el poder de la ley, he de desahuciarlos: 14 de marzo

 

 

karakter posterKarakter (1997) es un filme inolvidable. Cada personaje ha sido desarrollado hasta alcanzar gran altura y algunas de las escenas llegan a ser a nivel de cinematografia, memorables.

Vader, es el padre. La bronca entre Jakob y su padre cuando este le arroja una daga. La de la fiesta celebrando que se recibe de abogado. La de el joven Jakob acosado por el agente en la celda, cuando su padre lo niega. La escena en la azotea del estudio, su padre enfrentando al joven armado en la calleja, en el parque con su madre, la testarudez de la madre negándole la posibilidad del matrimonio al padre de Jakoba.

Si hay algo que lo estandariza a todos es su genialidad para ser testarudos e inquebrantables en sus decisiones. La pobre asistente, enamorada de Jakob, no tiene otro camino que retirarse de su vida y olvidarlo.

El amigo comunista es el que le da la noticia final: eres un capitalista. Y Vader muere con la daga en un suicidio perfecto.

Siete son los Samurais, 22 de enero


Los Samurai de Kurosawa

Al estrenarse fue considerado por la crítica japonesa, en orden de mérito,  como la tercera mejor película de 1954. Finalizando el siglo XX, el filme fue catalogado por los críticos cinematográficos como el mejor que ha sido realizado en Japón durante todo ese siglo.

Amistad, aventura, amor, lealtad, guerra, intriga, traiciones: todo lo tiene este filme de Kurosawa. Me imagino como han de haber resonado esas imagenes, esos encuadres o esas espadas enterradas sobre los montes de los cementerios, en las cabezas de Scorsese, Coppola, Spielberg y Lucas, admiradores de su cinematografía.

La película dura tres horas y media, y los vencedores no son los samurais, sino los aldeanos: un grupo de miserables, condenados al sufrimiento por su cobardía.  Hacia el final de la película muere el maestro, también muere el vagabundo convertido en samurai: solo entonces los aldeanos celebran jubilosos, como si fuera su victoria el descalabro de los bandidos.

Me pregunto si Lars Von Triers  se inspiró en los Siete Samurais para realizar Dogville. Algo de esa película me resuena en esa frase que surge cuando al samurai le enseñan la armadura que ha conseguido Monzo y  murmura: Quisiera matarlos a todos…

En este filme, fue la primera vez que los japoneses vieron a un pueblo contratando a un samurai. Luego de Kurosawa lo veríamos en otras películas; ésta y otras imágenes kurosawanas, como la de los bandidos a caballo en la línea de la colina; o el reclutamiento uno por uno de los guerreros; que en filmes posteriores resultan partes esenciales de la trama. Otros directores también copiarían el método como Kurosawa componía sus imágenes, utilizando las miradas para crear movimiento y dinamismo.

Menú de cine de hoy: vi Maria Llena de Gracia, con Catalina Sandino Moreno en el papel principal. La pobreza de Colombia es la de todo el mundo. Resulta interesante que el director ha descubierto el universo colombiano allí en Sudamérica y también en Jackson Heights ( pero filmando en Ecuador para sortearse el peligro de ir a locaciones colombianas). Las vistas de la película se parecían esos paisajes que vi mientras bajaba a Bogotá desde Boyacá, pasando por el Salto del Ángel.

***

Empecé a leer la novela Memorias de mis putas tristes y me envolvió otra vez el lenguaje de Gabo. No hay ninguno que escriba en castellano como lo hace él. Inclusive en este homenaje/copia de Kawabata, del  que Héctor me había hablado tanto.

Por último, tengo que recordar que ha nevado todo el sábado. Conversé con Lima y todo el mundo está en la playa. Mayra dice que hace calor en su cuarto. Aqui hace frío, mucho frío.

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