Ahora este gobierno de George W. Bush ha creado un magnífico sistema para ayudar a los pobres a salir de su miserable situación. Un alucinante programa lleno de oportunidades para su desarrollo personal y su incorporación activa a la sociedad. Una organización tan efectiva que el joven de los Estados Unidos puede por fin sentir como el gobierno se preocupa por generar oportunidades de empleo y superación para los más necesitados. Esa organización se llama: ARMY. El ejército reparte todas las semanas volantes en Lehman College, donde yo trabajo, ofreciéndole a los jóvenes del Bronx –que saben que tras cinco años de universidad nada les asegura que vayan a conseguir un empleo decente–, la oportunidad de su vida: El ejército. Son tan cretinos en su “estrategia de marketing para el reclutamiento” que en uno de esos volantes ofrecen, además de los beneficios de estudios y desarrollo profesional, que si te registras te regalan un código para que te bajes dos canciones de iTunes a tu iPod: “Sólo firma aquí abajito y el mundo es tuyo, Caracortada”.

Anoche vi el documental Why we fight. Tal vez lo más relevante fueron las imágenes de archivo en las cuales, despidiéndose de los norteamericanos que lo habían elegido presidente, Dwight D. Eisenhower prevenía a sus compatriotas de los peligros de permitir que la industria de la guerra se apoderara de las decisiones de gobierno en los Estados Unidos. El documental quiere demostrar que eso es precisamente lo que ha pasado: la industria de las armas ha tomado el control del gobierno y nadie quiere, y si quiere no puede, cambiar esta situación. Las predicciones de Eisenhower se han cumplido.

Una y otra vez se nos demuestra, no con vagas teorías conspiratorias sino con audio e imágenes de sus principales personajes (Bush, Cheney, Rumsfeld, Wolfowitz) que la guerra en la que ahora Estados Unidos está metido hasta el cuello, fue una creación, una mentira con la que se han hecho millonarios políticos y militares que trabajan en el Congreso, en el Pentágono y en todas las esferas del poder.

George W. Bush aparece diciendo: “Yo nunca dije que había lazos entre Saddam Hussein y los atentados del 11 de setiembre..”. Rumsfeld dice: “Todos saben que Irak tiene armas de destrucción masiva, nosotros los sabemos, los ingleses lo saben”. Cheney aparece declarando: “Estoy convencido que los iraquíes nos van a saludar como liberadores”.

Cuando la guerra era inevitable, recuerdo haber pensado, (muy ingenuamente), que si se van a cometer tantos sacrificos, ojalá que las “ideas” que EEUU vendía (El ejemplo democrático se va a expander por el Oriente Medio, Saddam está preparando un gran complot terrorista contra los EEUU) fueran verdad. Esperaba, ya que la guerra era inevitable, que al menos ellos tuvieran razón.

Pero NUNCA TUVIERON RAZON. SIEMPRE FUERON CONSCIENTES DE QUE ESTABAN MINTIEND. Estados Unidos tuvo en algún momento a todo el mundo detrás, compadeciéndolo por la pérdida de vidas en los atentados del 11 de septiembre. Estos politicos despreciables, utilizaron esa fuerza, ese apoyo, para cimentar la idea de Estados Unidos como un imperio todo poderoso y la maquinaria de la industria de la guerra agarró la oportunidad para volverse multimillonaria.

Eso apesta. Ningún gobierno en los Estados Unidos le ha mentido de un modo tan descarado a su población.

Y no solo eso: en su discurso por el Estado de la Unión, Bush anunció que se iban a promover todos los métodos de energía alternativa, que su prioridad de ahora en adelante iba a ser encontrar energías alternativas al petróleo. ¿Cuál fue el siguiente paso a este revolucionario mensaje?: El gobierno de George W. Bush cortó significativamente el presupuesto para investigaciones relacionadas con nuevas energías que reemplacen al petroleo.

Lo peor es que documentales como este te venden la ilusión que el conocimiento y la información son garantías de cambio, que son la prueba fehaciente que existe libertad de expresión en este país. ¿Pero qué va a cambiar? Sólo había cuatro gatos viendo el documental, cuatro gatos que ya sabemos lo que nos estaban diciendo: hay una poderosa maquinaria de producir dinero detrás de cada guerra en la que está metido este país. Hay gente vinculada a esas empresas que se hacen multimillonarias con la guerra, y mucha de esta gente está metida, como nunca antes, en los círculos que deciden las estrategias de gobierno. Y nada va a cambiar. Es deprimente.

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