Cuando llueve y hace frío manejo con los niños hacia la
biblioteca.
Cuando hace calor y hemos estado mucho en la playa
detengo el auto y entramos un rato a leer.
Si tengo trabajo o si quiero escribir este poema
después de comer arroz con tomate y palta en el patio
mirando cómo las niñeras intentan que Gustavito
el niño con gustos gourmet
se termine su pasta
Busco un tablón de madera en el que apoyarme
Intento no pensar en la lluvia o en el sol
o en Kim que hace muecas cuando me ve pasar
(y alguna vez me regaló un libro de Pessoa)
y no distraerme con la señora Gabriela que me habla de New Orleans
del niño que cuida y está en tutoría
de la pareja que la trae a la playa y la trata tan bien
de sus tres hijos que ya no quieren venir y
de cómo se conoció con su esposo, un soldado que visitaba Aguas Calientes
Y si lo consigo escribo un poema
en esta biblioteca.
