Buscar

The New York Street

Un blog lleno de historias

fecha

4 febrero, 2012

Todo el colegio

La puerta de fierro se ha ensanchado

Para que entren todos.

“Educación para los anacoretas del mundo”

Reza el letrero que escribió el Padre

Lanssiers con tinta negra.

Pero nadie entra.

Las narices de los niños

Se han quedado pegadas a la luna

Que separa a todo el mundo del colegio.

Hay silencio

Un silencio pegajoso

Que retumba en las orejas en atención.

Mi oreja,

Se ha roto al oír el estrepitoso sonido del silencio

Y entre la tumba de concreto

He gritado.

La profesora de los ojos negros

Se ha espantado

Sus lentes cayeron hechos trizas

Sobre los últimos capítulos

De mi extraordinaria pesadilla.

Tras el vidrio que separa a los niños del colegio

Se comenzó a separar el mundo.

Una inmensa grieta

Se suspende sobre el aire

Una gota de lluvia se esconde

En el abismo

Por ahí se sumerge el examen

La profesora, su pupitre, el colegio,

Yo.

¡Sobre las últimas palabras

del Apocalipsis estalla mi voz!

Revienta y el estruendo de otras olas

La poseen.

Se ha acabado el colegio: ¡Misericordia!

Allí abajo en la gruta que se ha hecho,

Me espera un cuervo,

Un lapicero, un profesor,

Un gallinazo, un perro,

Una hoja del examen de admisión.

Lima, 19 de noviembre 1989

*Este poema fue escrito poco antes del último día de clases al terminar la secundaria. Lo he encontrado este verano, entre otros papeles bastante viejos.

Ella era boca

Quise ser piel y enjuagarme

Con tu ropa.

Y a las nueve, apagar la luz.

Quise ser sobre todo

Él en ti

Ser los dos

Pero no se pudo

La lluvia no permitía las corridas

(Podías resbalar)

Pongo a quemar las cartas que me diste ayer.

Y escucho lo que dicen aquí, en Guayaquil.

En tu carne

¿Me escuchas?

Creo que te has quedado dormida

Tengo un rizo tuyo perdido entre mis dientes

Te quiero con toda el alma

Quito, 8 de mayo 2000

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: