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The New York Street

Un blog lleno de historias

fecha

12 septiembre, 2005

Baldwin y el alma de Sonny, 11 de septiembre


El alma de Sonny contiene algo encerrado, que solo un artista puede definir. ¿Cuánto de Sonny hay en James Baldwin? En uno de los casos es la música la que lo mueve, es el blues que lo lleva seguir sin descanso clavado al teclado, practicando. Es la que lo lleva de su casa, de la de Isabel, donde vive mientras su hermano combate en la guerra, a los bares y clubes de Harlem y el Village donde otros músicos como Sonny reconocen su talento. James Baldwin ha tenido que pasar por las penurias del escritor negro y su escritura, su prosa fabulosa, ha tenido que primero sortear las barreras de la discriminación.
¿Qué tanto escapa de Harlem Sonny? ¿Cómo escapa Baldwin para ser escritor? ¿Cuál es el papel de la homosexualidad en esta historia de Sonny Blues? ¿Y la heroína?
El hermano mayor, la figura familiar, el drama del padre que no llora pero se emborracha para olvidar ese odio nacido de un evento trágico. Todos los elelementos fabulosos confluyen en el texto de Baldwin. Finamente trabajados, ennoblecidos por la prosa ágil y limpia.
El racismo mencionado como una parte de la historia pero no como una parte principal, creo que me hace confiar más en el autor. No es la base de la historia, sin embargo alli está presente, como sucede en la vida de estos pobres habitantes de Harlem para los cuales la vida no tiene que ver con el racismo. Y sin embargo, el racismo sigue presente y se le puede ver parado en cada esquina, por el rabillo del ojo.
Bueno, basta de dármelas de crítico.Hay muchas cosas que no sé de Baldwin y que me gustaría conocer. Hace tiempo, en enero o febrero, Sarah me hablaba de Giovanni’s Room y Tell it to the Muntain. Tal vez es la hora de ir a Strand y ver si puedo conseguir la antología en tapa dura de Baldwin. Si así escribía siempre, quiero leer más.

¡Oh John Cheever!, 10 de septiembre

Los apodos algunas veces tienden a sonar demasiado tontos. Eso es lo que creo de Cheever, cuando se le llama, El Chekov de los Suburbios. Un motivo adicional para nunca vivir en los suburbios. El tipo se ha de haber devanado los sesos pensando que hubiera sido ideal si en vez de Ossining hubiera elegido Nueva York para vivir. De todos modos, sin Ossining no hubieran existido las piscinas de sus historias, ni los trenes de Metro North, ni los vecinos que se encuentran en la plataforma, ni las barbacoas de los domingos y fiestas de guardar. Cheever no hubiera sido Cheever.

El tema ha tratar en la clase de literatura, es el argumento y la trama. En este sentido como difiere el estilo de Cheever de la historia corta de Kate Chopin, como sale victorioso luego de describir amor, locura, vida cotidiana, desprecio, destino, casualidad, inevitabilidad. Todos los temas del cuento de Cheever se conectan, todos los paisajes se entrelazan. Es como ver Happiness una vez mas. Me imagino que el director tiene que haberlo leido antes de escribir su guión. La trama fluye. El desenlace es previsible, el lenguaje es preciso, los personajes han sido construidos finamente, en especial el de la esposa, a la cual me puedo imaginar sufriendo por el desprecio de su marido hacia las convenciones de los suburbios que le han permitido establecerse como una “familia feliz”.

Y puedo entender perfectamente al marido llevado al extremo de pegarle a ella, al sentirse atrapado, enredado, capturado para siempre en esta masa de superficialidad, a la que se ha dejado arrastrar voluntariamente.

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