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¿Qué hubieras hecho tú en una situación así?

 

Solo puedes imaginártelo porque no eres negro, no eres pobre, no empezaste allá abajo, en Compton, California. Jamás recibiste esa mano de tu madre que te volteó la cara, gritándote: “hice muchos sacrificios para sacar adelante a ti y a tu hermano y no voy a dejar que tú lo arruines todo”. Dr Dre en el piso, escuchando música: la música, la que te salva y te justifica. El dedo medio que se levanta en una canción: Fuck Tha Police.

 

Entonces ves la mirada de odio del joven Ice Cube ─y vas a entender el problema con los Oscar y la injusticia de que nadie pusiera entre los candidatos el nombre de O’Shea Jackson Jr., magnífico interpretando a su padre─entrando en el estudio, a seguir trabajando, a no darle ninguna importancia a ese hombre uniformado que se toma la libertad de tirarlo al piso, pararse sobre él, esposarlo y despreciarlo porque debe de ser un gangster, alguien que estorba. “Son artistas de rap” dice el manager judío y entonces aquello cobra sentido para el policía negro: “El rap no es arte”. 

 

Fuck the police coming straight from the underground

A young nigga got it bad cause I’m brown

And not the other color so police think

They have the authority to kill a minority

Fuck that shit, cause I ain’t the one

For a punk motherfucker with a badge and a gun

To be beating on, and thrown in jail

We can go toe to toe in the middle of a cell

Fucking with me cause I’m a teenager

With a little bit of gold and a pager

Searching my car, looking for the product

Thinking every nigga is selling narcotics.

 

Las letras que escribe Cube conectan con una inmensa mayoría que siente que el artista le está dando voz. Es como si ellos también dijeran: “Yo también tengo 18 años y así es mi mundo”

 

Straight outta Compton, another crazy ass nigga

More punks I smoke, yo, my rep gets bigger

I’m a bad motherfucker and you know this

But the pussy ass niggaz don’t show this

But I don’t give a fuck, I’ma make my snaps

If not from the records, from jackin the crops

Just like burglary, the definition is ‘jackin’

And when illegally armed it’s called ‘packin’

 

Este filme es la historia de unos muchachos que salieron de donde la opinión pública, la policía y el gobierno decían que no había salida. Un grupo de músicos que escaparon denunciando, desde un escenario, una sociedad que los juzgaba por no vivir en el barrio correcto. Rags to riches, dicen, pero el filme es más: es verle la cara al racismo, a la pobreza, a la ignorancia, al capitalismo, a la violencia, a la misoginia.

 

En ese camino viene  el intento por escenificar el caos y la violencia que siguieron a la absolución de los policías que golpearon en el piso a Rodney King. Era 1992 y cuando ardía L.A. se presagiaba el futuro de Ferguson, de Baltimore, de Chicago and many other places: Police brutality, lack of opportunities.

 

Y aquellas imágenes deben de aterrorizar aún a los miembros del NRA y a quienes siempre se imaginan que el mundo se va a acabar con una guerra entre zombies. Es una secuencia de escenas de magnífica composición cinematográfica con planos generales, paneos rápidos, cámaras en mano y acercamientos a pequeños detalles. Como esas pañoletas de dos colores que simbolizan a dos pandillas unidas contra la brutalidad policial. La cámara se mueve entre las calles y vemos el desastre, el descontrol, el rap escupido en imágenes: Esta es mi vida, acá en esta mierda vivo yo.

 

Necesitamos recordar Straight Outta Hampton cada vez que nos apuremos a juzgar el arte que nos acerca a una sociedad que de alguna otra manera no podríamos ver.

 

Como espectador, la película entrega lo que todos los amantes del cine queremos: 167 minutos de una historia con todos los ingredientes para volverla apasionante. Desde la secuencia con el tanque de la brigada antidrogas que arranca la pared de una casa en Compton hasta los excesos que terminan con Eazy-E muriendo de SIDA en el hospital. Desde la euforia de los conciertos y las giras pero también los desencuentros que ensucian la amistad por el dinero y el control sobre los derechos de su música (como en todo biopic que se respete).

 

El director F.Gary Gray (con la producción de Dr.Dre y de Ice Cube) pone en la pantalla una magnífica película filmada en las calles de Compton y L.A., con el apoyo de mucha gente convencida de que la historia de su juventud se ve retratada en las imágenes. Straight Outta Compton: un enorme filme acerca de la vida de un grupo de muchachos que vivieron una época determinada por las drogas, la pobreza y la violencia, que encontraron su destino en un escenario y que con su rebeldía y su ambición transformaron para siempre la historia de la música.

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